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El éxodo sí existió (aunque no como dice en la Biblia), propone el historiador Richard Elliott Friedman

Complementando posteos anteriores acerca de la historicidad del éxodo desde Egipto, va esta columna del historiador y especialista en el Pentateuco Richard Elliot Friedman. En ésta explora algunos argumentos a favor de su hipótesis que sólo un grupo específico (los levitas) y no todo Israel, fueron quienes salieron de Egipto, llegaron a Canaán, se mezclaron con los indígenas e introdujeron el culto al dios YHWH. La historia del éxodo que tenemos en la Biblia seria así la elaboración posterior, en la memoria y en la reflexión teológica, de este proceso histórico de mestizaje. Friedman es Ph.D. por la universidad de Harvard, profesor emérito de la University of California, San Diego, y actualmente enseña en la University of Georgia, EE.UU. Sus libros, muy recomendables, incluyen entre otros Quién escribió la Biblia (de lectura imprescindible) y The Bible with Sources Revealed, que reune las pruebas a favor de la Hipótesis Documentaria. Una elaboración más profunda de su argumento y sus implicancias, en este video (y estamos esperando con ansias el libro en que expondrá su argumento en detalle). Enlace original (en inglés) aquí. Disfruten.

El éxodo histórico

La evidencia de los levitas dejando Egipto y
la introducción de YHWH en Israel

por Richard Elliott Friedman

Richard Elliott FriedmanUna de las grandes contribuciones a la investigación crítica fue hecha conjuntamente por mi maestro Frank Cross y mi colega senior David Noel Freedman. En 1948, ellos establecieron por varios motivos diferentes que ciertas canciones eran de muy alta antigüedad. Estas incluían la Canción de Miriam […] y el Cantar de Deborah en Jueces 5. Freedman los llamó los dos textos más antiguos en el Tanaj.

Freedman añadió que esto tenía implicaciones para la historicidad del éxodo. Muchos estudiosos y arqueólogos dicen que el éxodo nunca sucedió. El noventa por ciento de su argumento se basa en la falta de artefactos en Egipto o en el Sinaí y en que se encuentran pocos elementos de cultura material egipcia en sitios israelitas tempranos, que debiésemos esperar si los israelitas habían vivido en Egipto durante siglos. Pero eso no es evidencia en contra de la historicidad del éxodo. A lo sumo, es evidencia (más correctamente: una ausencia de evidencia) en contra de la enorme cantidad de participantes que la Torá describe.

Yo había incluido la idea de un éxodo no de millones en mi ¿Quién escribió la Biblia? en 1987, y planteé la idea ahí, sólo como una posibilidad, de que el grupo más pequeño del éxodo eran sólo los levitas. Esa posibilidad se ve hoy en día mucho más tangible que en 1987.

La Canción del Mar no menciona el nombre de Israel

El rastro de la evidencia comienza con la canción de Miriam (o Canción del Mar). Nunca habla de toda la nación de Israel. La palabra Israel no aparece en la misma. Esta fuente más antigua que tenemos simplemente se refiere a un pueblo, un ‘am (vv. 13, 16 [x2]), saliendo de Egipto. Y Dios no conduce a este ‘am a toda la tierra. Él los lleva a su morada sagrada, los planta en la monte de su heredad, en su mikdash, donde está la plataforma de su trono (v. 17). (Esta última frase, “la plataforma de su trono”, se produce sólo en la Canción y en referencia al templo. Es en la dedicación del templo del rey Salomón en 1 Reyes 8:13). Estas frases tienen sentido si estamos leyendo acerca de los levitas, que se convirtieron en los sacerdotes del Templo. Ellas no se aplican a todo Israel.

No hay levitas en el Cantar de Deborah

El Cantar de Deborah, por su parte, enumera las diez tribus de Israel (Judá y Simeón eran una comunidad separada en este momento y no parte de Israel), pero no menciona a Leví. ¿Por qué? O (1) porque los levitas no estaban allí todavía. Ellos estaban en Egipto (o en camino). O (2) no eran una tribu de Israel, eran un grupo sacerdotal.

Nombres egipcios

Se podría responder que la segunda explicación es suficiente; todavía no conecta a los levitas con Egipto o un éxodo. Pero, a continuación, algunos levitas tienen nombres egipcios: Ofni, Hur, Merari, Musi, dos llamados Finees, y por supuesto Moisés. Nosotros en América del Norte, llamados “una tierra de inmigrantes”, entendemos especialmente el significado de los nombres y lo que revelan sobre los trasfondos de las personas. Los levitas tienen la conexión con Egipto, evidenciada por sus nombres egipcios. Las otras tribus no.

Así Deborah, ambientada en Israel, no menciona a los levitas; y el Cantar de Miriam, ambientada en Egipto, no menciona a todo Israel. Simplemente menciona un grupo que deja Egipto y termina en el mikdash. Sigue leyendo

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Video: El éxodo basado en las fuentes mismas – Richard E. Friedman

En 2013, la UC San Diego, EE.UU., organizó la conferencia Out of Egypt [Fuera de Egipto: el éxodo de Israel entre texto y memoria, historia e imaginación], un encuentro interdisciplinario de historiadores, arqueólogos, egiptólogos, etc. que contó con la participación de unos cuarenta especialistas, entre ellos dos que han tenido presencia importante en este blog: el arqueólogo Israel Finkelstein y el especialista en la biblia hebrea Richard E. Friedman. En su ponencia, Finkelstein (video aquí) argumentó básicamente en la línea de su libro Desenterrar la Biblia o de esta entrevista: que las historias del libro del Éxodo fueron escritas siglos después de los eventos que supuestamente relatan y que por tanto no reflejarían información histórica; y más en específico, que las historias sobre el éxodo está vinculadas sobre todo al reino del norte de Israel y que el conocimiento geográfico que muestran de la región del Sinaí se debe a su dominio en el área en el siglo VIII a.C.

Más tarde, vino el turno de Richard E. Friedman. Por supuesto, la idea de un encuentro interdisciplinario es compartir las nuevas perspectivas y avances en el área de investigación, y en eso Friedman estaba mucho más en la onda. Con una combinación de ánálisis arqueológico y linguístico, pudo decir (1) que las fuentes más antiguas que tenemos sobre el éxodo son textos de origen sacerdotal que se remontan a c. del siglo XII a.C., (2) que la idea de un éxodo masivo queda descartada no sólo porque no hay pruebas arqueológicas sino porque es un desarrollo secundario a partir de las fuentes más antiguas, y también (3) que hay un grupo de israelitas que muestra fuertes conexiones con Egipto: los levitas. A partir de esta y otras consideraciones, Friedman propone un escenario del éxodo “basado en las fuentes mismas” en que el grupo que pasó por la experiencia de Egipto no fue todo Israel, sino sólo los levitas (lo que explica porqué no hay huellas arqueológicas de un éxodo masivo ni tampoco de la conquista israelita de Canaán), y que ese evento sí involucró una experiencia religiosa que culminó en el culto monoteísta a Yahvé por parte de Israel. Para conocer los detalles, tendrán que ver el video (recuerden activar los subtítulos en el reproductor de Youtube).

Algunas consideraciones finales: primero, entender la validez del análisis de Friedman requiere un conocimiento previo importante de la Hipótesis Documentaria de la formación del Pentateuco, por lo que les recomendamos que pasen por nuestra sección Hipótesis Documentaria: Evidencia y que lean el libro de Friedman ¿Quién escribió la Biblia? que pueden encontrar aquí. Segundo, esto no significa que todo el trabajo de Finkelstein está equivocado, él es un especialista de primera línea y algunas de sus conclusiones siguen mereciendo el mayor aprecio intelectual, pero sí muestra porqué es mejor un enfoque interdisciplinario que se ocupe tanto de la arqueología como de los textos literarios. Tercero, sí no le satisface la idea de una historia del éxodo que no sea tal cual sale en la Biblia, sinceramente le invito a no encerrarse en su posición, puede ser que igualmente encuentre algo que le aporte. Y por último, si sigue creyendo que no hubo un éxodo, recuerde que desde ahora tendrá que hacerse cargo de los argumentos de Friedman, y no sólo recurrir al argumento de autoridad: “el arqueólogo Israel Finkelstein dice que…”

Extremadamente recomendado, que lo disfruten.

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Afirmaciones sobre los estudios bíblicos que los pastores deben dejar de decir a sus congregaciones (parte 1)

La inspiración para este texto es doble: primero, un post de tema similar que Peter Enns hizo hace algún tiempo; y segundo, el malestar y la frustración de oír a mi pastor ayer usando a Lee Strobel (¡por Dios!) para defender la historicidad de la crucifixión y la resurrección de Jesús. Ya venía con ganas de escribir acerca de este tema, pero con la cantidad de cosas que tuve que escuchar ayer… Todos sabemos de casos en que hay una brecha muy grande entre las iglesias y la sociedad en general: al valorar negativamente los valores dominantes muchas (sobre todo protestantes) se encierran en sí mismas y canonizan estructuras de dominación que buscan reglamentar, por ejemplo, la cultura, el cuerpo y las relaciones sociales (la música que se escucha, la forma de vestirse y peinarse, las relaciones entre hombres y mujeres, los espacios y roles de género “adecuados”, etc). Pero tan grave como eso (y puede que más) es la brecha que se genera entre las iglesias y el estudio científico de la Biblia, porque como la gente común y corriente no tiene acceso a el en lugar de aprovechar sus resultados y avances (que son muchos y muy valiosos) simplemente son ignorados y en su lugar se usan conceptos e interpretaciones hace ya mucho matizados, complementados o superados. Seguirlos repitiendo puede ser muy efectivo para que un pastor entusiasme y “afirme la fe” de los oyentes pero eso no los hace verdad, y los problemas vienen cuando las personas aprenden que muchas de las cosas que les han enseñado toda la vida en realidad no son tan así:

1. “Moisés escribió el Pentateuco y la Hipótesis Documentaria ya ha sido refutada”.

Falso. Los libros del Pentateuco no fueron escritos por Moisés sino que fueron formados a lo largo de varios siglos a partir de textos individuales (fuentes) que desde el siglo VIII al VI a.C. aprox. fueron sucesivamente combinados y editados hasta llegar a la forma que conocemos hoy.

La Hipótesis Documentaria no significa que todas las historias fueron inventadas tardíamente, como temen algunos. Al contrario, lo que muestra son textos hebreos, algunos de ellos muy antiguos, que fueron adaptados para ser relevantes para las personas de fe de su propia época (y cuyo resultado final es importante incluso para las personas de hoy). Así que aceptarla no implica necesariamente abandonar la fe ni cuestionar la autoridad o el carácter sagrado  del texto. Simplemente es una explicación a la pregunta de cómo llegó a existir el texto que tenemos. En su conjunto, la Hipótesis Documentaria sigue siendo la mejor explicación y es enseñada en todo el mundo en las instituciones de educación superior que se dedican a los Estudios Bíblicos (excepto en las más fundamentalistas). Pese a lo mucho que se afirma que ya ha sido superada, hay pruebas muy fuertes como la evidencia linguística o la de convergencia que nunca son siquiera mencionadas, mucho menos rebatidas. Esto no quiere decir que no haya debates entre especialistas sobre aspectos específicos y que no se sigan proponiendo explicaciones alternativas o complementarias, y que lo que sí ha sido superado es la interpretación de los estudiosos del siglo XIX de cuáles eran las fuentes y de dónde provenían. Pero la Hipótesis Documentaria se mantiene, y cualquiera que quiera decir algo sobre quién fue el autor de Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio primero tiene que buscar una explicación que sea mejor que la que dice que son una combinación de distintas fuentes a lo largo de varios siglos.

2. “La Arqueología ha confirmado la veracidad de los relatos de los Patriarcas, el Éxodo y la conquista de Canaán”.

En realidad no. Se han encontrado muchas pruebas de la presencia de los judíos en la tierra de Israel, incluyendo hallazgos muy importantes como la inscripción de Tel Dan en la que se lee “el rey de la casa de David”. Pero respecto a la etapa de formación del pueblo de Israel, incluyendo el Éxodo, los 40 años en el desierto y la conquista de Canaán la arqueología no da evidencia positiva, y no es por falta de búsqueda. Peter Enns resume de la siguiente manera la situación en el posteo que citamos arriba:

“El enorme consenso es que en el mejor de los casos hay escasa evidencia indirecta para estos episodios bíblicos, y para la conquista existe considerable evidencia en su contra. Eso no significa que no haya trabajo por hacer, y que no haya que mantener la mente abierta. ¿Quién sabe qué nos traerá el futuro? Pero mi punto es el siguiente: en la actualidad decir que la arqueología apoya la exactitud histórica de la Biblia puede ser cierto para algunas cosas, pero no para la historia fundacional de los orígenes de Israel: la esclavitud, el Éxodo y la conquista. Este ha sido y sigue siendo un gran problema, y afirmar lo contrario sólo empeora la cuestión.”

En las siguientes entregas de “Afirmaciones sobre los estudios bíblicos que los pastores deben dejar de decir a sus congregaciones” (quizá me puedan ayudar con una abreviación) veremos si tenemos los originales de los libros del Nuevo Testamento, si los evangelios fueron escritos por testigos oculares (o si tienen información de testigos oculares, que no es lo mismo), si la resurrección de Jesús o la tumba vacía pueden ser comprobados históricamente, y si el estudio histórico-crítico de la Biblia lleva a perder la fe.

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Friedman y Dolansky sobre la “ley de la mujer embarazada” (Éxodo 21:22-25)

Después de un largo periodo de “sequía” del blog, vuelvo con un tema al que le dedicaré algunas entradas debido a un nuevo proyecto. El tema es el aborto y los puntos de vista al respecto en los textos bíblicos. Este post es una traducción de un artículo aparecido en The Huffington Post escrito por Richard Elliot Friedman y Shawna Dolansky (otro post de los mismos autores lo hemos publicado aquí).

Entendiendo qué dice la Biblia

sobre el aborto

por Richard E. Friedman y Shawna Dolansky

Como dijimos en nuestro primer posteo, nuestro libro, “The Bible Now”, trata del papel de la Biblia en cinco temas polémicos actuales. En estas entradas daremos un pequeño ejemplo de cada uno de los cinco. Nuestro propósito es (1) arrojar luz sobre ese caso en particular y (2) enseñar método en el tratamiento de los textos bíblicos.

Un recordatorio: somos especialistas en la Biblia hebrea (Antiguo Testamento), y estamos escribiendo sólo en el ámbito de nuestra experiencia. Confiamos en que algunos de nuestros colegas que estudian el Nuevo Testamento se harán cargo de estas preguntas en su área también. Muy pocos estudiosos en el mundo tienen conocimiento profesional de ambos Testamentos. Los estudiosos de los textos rabínicos y del Corán también pueden contribuir con su saber.

Nuestro primer tema es el aborto. El tratamiento de algunos pasajes bien conocidos – por ejemplo, en el mandamiento contra el asesinato en los Diez Mandamientos, y del único de la Biblia hebrea que clara e incuestionablemente se refiere al aborto (en realidad hay uno) – requiere más espacio de lo que podemos reducir a un posteo. Por lo tanto, para este primero, hemos elegido un texto clásico de un tamaño manejable.

Los combatientes que golpean a una mujer embarazada

A veces se deriva una ley sobre el aborto de una ley bíblica en la que alguien, en el transcurso de una pelea, golpea a una mujer embarazada, y ella entra en trabajo de parto. He aquí el texto, que hemos traducido del hebreo (también a la luz del texto griego de la Septuaginta y del texto de los manuscritos del Mar Muerto) lo más literalmente posible:

Y si algunos pelean, y golpean a una mujer embarazada, y sus hijos [o su hijo] salen, y no hay daño, será sancionado de acuerdo a lo que el marido de la mujer imponga sobre él, y él se lo dará por medio de los jueces. Y si hay un daño, entonces tú pagarás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, lesión por lesión. (Éxodo 21:22-25)

¡Atención! El significado de esta ley es poco claro de varias formas diferentes, y sabios eruditos se han preguntado por su significado por más de dos milenios. Dos hombres (¿o son más de dos? ¿Y son necesariamente hombres? ) están luchando, y causan un aborto involuntario (¿o se trata de un trabajo de parto prematuro? ¿Y es uno o ambos/todos ellos los que lo causan?) al golpear a la mujer, y esto se traduce en una lesión o la muerte de la mujer (¿o del bebé?). La ley puede significar: la mujer pierde al niño, y la pregunta es entonces si se ha hecho algún daño a la madre o no. O puede significar: el niño nace vivo, y la pregunta, entonces, es si se ha hecho algún daño al niño.

Ver a la Biblia en el contexto del antiguo Cercano Oriente suele ser valioso para comprender la postura bíblica sobre estas cuestiones. En este caso, el Código de Hammurabi, el Derecho asirio y el Derecho hitita contienen todos casos similares (aunque no están necesariamente conectados con gente peleando). El Código de Hammurabi indicaba que si un hombre golpeaba a la hija embarazada de otro hombre y causaba “que deje caer lo de su vientre”, debía pagar 10 siclos de plata por el feto [Ley 209]. Pero si la mujer moría, entonces la hija del hombre que la golpeó debía ser muerta [Ley 210]. La excepción era si la mujer era la hija de un plebeyo o un esclavo, en cuyo caso el hombre sólo debía pagar una multa por la muerte de la mujer (y nada por el feto) [Leyes 211-214]. La ley hitita preveía una compensación monetaria en la misma situación. El monto de la indemnización dependía del estatus del padre de la mujer embarazada.

El Derecho asirio también describía el castigo de un hombre que causaba un aborto involuntario. Sin embargo, las leyes allí exigían una indemnización por el feto y por la madre. Si un padre de familia hacía que la esposa de otro hombre abortara, entonces el hombre cuya mujer había abortado podía hacer que la esposa del agresor abortara a su vez – y debía dar a la víctima un niño de su propia casa. Sin embargo, si la mujer moría, el autor era condenado a muerte, además de que un niño de su casa era entregado a la casa de la víctima. Si la mujer abortaba pero no moría, y su esposo no tenía hijos, entonces se ejecutaba al autor, a menos que el feto fuera de sexo femenino, en cuyo caso sólo tenía que darle a un niño de su casa en compensación.

Los detalles de cada uno de estos casos variaban, y las sanciones en algunos ejemplos del Antiguo Oriente Próximo a la mayoría de nosotros nos parecen repugnantes. Sin embargo, lo que es común a todos estos casos similares es que la cuestión del daño es respecto a la madre, y no respecto al bebé abortado. Esto probablemente indica que la ley bíblica, también, tiene que ver con el grado de daño hecho a la madre después de que ella pierde el niño, y no con el grado de daño causado al bebé después de nacer vivo. Las consecuencias graves de la ley, en ese caso, son respecto al daño hecho a la madre, no al feto. Pero todos debiéramos reconocer que esto es, como mucho, probable, pero no seguro.

Por otra parte, este pasaje bíblico no es sobre el aborto. Es acerca de una pérdida accidental involuntaria. Trata sobre las consecuencias no deseadas de una pelea. Al involucrar una pérdida involuntaria del feto en lugar de un aborto, y tratar de consecuencias no deseadas en lugar de un procedimiento cuyas consecuencias se han previsto, esta ley es un precedente extremadamente complicado sobre el que basar cualquier punto de vista, ya sea a favor del aborto o en su contra. Lo mejor, por lo tanto, es no tomar una decisión sobre el aborto a partir de la misma. Más bien, la gente a ambos lados del debate sobre el aborto trata de encontrar algún principio básico en caso de que luego pudiera aplicarse a la cuestión del aborto. Ese es un buen enfoque. Pero el pasaje es demasiado incierto incluso para eso. Simplemente no puede ser la base para una respuesta definitiva a una cuestión tan importante. […]

Y por el amor de Dios, no tome el famoso pasaje de ojo por ojo, diente por diente, quemadura por quemadura, de forma literal. Nadie era quemado en este caso y, si el problema es el daño hecho al niño, los recién nacidos no tienen dientes. Desde los primeros textos que interpretaban este principio en la Antigüedad, se entendió que este pasaje establecía que las penas debían estar en proporción con el delito, no que los tribunales mutilaran a nadie. Pero tendremos que dejar a esa famosa e incomprendida frase para otra ocasión. Por ahora, el punto es advertir contra el intento de obtener demasiado de textos antiguos complejos.

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¿Qué significa “abominación” en Levítico?

¿Abominación? El enemigo del increíble Hulk. ¿Ah no?

‘Abominación’ es una de esas palabras “bíblicas” que todos creen saber qué significa, pero basta con escarbar un poco más allá de la superficie y la cosa se comienza a complicar. La mayoría de las personas piensan en algo así como un pecado grave, o en algo aborrecible, condenable o intolerable, pero los límites de esas definiciones nunca quedan claros. En esta columna, publicada originalmente en The Huffington Post, Richard E. Friedman y Shawna Dolansky comentan una de las palabras hebreas que se traducen como abominación y muestran que no tiene un significado absoluto, sino que lo “abominable” cambia dependiendo de la cultura y la época de la que se hable. Aunque no le guste a los que hablan contra el relativismo cultural, ¡está en la Biblia!

¿Son eternas las leyes bíblicas sobre la homosexualidad?

por Richard E. Friedman y Shawna Dolansky

“No te acostarás con varón como con mujer; es to’ebah” (cosa ofensiva). (Levítico 18:22).

“Si alguien se acuesta con otro hombre como se hace con una mujer, to’ebah (cosa ofensiva) hicieron; ambos han de ser muertos: sobre ellos caerá su sangre.” (Levítico 20:13).

[…] El texto identifica los actos homosexuales masculinos por medio del término técnico to’ebah, traducido aquí como “cosa ofensiva” o en las traducciones más antiguas como “abominación”. Esto es importante porque la mayoría de las cosas que están prohibidas en la ley bíblica no son identificadas con esta palabra. En los dos contextos en Levítico (capítulos 18 y 20), la homosexualidad masculina es el único acto que es llamado así  (otros actos se incluyen en términos generales en una sola línea al final del capítulo 18.) Así que este término, que es un elemento importante en la Biblia en general, es particularmente importante con respecto a la legislación sobre los actos homosexuales masculinos.

La pregunta es: ¿es este to’ebah un término absoluto, lo que significa que un acto que es un to’ebah es malo en sí mismo y no puede ser de otra manera? ¿O es un término relativo – lo que significa que algo que es to’ebah para una persona puede no ser ofensivo para otra, o algo que es to’ebah en una cultura puede no ser ofensivo en otra, o algo que es to’ebah en una generación o período de tiempo puede no ser ofensivo en otro – en cuyo caso la ley puede cambiar a medida que cambian las percepciones de la gente?

Cuando se examinan todas las apariciones de este término técnico en la Biblia hebrea, se encuentra que en otros lugares el término en realidad es relativo. Por ejemplo, en la historia de José y sus hermanos en Génesis, José dice a sus hermanos que, si el Faraón les pregunta cuál es su ocupación, debían decir que eran ganaderos. No decir que eran pastores. ¿Por qué? Porque, explica José, todos los pastores son algo ofensivo (to’ebah) para los egipcios. Pero los pastores no son una cosa ofensiva para los israelitas, moabitas y muchas otras culturas. En otro pasaje de esa historia, leemos que los egipcios no comen con los israelitas porque para ellos eso sería una cosa ofensiva (to’ebah). Sin embargo, arameos y cananeos comen con los israelitas y no les resulta ofensivo. Véase también la historia del Éxodo desde Egipto, donde Moisés le dice a Faraón que las cosas que los israelitas sacrifican serían algo ofensivo (to’ebah) para los egipcios. Pero estas cosas ciertamente no son algo ofensivo para los israelitas.

Abraham y su media hermana Sara

Un ex estudiante nuestro señaló que en este mismo texto, en la inclusión de leyes que son to’ebah al final de Levítico 18, hay algunas que prohíben cosas que los grandes patriarcas de la Biblia habían hecho. Por ejemplo, Abraham se casa con su media hermana Sara. Él dice:

 Pero ella a la verdad es también mi hermana, hija de mi padre aunque no hija de mi madre, y la tomé por mujer.” (Génesis 20:12).

Pero la ley en Levítico prohíbe explícitamente las relaciones de este tipo con una media hermana:

“La desnudez de tu hermana, hija de tu padre o hija de tu madre, nacida en casa o nacida fuera, su desnudez no descubrirás.” (Levítico 18:9).

Así que algo que no era to’ebah en la generación de los patriarcas ha cambiado y se ha convertido en eso en la generación de Moisés. En forma algo diferente, la misma tierra puede cambiar de no ser to’ebah a convertirse en to’ebah como resultado del comportamiento de sus habitantes. El profeta Jeremías dice:

“Pero ustedes vinieron y contaminaron mi tierra; hicieron de mi heredad algo abominable (to’ebah).” (Jeremías 2:7).

Una acción o un objeto que no es to’ebah puede convertirse en eso dependiendo del tiempo y las circunstancias. La palabra to’ebah no significa automáticamente que algo es inmoral. Dependiendo del contexto, el período y las personas implicadas, significa que ofende a algún grupo.

Ahora, uno podría responder que la ley aquí es diferente porque se trata de una cosa ofensiva para Dios – y por lo tanto no está sujeta a la relatividad de los valores humanos. Pero en realidad ese no es el caso. La Biblia identifica específicamente las leyes acerca de las cosas que son ofensas a la divinidad con la frase “una cosa ofensiva a Jehová” (to’ebat yhwh). Esa frase no es usada en la ley sobre las relaciones homosexuales masculinas. ¡No es una de las leyes que son identificadas como to’ebah para Dios!

Si esto es correcto, entonces es una ironía increíble. Llamar to’ebah al acto homosexual masculino fue precisamente lo que hizo parecer al texto bíblico tan absolutamente anti-homosexual y sin posibilidad de cambio. Pero es precisamente el hecho del to’ebah lo que abre la posibilidad de un cambio de la ley. Por lo tanto, (1) cualquier posición que se adopte en esta materia, de izquierda o de derecha, conservadora o liberal, hay que reconocer que la ley prohíbe el sexo homosexual entre hombres pero no entre mujeres. Y (2) hay que reconocer que la prohibición bíblica no es una que sea eterna e inmutable. La prohibición en la Biblia aplica sólo mientras los actos homosexuales masculinos sean percibidos como ofensivos. Esto podría implicar argumentos y pruebas de especialistas en biología, psicología y cultura. Ellos están fuera de nuestro campo de experticia como investigadores de la Biblia. Nuestra tarea ha sido la de dar a conocer la evidencia bíblica.

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Libro: “¿Quién escribió la Biblia?” – Richard E. Friedman

FriedmanQuienEscribioLaBibliaCon todo lo que hemos visto sobre la evidencia a favor de la Hipótesis Documentaria, expuesta de forma tan clara por Richard E. Friedman, lo que queda claro es que los primeros cinco libros de la Biblia tienen una historia, es decir, que no fueron siempre como son ahora; y por lo tanto, para interpretarlos correctamente, es importante saber cómo fueron creadas cada una de las fuentes y cómo terminaron incorporadas en los libros que ahora tenemos. Teniendo en cuenta lo poco que se publica en español al respecto, y además lo difícil que resulta en ocasiones conseguir lo poco que se publica, el libro de Friedman Quién escribió la Biblia es insustituible. No sólo es de primera línea, sino además está escrito de una forma tan agradable que prácticamente se lee solo. La siguiente versión castellana fue publicada en 1989 (2 años después del original en inglés). Disfruten.

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“La Biblia es más que la suma de sus partes”. Entrevista a Richard E. Friedman

La siguiente entrevista a Richard E. Friedman, publicada en el sitio beliefnet.com en 2004, complementa los puntos revisados anteriormente respecto a la formación del Pentateuco a partir de las fuentes J, E, P y D; y permite tener una idea de las posturas personales del autor respecto al tema. (Enlace original, aquí).

El Equipo Editorial detrás de la Biblia

¿Quién escribió los primeros cinco libros de la Biblia ?

Por http://www.beliefnet.com

Richard E. Friedman

-En su introducción, usted dice que su trabajo – identificando y separando los diferentes autores de los primeros cinco libros de la Biblia – no tiene la intención de producir crisis de fe. Obviamente, hay gente con una firme convicción sobre el autor de la Biblia. ¿Cuál es el papel de la inspiración divina aquí?

Algunos de los primeros estudiosos de la Biblia que se preguntaron quiénes eran los autores decían: “Bueno, no fue una sola persona, no fue Moisés quien escribió los primeros cinco libros”- incluso siendo piadosos rabinos, sacerdotes o ministros. Su respuesta fue: “Está bien, no fue Moisés quien los escribió, fueron otras personas, pero aún así vino de Dios.” Hoy en día, hay judíos y cristianos religiosos que adoptan ese mismo punto de vista: que todavía podrían ser de origen divino. Pero para otros, este es un punto de vista problemático e inaceptable. Se inclinan por la tradición de que fueron dictados por Dios a Moisés en el Sinaí. Así que, sí, para ellos es un tema complicado.

Mi propósito es poner la evidencia delante de todos, para que puedan argumentar a favor o en contra de ella. El propósito no es hacer daño. La gente se imagina que todo el tiempo estoy siendo atacado por los cristianos fundamentalistas y los judíos ortodoxos, pero en realidad no es así. Nos mantenemos en un respetuoso desacuerdo.

-Su nuevo libro, “La Biblia con sus fuentes reveladas”, habla de los diferentes autores de los primeros cinco libros de la Biblia. ¿Quiénes son estos autores?

Las principales y más extensas fuentes son los textos J y E, llamados así porque, entre las muchas diferencias entre ellos, cada uno tiene una idea diferente acerca de cuándo el nombre de Dios, Yahveh, fue conocido por la humanidad.

Uno de ellos tiene la idea de que el nombre “Yahveh” era conocido desde los primeros tiempos, y se llama J, debido a la palabra alemana Jahwe (los eruditos bíblicos alemanes desempeñaron un papel prominente en la identificación de J).

La otra fuente entiende que el nombre de Dios no se reveló hasta muy tarde, en la época de Moisés, así que hasta ese momento Dios era conocido como Dios, que en hebreo es Elohim. Es por eso que es llamada E.

Esas dos fuentes provienen de un periodo muy temprano de la historia israelita. Sabemos esto por varias razones, sobre todo porque utilizan un hebreo más antiguo que las otras partes de los cinco libros.

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Video: entrevista a Richard E. Friedman

     En 2002, Richard E. Friedman fue entrevistado por Thomas Levy en “Dig This”, un programa de la University of California, San Diego, en EE.UU. En la entrevista se abordan varios de los temas que hemos venido tratando respecto a la formación del Pentateuco, la relación de la  Biblia con la Arqueología, y la importancia de los estudios bíblicos hoy. Notable el ejemplo con Hamlet c. del minuto 24.

Para ver los subtítulos en español deben activar el botón en el reproductor de Youtube. Además, los subtítulos pueden agrandarse usando la tecla + (más), o achicarse usando la tecla – (menos). Disfruten.

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Hipótesis Documentaria: la evidencia más fuerte de todas

     Como mencionamos en el posteo anterior, la Hipótesis Documentaria no se basa únicamente en que a Dios unas veces se le llame ‘Dios’ y otras ‘YHWH’. Tampoco, indica Friedman, en que haya historias que se repitan, y en las diferencias o contradicciones que aparecen dentro de esos textos; ni siquiera en todos los puntos de evidencia que hemos revisado hasta ahora. Todos ellos podrían explicarse individualmente (y de hecho se intenta). Más bien:

“El argumento poderoso no es ninguno de esos temas. Es que todos estos temas convergen. Cuando separamos los dobletes, esto resulta también en la resolución de casi todas las contradicciones. Cuando separamos los dobletes, el nombre de Dios se divide consistentemente en todas excepto 3 de más de 2.000 apariciones. Cuando separamos los dobletes, la terminología de cada fuente permanece en forma consistente dentro de esa fuente. Cuando separamos las fuentes, eso produce narraciones continuas, que fluyen con sólo alguna laguna ocasional. Cuando separamos las fuentes, eso coincide con la evidencia lingüística, donde el hebreo de cada fuente calza consistentemente con lo que sabemos del hebreo de cada periodo. Y así sucesivamente, con cada una de las seis categorías que preceden a esta sección. El nombre de Dios y los dobletes fueron el punto de partida de la investigación acerca de la formación de la Biblia. Pero no eran, y no son, argumentos principales o evidencia en sí mismos. El argumento más convincente a favor de la hipótesis es que esta hipótesis es la que mejor explica el hecho de que toda esta evidencia, de tantos tipos distintos, se encuentre reunida de forma tan consistente. Hasta este día, nadie conocido por mí que haya desafiado la hipótesis ha abordado nunca este hecho.” (p. 28)

     Lo largo de la cita resalta su importancia, y plantea el tono en que se debe analizar la evidencia a favor de la hipótesis. No basta con intentar resolver las distintas categorías de evidencia una por una, sino que se debe entregar una explicación de porqué todas ellas funcionan conjuntamente de la forma en que lo hacen, y que sea mejor que la explicación que dice que el Pentateuco fue formado a partir de distintos textos-fuente a lo largo de varios siglos, es decir, la Hipótesis Documentaria.

     A continuación, entregamos la lista de las historias dobles y triples que aparecen, para que puedan estudiarse a la luz de la evidencia que se ha presentado junto a la versión de los “cinco libros de Moisés” con las fuentes separadas subida anteriormente. (Seguir leyendo >>)

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Hipótesis Documentaria: cada fuente tiene puntos de vista específicos

     Revisamos uno más de los puntos de evidencia a favor de la Hipótesis Documentaria presentados por R. E. Friedman en The Bible with Sources Revealed.

La Revelación del Nombre de Dios.

  • Uno de los primeras observaciones que llevaron al desarrollo de la Hipótesis Documentaria fue el uso de los distintos nombres de Dios. Pero, indica Friedman, no es sólo que se usen nombres diferentes, porque eso se puede explicar, por ejemplo, como que a veces a Dios se le llama por su nombre y a veces por su título. El punto es que las fuentes tienen una idea diferente de cuándo fue que el nombre YHWH fue revelado a los humanos. De acuerdo a J, ese nombre era conocido desde las primeras generaciones de humanos. Refiriéndose a la generación anterior al Diluvio, J dice explícitamente: “Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre YHWH” (Gén. 4:26), e incluso puede que fuera conocido desde la primera pareja de humanos, porque Eva lo usa cuando da nombre a Caín (Gén. 4:1). Pero en E y P se dice explícitamente YHWH no reveló su nombre hasta la generación de Moisés. En Génesis, YHWH dice a Abraham que su nombre es El Shaddai/Dios Todopoderoso (Gén. 17:1) Y luego, cuando YHWH habla con Moisés en Éxodo, le dice: “Yo soy YHWH. Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como El Shaddai, y no fui conocido por ellos por mi nombre, YHWH” (Éx. 6:2-3).
  • Las fuentes en el texto son casi cien por ciento consistentes en esta materia. Las fuentes E y P identifican a Dios como El o simplemente como “Dios” (hebreo: Elohim) hasta que el nombre es revelado a Moisés. Después de eso usan también el nombre YHWH. Por su parte, la fuente J usa el nombre YHWH desde el principio.
  • La fuente J nunca usa el nombre Dios (Elohim) en la narración. Cuando personas individuales son citadas en las historias pueden usar esta palabra; pero el narrador de J nunca usa la palabra, sin una sola excepción en todo el Texto Masorético.
  • Resumiendo la situación, los nombres YHWH y El, y la palabra Dios (Elohim), aparecen más de 2.000 veces, y sólo hay 3 excepciones. Anota Friedman: “a pesar de este hecho fenomenal, todavía se encuentran escritores en este tema que afirman que “los nombres de Dios” no prueban nada”. (p. 11)

 Los Objetos Sagrados: Tabernáculo, Arca, Querubines, Urim y Tumim,

la Vara de Moisés y la Vara de Aarón.

  • En P, el Tabernáculo es mencionado más de 200 veces. Recibe más atención que cualquier otro asunto. Es el único lugar en que se permitide para sacrificar. Es el lugar donde las grandes ceremonias deben ser llevadas a cabo. Es el lugar donde toda revelación tiene lugar después de Sinaí. Pero en J y en D ni siquiera se le menciona. En E, sólo es mencionado 3 veces.
  • En J, el arca es crucial para los viajes y éxitos militares de Israel (Núm. 10:33-36; 14:44), pero en E nunca es mencionada.
  • En P, los querubines dorados despliegan sus alas sobre el arca en. Y querubines cuidan el camino al Jardín del Edén en J. Pero nunca son mencionados en E y D.
  • En P, el Urim y Tumim son guardados en el pectoral del Sumo Sacerdote, y son usados, al parecer, para hacer consultas a la divinidad. Pero nunca son mencionados en J, E, y D.
  • En E, los milagros son realizados con la vara de Moisés (Éx. 4:2-5, 17, 20; 7:15-17, 20; 9:23; 10:13; 17:5-6, 9). Pero en P, es la vara de Aarón la que es usada para realizar milagros (Éx. 7:9-12, 19; 8:5-6, 16-17; Núm. 17:1-11; 20:8).

Liderazgo sacerdotal

  • En la fuente P, el acceso a Dios está limitado a los sacerdotes descendientes de Aarón. En todas las historias en P no hay mención a sueños, ángeles o animales parlantes, aunque tales cosas sí ocurren en J, E, y D. Lo mismo ocurre con los líderes humanos: las palabras “profeta” o “profecía” aparecen trece veces en E y D, pero nunca en en P (ni J). La única aparición de la palabra “profeta” en P (Éx. 7:1) usa la palabra en forma figurada y refiriéndose a Aarón. Igualmente, los Jueces nunca son mencionados en P (en oposición a D que dice:  “vayan a los sacerdotes y a los jueces en asuntos legales”).
  • En P, sólo los sacerdotes descendientes de Aarón tienen acceso al Urim y Tumim. Más aún, en P los levitas que no son descendientes de Aarón no son considerados sacerdotes.
  • En P, la expiación de los pecados se alcanza sólo a través de los sacrificios que se llevan ante los sacerdotes descendientes de Aarón. No se logra por simple arrepentimiento, o a través de la piedad divina. De hecho, en P, las palabras “piedad”, “gracia”, “arrepentimiento” y “bondad” (hesed) no aparecen nunca. Y no es sólo que P no tenga los términos que expresan la piedad divina, sino que sus historias también comunican el lado misericordioso de Dios mucho menos que las historias de las otras fuentes. Por ejemplo, en la historia de los exploradores que Moisés envía a la tierra prometida, en la versión de J (, Dios dice que Él destruirá al pueblo y comenzará una nueva nación bajo Moisés; pero Moisés intercede, Dios se retracta y la sentencia divina es cambiada a cuarenta años en el desierto. Pero en P no hay tal rogar y ceder; Dios simplemente anuncia la sentencia de cuarenta años, y eso es todo. Tanto en terminología como en narrativa, P caracteriza a Dios actuando de acuerdo a justicia más que actuando de acuerdo a misericordia. Si uno desea ser perdonado por una ofensa, uno no puede simplemente disculparse: se debe llevar un sacrificio ante el sacerdote. Como con la ausencia de ángeles y profetas, en P el sacerdocio es el único camino aprobado a Dios.
  • En D, por otra parte, todos los levitas son sacerdotes. P se refiere normalmente a los sacerdotes y a los levitas (es decir, como dos grupos separados), mientras que D se refiere normalmente a los “sacerdotes levitas” (esto es, como un único grupo).
  • Transmitiendo aún más la idea en P de que los sacerdotes son el único canal a Dios, en P no hay antropomorfismos. En J, Dios camina en el jardín del Edén, confecciona personalmente las primeras ropas de Adán y Eva, es personalmente que cierra el arca y huele el sacrificio de Noé. En E, Dios lucha con Jacob y se para sobre la peña de Meribá mientras Moisés la golpea y el agua sale. Y en E, y quizá también J, Moisés ve la forma de Dios en Sinaí/Horeb. En P no hay nada tan directo y físico como esto. En P esas cosas son metafóricas, como cuando los magos egipcios dicen que la plaga es “el dedo de Dios”, o son misteriosas, como cuando se dice que los humanos fueron creados “a imagen y semejanza de Dios”, que puede o no significar algo físico.

Cifras

  • En P, edades, fechas, medidas, orden e instrucciones precisas son muy importantes. No hay nada ni siquiera cercanamente comparable en grado en J, E, o D.
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