Publicaciones etiquetadas con: Jesús histórico

Cuatro características del apocalipticismo judío imprescindibles para entender a Jesús

Bart-d-ehrman-2012-wikipedia

En una entrada anterior, se hablaba de la literatura “apocalíptica”, en esta (de la que ofrecemos la traducción) el especialista en Nuevo Testamento Bart Ehrman aborda las características centrales de la visión de mundo detrás de esa literatura: el apocalipticismo judío antiguo, compartido por esenios, fariseos, y, según el punto de vista principal entre los especialistas competentes, muy posiblemente por el mismo Jesús de Nazaret. Uno de los elementos que se mencionan (la visión dualista de la “era presente” y la “era por venir”) resultará de gran importancia para entregas futuras en este espacio (acerca del significado de “eterno” en el Nuevo Testamento), así que recomendamos especialmente su lectura. Esta columna fue publicada originalmente en ehrmanblog.com (enlace en inglés, aquí).

Las cuatro características que menciona su autor son las siguientes:

por Bart D. Ehrman

Dualismo

Los apocalipticistas judíos eran dualistas. Es decir, sostenían que había dos componentes fundamentales a toda la realidad: las fuerzas del bien y las fuerzas del mal. Las fuerzas del bien eran dirigidas por el mismo Dios, las fuerzas del mal por su enemigo sobrehumano, a veces llamado Satán, Belcebú, o el Diablo. En el lado de Dios estaban los ángeles buenos; en el lado del Diablo estaban los demonios. En el lado de Dios estaban la justicia y la vida; en el lado del Diablo estaban el pecado y la muerte. Estas eran fuerzas reales, poderes cósmicos a los que los seres humanos podían ser sujetados y con los que tenían que estar alineados. No había nadie en territorio neutral. La gente estaba, ya fuera con Dios o con Satanás, estaban en la luz o en la oscuridad, estaban en la verdad o en el error.

Este dualismo apocalíptico tenía claras implicaciones históricas. Toda la historia podía ser dividida en dos edades, la era actual y la era por venir. La era actual era la edad del pecado y del mal, cuando los poderes de la oscuridad estaban en ascendiente, cuando los que se ponían de parte de Dios eran hechos sufrir por quienes tenían el control de este mundo, cuando el pecado, la enfermedad, el hambre, la violencia y la muerte aumentaban sin parar. Por alguna razón desconocida, Dios había cedido el control de esta edad a los poderes del mal. Y las cosas estaban empeorando.

Al final de esta era, sin embargo, Dios se reafirmaría a sí mismo, interviniendo en la historia y destruyendo a las fuerzas del mal. Llegaría una ruptura catastrófica en la que todo lo que se oponía a Dios sería aniquilado, y Dios traería una nueva era. En esta nueva era no habría más sufrimiento o dolor; no habría más odio, desesperación, guerra, enfermedad ni muerte. Dios sería el gobernante de todo, en un reino que nunca terminaría.

Pesimismo

A pesar de que, a la larga, todo iba a salir para los que ponían de parte de Dios, en el corto plazo las cosas no se veían bien. Los apocalipticistas judíos mantenían que los que ponían de parte de Dios iban a sufrir en esta era, y no había nada que pudieran hacer para evitarlo. Las fuerzas del mal iban a crecer en poder, en su intento de arrebatar a Dios la soberanía sobre este mundo. Nadie pensaba en ser capaz de mejorar la condición humana a través de la educación de masas o de tecnologías avanzadas. El justo no podría hacer su vida mejor, porque las fuerzas del mal tenían el control, y a los que se ponían de parte de Dios se oponían aquellos que eran mucho más fuertes que ellos. Las cosas iban de mal en peor hasta el final, cuando, literalmente, todo el infierno estaba a punto de desatarse.

Vindicación

Pero al final, cuando el sufrimiento del pueblo de Dios estuviera en su apogeo, por fin Dios intervendría en su favor y reivindicaría su nombre. Porque en esta perspectiva, Dios no sólo era el creador de este mundo, era también su redentor. Y su reivindicación sería universal: afectaría al mundo entero, no sólo a la nación judía. Los apocalipticistas judíos sostenían que la creación entera se había corrompido a causa de la presencia del pecado y el poder de Satanás. Esta corrupción universal requería una redención universal; Dios iba a destruir todo lo que era malo y crearía un cielo nuevo y una tierra nueva, en la que las fuerzas del mal no tendrían cabida en absoluto.

Diferentes apocalipticistas tenían diferentes puntos de vista sobre cómo Dios traería consigo esta nueva creación, a pesar de que todos ellos afirmaron haber recibido los detalles de una revelación de Dios. En algunos escenarios apocalípticos, Dios iba a enviar un mesías humano para dirigir las tropas de los hijos de la luz en la batalla contra las fuerzas del mal. En otros, Dios iba a enviar una especie de juez cósmico de la tierra, a veces también llamado el mesías o el “Hijo del Hombre” para llevar a cabo una destrucción catastrófica de los poderes demoníacos que oprimían a los hijos de la luz.

Esta reivindicación definitiva implicaría un día de juicio para todas las personas. Los que se habían alineado con los poderes del mal enfrentarían al Juez Todopoderoso, y darían cuenta de lo que habían hecho; los que habían permanecido fieles al verdadero Dios sería recompensados e incluidos en su reino eterno. Por otra parte, este juicio no se aplica sólo a las personas que se encontraban viviendo en el tiempo del fin. Es decir, nadie debía pensar que él o ella podría aliarse con los poderes del mal, oprimir al pueblo de Dios, morir próspero y feliz, y así salirse con la suya. Dios no permitiría a nadie escapar. Él iba a levantar físicamente a todas las personas de entre los muertos, y ellas tendrían que enfrentar el juicio, dicha eterna para aquellos que habían tomado su lado, tormento eterno para todos los demás. Y no había nada que se pudiera hacer para detenerlo.

Inminencia

De acuerdo con los apocalípticos judíos, esta vindicación de Dios iba a ocurrir muy pronto. En la tradición de los profetas de la Biblia hebrea, los apocalipticistas mantenían que Dios les había revelado el curso de la historia, y que el final casi estaba aquí. Los que eran malos tenían que arrepentirse, antes de que fuera demasiado tarde. Los que eran buenos, que estaban sufriendo como resultado, tenían que resistir. Porque no pasaría mucho tiempo antes de que Dios interveniera, enviando un salvador —posiblemente en las nubes del cielo para juzgar la tierra— trayendo con él el reino bueno para aquellos que permanecieron fieles a su ley. De hecho, el final estaba a la vuelta de la esquina. En palabras de un apocalipticista judío del siglo primero: “En verdad os digo, hay algunos que están aquí que no probarán la muerte hasta que vean al reino de Dios llegar con poder”. En realidad, éstas son las palabras de Jesús (Marcos 9:1). O como dice en otra parte: “En verdad os digo, esta generación no pasará hasta que todo esto haya tenido lugar” (Marcos 13:30).

Nuestras primeras tradiciones sobre Jesús lo retratan como un apocalíptico judío que respondió a las crisis políticas y sociales de su época, incluyendo el dominio de su nación por una potencia extranjera, proclamando que su generación vivía al final de la era, que Dios pronto intervendría en favor de su pueblo enviando un juez cósmico de la tierra, el Hijo del Hombre, que destruiría las fuerzas del mal y establecería el reino de Dios. En preparación para su venida, el pueblo de Israel necesitaba arrepentirse y volver a Dios, confiando en él como un padre bondadoso y amándose unos a otros como sus hijos especiales. Los que se negaran a aceptar este mensaje serían responsable ante el juicio de Dios, que llegaría pronto con la venida del Hijo del Hombre.

Anuncios
Categorías: Traducciones | Etiquetas: , , | Deja un comentario

Más acerca de la historicidad de Jesús

Complementando el posteo de ayer acerca de la historicidad de Jesús, en el video arriba Ariel Álvarez Valdés trata de manera más larga las fuentes de que disponemos y la forma de razonar de los historiadores críticos a la hora de evaluarlas (también pueden descargar el audio de esa conferencia aquí).

un-judio-marginal-nueva-vision-del-jesus-historico-iPara un tratamiento especializado del tema, un libro clásico es Un judío marginal: nueva visión del Jesús histórico de John P. Meier que, aunque fue publicado en 1991, es todavía el expositor del consenso generalizado de los resultados de la investigación crítica. La primera parte del libro revisa los problemas y las fuentes históricas a la hora de hablar de Jesús, siendo de especial interés los capítulos 2, 3 y 4, que se ocupan respectivamente del Nuevo Testamento, Josefo, y Tácito y otras posibles fuentes greco-romanas. Pueden descargar el libro en pdf aquí.

Por último vale la pena leer al propio Meier acerca de cuál fue su objetivo al escribirlo, y también para aclarar qué queremos decir aquí con “consenso” historiográfico (que no es lo mismo que acuerdo total en cada uno de los temas, pero donde sin embargo hay puntos en común suficientes para realizar un “veredicto”):

«Para explicar a mis colegas universitarios lo que me propongo hacer en este libro, suelo recurrir a la fantasía del “cónclave no papal”. Supongamos que a un católico, un protestante, un judío y un agnóstico —todos ellos historiadores serios y conocedores de los movimientos religiosos del siglo I— se les encerrase en un lugar reservado de la biblioteca de la Escuela de Teología de Harvard, sometidos a una dieta espartana y con la prohibición de salir de allí hasta no haber alcanzado un acuerdo, reflejado en documento, sobre quién fue Jesús de Nazaret y qué intentó en su tiempo y lugar. Exigencia primordial de ese documento sería que estuviese basado en fuentes y argumentos puramente históricos. La “fórmula de concordia” resultante —una fórmula no religiosa— tendría todos los defectos que suelen presentar las declaraciones ecuménicas redactadas por comisiones. A veces se buscaría cuidadosamente un lenguaje ambiguo para ocultar las disensiones, a veces se admitirían abiertamente puntos de divergencia en los que no se pudiese alcanzar un acuerdo. Probablemente, ese documento sobre Jesús no reflejaría la opinión total de ninguno de los miembros del famélico conclave, y ciertamente no contendría afirmaciones que el miembro católico o el protestante mantendrían con firmeza en virtud de su fe. La exigencia básica de que el documento consensuado fuera susceptible de verificación por todos y cada uno utilizando los medios de la moderna investigación histórica produciría un ángulo de visión estrecho, una percepción fragmentaria, quizá hasta distorsiones.

No obstante, algo se habría ganado. Tendríamos un bosquejo de lo que esa entelequia, “toda la gente razonable”, podría decir acerca del Jesús histórico. El documento en cuestión podría servir como base común, como punto de partida para un diálogo entre cristianos y judíos, entre las diferentes confesiones cristianas y entre creyentes y no creyentes, y como invitación para ulteriores investigaciones por parte de historiadores y teólogos. Pues bien, esa limitada declaración de concordia, que no pretende sustituir al Cristo de la fe, es el modesto objetivo de la presente obra.» [1]

Notas:

[1] Meier, John P., Un judío marginal: nueva visión del Jesús histórico, Tomo I: las raíces del problema y la persona, Editorial Verbo Divino, Pamplona, 1998, pp. 29-30.

Categorías: Descargas, Editorial, Videos | Etiquetas: , , , , | Deja un comentario

Libro: “Jesús: aproximación histórica” – José Antonio Pagola

PagolaJesusAproximacionHistoricaEste es un libro especial y una hermosa introducción a la figura de Jesús. Es ante todo un libro de Historia, pero que desde ahí entrega la posibilidad de un acercamiento desde la fe de una manera relevante para nosotros hoy. Su autor, José Antonio Pagola, lo plantea así: “Para mí, estudiar al Jesús histórico me ha ayudado a amar de manera más viva, más concreta, al Cristo de la fe, al Hijo de Dios encarnado en Jesús, y espero que a los lectores, al menos si se colocan desde la perspectiva que yo he escrito el libro, les pase algo parecido”.[1]

Su descripción editorial dice:

“La investigación en torno a la figura histórica de Jesús ha hecho posible la publicación de importantes y apasionantes estudios durante estos últimos años. Arrancando de la investigación más reciente y sólida, este libro nos acerca a la persona de Jesús combinando el rigor histórico con una presentación clara y asequible. El autor se esfuerza por «captar» el impacto que Jesús provocó en sus contemporáneos y lo cuenta con palabras sencillas a los hombres y mujeres de hoy. ¿Quién fue Jesús? ¿Cómo entendió su vida? ¿Qué alternativa quiso introducir con su actuación? ¿Dónde está la fuerza de su persona y la originalidad de su mensaje? ¿Por qué se le ejecutó? ¿Cómo terminó su aventura? El libro responde a estas preguntas presentando de manera apasionante a Jesús como buscador de Dios, profeta itinerante de su reino, poeta de la misericordia, curador de la vida, defensor de los últimos, amigo de la mujer, maestro de una vida diferente, creador de un movimiento renovador, ejecutado por las autoridades del templo y el representante del imperio romano, pero reafirmado y resucitado por Dios.

Aportaciones de mayor interés: Ofrece un relato vivo y concreto de la actuación y del mensaje de Jesús. Informa en cada tema del estado actual de la investigación. Sitúa a Jesús en su contexto social, económico, político y religioso desde los datos más recientes. Aporta una repuesta científica a los libros de ciencia-ficción sobre Jesús. Sugiere algunas conclusiones básicas para creyentes.

Destinatarios: Creyentes que desean saber quién está en el origen de su fe. Grupos cristianos comprometidos en conocer, amar y seguir fielmente a Jesús. Grupos comprometidos en luchar por una vida más digna y dichosa para todos, empezando por los últimos. Personas que buscan a Dios y no saben qué camino seguir. Alejados de la religión que buscan sentido y alegría a sus vidas. Jóvenes que rechazan a la Iglesia, pero se sienten atraídos por Jesús.

Cuando fue publicado, generó un gran controversia, con acusaciones de herejía incluidas (de sectores conservadores de la iglesia católica española). Pero más allá de esas disputas, se trata de un excelente libro, estimulante, informativo y que resume de buena manera el debate historiográfico acerca de la figura de Jesús. Pese a que Pagola es sacerdote, este no es un libro “católico” (de hecho ese es parte del “problema” que lo llevó a ser denunciado ante el Vaticano), algo que queda en evidencia al revisar en la bibliografía los autores con los que interactúa, debate o está de acuerdo: hay desde ateos y agnósticos hasta católicos y protestantes.

Pueden descargar el libro haciendo click sobre la imagen de la portada o en el enlace abajo. Disfruten su lectura.

>>Descargar<<

De interés es también esta entrevista a Pagola, y el siguiente video de la presentación de una de las ediciones del libro.

 

Categorías: Descargas, Libros, Videos | Etiquetas: , | Deja un comentario

¿Qué crees saber del Jesús histórico? Entrevista radial con Antonio Piñero

Antonio Piñero

Hoy compartimos con ustedes una interesante entrevista a Antonio Piñero realizada por la gente de elvorticeradio.com Para quienes no lo conozcan, Antonio Piñero es un historiador y filólogo español, profesor de filología griega en la Universidad Complutense de Madrid y especialista en la historia del Cristianismo primitivo, área en la que ha publicado extensamente. Tras esta breve presentación, la sinopsis de la entrevista dice así:

Según las encuestas España es un país eminentemente católico pero la realidad es que la mayoría de las personas desconocen la verdad histórica de la figura central del cristianismo, Jesús de Nazaret. Con la ayuda de Antonio Piñero, máximo experto español en cristianismo antiguo, te presentamos la figura de Jesús, cómo se creó la Iglesia católica, y la evolución y futuro de las religiones.

En el audio original, los primeros 10 minutos se dedican a una conversación acerca de la relación de los españoles con la Iglesia Católica, la cual editamos para ir directamente a la entrevista a Piñero (el archivo original se puede descargar acá). Además, como estamos estrenando cuenta en SoundCloud (que seguramente andará bien) paso el dato de que para reproducir el botón de ‘Play’ es el anaranjado de abajo (a mi me costó encontrarlo la primera vez).

Categorías: Editorial, Entrevistas | Etiquetas: , , , | 2 comentarios

Documental: De Jesús a Cristo: los primeros cristianos (Parte 1)

Categorías: Documentales, Videos | Etiquetas: , , , , , , | Deja un comentario

Agnósticos y escépticos acerca del Jesús histórico

   En estos días estoy teniendo un interesante debate en la página de la Asociación Escéptica de Chile (AECH) acerca de las pruebas a favor de la existencia del Jesús histórico. Como buenos escépticos, tienden a ser bastante cuidadosos acerca de las afirmaciones que aceptan como válidas, pero en el caso de Jesús y el cristianismo primitivo al parecer se impone la militancia atea y/o agnóstica por sobre la evaluación de la evidencia disponible.

   Por lo que pude sacar en limpio, muchos de los que no consideran suficientes las pruebas históricas a favor de la existencia de Jesús (en tanto un judío del siglo I, crucificado por los romanos, etc.) lo hacen porque eso supondría “ceder” en los aspectos sobrenaturales de la historia de Jesús narrada por los creyentes (milagros, divinidad, nacimiento de una virgen, etc.) lo cual, como escribí antes, es un punto en que la Historia y sus métodos no son las herramientas adecuadas para la discusión, así que ni siquiera debería ser tema.

   Otros apuntan a que la información acerca de Jesús está tan manipulada por las iglesias y las afirmaciones teológicas cristianas que es imposible acceder a una figura histórica (si es que en realidad existió). Así que, para ellos, argumentar que la principal fuente de información acerca de Jesús se encuentra en los textos cristianos del siglo I (el Nuevo Testamento) es un argumento circular y por tanto no válido, independiente de que la inmensa mayoría de los especialistas los consideren imprescindibles en sus investigaciones y se hayan desarrollado sofisticadas metodologías para contrarrestar las tendencias teológicas de los textos. Además, en lo que es un rasgo común en muchos foros ateos/agnósticos/escépticos etc., no se considera casi para nada la enorme cantidad de investigación histórica seria acerca del Jesús histórico y el cristianismo primitivo, pero en cambio se le da gran importancia a teorías revisionistas como la del Jesús puramente mítico, defendidas, por ejemplo, en documentales como “The God Who Wasn’t There” (2005), y por autores tan dispares como Earl Doherty, Robert M. Price, e incluso Richard Dawkins, pese a que este último es un biólogo evolutivo sin experiencia conocida en investigación histórica.(1) La pregunta que surge es porqué personas inteligentes y que en otras áreas del conocimiento (como biología o astronomía) son muy cuidadosas acerca de la información que seleccionan y las autoridades intelectuales a las que se remiten, en ésta consideran tan poco válidas a quienes justamente se dedican a investigar estos temas. Las respuestas que se me ocurren son, o que no conocen la complejidad y resultados del campo de investigación, o creen que todos los investigadores tradicionales forman parte de algún tipo de conspiración (por acción o por omisión) para ocultar la verdad y así mantener su prestigio y el de las religiones, lo que no se diferencia mucho de cuando algunos creyentes fundamentalistas acusan a la investigación crítica de ser inspirada por el diablo (tiendo a creer que es la primera, aunque nunca se sabe…)

   Finalmente, están aquellos que sí están informados acerca de las discusiones historiográficas pero que se muestran tremendamente críticos a la hora de evaluar las evidencias, pidiendo pruebas extraordinarias para el caso (como cuando medio en broma/medio en serio se pide el “certificado de nacimiento de Jesús”). Lo cual, en mi opinión, no es ni necesario ni beneficioso: si así fuera no se podría casi hablar de muchos periodos históricos y personas acerca de las cuales las pruebas son escasas (si no me cree intente probar, bajo los criterios que se exigen en el caso de Jesús, la historicidad de cualquier persona común y corriente de hace más de 200 años). Y aunque “afirmaciones extraordinarias requieren siempre de evidencia extraordinaria”, como dijo alguien por ahí, una vez que se admite que no es la Historia la capacitada para entregar esas evidencias acerca de eventos sobrenaturales, lo que queda es un fenómeno (la existencia de un judío en particular en el siglo I) del que las evidencias disponibles permiten extraer cierta cantidad de información confiable. Por ejemplo, el historiador E. P. Sanders, en su libro Jesus and Judaism (1985), da la siguiente lista de hechos acerca de los cuales podemos tener bastante certeza:

  1. Jesús fue bautizado por Juan el Bautista.
  2. Jesús fue un galileo que predicaba y sanaba.
  3. Jesús llamó discípulos e indicó que debían ser 12.
  4. Jesús confinó sus actividades a Israel.
  5. Jesús se vio envuelto en una controversia acerca del Templo.
  6. Jesús fue crucificado en las afueras de Jerusalén por las autoridades romanas.
  7. Después de su muerte los seguidores de Jesús continuaron como un movimiento identificable (2)

lo que realmente no es poco para alguien que vivió hace 2.000 años y no pertenecía a la clase dominante, que era la que seleccionaba aquellos eventos y personajes de los que se mantenía recuerdo.

Notas:

(1) Doherty,  E., Jesus: Neither God Nor Man – The Case for a Mythical Jesus, Age of Reason Publications, 2009.

Price, R., “Jesus at the Vanishing Point”, en Beilby, J. y Eddy, P. (eds.) The Historical Jesus: Five Views, InterVarsity Press, 2009.

Dawkins, R., The God Delusion, Bantam Press, 2006. Dawkins dice que es posible argumentar seriamente que Jesús nunca existió, aunque evita entrar en la discusión con un “Jesús probablemente existió” (pp. 96-97, enlace en Google books aquí).

(2) Un revisión de estos y otros puntos aquí.

Categorías: Editorial | Etiquetas: , | 2 comentarios

Blog de WordPress.com.