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N. T. Wright sobre la verdadera esperanza cristiana y el reino de los cielos/reino de Dios

En este posteo les ofrezco este video del teólogo inglés N. T. Wright, con su correspondiente transcripción. Hay mucho que aprender en los cortos minutos que dura, además de lo que se indica en el título de esta entrada, por ejemplo, sobre el significado del concepto “juzgar” en el A.T., que será novedoso (y sin embargo familiar, como alguien a quien esperaban conocer hace mucho tiempo) para muchos de ustedes. Pueden encontrar más videos de Wright (y de muchos otros autores y temas) en nuestro canal de Youtube. Disfruten.

Transcripción:

Pero cuando los cristianos hablan de la esperanza, hay mucha confusión. Si le preguntas al cristiano promedio cuál es la esperanza cristiana, probablemente dirán ir al cielo o tal vez que tiene que ver con la resurrección. Y luego se preguntan, ¿qué es la resurrección y dónde está el cielo? ¿De qué estamos hablando? ¿Podemos realmente creer esas cosas? E incluso si decimos creer en el cielo o en la resurrección, ¿qué tiene eso que ver con la esperanza real en el mundo real de Dios ahora?

Hay otras personas que dirán que cuando leemos la Biblia, vemos que hay una esperanza que es irnos por completo de este mundo a un maravilloso lugar llamado cielo. Tan sólo vamos a dejar este malvado mundo atrás, así que ¿a quién le importa la crisis económica, si no tienes trabajo, si hay tsunamis? Vamos a morir tarde o temprano, así que mejor que sea antes, si vamos a un lugar mejor que éste. Y a menudo afirman encontrar esto en la Biblia misma.

Ahora bien, la Biblia nos habla de muchas dimensiones de la vida humana, de la vida de este mundo, y nos advierte contra pensar que el mundo actual, lo que podemos tocar, ver y medir, sea todo lo que hay. Pero la Biblia no señala eso con el fin de decir que este mundo actual es tan sólo una pérdida de tiempo y espacio, y que vamos a otro lugar. La Biblia tiene una visión muy diferente.

Algunos de mis poemas favoritos son los poemas que llamamos los Salmos, en medio del Antiguo Testamento y la Biblia. Y algunos de mis salmos favoritos son los que hablan acerca de lo que Dios promete hacer un día. Y no dicen que Dios va tirar este mundo al tarro de la basura, dicen cosas como éstas:

se regocijará el campo y todo lo que en él está,
rugirá el mar y todo cuanto contiene,
todos los árboles del bosque cantarán con gozo delante del Señor,
porque Él viene a juzgar la tierra con justicia y verdad.

Salmos 96:11-13

Algunas personas se equivocan al escuchar la palabra “juzgar”, y piensan que eso significa que Dios va a estar muy enojado con el mundo y que lo va a quemar o freír o tirar a la basura. Pero para los hebreos que escribieron el Antiguo Testamento, la palabra “juzgar” era algo bueno. Imaginen a alguien que ha sido muy agraviado. En la Biblia leemos historias sobre personas mayores y viudas que les han quitado todos sus derechos, y los acosado, oprimido y robado, y que van al tribunal y dicen “Necesito justicia, que alguien me reivindique”. Y, finalmente, si el juez hace su trabajo, dirá que falla en favor de esta mujer, se confirman sus derechos, se le restaura su propiedad. Esa señora va a salir del tribunal y celebrar, porque se ha hecho juicio de acuerdo a verdad y justicia. Y así es como va a ser para todo el mundo.

Y la gran historia de la Biblia de principio a fin, es la historia de Dios haciendo un maravilloso mundo, un mundo que de alguna manera (es difícil decir cómo) realmente va muy mal, pero Dios promete solucionarlo todo un día. Y se puede ir directo desde salmos como ese a pasajes como el libro de Isaías, que está lleno de grandes declaraciones sobre los propósitos de Dios para toda la creación: el lobo yaciendo con la oveja, de toda la creación rectificada, las espinas y cardos en el jardín reemplazadas por preciosos arbustos en flor. Y luego se puede ir desde esos pasajes del Antiguo al final del Nuevo Testamento, en que la última escena del Nuevo Testamento, en el libro del Apocalipsis, no es acerca de personas dejando la Tierra y subiendo a un lugar llamado cielo, sino más bien de la ciudad celestial que baja a estar aquí en la tierra, para que el cielo y la tierra se unan entre sí. Esa es la gran esperanza que es puesta ante nosotros a través de toda la Biblia.

Y en realidad es algo que está, si supiéramos cómo leerlos, en los propios evangelios, Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Porque cuando Jesús enseña en Mateo, Marcos, Lucas y Juan, no nos está enseñando cómo dejar este mundo e ir a otro lugar. Después de todo, nos enseñó a orar “venga tu reino en la tierra como en el cielo”, y él iba haciendo eso. La gente suele desconcertarse al leer el Nuevo Testamento por primera vez, cuando en el Evangelio de Mateo, Jesús habla del reino de los cielos, pero en Marcos, Lucas y un poco en Juan habla del reino de Dios. En realidad para muchos judíos aquellas eran dos maneras de decir lo mismo: como a menudo eran reverentes de no decir “Dios” con demasiada frecuencia, a veces decían “cielo” cuando se referían a “Dios”.

El problema es que muchos cristianos, sobre todo al leer el Evangelio de Mateo, encuentran a Jesús diciendo cosas como que si haces esto o aquello, serás llamado ya sea el menor o el mayor en el reino de los cielos. Y como muchos cristianos asumen que la idea de todo es ir al cielo, piensan que Jesús está hablando de un reino, un lugar llamado cielo, donde puedes o no ir al final de los tiempos o al final de tu vida. Pero el mismo Jesús deja claro en los mismos pasajes que no se trata de eso.

En Mateo capítulo 6, justo en medio del Sermón del Monte, y está por así decirlo en el medio de la mitad del Sermón del Monte, si nos fijamos en la forma que ese gran sermón funciona y está estructurado, Jesús nos enseñó a orar

venga tu reino

hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo.

En otras palabras, el reino de los cielos no es un lugar llamado cielo donde vas para escapar de la Tierra. Reino de los cielos significa el gobierno soberano del cielo que está llegando a la tierra.

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N. T. Wright explica qué es la “imagen de Dios” (Génesis 1)

“La imagen que a menudo utilizo para ayudar a la gente a entender lo que quiere decir Génesis por la imagen de Dios —y de hecho lo que Pablo quiere decir con la imagen de Dios, porque él utiliza eso también— es la imagen de un espejo en ángulo. A menudo pensamos en una imagen como un espejo: “Esto es un espejo, me miro en él. Me veo a mí mismo”. Pero supongamos que tenemos un espejo en ángulo.

Recuerdo cuando yo era un niño pequeño estar enfermo en la cama, y a mi madre poner un espejo en la puerta de mi habitación, para que a través de ese espejo pudiera verla a ella y otros miembros de la familia ir y venir en el pasillo fuera de la habitación, para que no me sintiera tan solo y aislado. Y el punto sobre el espejo en ángulo es que se puede ver en ambas direcciones.

Me parece que Dios ha puesto a los seres humanos como un espejo en ángulo en su mundo, para que Dios pueda reflejar su amor, cuidado y administración del mundo a través de los seres humanos, y para que el resto del mundo pueda alabar al creador a través de los seres humanos. Y la forma en que esto aparece en muchos pasajes bíblicos es ver al pueblo de Dios —se tiene esto en Éxodo 19, se tiene esto en el libro del Apocalipsis, se tiene mucho en Pablo— como el sacerdocio real, sacerdocio porque están reuniendo las alabanzas de la creación, presentándolas ante Dios.

Cuando los seres humanos alaban a Dios, deben darse cuenta de que lo están haciendo como los representantes de todo el mundo, reflejando el resto del mundo hacia Dios. Pero cuando los seres humanos cuidan de la creación y traen la sanadora justicia restaurativa de Dios a la creación, en toda clase de maneras diferentes, allí están reflejando a Dios hacia el mundo. Así que la imagen de Dios no es, creo, algo acerca de nosotros, nuestra memoria o nuestra consciencia o nuestra imaginación o nuestra espiritualidad o nuestra razón, los teólogos han intentado todo eso como si hubiera algo sobre nosotros que es exactamente igual a Dios.

Sin duda, mucho de eso es cierto, pero creo que es una imagen mucho más creativa, mucho más dinámica: los sacerdotes y los reyes (o los reyes y reinas) reflejando a Dios hacia el mundo y el mundo hacia Dios. Veo la vocación humana, la vocación del cristiano como recuperar esa imagen. Pablo habla en Colosenses acerca de ser renovados en conocimiento, de acuerdo a la imagen del creador.

Me parece que si realmente miráramos nuestra propia vocación de cara al mundo de esa manera, todo tipo de cosas acerca de cómo tratamos el mundo, la forma en que actuamos de manera responsable dentro de él, aparecerían en una luz muy diferente que podría ser muy saludable”.

N. T. Wright (transcripción de este video de BioLogos)

Creo que nunca tuve mucha idea de qué quería decir estar hecho a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:26-27) hasta que leí a Tom Wright. Como la mayoría de las personas que conozco, siempre creí que era una cualidad etérea, indefinida y/o indefinible. Sin embargo, la interpretación de Wright de imagen como una vocación, es decir, una tarea y una función que cumplir en el mundo, parece tener mucho más sentido y entregar múltiples posibilidades de aplicación. Pero para que la cita arriba adquiera aún más fuerza, quizá son necesarias algunas palabras más.

Como vimos en un posteo anterior, la historia que está contando el escritor de Génesis 1 es la historia de Dios haciendo un mundo-templo para habitar en él. Porque a diferencia de los dioses de los otros pueblos que tenían por templo edificios, el templo del Dios de Israel es la creación entera, los cielos y la tierra. Dios da forma su creación a través del poder de su palabra, la bendice y finalmente “descansa” en ella (Génesis 2:2): viene a vivir en su creación (para profundizar en esta interpretación, es imprescindible que vean el video de John H. Walton en el enlace arriba y, si pueden, leer su libro The Lost World of Genesis One [El Mundo Perdido de Génesis Uno]).

Como todos los templos en el Mundo Antiguo, éste quedaría “incompleto” sin una imagen del dios que lo habitaba: la misión de la imagen/estatua de los dioses en los templos antiguos era ser un “recordatorio” para los que entraban allí de que debían adorar a ese poder superior y también “hacer visible lo invisible” de esa divinidad: eran la forma en que el dios podía ser visto y experimentado. Como apunta Wright, era un flujo doble desde el adorador hacia el dios y desde el dios hacia el adorador.

Aquí fue donde el escritor de Génesis 1 tuvo su intuición genial, al sugerir que si los dioses de los otros pueblos tenían en sus templos sólo estatuas, ídolos, imágenes hechas por manos humanas, el Dios de Israel tenía en su mundo-templo imágenes vivas de carne y hueso, seres humanos de verdad. En el resto de la Biblia se desarrolla esta idea diciendo que el pueblo de Dios debía ser un “reino de sacerdotes” (Éxodo 19:1-6) o “reyes y sacerdotes” (Apocalipsis 1:5-6; 3:21; 5:9-10; 20:4, 6; 22:3-5) como su actividad principal: ser el medio a través del cual el Dios de Israel es conocido y adorado, y ser los representantes de Dios y responsables del florecimiento y el bienestar de la creación de Dios (si bien el lenguaje en Génesis 1:28 parece demasiado de “dominación”, Jesucristo se convierte en el Nuevo Testamento, en especial en Pablo, en el modelo de la administración sabia y responsable sobre la creación). Es únicamente al cumplir con esta doble función que los seres humanos están siendo la imagen de Dios el creador, y por tanto cumpliendo su verdadera misión, su verdadera vocación. Si hay algo que podemos llamar “la visión bíblica” de la imagen de Dios, es esto.

* En los próximos días complementaremos qué implicancias tiene esta interpretación de la imagen de Dios con una serie de posteos por Peter Enns, también del portal BioLogos. Si quieren leer más del excelente material disponible en esa excelente página, pero no leen inglés, pueden revisar las traducciones del Centro Ciencia y Fe en la sección Documentos BioLogos  (muy recomendable).

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Entrevista a N. T. Wright: por qué el cielo no es lo que nos han dicho

N. T. Wright

Esta entrada es una especie de continuación natural de la anterior acerca del “rapto”, y responde a la pregunta de, si no hay rapto, ¿entonces qué? ¿Cuál es el futuro que prevé el Nuevo Testamento, y la verdadera esperanza de los cristianos? ¿Es sólo irse al cielo, abandonando el cuerpo físico? ¿Tienen algo que ver la resurrección y la nueva creación, los nuevos cielos y la nueva tierra, mencionados en los evangelios, las cartas de Pablo y Apocalipsis? En esta entrevista en la revista Time (2008), el especialista en el Nuevo Testamento N. T. Wright esboza la respuesta a estas interrogantes. Recomendamos su lectura atenta, y para profundizar este video y su libro Sorprendidos por la esperanza. Enlace original de la entrevista (en inglés) aquí.

por David Van Biema

N. T. “Tom” Wright es una de las figuras más formidables en el mundo del pensamiento cristiano. Como obispo de Durham [se retiró en 2010], es el cuarto clérigo de más alto rango en la Iglesia de Inglaterra y un jugador importante en la dividida Comunión Anglicana mundial; como académico y teólogo bíblico ha sido profesor en Cambridge y es un héroe para los cristianos conservadores en todo el mundo por su libro de 2003 La resurrección del Hijo de Dios, que argumentó enérgicamente en favor de una interpretación literal de ese evento.

SorprendidosPorLaEsperanzaPor lo tanto, es una especie de sorpresa que Wright no crea en el cielo, al menos no en la forma en que millones de cristianos entienden el término. En su nuevo libro, Sorprendidos por la Esperanza (HarperOne), Wright cita un libro para niños de la primera dama de California Maria Shriver llamado What’s Heaven? [Qué es el cielo], que lo describe como “un hermoso lugar donde te puedes sentar en las nubes suaves y hablar… Si eres bueno durante toda tu vida, entonces vas [allí]… Cuando tu vida se termina aquí en la tierra, Dios envía ángeles para llevarte al cielo para estar con él”. Eso, dice Wright es un buen ejemplo de “lo que no decir”. La verdad bíblica, continúa, “es muy, muy diferente”.

Wright, de 58 años, habló por teléfono con David Van Biema, de TIME.

TIME: En un momento dado usted llama a la opinión común del cielo una “distorsión y disminución grave de la esperanza cristiana”.

Wright: Realmente lo es. A menudo he oído a la gente decir: “Me voy al cielo pronto, y no voy a necesitar este estúpido cuerpo allí, gracias a Dios”. Eso es una distorsión muy perjudicial, tanto más por ser sin querer.

TIME: ¿Cómo así? Parece una forma de pensar típica.

Wright: Hay varios aspectos importantes en que no está apoyada por el Nuevo Testamento. En primer lugar, el tiempo. En la Biblia se nos dice que mueres, y entras en un estado intermedio. San Pablo es muy claro en que Jesucristo ya ha resucitado de entre los muertos, pero que nadie más lo ha hecho todavía. En segundo lugar, nuestro estado físico. El Nuevo Testamento dice que cuando Cristo regrese, los muertos van a experimentar una vida nueva: no sólo el alma, sino nuestros cuerpos. Y finalmente, la ubicación. En ningún punto los relatos de la resurrección en los cuatro evangelios dicen: “Jesús ha resucitado, por lo tanto, todos vamos al cielo”. Se dice que Cristo viene aquí, para unir el cielo y la tierra en un acto de nueva creación.

TIME: ¿Hay algo más en la Biblia sobre el período entre la muerte y la resurrección de los muertos?

Wright: Sabemos que vamos a estar con Dios y con Cristo, en reposo y siendo reanimados. Pablo escribe que va a ser consciente, pero en comparación con estar físicamente con vida, será como estar dormido. La Sabiduría de Salomón, un texto judío de aproximadamente la misma época que Jesús, dice que “las almas de los justos están en las manos de Dios”, y esa parece ser una manera poética de plantear la interpretación cristiana, también.

TIME: ¿Pero no es donde está la verdadera acción, por así decirlo?

Wright: No. Nuestra cultura está muy interesada en la vida después de la muerte, pero el Nuevo Testamento está mucho más interesado en lo que yo he llamado la vida después de la vida después de la muerte, en la resurrección final en los nuevos cielos y la nueva tierra. La resurrección de Jesús marca el comienzo de una restauración que él va a completar a su regreso. Parte de esto será la resurrección de todos los muertos, que “despertarán”, se les darán cuerpos y participarán en la renovación. John Polkinghorne, físico y sacerdote, lo ha expresado así:

“Dios va a descargar nuestro software en su hardware hasta el momento en que nos de un nuevo hardware para ejecutar el software de nuevo por nosotros mismos”.

Eso dice dos cosas muy bien: que el período después de la muerte es un período en el que estamos en la presencia de Dios, pero no estamos activos en nuestros propios cuerpos, y también que la transformación más importante será cuando estemos de nuevo con cuerpos y administrando el reino de Cristo.

TIME: Esto es bastante diferente de la interpretación común. ¿Algunos versículos bíblicos contribuyen a nuestra confusión?

Wright: Está Lucas 23, donde Jesús dice al buen ladrón en la cruz, “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Pero en Lucas, sabemos en primer lugar que Cristo mismo no será resucitado por tres días, por lo que el “paraíso” no puede ser una resurrección. Tiene que ser un estado intermedio. Y los capítulos 4 y 5 de Apocalipsis, donde hay una visión de adoración en el cielo, que la gente se imagina describe nuestra adoración al final de los tiempos. De hecho, describe la adoración que está ocurriendo en este momento. Si lees el libro, se ve que al final no tenemos una descripción de los cielos, sino, como he dicho, de los nuevos cielos y la nueva tierra unidos.

TIME: ¿Por qué, entonces, hemos leído mal esos versículos?

Wright: En un principio, tiene ver con la traducción de las ideas judías al griego. El Nuevo Testamento es profundamente judío, y los judíos habían estado intuyendo desde hace algún tiempo una resurrección final, física. Ellos creían que el mundo del espacio, el tiempo y la materia está en un caos, pero sigue siendo básicamente bueno, y que Dios finalmente solucionará el problema y lo pondrá nuevamente al derecho. La creencia en esa bondad es absolutamente esencial para el cristianismo, tanto teológica y moralmente. Pero los cristianos de habla griega influidos por Platón vieron nuestro cosmos como en mal estado, deforme y lleno de mentiras, y la idea no era arreglar las cosas, sino escapar de él y dejar atrás nuestros cuerpos materiales. La Iglesia en su mejores momentos siempre ha vuelto de nuevo hacia el punto de vista hebreo, pero ha habido momentos en los que la visión griega fue muy influyente.

TIME: ¿Puede darnos algunos ejemplos históricos?

Wright: Dos de los más obvios son la gran poesía de Dante, que pone un Cielo, el Purgatorio y el Infierno inmediatamente después de la muerte, y el Juicio Final de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, que retrata el cielo y el infierno como destinos finales iguales y opuestos. Ambos tuvieron una enorme influencia en la cultura occidental, tanto es así que muchos cristianos piensan que eso es cristianismo.

TIME: Pero no lo es.

Wright: Nunca, en ningún punto los evangelios o Pablo dicen que Jesús ha resucitado, y por lo tanto nosotros vamos al cielo. Todos dicen, Jesús ha resucitado, por lo tanto, la nueva creación ha comenzado, y tenemos un trabajo que hacer.

TIME: Eso suena mucho como… trabajo.

Es más emocionante que estar escuchando música agradable. En Apocalipsis y las cartas de Pablo se nos dice que el pueblo de Dios en realidad va a gobernar el nuevo mundo en nombre de Dios. La idea de nuestra participación en la nueva creación se remonta al Génesis, cuando se supone que los seres humanos estén gobernando el jardín y cuidando de los animales. Si transpones eso hasta el final, es una imagen como la que se obtiene al final de Apocalipsis.

TIME: Y se relaciona con lo que usted ha escrito sobre que todo esto tiene una dimensión moral.

Wright: Con eso, y la idea de la resurrección física que la gente niega cuando hablan de que sus “almas van al cielo”. Si la gente piensa “mi cuerpo físico no importa mucho”, ¿a quién le importa lo que hago con él? Y si la gente piensa que nuestro mundo, nuestro cosmos, no importa mucho, ¿a quién le importa lo que hacemos con él? Gran parte del cristianismo “tradicional” da la impresión de que Dios tiene reglas arbitrarias sobre cómo debes comportarte, y si las desobedeces vas al infierno, en lugar de ir al cielo. Lo que el Nuevo Testamento dice realmente es que Dios quiere que seas un ser humano renovado ayudándole a renovar su creación, y su resurrección fue la campanada de apertura. Y cuando él vuelva a cumplir el plan, no vas a ir hasta allá con él, él va a venir aquí abajo.

TIME: Eso es muy diferente de, digamos, la visión de los libros Left Behind [Dejados atrás].

Wright: Sí. Si va a haber un Armagedón, y todos ya estaremos en el cielo o raptados justo a tiempo, en realidad no importa si tienes gases de efecto invernadero o lluvia ácida antes de eso. O, para el caso, si bombardeas a civiles en Irak. Lo que realmente importa es salvar almas para ese cielo sin cuerpo.

TIME: ¿Alguien a quien le ha hablado ha expresado decepción por la pérdida de la antigua visión?

Wright: Sí, es posible decepcionarse en el caso de quienes recientemente han pasado por la muerte de alguien que aman y que quieren simplemente estar con ellos. Y yo diría que eso es comprensible. Pero el final de Apocalipsis describe una maravillosa participación humana en el plan de Dios. Y en casi todos los casos, cuando he explicado esto a la gente, hay una sensación de emoción y de, “¿Por qué no nos han dicho esto antes?”

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Denunciando la falsa doctrina del “rapto” con N. T. Wright

nt_wright-webN. T. Wright es un teólogo inglés, ex obispo de la iglesia de Inglaterra y uno de los mayores expertos actuales sobre Pablo y el Nuevo Testamento. Todos sus libros (muy recomendables) resultan siempre informados y estimulantes. En esta columna, Wright explica cómo la idea del “rapto”, el arrebatamiento de seres humanos al cielo en la segunda venida de Jesús, en realidad no es para nada lo que Pablo tenía en mente en 1 Tesalonicenses 4 (uno de los textos clave para defender esa postura). Véase también el siguiente video relacionado. Enlace original (en inglés) aquí.

Adiós al rapto

por N. T. Wright

La obsesión estadounidense con la segunda venida de Jesús, en especial con las interpretaciones distorsionadas de ella, continúa sin cesar. Vista desde mi lado del Atlántico, el fenomenal éxito de los libros de Left Behind parece sorprendente, incluso estrafalario. En el Reino Unido pocos sostienen la creencia en que está basada la popular serie de novelas: que habrá un “rapto” literal en que los creyentes serán arrebatados a los cielos, dejando autos vacíos chocando en las carreteras y muchachos llegando a casa desde la escuela sólo para encontrar que sus padres han sido llevados con Jesús mientras que ellos han sido “dejados atrás”. Esta versión pseudo-teológica de Mi pobre angelito ha llevado por miedo a muchos niños a algún tipo (distorsionado) de fe.

Este dramático escenario del fin de los tiempos está basado (de manera equivocada, como veremos) en la Primera Epístola de Pablo a los Tesalonicenses, donde él escribe: “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” (1 Tesalonicenses 4:16-17)

¿Qué quería decir Pablo?

Pablo es el responsable de que crear este escenario. Jesús, como he argumentado en varios libros, nunca predijo un evento así. Los pasajes en los evangelios acerca del “Hijo del Hombre viniendo en las nubes” (Marcos 13:26, 14:62, por ejemplo) son acerca de la vindicación de Jesús, su “venida” al cielo desde la tierra. Las parábolas sobre el rey o el amo que vuelve (por ejemplo, Lucas 19:11-27) eran originalmente sobre el regreso de Dios a Jerusalén, no sobre Jesús regresando a la tierra. Eso, Jesús parecía creer, era un evento dentro de la historia del espacio-tiempo, no uno que la terminaría para siempre.

La Ascensión de Jesús y la Segunda Venida son, sin embargo, doctrinas cristianas vitales, y yo no niego que creo que algún evento futuro resultará en la aparición de Jesús en persona dentro de la nueva creación de Dios. Esto es enseñado a lo largo del Nuevo Testamento fuera de los evangelios. Pero ese evento de ningún modo se parecerá al relato de Left Behind. Entender qué sucederá requiere de una cosmología mucho más sofisticada que una en que “el cielo” está en algún lugar de nuestro universo en vez de en una dimensión completamente diferente, en un espacio-tiempo diferente.

El Nuevo Testamento, sobre la base de la antigua profecía bíblica, prevé que el Dios creador rehará por completo el cielo y la tierra, reafirmando la bondad de la antigua Creación pero derrotando su mortalidad y corruptibilidad (Romanos 8:18-27; Apocalipsis 21:1; Isaías 65:17, 66:22). Cuando eso suceda, Jesús aparecerá dentro del mundo resultante (Colosenses 3:4; 1 Juan 3:2).

La descripción de Pablo de la reaparición de Jesús en 1 Tesalonicenses 4 es una versión brillantemente coloreada de lo que él dice en otros dos pasajes, 1 Corintios 15:51-54 y Filipenses 3:20-21: en la “venida” o “aparición” de Jesús, aquellos que todavía estén vivos serán “cambiados” o “transformados” de forma que sus cuerpos mortales se convertirán en incorruptibles, inmortales. Eso es todo lo que Pablo intenta decir en 1 Tesalonicenses, pero toma prestadas imágenes (de fuentes bíblicas y políticas) para resaltar su mensaje. Poco sabía sobre cómo sus ricas metáforas serían incomprendidas dos milenios más tarde.

En primer lugar, Pablo hace eco de la historia de Moisés bajando de la montaña con la Torá. Las trompetas suenan, se oye una fuerte voz, y después de una larga espera Moisés ve lo que ha ocurrido en su ausencia.

En segundo lugar, hace eco de Daniel 7, en que “el pueblo de los santos del Altísimo” (es decir, el “uno como hijo de hombre”) será vindicado sobre su enemigo pagano al ser elevado para sentarse con Dios en su gloria. Esta metáfora, aplicada a Jesús en los evangelios, es ahora aplicada a los cristianos que sufren persecución.

En tercer lugar, Pablo evoca imágenes de un emperador visitando una colonia o provincia. Los ciudadanos salen a encontrarlo al campo y luego lo escoltan hacia la ciudad. La imagen de Pablo del pueblo “encontrando al Señor en el aire” debe leerse asumiendo que el pueblo a continuación dará la media vuelta y llevará al Señor de nuevo al mundo recién vuelto a hacer.

Las variadas metáforas paulinas de trompetas soplando y de los vivos siendo arrebatados al cielo para encontrar al Señor no deben ser entendidas como verdad literal, como sugiere la serie Left Behind, sino como una descripción vívida y bíblicamente alusiva de la gran transformación del mundo presente de la que habla en otros lugares.

Las incomprendidas metáforas de Pablo representan un desafío para nosotros: ¿cómo podemos reutilizar las imágenes bíblicas (incluyendo las de Pablo) para aclarar la verdad, no distorsionarla? ¿Y cómo podemos hacerlo, como hizo él, de forma que subvierta las imágenes políticas de los dominadores y deshumanizadores imperios de nuestro mundo? Podemos comenzar por preguntar: ¿qué visión del mundo es sostenida, incluso legitimada, por la ideología de Left Behind? ¿Cómo puede ser confrontada y subvertida por el genuino pensamiento bíblico? Para empezar, ¿no es la mentalidad de Left Behind esclava de una visión dualista de la realidad que permite a la gente contaminar el mundo de Dios sobre la base de que va ser destruido pronto? ¿No sería esto derrotado si recapturáramos la visión completa de toda la creación de Dios?

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Reanudando

Han pasado largos meses desde la última entrada publicada, pero ahora intentaremos volver a nuestro asunto. Sin embargo, no fue un tiempo totalmente infructuoso, como descubrirán si visitan nuestro canal de Youtube, donde entre otras cosas hemos publicado interesantes (e incluso imprescindibles) videos de N. T. Wright acerca de la importancia de la resurrección de Jesús, qué pasa después de creer o de la vida después de “la vida después de la muerte”, de Bart Ehrman hablando del Evangelio de Judas y el gnosticismo cristiano, o de especialistas españoles como Antonio Piñero y José Antonio Pagola (al que conocimos a través de la excelente “página amiga” Estudios Bíblicos Online). Queda hecha la invitación a estar atent@s a los siguientes posteos.

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Video: N. T. Wright – Reino y Cruz: el olvidado mensaje de los evangelios

Este video es un excelente material introductorio al estudio de los evangelios del Nuevo Testamento. El teólogo inglés N. T. Wright plantea a través de la pregunta “¿por qué vivió Jesús?” (y no la pregunta cristiana habitual: ¿por qué murió Jesús?) el tema de qué son los evangelios, cómo funcionan, qué están diciendo en realidad. Sumamente recomendado (abajo, la transcripción/traducción; los ‘[…]’ indican fragmentos breves que han sido editados para mayor fluidez de lectura). Disfruten.

N. T. Wright es profesor en la University of St. Andrews, Escocia, uno de los grandes especialistas en Pablo y en el Nuevo Testamento en la actualidad, autor de numerosos libros y ex obispo de la Iglesia de Inglaterra.

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