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Hipótesis Documentaria: la evidencia más fuerte de todas

     Como mencionamos en el posteo anterior, la Hipótesis Documentaria no se basa únicamente en que a Dios unas veces se le llame ‘Dios’ y otras ‘YHWH’. Tampoco, indica Friedman, en que haya historias que se repitan, y en las diferencias o contradicciones que aparecen dentro de esos textos; ni siquiera en todos los puntos de evidencia que hemos revisado hasta ahora. Todos ellos podrían explicarse individualmente (y de hecho se intenta). Más bien:

“El argumento poderoso no es ninguno de esos temas. Es que todos estos temas convergen. Cuando separamos los dobletes, esto resulta también en la resolución de casi todas las contradicciones. Cuando separamos los dobletes, el nombre de Dios se divide consistentemente en todas excepto 3 de más de 2.000 apariciones. Cuando separamos los dobletes, la terminología de cada fuente permanece en forma consistente dentro de esa fuente. Cuando separamos las fuentes, eso produce narraciones continuas, que fluyen con sólo alguna laguna ocasional. Cuando separamos las fuentes, eso coincide con la evidencia lingüística, donde el hebreo de cada fuente calza consistentemente con lo que sabemos del hebreo de cada periodo. Y así sucesivamente, con cada una de las seis categorías que preceden a esta sección. El nombre de Dios y los dobletes fueron el punto de partida de la investigación acerca de la formación de la Biblia. Pero no eran, y no son, argumentos principales o evidencia en sí mismos. El argumento más convincente a favor de la hipótesis es que esta hipótesis es la que mejor explica el hecho de que toda esta evidencia, de tantos tipos distintos, se encuentre reunida de forma tan consistente. Hasta este día, nadie conocido por mí que haya desafiado la hipótesis ha abordado nunca este hecho.” (p. 28)

     Lo largo de la cita resalta su importancia, y plantea el tono en que se debe analizar la evidencia a favor de la hipótesis. No basta con intentar resolver las distintas categorías de evidencia una por una, sino que se debe entregar una explicación de porqué todas ellas funcionan conjuntamente de la forma en que lo hacen, y que sea mejor que la explicación que dice que el Pentateuco fue formado a partir de distintos textos-fuente a lo largo de varios siglos, es decir, la Hipótesis Documentaria.

     A continuación, entregamos la lista de las historias dobles y triples que aparecen, para que puedan estudiarse a la luz de la evidencia que se ha presentado junto a la versión de los “cinco libros de Moisés” con las fuentes separadas subida anteriormente. (Seguir leyendo >>)

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Hipótesis Documentaria: cada fuente tiene puntos de vista específicos

     Revisamos uno más de los puntos de evidencia a favor de la Hipótesis Documentaria presentados por R. E. Friedman en The Bible with Sources Revealed.

La Revelación del Nombre de Dios.

  • Uno de los primeras observaciones que llevaron al desarrollo de la Hipótesis Documentaria fue el uso de los distintos nombres de Dios. Pero, indica Friedman, no es sólo que se usen nombres diferentes, porque eso se puede explicar, por ejemplo, como que a veces a Dios se le llama por su nombre y a veces por su título. El punto es que las fuentes tienen una idea diferente de cuándo fue que el nombre YHWH fue revelado a los humanos. De acuerdo a J, ese nombre era conocido desde las primeras generaciones de humanos. Refiriéndose a la generación anterior al Diluvio, J dice explícitamente: “Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre YHWH” (Gén. 4:26), e incluso puede que fuera conocido desde la primera pareja de humanos, porque Eva lo usa cuando da nombre a Caín (Gén. 4:1). Pero en E y P se dice explícitamente YHWH no reveló su nombre hasta la generación de Moisés. En Génesis, YHWH dice a Abraham que su nombre es El Shaddai/Dios Todopoderoso (Gén. 17:1) Y luego, cuando YHWH habla con Moisés en Éxodo, le dice: “Yo soy YHWH. Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como El Shaddai, y no fui conocido por ellos por mi nombre, YHWH” (Éx. 6:2-3).
  • Las fuentes en el texto son casi cien por ciento consistentes en esta materia. Las fuentes E y P identifican a Dios como El o simplemente como “Dios” (hebreo: Elohim) hasta que el nombre es revelado a Moisés. Después de eso usan también el nombre YHWH. Por su parte, la fuente J usa el nombre YHWH desde el principio.
  • La fuente J nunca usa el nombre Dios (Elohim) en la narración. Cuando personas individuales son citadas en las historias pueden usar esta palabra; pero el narrador de J nunca usa la palabra, sin una sola excepción en todo el Texto Masorético.
  • Resumiendo la situación, los nombres YHWH y El, y la palabra Dios (Elohim), aparecen más de 2.000 veces, y sólo hay 3 excepciones. Anota Friedman: “a pesar de este hecho fenomenal, todavía se encuentran escritores en este tema que afirman que “los nombres de Dios” no prueban nada”. (p. 11)

 Los Objetos Sagrados: Tabernáculo, Arca, Querubines, Urim y Tumim,

la Vara de Moisés y la Vara de Aarón.

  • En P, el Tabernáculo es mencionado más de 200 veces. Recibe más atención que cualquier otro asunto. Es el único lugar en que se permitide para sacrificar. Es el lugar donde las grandes ceremonias deben ser llevadas a cabo. Es el lugar donde toda revelación tiene lugar después de Sinaí. Pero en J y en D ni siquiera se le menciona. En E, sólo es mencionado 3 veces.
  • En J, el arca es crucial para los viajes y éxitos militares de Israel (Núm. 10:33-36; 14:44), pero en E nunca es mencionada.
  • En P, los querubines dorados despliegan sus alas sobre el arca en. Y querubines cuidan el camino al Jardín del Edén en J. Pero nunca son mencionados en E y D.
  • En P, el Urim y Tumim son guardados en el pectoral del Sumo Sacerdote, y son usados, al parecer, para hacer consultas a la divinidad. Pero nunca son mencionados en J, E, y D.
  • En E, los milagros son realizados con la vara de Moisés (Éx. 4:2-5, 17, 20; 7:15-17, 20; 9:23; 10:13; 17:5-6, 9). Pero en P, es la vara de Aarón la que es usada para realizar milagros (Éx. 7:9-12, 19; 8:5-6, 16-17; Núm. 17:1-11; 20:8).

Liderazgo sacerdotal

  • En la fuente P, el acceso a Dios está limitado a los sacerdotes descendientes de Aarón. En todas las historias en P no hay mención a sueños, ángeles o animales parlantes, aunque tales cosas sí ocurren en J, E, y D. Lo mismo ocurre con los líderes humanos: las palabras “profeta” o “profecía” aparecen trece veces en E y D, pero nunca en en P (ni J). La única aparición de la palabra “profeta” en P (Éx. 7:1) usa la palabra en forma figurada y refiriéndose a Aarón. Igualmente, los Jueces nunca son mencionados en P (en oposición a D que dice:  “vayan a los sacerdotes y a los jueces en asuntos legales”).
  • En P, sólo los sacerdotes descendientes de Aarón tienen acceso al Urim y Tumim. Más aún, en P los levitas que no son descendientes de Aarón no son considerados sacerdotes.
  • En P, la expiación de los pecados se alcanza sólo a través de los sacrificios que se llevan ante los sacerdotes descendientes de Aarón. No se logra por simple arrepentimiento, o a través de la piedad divina. De hecho, en P, las palabras “piedad”, “gracia”, “arrepentimiento” y “bondad” (hesed) no aparecen nunca. Y no es sólo que P no tenga los términos que expresan la piedad divina, sino que sus historias también comunican el lado misericordioso de Dios mucho menos que las historias de las otras fuentes. Por ejemplo, en la historia de los exploradores que Moisés envía a la tierra prometida, en la versión de J (, Dios dice que Él destruirá al pueblo y comenzará una nueva nación bajo Moisés; pero Moisés intercede, Dios se retracta y la sentencia divina es cambiada a cuarenta años en el desierto. Pero en P no hay tal rogar y ceder; Dios simplemente anuncia la sentencia de cuarenta años, y eso es todo. Tanto en terminología como en narrativa, P caracteriza a Dios actuando de acuerdo a justicia más que actuando de acuerdo a misericordia. Si uno desea ser perdonado por una ofensa, uno no puede simplemente disculparse: se debe llevar un sacrificio ante el sacerdote. Como con la ausencia de ángeles y profetas, en P el sacerdocio es el único camino aprobado a Dios.
  • En D, por otra parte, todos los levitas son sacerdotes. P se refiere normalmente a los sacerdotes y a los levitas (es decir, como dos grupos separados), mientras que D se refiere normalmente a los “sacerdotes levitas” (esto es, como un único grupo).
  • Transmitiendo aún más la idea en P de que los sacerdotes son el único canal a Dios, en P no hay antropomorfismos. En J, Dios camina en el jardín del Edén, confecciona personalmente las primeras ropas de Adán y Eva, es personalmente que cierra el arca y huele el sacrificio de Noé. En E, Dios lucha con Jacob y se para sobre la peña de Meribá mientras Moisés la golpea y el agua sale. Y en E, y quizá también J, Moisés ve la forma de Dios en Sinaí/Horeb. En P no hay nada tan directo y físico como esto. En P esas cosas son metafóricas, como cuando los magos egipcios dicen que la plaga es “el dedo de Dios”, o son misteriosas, como cuando se dice que los humanos fueron creados “a imagen y semejanza de Dios”, que puede o no significar algo físico.

Cifras

  • En P, edades, fechas, medidas, orden e instrucciones precisas son muy importantes. No hay nada ni siquiera cercanamente comparable en grado en J, E, o D.
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Hipótesis Documentaria: D y el reinado de Josías

     D tiene elementos que lo conectan estrechamente con el periodo de Josías, rey de Judá entre 640-609 a.C. La evidencia presentada por Richard Friedman en The Bible with Sources Revealed (pp. 24-26) es la siguiente:

  • En D se dice acerca de Moisés: “no se levantó en Israel un profeta como Moisés”. En Reyes se dice acerca de Josías “ni después de él nació otro igual” (2 Reyes 23:25). La expresión “ni después de él nació otro igual”, no se aplica a nadie más en toda la Biblia hebrea. Del rey Ezequías se dice que ” no hubo otro como él” (2 Reyes 18:5). Josías es alabado con términos característicos de D; Ezequías con términos característicos de P. (1)
  • En D, Moisés dice: “amarás a YHWH tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas” (Deut. 6:5). En Reyes se dice que sólo Josías se convirtió a YHWH “con todo su corazón, toda su alma y todas sus fuerzas” (2 Reyes 23:25). Esta expresión triple no aparece en ningún otro lugar de la Biblia hebrea.
  • En D, Moisés enseña que si un asunto de la ley es demasiado difícil uno debe preguntar (drs) qué hacer al sacerdote o juez en el lugar que YHWH escogiere (Deut. 17:8-12). Solamente se describe a un rey que haya hecho esto: Josías. Él pregunta al sacerdote Hilcías, en Jerusalén (2 Reyes 22:13, 18)
  • Una vez que se ha consultado a los sacerdotes, D  requiere que uno haga exactamente como fue instruido y “no apartarse ni a diestra ni a siniestra (Deut. 17:11, 20). Esta advertencia contra apartarse a diestra o a siniestra aparece en otros dos lugares en D y en dos lugares más dentro de la literatura deuteronomista (Josué 1:7; 23:6). Solamente una persona en la Biblia hebrea es descrita habiendo hecho esto: Josías (2 Reyes 22:2).
  • Al final de D, Moisés escribe un “rollo de instrucción” (seper hatôrah) e instruye a los levitas ponerlo al lado del arca para que esté allí como testigo en los días futuros (Deut. 31:24-29). El rollo de la Torah es luego mencionado raramente y no juega ningún papel en la historia hasta que es encontrado por el sacerdote Hilcías en el Templo, en tiempos de Josías (2 Reyes 22:8).   El descubrimiento de ese rollo es un punto de inflexión para Josías y para Israel.
  • En D, Moisés manda reunir a todo el pueblo y “en el lugar que Él escogiere, leerás esta ley delante de todo Israel a oídos de ellos” (Deut. 31:11). Josías convoca a todo el pueblo de Judá al lugar divinamente elegido (Jerusalén) y leyó “oyéndolo ellos” el rollo de instrucción (2 Reyes 23:2). La expresión “leer a sus oídos” aparece solamente en un otro lugar en la Historia Deuteronomista.
  • Las reformas religiosas de Josías que siguen a la lectura del rollo de la Torah tienen también conexiones con D. De acuerdo a D, Moisés quema el becerro de oro y lo desmenuza “hasta que fue reducido a polvo” (Deut. 9:21). De acuerdo a la Historia Deuteronomista, en el lugar del becerro de oro de Jeroboam, Josías quema el lugar alto y “lo hizo polvo” (2 Reyes 23:15). En la Biblia hebrea la frase “hacer polvo” aparece solamente en los contextos de Moisés y Josías. Todavía más, cuando la Historia Deuteronomista cuenta la historia del becerro de oro de Jeroboam, dice que un hombre de Dios vino y proclamó que un rey descendiente de David algún día asolaría ese altar y añade: ¡Josías es su nombre! (1 Reyes 13:2).
  • D dice “demolerás (nts) sus altares… y quemarás (srp) sus imágenes de Asera” (Deut. 12:3). Josías demuele (nts) altares y quema (srp) las imágenes de Asera en Jerusalén (2 Reyes 23:6, 12).
  • D prohíbe hacer una escultura (“ídolo”, hebreo pesel) cinco veces (Deut. 4:16, 23, 25; 5:8; 27:15) e instruye al pueblo “las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego” (Deut. 7:25). La palabra “escultura” aparece raramente luego de aquello (sólo en una historia en Jueces 17-18 y en un versículo acerca de ídolos entre los samaritanos, 2 Reyes 17:41). Luego el rey Manasés puso una escultura de Asera en el Templo. Y es Josías quien saca esa escultura y la quema como se ordena en Deuteronomio  (2 Reyes 23:6).
  • Josías, como Ezequías, establece la centralización exclusiva del sacrificio en Jerusalén. La diferencia es que la centralización de Josías es descrita en los términos y en el contexto de toda la Historia Deuteronomista que le ha precedido, como acabamos de ver. Las reformas de Ezequías son narradas en términos completamente diferentes.
  • Las reformas de Josías están conectadas con las instrucciones que se encuentran en D; la narrativa de Josías haciendo esas reformas es contada en términos y frases que se encuentran típicamente en D; y las reformas de Josías se rastrean hasta la promulgación de un rollo en particular, que es identificado con las mismas palabras que el rollo que Moisés escribe en D. Esta cadena entrelazada de conexiones conduce a la postura ampliamente compartida por los especialistas de que el rollo que fue leído en tiempos de Josías fue D. Ha habido una variedad de concepciones: puede haber sido sólo el código legal que aparece en Deuteronomio (capítulos 12-26). Puede haber sido el código legal y algo del material que le precede y le sigue. Puede haber sido escrito antes y luego hecho público y autorizado en el tiempo de Josías. Pero hay poco lugar para dudar que D está conectado en forma integral con el reinado de Josías.

Notas:

(1) Weinfeld, Moshe, Deuteronomy 1-11, Anchor Bible (New York: Doubleday, 1991), p. 65.

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Hipótesis Documentaria: P sigue a JE

     Otro de los puntos de evidencia que presenta R. Friedman en The Bible with Sources Revealed es que P sigue de forma deliberada al texto combinado de J y E (pp. 26-27).

  • Primero, la fuente P no sólo narra las mismas historias que el texto combinado de J y E, sino que lo hace en el mismo orden: creación, diluvio, migración de Abraham, separación de Abraham de su sobrino Lot, el convenio abrahámico, Agar e Ismael, la destrucción de Sodoma y Gomorra, el nacimiento de Isaac, el matrimonio de Isaac con Rebeca, la muerte de Abraham, Jacob y Esaú, el viaje de Jacob a Aram, los descendientes de Jacob, el regreso de Jacob a Canaán, el cambio del nombre de Jacob a Israel, los descendientes de Esaú, José en Egipto, el viaje de Jacob a Egipto, la esclavitud de Israel en Egipto, el llamamiento de Dios a Moisés, las plagas, el éxodo, el Mar Rojo, el maná, la teofanía de Sinaí/Horeb, la entrega de la Ley en Sinaí/Horeb, la partida desde Sinaí/Horeb, los espías, la rebelión en el desierto, la herejía en Peor y la muerte de Moisés.
  • Segundo, todo esto no es coincidencia ni el resultado del trabajo del Redactor de la forma final de la Biblia que conocemos hoy. Sabemos esto, indica Friedman, porque cuando P es leída aislada de las otras fuentes todavía fluye como un texto continuo. Si fuera sólo un grupo de historias individuales reorganizadas para seguir el orden de JE no tendría esa fluidez en la narración.
  • Tercero, cuando P varía respecto a las historias de JE la razón del cambio en casi todos los casos tiene que ver con la ideología de P y los puntos de vista específicos que defiende. Por ejemplo, P no incluye ningún sacrificio hasta que el Tabernáculo es establecido en Éxodo 40. Por lo tanto, P no tiene una historia paralela a la historia de J de Caín y Abel, que involucra un sacrificio; P no tiene un sacrificio al final de la historia del diluvio, aunque J sí; P no tiene un sacrificio en el convenio de Abraham (Génesis 17), aunque J sí (Génesis 15); P no tiene paralelo a la historia de E del casi sacrificio de Isaac (y sacrificio de un carnero). Además, P no permite ninguna forma de relación de las personas con Dios aparte del sacerdocio, así que nunca incluye ángeles, sueños o animales que hablan. Por lo tanto, P no tiene un paralelo para la historia de J del Jardín del Edén, con Dios caminando por el Jardín, haciendo las ropas de los humanos, y con una serpiente que habla. Ni tampoco tiene la historia de JE de Balaam y el asna que habla. P no tiene una historia como la de los tres visitantes angélicos a Abraham, como la de J. No tiene la historia de Jacob luchando con Dios o con un ángel en Penu-El como en E, ni tiene un paralelo a la historia de J del ángel en la zarza ardiente. P no tiene las historias de los sueños de José, el copero, el panadero y el faraón en su relato de José.
  • Cuarto, P no incluye ni la historia del becerro de oro ni de la esposa cusita de Moisés, ya que ambas disminuyen a Aarón, el ancestro del sacerdocio legítimo de acuerdo a P.
  • Pero, por otra parte, P si incluye un relato de la compra por parte de Abraham del sepulcro en Macpela en Hebrón, mientras que J y E no; y esto encaja con el hecho de que Hebrón era una ciudad sacerdotal aarónida (Josué 21:13). Esta historia alega una posesión legal en Hebrón.

Así, concluye Friedman:

“Observar esta relación consistente entre P y las fuentes anteriores es un valioso apoyo para esta hipótesis en general, y nos ayuda a identificar los pasos a través de los cuales las fuentes fueron formadas, y los contextos de las fuentes en la Historia. Revela que P fue compuesta después de JE, que fue compuesta por alguien que estaba familiarizado con J y E en su forma combinada, e indica que P fue compuesta como una alternativa a la versión de la historia de Israel de JE. Fue un recontar la historia en términos que fueran más convenientes para el sacerdocio aarónida.” (p. 27)

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Hipótesis Documentaria: la fuente P fue escrita durante el reinado de Ezequías

En The Bible with Sources Revealed, Richard E. Friedman muestra que la fuente P tiene diversos elementos que la conectan específicamente con el reinado de Ezequías, rey de Judá entre 715-687 a.C.

  • P hace distinción entre los sacerdotes aarónidas y todos los otros levitas. Esta distinción es de enorme importancia en P. Aparece repetidamente en la narrativa y en los códigos legales de P. Sólo los descendientes de Aarón pueden servir como sacerdotes, todos los otros levitas quedan en un papel secundario. En el libro de Crónicas se dice que esto fue un desarrollo del reinado de Ezequías (2 Cr. 31:2). Todavía más, esta distinción aparece en una fuente del libro de Crónicas que fue compuesta durante el reinado de Ezequías, lo cual habla especialmente en favor de su exactitud. Desde la época de Wellhausen esta innovación fue considerada ampliamente entre los investigadores como derivada del profeta Ezequiel (especialmente Ezequiel 44), pero esto no era correcto. Ezequiel no distingue a los sacerdotes aarónidas de los otros levitas. Él distingue específicamente un grupo de sacerdotes, los sadoquitas, no a los aarónidas. Además, ya que ahora se ha demostrado lingüísticamente que el hebreo de P precede al del libro de Ezequiel, ya no es posible argumentar que esta innovación central en P se base en aquel libro profético. La separación de los sacerdotes aarónidas de los levitas es un evento ezequiano.
  • Esto es complementado por la otra marca mayor de P: la centralización del culto. En J y E, la gente hacía sacrificios en diversos lugares. Pero en P, a uno se le permite sacrificar sólo en el Tabernáculo y en ningún otro lugar de la Tierra. Esta también fue una política de Ezequías, eliminando todos los lugares de sacrificio cultual fuera del Templo en Jerusalén. Reyes y Crónicas se unen en este punto: no había centralización antes de Ezequías. La fusión de la centralización con las divisiones del sacerdocio dentro de los levitas se asocia sólo con un rey de Israel o Judá, y este es Ezequías. (D tiene centralización, pero no tiene las divisiones dentro del sacerdocio; y, en cualquier caso, otros aspectos bien conocidos de D lo conectan con el reinado de Josías,  el bisnieto de Ezequías).
  • Solamente en P la ley de centralización es expresada en relación con el Tabernáculo. P dedica más espacio y atención al Tabernáculo que a cualquier otro tema. La construcción del Tabernáculo y los objetos relacionados ocupa dos secciones muy grandes de P (Éxodo 25-31 y 35-39). Después de su dedicación, en el último capítulo de Éxodo, toda revelación tiene lugar allí. Los sacrificios y otras prácticas sólo pueden ser llevados a cabo allí y en ningún otro lugar (Lev. 1:3, 5; 3:2, 8, 13; 4:5-7, 14-18; 6:16, 26, 30; 14:11; 16:1-34; 17:1-9; Núm. 5:17; 6:10; 19:4). Y P dice más de una docena de veces: el desarrollo de estos mandamientos en el Tabernáculo es estatuto perpetuo (Éx. 27:21; 28:43; 30:20-21; Lev. 3:17; 6:18; 10:9; 16:29, 34; 17:7; 24:3, 8; Núm. 18:23; 19:10). Este punto de vista en P de la necesidad de la presencia perpetua del Tabernáculo apoya la conexión lingüística e histórica de P con la época en que el Primer Templo estaba en Jerusalén. Los investigadores del siglo XIX pensaban que el Tabernáculo era una ficción, pero en el siglo XX y en el presente siglo la evidencia arqueológica y la evidencia interna de la Biblia apuntan mutuamente a la historicidad del Tabernáculo en el antiguo Israel. Friedman ha reunido la evidencia que apoya esta conclusión y que indica que el Tabernáculo estaba localizado en el Primer Templo en Jerusalén. (1) Esto, a su vez, concuerda con toda la otra evidencia y argumentos de que P fue compuesta en el periodo del Primer Templo. No tiene ningún sentido imaginar a P como compuesta en el periodo post-exilio, del Segundo Templo, porque P requiere que todos los sacrificios y las otras ceremonias fueran desarrollados únicamente en el Tabernáculo, para siempre, ¡pero el Tabernáculo ya no existía en ese periodo!
  • Lo mismo puede decirse del arca, tablas, querubines y Urim y Tumim. Todos son importantes en P, pero estaban asociados sólo con el Primer Templo de Jerusalén, nunca con el Segundo Templo, post-exilio.

Notas:

(1) La evidencia, argumentación y bibliografía aparecen en Friedman, Richard E. “The Tabernacle in the Temple”, Biblical Archaeologist 43 (1980): 241-248; The Exile and Biblical Narrativ­e (Atlanta: Scholars Press, 1981), pp. 48-61; Who Wrote the Bible?, 2d ed. (San Francisco: HarperSan Francisco, 1996), pp. 174-187; “Tabernacle”, Anchor Bible Dictionary (New York: Doubleday, 1992), vol. 6, pp. 292-300.

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Hipótesis Documentaria: relación entre las fuentes y la historia del antiguo Israel: J y E

     Hasta 722 a.C., la tierra de la Biblia estuvo dividida en dos reinos independientes entre sí: Israel en el norte y Judá en el sur. Ambos reinos tenían sus propios centros religiosos, sus propios grupos sacerdotales, y sus propias versiones de sus historias tradicionales. Esto resultaría de gran importancia en el desarrollo de dos de los textos fuente que hemos venido conociendo: J y E. Ya hemos visto que, a partir del análisis de los textos, los especialistas opinan que J y E fueron escritas en algún momento entre los siglos IX  y VIII a .C. (deducción corroborada, por ejemplo, por la evidencia lingüística). Pero además de la época, el análisis de estos textos entrega pistas sobre el lugar en donde fueron escritos. Esto porque cada fuente se refiere a un contexto específico en la historia del antiguo Israel, que refleja los intereses, preocupaciones, y la mentalidad de los grupos que las escribieron. Las diferencias entre estos dos textos son tan evidentes que por sí solas hacen sumamente difícil mantener que fueron redactados por la misma persona, o tan siquiera, por ejemplo, por el mismo grupo de sacerdotes. Simplemente hay demasiados elementos divergentes. Así, los especialistas pueden decir con seguridad que J fue escrito en el reino del sur: Judá; mientras que E lo fue en el reino del norte: Israel. Como hemos venido haciendo, ofrecemos la evidencia presentada por Richard E. Friedman en The Bible with Sources Revealed (pp. 18-27).

Tribus del norte y del sur:

  • Judá, el cuarto hijo del patriarca Jacob, es una figura importante únicamente en J. El escritor de J dedica mucho tiempo a explicar el papel preponderante de la tribu de Judá, y el surgimiento de las condiciones políticas de su época. Por ejemplo, narra la historia de Judá y Tamar (Génesis 38) que termina con el nacimiento de Fares, ancestro del clan del que descendían los reyes de Judá. También, cuando Jacob se encuentra en su lecho de muerte, se cuenta que bendice a Judá y promete la monarquía a sus descendientes, pasando por alto a sus hermanos mayores: Rubén, Simeón y Leví. Las razones que se dan para esto son que Rubén tuvo sexo con la concubina de su padre; y que Simeón y Leví en cierta ocasión masacraron a los hombres de Siquem. En J se narran ambas historias, en E ninguna.
  • La historia de J de la masacre en Siquem también arroja una luz negativa acerca de la adquisición de la ciudad de Siquem. Siquem era la capital del reino del norte, Israel, construida por Jeroboam I, el rey que se había rebelado contra Judá. En E, Jacob adquiere su territorio en la ciudad de Siquem, la futura capital de Israel, por medio de una compra en vez de la violencia (Génesis 33:18-19).
  • En J, Judá es el hermano que salva a José de los planes de los otros hermanos para matarlo (Génesis 37:26-27); es Judá quien asegura a Jacob que él verá que Benjamín vaya y vuelva a salvo de Egipto (Gén 43:8-9), y es Judá quien habla por sus hermanos y defiende a Benjamín ante José en Egipto (44:18-34). En E, es Rubén (el primogénito) el que salva a José de los planes de los otros hermanos de asesinarlo (Génesis 37:22), y es Rubén quien asegura a Jacob que él verá que Benjamín vaya y vuelva a salvo de Egipto (42:37).
  • En J se cuentan las historias de los nacimientos de Rubén, Simeón,  Leví y Judá, pero ninguna de los hijos de Jacob que dieron origen a las tribus del norte. En E, las historias de los nacimientos de los hermanos no incluyen a Judá (ni a Rubén, Simeón o Leví), pero sí incluyen a todas las tribus que eran parte del reino del norte, de Israel: Dan, Neftalí, Gad, Aser, Isacar, Zabulón, Efraín, Manasés y Benjamín. Y en E el derecho de primogenitura es otorgado a José, y a partir de él se crean dos tribus: Efraín y Manasés, que eran las dos tribus más grandes del reino de Israel. Pero además, en E Efraín es favorecido por sobre Manasés (Génesis 48:13-20): Efraín era la tribu de Jeroboam, el primer rey del reino del norte, y con frecuencia la tribu dominante de Israel, tanto así que Efraín es usada a veces en la Biblia hebrea como eufemismo para todo el reino del norte.
  • Siquem es identificada en Josué 24:32 como el lugar tradicional de la tumba de José, y es en E que aparece la historia en que José pide ser enterrado en Canaán, no en Egipto. E luego tiene la noticia en la historia del éxodo de que el pueblo lleva con el los huesos de José cuando dejan Egipto.
  • Mientras que J es favorable a la familia real de Judá, de David, Salomón y Roboam, E contiene elementos que implícitamente los critican. Salomón estableció tributos (hebreo missîm), una política que requería trabajar para el rey que ofendió tanto a las tribus del norte que es identificada en el libro de Reyes como una razón de su quiebre con Judá y la formación del reino del norte, de Israel, cuando Roboam llegó al trono: su primer acto de rebelión fue apedrear al jefe de los tributos (1 Reyes 12:18). E refleja esto intencionadamente, ya que describe la esclavitud de Israel por los egipcios con las palabras “enviaron capataces de tributos (missîm) sobre ellos” (Éxodo 1:11).

Geografía y Fronteras:

  • En J, Abraham vive en Mamre/Hebrón (Génesis 13:18; 18:1). Hebrón era la capital de Judá.
  • En J, los exploradores a quienes Moisés envía a espiar la tierra de Canaán recorren solamente Hebrón y otros lugares de Judá, en cambio, nada de lo que se convertiría en el reino del norte, de Israel (Números 13:17-20, 22-24). Y en esa historia, el único explorador que tiene un punto de vista positivo es Caleb. El territorio calebita estaba localizado en Judá, e incluía a Hebrón.
  • En J, Dios promete a Abraham la tierra “desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates” (Génesis 15:18). Esto coincide con las fronteras atribuidas a David, el primer rey de Judá.
  • En J hay más relatos acerca de Jacob y Esaú que en las otras fuentes. Y en J, Esaú es identificado como el ancestro de Edom. En J hay también una lista de los reyes de Edom (Génesis 36). Y solamente J tiene un relato del encuentro de Israel con Edom durante el viaje desde Egipto a la tierra prometida (Números 20:14-20). Judá limitaba con Edom; Israel no. Y se reporta en Samuel y en Reyes que David conquistó Edom y que éste permaneció subyugado a Judá hasta el reinado de Joram.
  • Además de Siquem, el primer rey del Israel del norte, Jeroboam, es asociado con otra ciudad, Penuel, que se dice él construyó (1 Reyes 12:25). E tiene la historia de la pelea de Jacob con Dios, que termina con el nombre del lugar donde ocurrió: Penuel (Génesis 32:30).

Liderazgo religioso

  • En J el arca es importante (Números 10:33-36; 14:41-44), pero en E nunca es mencionada. El arca estaba en Judá, no en Israel.
  • E tiene fuertes conexiones  con los levitas del sacerdocio de Silo. Contiene un código legal, el Código del Convenio (Éxodo 21-23); esto sugiere que proviene de sacerdotes ya que los códigos legales en otros lugares de la Biblia hebrea provienen exclusivamente de sacerdotes (D, P, y Ezequiel).
  • Otros elementos de E confirman esta conexión sacerdotal y apuntan a un grupo en particular de sacerdotes del norte. Los sacerdotes de Silo tienen una relación específica con el reino del norte, de Israel, y con E. Su lugar en el sacerdocio de Jerusalén, en Judá, se resintió cuando el rey Salomón expulsó a su sacerdote jefe Abiatar y dio la jefatura del sacerdocio únicamente a un sacerdote descendiente de Aaarón. El profeta Ahías de Silo instigó la rebelión de Jeroboam y la formación del reino del norte (1 Reyes 11:29-39). Sin embargo, después Jeroboam falló en hacer a estos levitas excluidos los únicos sacerdotes de su nuevo reino. Siguiendo al establecimiento de los becerros de oro de Jeroboam, Ahías de Silo condenó a su dinastía (1 Reyes 14). La historia de E del becerro de oro corresponde a estos eventos: al decir que Aarón hizo becerros de oro en Horeb denigra tanto a los sacerdotes de Jerusalén, que eran descendientes de Aarón, como a los del becerro de oro de Israel del norte. Sin embargo, en esta historia de E, son los levitas quienes destruyen la herejía del becerro de oro.
  • En E hay otra historia en que Aarón es disminuido. Aarón y Miriam hablan contra Moisés acerca de su esposa cusita, pero Dios en persona se pone de lado de Moisés y declara que la experiencia de Dios de Moisés es superior a la de Aarón o la de cualquier otro profeta. Tanto en la historia del becerro de oro como en la de la esposa cusita, Aarón reconoce la posición superior de Moisés dirigiéndose a él como “mi señor”. Esto resultaba inaceptable para los sacerdotes aarónidas de Jerusalén, como veremos cuando revisemos otro de los textos fuente: P.
  • Y en E, cuando Moisés ve al becerro de oro arroja las tablas que había bajado de la montaña, y no hay ningún reporte de que consiguiera un segundo par de tablas. Esto cuestionaría si realmente las tablas auténticas estaban en Judá.
  • Mientras que J prohíbe los dioses fundidos, que puede poner a los becerros de oro del reino del norte bajo cuestionamiento, E prohíbe los dioses de plata y los dioses de oro (Éxodo 20:23), que puede aplicarse a los establecimientos religiosos tanto del norte como del sur.
  • De acuerdo a 1 Reyes, los símbolos de la presencia de Dios en Judá eran los querubines dorados ubicados sobre el arca, mientras que los símbolos de esa presencia en Israel eran los dos becerros de oro, erigidos por Jeroboam I. Los querubines son mencionados en J pero no en E. Y en J, en los Diez Mandamientos, el mandamiento en contra de los ídolos es establecido como la prohibición de los dioses fundidos (Éxodo 34:17). Los becerros de oro de Israel eran fundidos, y por lo tanto son prohibidos; pero los querubines dorados de Judá no eran fundidos (eran tallados en madera y luego bañados en oro).
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Hipótesis Documentaria: conexiones de J, E, P y D con otras secciones de la Biblia

     Una de las críticas más frecuentes a la Hipótesis Documentaria es que no se ha encontrado ningún manuscrito que tenga separadas las fuentes J, E, P o D. Esto no es de extrañar, teniendo en cuenta que los manuscritos más antiguos que tenemos del Pentateuco corresponden a una época en donde ya habían sido combinados en la forma en que las conocemos hoy. Pero hay una línea de evidencia que muestra de forma especialmente clara que en una época fueron documentos individuales. Cuando son separadas unas de otras, cada fuente muestra cercanías específicas con otros libros de la Biblia. Por ejemplo, cuando el libro de Oseas relata la historia de Jacob y Esaú (12:3-4), utiliza sólo la versión de J y E, pero no la de P. Ezequiel está muy relacionado con P, pero no con J, E ni D. Si los textos de los primeros cinco libros de la Biblia tuvieron siempre la forma que conocemos hoy, ¿entonces los autores de estos libros proféticos eligieron usar solamente ciertos pasajes? ¿Y esos pasajes pertenecen única y exactamente a las fuentes que los que los especialistas han reconstruido? Si las fuentes ya estaban combinadas en la época que fueron utilizadas, por ejemplo por Ezequiel, se esperaría que se mencionaran textos provenientes de J, E y D, además de P. En cambio, si Ezequiel tenía ante sí sólo el texto de P, es fácil darse cuenta de porqué cita únicamente esa fuente.

     Entre la evidencia presentada por Friedman en The Bible with Sources Revealed (pp. 14-18), se encuentran los siguientes casos:

Jeremías y D:

     El libro de Jeremías muestra un fuerte uso de términos y frases característicos de D. De hecho, como veremos luego, esta conexión (junto a otras evidencias) han llevado a proponer que el autor de Jeremías es también el autor de D. Algunos ejemplos son:

  • del más pequeño al más grande.
  • contumaz y rebelde.
  • lluvia temprana y lluvia tardía a su tiempo.
  • grano, vino, aceite, rebaño.
  • ellos me dejaron.
  • ir tras Baal (o: otros dioses).
  • circuncida tu corazón.
  • fueron tras la vanidad y se hicieron vanos.
  • con todo mi corazón y con toda mi alma.
  • los sacó de la tierra de Egipto, del horno de hierro.
  • todo el ejército de los cielos.
  • y así será, si escuchan a YHWH.
  • me dejaron y quemaron incienso a otros dioses.
  • sobre toda colina alta y debajo de todo árbol frondoso.
  • dureza de corazón.
  • al extranjero, al huérfano o a la viuda.
  • los echó de delante de su presencia.
  • tus cuerpos se convertirán en comida para cada ave del cielo y para las bestias de la tierra, y nadie las espantará.
  • pongo por testigo.
  • he aquí, yo traigo mal.
  • fuego se ha encendido en mi ira.

Ezequiel y P:

  • La lista de maldiciones y bendiciones en P (Levítico 26) promete bendiciones “si siguen mis leyes, si observan mis mandamientos y los cumplen” (26:3), y promete maldiciones “si rechazan mis leyes, sus almas desdeñan mis preceptos y no cumplen todos mis mandamientos” (26:15). Ezequiel acusa al pueblo usando esas palabras: “no siguieron mis leyes y no cumplieron mis preceptos” (5:7)
  • Las maldiciones de P incluyen “comerán la carne de sus hijos” (26:29). Ezequiel amenaza, “los padres comerán a los hijos” (5:10).
  • Las advertencias de Ezequiel en 5:10 utilizan la palabra zrh para esparcir, lo que también ocurre en el pasaje de las maldiciones de P (Levítico 26:33); y Ezequiel usa la palabra s‘r para “lo que quede” en ese versículo, que aparece también en el contexto de P (Levítico 26:36, 39).
  • P amenaza: “Soltaré animales salvajes entre ustedes que les arrebatarán sus hijos… y traeré espada sobre ustedes… y enviaré epidemia entre ustedes” (Levítico 26:22, 25). Y Ezequiel dice: “enviaré hambre y animales salvajes que te dejarán sin hijos, y epidemia y sangre pasarán a través de ti, y traeré espada sobre ti” (5:17)
  • En la versión de P del éxodo desde Egipto, Yahvé dice a Moisés: “te llevaré a la tierra por la que levanté mi mano jurando darla a Abraham, a Isaac y a Jacob, y se las daré a ustedes” (Éxodo 6:8). En el libro de Ezequiel,  Yahvé dice a Ezequiel: “los traje a la tierra por la que había levantado mi mano jurando dársela” (Ez. 20:28; ver también 20:6, 42).
  • Hay otros elementos que coinciden entre Éxodo 6 y Ezequiel 20. Ambos tienen referencias a Yahvé dándose a conocer (en la forma nifal de la raíz yd‘ – Éxodo 6:3; Ezequiel. 20:5). También ambos hacen referencia al brazo extendido de Yahvé (Éxodo 6:6; Ezequiel 20:33-34).
  • En P, Dios encarga a los sacerdotes “distinguir entre lo santo y lo profano y entre lo impuro y lo puro” (Levítico 10:10). En Ezequiel, Dios critica a los sacerdotes porque “no hicieron diferencia entre lo santo y lo profano y no distinguieron entre lo impuro y lo puro” ( Ezequiel 22:26).
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Biblia Reina-Valera 1960 con las fuentes J-E-P-D resaltadas

     Dejamos disponible una copia del texto de Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio con cada fuente (J, E, P, D) marcada con distintos colores y tipos de letra, para que puedan observar por ustedes mismos las características que hemos estado comentando (y las que faltan). Un excelente ejercicio es leer cada fuente en forma individual, comenzando con J y continuando con E, D, y P. Disfruten.

Descargar: J-E-P-D, RV60

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Hipótesis Documentaria: continuidad narrativa

“Uno de los argumentos de más peso para la existencia de los documentos fuente es el hecho de que, cuando las fuentes son separadas unas de otras, todavía podemos leer cada fuente como un texto fluido. Esto es, la historia continúa sin un quiebre […] Uno puede leer los textos y ver que, cuando separamos las dos historias del diluvio y leemos cada una de ellas (J y P, Génesis 6-9), por ejemplo, cada una se lee como una historia completa y continua. Y podemos observar este tipo de continuidad a través de por lo menos el noventa por ciento del texto desde Génesis hasta Deuteronomio.”

Richard E. Friedman (1)

     Para ejemplificar la cita anterior, usaremos el caso que menciona Friedman, la historia del Diluvio. Primero, haremos notar algunas contradicciones y rarezas dentro de la narración tal y como aparece en la Biblia actualmente, y luego veremos cómo, cuando se separan las fuentes, se resuelven las contradicciones y el texto mantiene su continuidad.

  • En Gén 6:5-8 se llama a Dios por su nombre, Yahvé, pero en 6:9 cuando comienza a relatarse la historia de Noé, se le llama solamente Dios. Luego se van intercambiando las dos formas de nombrarlo. Como veremos, esto no es al azar sino que tiene que ver con las fuentes que el redactor final usó para componer su versión de la historia del Diluvio.
  • En Gén 6:19-20 Dios indica a Noé cuantos animales debe poner en el arca: dos de cada especie, de las aves, de las bestias y de los reptiles. En cambio, en Gén 7:2-3, de los animales puros (o sea, aptos para el sacrificio) son siete las parejas de cada animal, y siete parejas de aves, mientras que de los animales impuros tan sólo una pareja. Como indica Friedman, “esto concuerda con el hecho de que en J Noé ofrecerá un sacrificio cuando termine el diluvio, así que necesita más de dos animales de cada especie – o si no el sacrificio acabaría con la especie. Pero en P no hay sacrificios hasta el establecimiento del Tabernáculo en Éxodo 40, así que dos de cada animal es suficiente.” (2)
  • Gén 7:11 refleja la historia de la Creación de Gén 1:1-2:3. En ella, Dios separa las aguas que están arriba de las aguas que están abajo y en medio queda la creación, como una burbuja rodeada de agua. Así, para que ocurriera el diluvio en esa versión “fueron rotas todas las fuentes del grande abismo y las cataratas de los cielos fueron abiertas”. En cambio, en la otra versión tan solo llueve (Gén 7:12).
  • Gén 7:21 (P) usa en hebreo el témino “expirar”, mientras que 7:22 (J) usa “morir”. Como ya vimos, esto concuerda con que “expirar” aparece 11 veces en P, pero nunca en J, E, ni D.
  • En Gén 8:7, Noé envía un cuervo fuera del arca; en 8:8 y ss. envía una paloma tres veces, hasta que las aguas se secan.

Los textos para cada fuente, en la reconstrucción de Friedman, son los siguientes:

Fuente J: Gén 6:5-8; 7:1-5, 7, 10, 12, 16b-20, 22-23; 8:2b-3a, 6, 8-12, 13b, 20-22

    Y vio Jehová (3) que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová. Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación. De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra. También de las aves de los cielos, siete parejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de la tierra. Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré de sobre la faz de la tierra a todo ser viviente que hice.

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Hipótesis Documentaria: la evidencia de la terminología

     Diferentes secciones del Pentateuco usan terminología distintiva, incluyendo distintos nombres para mencionar a la misma persona o cosa, y frases y expresiones características. Hemos visto anteriormente que hay historias que aparecen dos veces, por ejemplo las de la Creación en Génesis 1 y 2; ahora bien, “estas diferencias de terminología calzan consistentemente en uno u otro grupo de dobletes”. (1) Es decir, cuando hay una historia que es contada dos veces, una de ellas usa un grupo de términos, expresiones y nombres, y la otra versión usa otros distintos. Esto permite ir agrupando las historias que usan terminología similar y contrastarlas con las otras categorías de evidencia, de forma de determinar a cual fuente pertenece cada pasaje. En el caso de las historias de la Creación, tenemos que Génesis 1 llama a Dios exclusivamente Elohim, mientras que la segunda, de Genésis 2 lo llama por su nombre: Yavé. La frase “fructificad y multiplicaos” aparece en la primera versión, pero no en la segunda, y los otros once pasajes del Pentateuco en que aparece esa frase comparten características con Génesis 1. Por ejemplo, Génesis 8:15-17 llama a Dios exclusivamente Elohim, al igual que Génesis 9:1-3, en que se reafirma el pasaje de Génesis 1:28-29. Entonces, aquellos pasajes en que aparece “fructificad y multiplicaos” con toda probabilidad forman parte de la misma fuente que Génesis 1.

La lista de terminología distintiva entregada por Friedman (2) incluye:

    • La montaña que es llamada Sinaí en J y P (veinte veces) es llamada Horeb o “el monte de Dios” en E y D (catorce veces). No hay ninguna excepción a esta distinción.
    • La frase “aquel mismo día” (be‘esem ayyôm hazzeh) aparece once veces en la Torah. Diez de las once están en P.
    • La frase “el lugar donde YHWH pone su nombre” o “el lugar donde YHWH decide habitar” aparece diez veces en D, pero nunca en J, E, o P.
    • La frase “reunido a su pueblo” como eufemismo para la muerte aparece once veces, y todas están en P.
    • La frase “fuego salió de delante de YHWH” aparece tres veces, todas en P.
    • La frase “y él [o ellos] se postró sobre su rostro” aparece ocho veces, todas en P.
    • La frase “fructificad y multiplicaos” aparece doce veces, todas en P.
    • La frase “la gloria de YHWH” (kebod yhwy) aparece trece veces, y doce están en P.
    • La palabra “plaga” (ngp) aparece quince veces; catorce están en P.
    • La palabra “posesión” (’ahuzzah) aparece treinta y cinco veces en la Torah, y treinta y tres están en P. (La trigésimo cuarta es un pasaje de R repitiendo un verso de P, y la trigésimo quinta es incierta).
    • La palabra “jefe” (na) aparece sesenta y nueve veces en la Torah. Sesenta y siete están en P.
    • La palabra “congregación” (‘edah) aparece más de cien veces en la Torah, todas en P.
    • La palabra “propiedad” (rekûs) ocho veces en P, nunca en J, E, o D.
    • La palabra “queja” (hebreo lwn y telûnôt) aparece veintitrés veces en la Torah y veintidós están en P.
    • La palabra “codo” aparece cincuenta y nueve veces en la Torah, y cincuenta y seis están en P.
    • El término “expirar” (gw‘) aparece once veces en P pero nunca en J, E, o D.
    • La frase “alargar sus días en la tierra” aparece doce veces y once están en D.
    • La frase “con todo tu corazón y con toda tu alma” aparece nueve veces, y todas están en D.
    • Las frases “ir tras otros dioses”, “convertirse a otros dioses” y “adorar a otros dioses” aparecen trece veces, todas en D.
    • La frase “escuchar la voz de YHWH” (sm‘ bqwl yhwh)aparece doce veces, todas en D.
    • El término “acostarse con” como eufemismo para el sexo (skb) aparece trece veces en la Torah y once están en J. (Las otras dos aparecen en un único pasaje en E; Gén. 30:15-16).
    • El término “conocer” como eufemismo para el sexo (yd’) aparece cinco veces en J, pero nunca en las otras fuentes.
    • El término “Seol”, identificando el lugar donde van los muertos, aparece seis veces en J pero nunca en las otras fuentes.
    • La expresión “sufrir” (‘sb) aparece siete veces, y todas están en J.
    • En la historia de las plagas en Éxodo, P usa la palabra hzq (o qsh) para el “endureció el corazón” de Faraón, mientras que en E se usa la palabra kbd.

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Notas:

(1) Friedman, Richard E., “Torah”, en The Anchor Bible Dictionary, Doubleday, 1992.

(2) Friedman, Richard E., The Bible with Sources Revealed, HarperSanFrancisco, 2003, pp. 8-10. (enlace aquí).

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