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¿Se puede salir del infierno? Entrevista al teólogo Robin Parry (3)

Juan de Patmos observa descender a la Nueva Jerusalen (Apocalipsis 21)

Juan de Patmos ve descende la Nueva Jerusalén

Tercera parte de la entrevista en Nomad Podcast al teólogo Robin Parry, defensor del universalismo cristiano, la visión de que, al final, todas las personas serán unidas con Dios a través de Cristo (incluso si antes tienen que pasar por el infierno). Para una presentación más completa de sus puntos de vista pueden ver este video en nuestro canal de Youtube, o leer su libro The Evangelical Universalist [El universalista evangélico].

Hacia el final de la entrega anterior leíamos lo siguiente:

NP: Entonces enfoquémonos en eso, en la idea de que las personas tienen una oportunidad después de la muerte. ¿Hay evidencia de eso en la Biblia?

RP: Es una buena pregunta. Hay; no mucha. El argumento que yo propongo es principalmente teológico, es decir, si nos fijamos en todas las cosas que están en la Biblia, lo que tenemos es varios textos en que algunas personas van al infierno, y tenemos otros textos donde todos van a ser salvos. Lo que yo digo es que ésta es una manera de unirlos: las personas que van al infierno, van al infierno —repito que no estoy cómodo con la palabra “infierno”, pero usémosla por ahora—, pero pueden ser salvados desde el infierno en algún momento, y por lo tanto ambos textos son verdad, ambos apuntan a algo que es verdad.

En esta entrega Parry comenta los pasajes más crudos y aparentemente “claros” acerca del infierno en el Nuevo Testamento, en el Apocalipsis de Juan, pero llegando a conclusiones muy diferentes de las convencionales. ¿Es posible salir del infierno?


RP: […] Pero sí hay algunos textos. En el libro digo que Apocalipsis, que es donde se tienen los textos sobre el infierno más violentos de todos, es en realidad un lugar donde yo creo que una lectura muy razonable del texto es que las personas van al infierno y luego salen de él, y puedo resumirlo muy brevemente. El libro tiene un capítulo bastante largo y tedioso…. largo y detallado quizá, sobre eso; pero en resumen lo que se tiene son algunos personajes: las naciones y los reyes de la tierra. En Apocalipsis, estas naciones y reyes de la tierra son siempre malos, son las personas que se oponen a Cristo y se oponen a la Iglesia. La Iglesia son las personas que han sido llamadas de entre las naciones: están todas las naciones, toda raza, lengua, etc., pero son personas que han salido de éstas, se han convertido a una nueva identidad: la Iglesia. Y luego, cuando Cristo regresa, las naciones y los reyes de la tierra van a la batalla contra él y son derrotados, etc., y son arrojados al lago de fuego. Así que sabemos lo que les pasa a las naciones y sabemos quiénes son.

Y luego en el capítulo 21, leemos la parte sobre las puertas de la ciudad y que las puertas de la ciudad están abiertas día y noche —esto es, la Nueva Jerusalén—, y que los reyes de la tierra y las naciones traerán sus tesoros a la ciudad. Y piensas: “Un momento, ¿qué están haciendo ellos ahí?”. Y dice que nadie puede ir, a menos que haya lavado sus ropas en la sangre del Cordero. Así que te preguntas cómo pudieron entrar, porque cualquiera que haya leído el libro hasta este punto sabe exactamente quiénes son y exactamente dónde están. No hay confusión posible.

Lo que parece es que las mismas personas que sabemos que son malos y fueron lanzados al lago de fuego, posteriormente lavaron sus ropas en la sangre del Cordero y entran a la ciudad, y las puertas “nunca se cierran”. Eso parece, pienso que en una lectura razonable del texto. Y esto sigue inmediatamente al texto acerca del lago de fuego. Por lo que se tiene estos textos muy violentos acerca del infierno, y luego éste final que parece universalismo.

Y es lo mismo en el capítulo 14, con el texto acerca de que el humo de su tormento asciende por los siglos de los siglos, inmediatamente seguido del texto en que los santos cantan esta especie de “cántico de Moisés”, en el que dicen “todas las naciones vendrán y te adorarán”. ¿Cómo puede ser? No cuadra, las naciones están echando humo en un rincón. ¿Cómo van a venir y adorar? Por lo que sostengo que la lectura más plausible de eso, una vez más, es una universalista.

NP: Entonces tu argumento sería que el universalismo entra en eso porque ninguna persona que terminara en el infierno rechazaría una oportunidad para salir.

RP: Podrían; al final no lo harían. Depende de cómo pienses el infierno y la psicología de las personas que están ahí. Yo creo que es perfectamente inteligible decir que las personas en el infierno pueden resistirse a la noción de una salvación, durante un tiempo. Se observa en el mismo libro del Apocalipsis: a menudo cuando Dios envía juicio como medio de provocar arrepentimiento, eso puede tener el efecto de agravar la obstinación de las personas. Odian a Dios todavía más. Y esa es una reacción psicológicamente comprensible. Así que no estoy diciendo que hay que pensar en el infierno como algo que, tan pronto las personas llegan, piensan: “¡Salgamos de aquí!”. No estoy totalmente seguro de cómo imaginar el infierno, pero tampoco tiene que ser algo que transforme inmediatamente a la gente.

NP: Creo que lo que viene a la mente de inmediato es el purgatorio, ¿verdad? Suena un poco como la visión católica del purgatorio.

RP: Un poco. La diferencia sería que, en la visión católica, el purgatorio no es el infierno. Los católicos distinguen entre los dos: el purgatorio es para los cristianos que todavía necesitan un poco de purificación antes de estar listos para el cielo; mientras que el infierno… Obviamente, puedes salir del purgatorio, pero no se sale del infierno. Supongo que se puede interpretar lo que estoy diciendo como que el infierno es un gran purgatorio; la razón por la que no me atrevo a decir eso, es que no creo que las personas en el infierno se salven siendo purificadas a través del sufrimiento. No creo que el sufrimiento, cualquiera sea la naturaleza del infierno, sea tal que eso redima a las personas en vez de Cristo. Por supuesto, el purgatorio tampoco tiene que ser necesariamente entendido de esa manera, pero soy un poco cauteloso al usar el lenguaje en caso de que la gente piense: “Sí, puedes ser salvo, ya sea a través de Jesús o de sufrir un poco”, como una especie de “hágalo usted mismo”. Porque no se trata sólo de ser perdonados: la salvación es acerca de ser transformados para ser como Cristo, y eso tiene que ver con estar unidos a Cristo por medio del Espíritu Santo. No es sólo perdón, es transformación.


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¿Esperanza en el infierno? Entrevista al teólogo Robin Parry (2)

“Hagia Anástasis”, o Santa resurrección, con Cristo sacando a los muertos del infierno. Mosaico bizantino en la Basílica de San Marcos, Venecia (c. 1180-1200)

Segunda parte de la entrevista en Nomad Podcast al teólogo inglés Robin Parry, defensor del universalismo cristiano, la visión de que todas las personas alcanzarán la unión con Dios a través de Cristo, al final (pueden leer la primera parte aquí, y además escuchar más acerca de los puntos de vista de Parry en este video en nuestro canal de Youtube).

Robin Parry es autor (bajo un pseudónimo) de The Evangelical Universalist [El universalista evangélico], que puede ser el tratamiento más convincente hasta ahora a favor de esta postura, y además escribió el capítulo acerca del universalismo en un libro aparecido en marzo de este 2016 llamado Four Views On Hell [Cuatro puntos de vista acerca del infierno] de la editorial Zondervan (por cierto, Zondervan ha traducido algunos de sus títulos de su serie Cuatro puntos de vista acerca de… al español, ¿será muy inocente de mi parte esperar que traduzcan éste acerca del infierno? Por lo menos la esperanza es lo último que se pierde).


[…] NP: Lo que se sigue de eso es que Dios ama a todos, porque si salva a todos significa que ama a todos. ¿Qué pasa con los textos que dicen que no ama a todos, versículos que dicen cosas como que Dios odia al malvado, “A Jacob amé y a Esaú aborrecí”?

RP: “A Jacob amé y a Esaú aborrecí”. Eso es Malaquías, ¿no? ¿Cierto? Que Pablo cita en Romanos 9. Bueno, lo que se me ocurre a la primera es que Jacob y Esaú no son personas en estos pasajes. En Malaquías, “Jacob” es el pueblo de Israel, que desciende de Jacob, y “Esaú” es el pueblo de Edom, que desciende de Esaú. Tenemos aquí el uso de un modismo semítico, es un juego de palabras judío antiguo, por así decirlo, como cuando Jesús dice, “Si alguien viene a mí y no aborrece a su padre y a su madre, no puede ser mi discípulo”. Y uno piensa: “¿Qué? ¿Tienes que odiar a tus padres?” Pero eso es sobre interpretar el significado del lenguaje. Es una forma retórica de decir, “Su amor por mí tiene que ser tan fuerte que haga que incluso su amor por alguien que realmente aman, como sus padres, parezca odio en comparación”.

Así que cuando Dios dice “a Jacob amé y a Esaú aborrecí”, hay que ser muy cuidadoso de no creer que eso significa, en primer lugar, que odia al individuo Esaú (que en realidad en el libro de Génesis termina bastante bien, mucho mejor que Jacob en realidad, cuando se encuentran). También hay que darse cuenta de que cuando dice “aborrecí”, no significa odio en un sentido absoluto, sino que quiere decir que amó a uno más que el otro. Pero incluso entonces tienes que tener cuidado de lo que significa exactamente que Dios ame a uno más que al otro. En este caso, el amor de Dios es el amor en el pacto para su pueblo del pacto. Lo que quiere decir con “amor” es la forma en que actúa hacia ellos: bendición, etc.; y no actúa hacia Esaú y Edom en ese tipo de forma.

Por supuesto, entonces tenemos que poner esto en el contexto más amplio, que en Romanos 9 donde Pablo lo utiliza, las personas que son rechazadas y odiadas como Esaú —es un texto apreciado por los calvinistas, y yo diría totalmente incomprendido por la mayoría de ellos—, lo que pasa es que estas mismas personas, algunas de las cuales son israelitas, no aceptan al Mesías. Y Pablo está diciendo que ellos no son como Jacob, que son como Esaú, y que no son elegidas: son cortadas, rechazadas, desgajadas. Pero cuando se llega al capítulo 11, estas mismas personas que habían desgajadas, rechazadas, no elegidas, dice que pueden ser injertadas de nuevo, todavía son amadas a causa de los patriarcas, y ellas, de hecho, entrarán y serán salvas, etc.

De modo que, otra vez, lo que parece ser rechazo y odio, etc., es una forma temporal en que Dios está tratando a algunas personas, en beneficio, al final, de todos, en beneficio inclusive de las mismas personas que fueron rechazadas y “odiadas”. Es mucho más complicado de lo que se cree. Y probablemente eso ya fue muy enrevesado; pero el punto es que Dios no odia a Esaú en el sentido que nosotros podríamos decirlo.

NP: Para comenzar a profundizar en el tipo de universalismo que propones, tú no estás hablando de una especie de universalismo pluralista, que todos los caminos conducen a Dios.

RP: No.

NP: Estás hablando de salvación a través de Jesús.

RP: Sí. Lo que digo es que, para un universalista cristiano, sólo se puede concebir la salvación a través de Jesús. No hay ninguna salvación fuera de eso. Lo que estoy diciendo es que al final todo el mundo encontrará la salvación a través de Jesús. Sigue leyendo

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Evangélico y ¿universalista? Entrevista al teólogo Robin Parry (1)

robinparry

Siguiendo con el tema de las distintas interpretaciones de los textos bíblicos acerca del infierno (por ejemplo aquí, aquí y aquí) les dejamos la primera parte de esta entrevista en Nomad Podcast a Robin Parry, un teólogo inglés a quien ya presentamos en este espacio y que es una persona muy interesante, aguda y también humilde en sus planteamientos, y hoy por hoy uno de los defensores más importantes del universalismo cristiano como una forma aceptable dentro de ese espectro de creencias. La descripción en la página de Nomad dice más o menos así: “Robin Parry es un evangélico, pero a diferencia de la mayoría de los evangélicos no cree que el infierno y la muerte es el final de la historia para la mayoría de la humanidad. En cambio, cree que la Biblia enseña que, en última instancia, todos seremos reconciliados con Dios y disfrutaremos de la eternidad con él”.

Robin Parry tiene un doctorado en teología por la universidad de Gloucestershire, Reino Unido. Es editor en Wipf & Stock Publishers, y autor de varios libros, entre ellos uno sobre la adoración basada en la Trinidad (2005), un comentario sobre las Lamentaciones de Jeremías (2010), y más cercano a este tema, The Evangelical Universalist [El universalista evangélico] (2006), escrito bajo el pseudónimo Gregory McDonald (por Gregorio de Nisa y George McDonald, ambos conocidos por sus puntos de vista favorables al universalismo) para proteger la reputación de la editorial donde entonces trabajaba y también la de su libro Worshipping Trinity [Adorando a la Trinidad].

Ojalá disfruten esta interesante conversación (en un tema controversial y en el que es necesario repensar los conceptos).


NP: Robin, bienvenido a Nomad Podcast.

RP: Muchas gracias.

NP: Gracias por el almuerzo.

RP: Fue muy agradable.

NP: Quizá podrías comenzar presentándote a nuestra audiencia.

RP: Está bien. Soy Robin Parry. Soy editor en una editorial en Estados Unidos (ellos están en Estados Unidos, yo vivo en el Reino Unido). Soy el esposo de una esposa (risas), el padre de dos hijas, y tengo un gato de tres patas llamado Monty.

NP: ¿En serio tienes un gato de tres patas?

RP: Sí, está por ahí en algún lugar; y cojea muy bien y es muy feliz con sus tres patas

Por diversión escribo libros de teología; uno de ellos se hizo conocido —lo escribí con un pseudónimo, Gregory McDonald— y es un argumento a favor del universalismo cristiano.

NP: Ya todos saben quién es el verdadero autor.

RP: Sí, todos saben. Salí a la luz hace un par de años.

NP: ¿Qué crees que es un “evangélico” y qué crees que es un “universalista”?

RP: Por “evangélico” me refiero —uso el término de manera bastante amplia— primero, diría, a un cristiano ortodoxo según los credos, que cree la mayor parte de las cosas que todos los cristianos creen: creación —por lo que no me refiero a creacionismo, significa sólo que Dios creó todo—, la encarnación de Cristo, la resurrección, la ascensión, etc. Todas las cosas normales que los cristianos creen en todas partes. También tenemos una visión elevada de las Escrituras, que nuevamente es sólo una creencia cristiana tradicional: la Escritura es inspirada y autoritativa, aunque no quisiera ser demasiado prescriptivo acerca de cómo exactamente debe entenderse eso.

También es “evangélico” en un sentido diferente, en que el evangelio es la Buena Nueva, así que el universalismo evangélico como yo lo entiendo —diré lo que es “universalismo” en un momento— tiene que ser un universalismo que salga de los evangelios, algo centrado en los evangelios. Por lo tanto, para mí, un evangélico es alguien centrado en los evangelios, un cristiano ortodoxo común y corriente, con una visión elevada de la Escritura.

Y un universalista es alguien que cree que Dios reconciliará un día a todas las personas consigo mismo. Un universalista cristiano cree que a través de Cristo —a través de Cristo— Dios reconciliará a todos consigo mismo, al final.

NP: ¿Es ortodoxo el universalismo?

RP: Depende lo que quieras decir. Es compatible con la ortodoxia, no ortodoxo como tal. Déjenme aclarar eso. Hay algunos puntos de vista, algunas creencias que son centrales para la fe de los cristianos ortodoxos, por ejemplo, que Cristo murió y resucitó, etc. Están en los credos, y ser ortodoxo, entre otras cosas, significa creerlas.

El universalismo no está en los credos, y tampoco debería estarlo, así que no es un requisito para la ortodoxia, no es lo que llamaríamos un dogma. Es algo sobre lo que las personas pueden tener distintas opiniones, y durante la iglesia primitiva había distintos puntos de vista sobre este tema.

Yo sostengo que el universalismo ocupa un espacio intermedio entre la herejía y el dogma: no es herético, no está fuera de los límites de la ortodoxia, pero tampoco es un tema central para la ortodoxia. Es algo que los cristianos ortodoxos pueden creer y seguir siendo ortodoxos. Pero la verdad es que la mayoría de los cristianos ortodoxos, históricamente hablando, no han sido universalistas, y algunos de ellos de forma equivocada piensan que es herético. Sigue leyendo

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Tradicionalista, aniquilacionista, universalista (parte 3 y final)

Históricamente en el cristianismo ha habido tres opiniones distintas acerca del infierno: la visión tradicional del infierno como castigo consciente eterno, el aniquilacionismo o inmortalidad condicional, que dice que los no salvos dejarán de existir; y el universalismo cristiano o restauración universal, que dice que, eventualmente, todas las personas serán salvas y unidas con Dios a través de Cristo.

En esta serie, tres teólogos (un tradicionalista, un aniquilacionista y un universalista) nos cuentan por qué no comparten el punto de vista de los otros dos acerca del infierno, el castigo y la salvación. En esta entrega, un universalista  nos dice por qué no cree en el aniquilacionismo. Enlace original (en inglés) aquí. Disfruten.

Por qué no soy un aniquilacionista

por Robin Parry, editor para Wipf & Stock Publishers

Yo solía ser un aniquilacionista. Siempre he tenido, y mantengo, mucha simpatía por el aniquilacionismo y los que lo defienden. Sin embargo, en mi estudio y reflexión en los años posteriores, he abandonado mi aniquilacionismo. Aquí hay algunas razones:

# 1. El universalismo es más bíblico.

Me he convencido de que la teo-lógica de toda la historia bíblica, que va desde la creación a la nueva creación, se entiende mejor en términos de salvación universal que aniquilación.

Dios creó todas las cosas para un buen fin, no para el infierno. Mientras que la caída tuvo consecuencias cósmicas, Cristo vino a deshacer todos sus malos resultados. Abrazó nuestra naturaleza humana y se presentó como el representante de todos los seres humanos. Después, murió por todos y fue resucitado para todos.

En él, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo. En este momento el Espíritu está en acción llevando a la gente a la vida en Cristo, y un día Dios traerá todas las cosas a la unidad bajo Cristo, y Dios será todo en todos.

Todas las cosas son de Dios, por Dios, a través de Dios, para Dios. (Ver Gregory MacDonald, The Evangelical Universalist para mis argumentos completos, incluyendo una discusión sobre el lugar del juicio divino después de la muerte).

Creo que es evidente que si uno cree que Dios finalmente salvará a todas las personas, nadie será aniquilado. Por lo tanto, el caso a favor del universalismo es necesariamente un caso en contra del aniquilacionismo.

# 2. Puede socavar el amor de Dios.

Creo que la aniquilación nos empuja en la incómoda dirección de sacrificar o el amor de Dios o la victoria final de Dios. Empecemos con el amor. Los cristianos afirman que “Dios es amor” en su esencia misma. La lógica es simple: si Dios es amor, entonces la disposición de Dios hacia sus criaturas es amorosa. Amar a alguien es querer lo mejor para ellos. Así que si Dios es amor, Dios desea lo mejor para sus criaturas. ¿Y qué es eso? La unión con Dios en Cristo.

Ahora algunos cristianos creen que Dios es capaz de lograr que todas las personas acepten libremente el Evangelio y estén unidos a Cristo. Yo estoy entre ellos. Pero si esto es cierto y si Dios es amor, entonces, al final, todas las personas serán salvas.

Sin embargo, la mayoría de los que creen que Dios puede salvar a todos sin violar su libertad, creen que no lo hará. ¿Por qué? Porque Dios es libre de elegir redimir o no redimir a sus criaturas, amarlos o no amarlos.

Y, dicen, Dios no ama a todas sus criaturas (al menos no “totalmente”), sólo a algunos de ellos (es decir, los elegidos). Los otros son enviados al infierno, ya sea que conduzca a tormento eterno o a aniquilación. Todavía tengo que escuchar ninguna explicación remotamente plausible de cómo esto es compatible con la afirmación de que Dios es amor.

# 3. Puede socavar la victoria final de Dios.

Podemos salvar el amor divino al mismo tiempo que conservar el infierno, pero sólo poniendo en riesgo la victoria escatológica de Dios. Permítanme explicar. Algunos rechazan la idea de que Dios puede lograr que todas las personas abracen libremente el Evangelio. Ellos argumentan que Dios nos da la libertad para relegarnos al olvido a nosotros mismos. Él nos ama y no desea eso, pero lo permite.

Sin embargo, si la destrucción escatológica es algo que Dios permite a regañadientes a las criaturas infligirse a sí mismas, entonces eso representa el fallo permanente por parte de Dios para llevar a cabo sus propósitos en todas las criaturas. Él trató de detenerlas antes de que fuera demasiado tarde, pero se deslizaron a través de sus dedos como arena.

Si, por el contrario, es algo que Dios inflige de forma activa sobre criaturas pecadoras, entonces representa el abandono permanente por parte de Dios de sus propósitos para tales criaturas. Dios trató de atraer a más de ellas (algo no muy difícil en algunos casos), pero ellas frustraron sus intentos, por lo que dejó de intentar y las eliminó de la existencia.

De cualquier manera, Dios ha fallado en llevar a una parte significativa de su creación al destino que pretendía. En lugar de eso, se queda con el premio de consuelo. Es simplemente inconcebible para mí que Dios pueda fallar de manera tan catastrófica.

Resulta algo parecido el doble discurso orwelliano llamar al final de esta narrativa el triunfo de Dios sobre el pecado. El problema es que esta noción de victoria divina es teóricamente compatible con un estado en el que todo agente humano en la creación elige libremente la extinción.

Los ángeles verían un universo en llamas, en el que ninguno de aquellos por quien Cristo murió ha sido salvado, en el que ninguna de las intenciones de Dios para la creación se realizó, y dirían: “¡He aquí el triunfo de Dios sobre el pecado!” En mi opinión, para todo mundo parecería el triunfo del pecado y de Satanás sobre los propósitos de Dios.

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