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¿Qué significa “imagen de Dios”? (Parte 2 de 4) – Peter Enns

“Elohim creando a Adán”, de William Blake (1795)

Segunda parte de cuatro en la serie de Peter Enns sobre la “imagen de Dios”. Enlace original (en inglés) aquí.

por Peter Enns

Peter EnnsLa semana pasada vimos que la “imagen de Dios” en Génesis 1: 26-27 significa ser gobernantes representantes de Dios en su creación. Esto es similar a dos prácticas antiguas: reyes poniendo imágenes de sí mismos en lugares distantes de su reino y el uso de ídolos en el culto del templo. Ambos representan al rey  o al dios y señalan que ellos están presentes.

Vamos a tomar esta idea y ver a dónde va en el Antiguo Testamento.

Sin ídolos

En la antigua Mesopotamia, toda nación tenía panteones de dioses y todos adoraban a sus dioses a través de imágenes. Los primeros dos Mandamientos de Israel estaban totalmente fuera de sincronía con el Mundo Antiguo. A los israelitas se les dijo: “Yo soy el único Dios que van a adorar” (Éxodo 20:3), y “no adoren ninguna imagen en absoluto” (20:4-6). El segundo mandamiento incluye hacer imágenes de Yahvé, que los hijos de Israel quebrantaron en el incidente del becerro de oro en Éxodo 32.

Hay dos razones por las que a Israel se le dijo que no hiciera imágenes de Yahvé. En primer lugar, a diferencia de los otros dioses, Yahvé es distinto de lo que él ha hecho. Él no puede ser capturado por una imagen tallada de animales o cualquier otra parte de la creación.

En segundo lugar, Dios ya hizo una imagen de sí mismo: la humanidad, una imagen viva. Al tallar imágenes para adorar a Jehová, Israel estaría creando una “conexión” alternativa con el Señor.

El rey de Israel a imagen de Dios

Hay otro ángulo importante que traer al cuadro. En el Mundo Antiguo de Mesopotamia, los reyes eran los gobernantes representantes de los dioses; gobernaban al pueblo en nombre de los dioses. Los reyes eran considerados como un dios, a veces se les llamaba “hijos” de uno u otro dios, y a menudo eran adorados como dioses.

Miren el Salmo 2. Este salmo se trata de la coronación del rey de Israel. Este rey no es un hombre común: él es el “ungido” de Dios (v. 2). Dios mismo instaló a este rey “en Sion, mi santo monte” (v. 6).

El corazón del salmo es v 7. Dios dice al rey “Eres mi hijo; hoy me he convertido en tu padre”. Dios ha puesto rey de Israel, su hijo, en el trono para gobernar al pueblo en su nombre. Esta relación padre/hijo entre Yahvé y el rey se alinea con el pensamiento antiguo de Mesopotamia. También tiene algunas implicaciones para comprender a Jesús, a las que llegaremos la próxima semana.

A diferencia de las otras naciones, los reyes israelitas no eran adorados. Israel incluso tenía una actitud escéptica hacia la monarquía (por ejemplo, 1 Samuel 8). De hecho, los reyes estaban tan sujetos a la autoridad de Dios como cualquier otra persona (por lo tanto, los profetas eran libres para llamar a los reyes a rendir cuentas). Pero todavía eran ungidos para encarnar el papel regio de portador de la imagen. La historia de la monarquía de Israel es tan trágica porque los reyes fracasaron en gran medida en reflejar esta imagen.

La humanidad a imagen de Dios

Único de Israel, el papel regio de portador de la imagen fue conferido no sólo a un linaje de reyes, sino también a todas las personas, una idea sorprendente en el Mundo Antiguo.

El Salmo 8:4-6 resume acertadamente lo que “imagen de Dios” significa.

4 ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él,
el hijo del hombre para que de él te ocupes?
5 Le has hecho un poco menor que Dios
y lo coronaste de gloria y honor.
6 Le has hecho señorear sobre las obras de tus manos;
pusiste todo debajo de sus pies.

Una reacción común de los cristianos al leer Salmos 8 es decir, “Sin duda, esto no puede describir al ‘hombre’ en general. Se debe estar hablando de Jesús”. No tan rápido. Llegaremos a él la próxima semana. Más bien, lean este salmo a la luz de Génesis 1:26-27.

Este salmo habla del alto estatus de la humanidad. Al igual que en español, “el hombre” aquí significa “humanidad”. Los pronombres en singular “él” y “su” simplemente reflejan el hecho de que “el hombre” es gramaticalmente singular (hacemos lo mismo en español). Del mismo modo, es tentador leer “hijo del hombre” en el v. 4 y saltar adelante al Nuevo Testamento y pensar que quiere decir Jesús. No lo hace (no aquí, no todavía). Simplemente significa “humano”.

Así “el hombre” es hecho “un poco menor que Dios” (v. 5). Esto es sorprendente, de hecho, la NIV pone un poco de obstáculo traduciendo “Dios”[“God”] como “seres celestiales” [“heavenly beings”]. En una nota al pie, sin embargo, la NIV agrega “Dios” como una lectura posible. La NRSV tiene “Dios” [“God”]. La Jewish Publication Society (Tanaj) tiene “lo divino” [“the divine”].

En realidad, no deberíamos atascarnos demasiado en ese punto. El hebreo (Elohim) puede significar cualquiera de ellos, y no importa mucho al final. “Seres celestiales” encaja muy bien con “hagamos” en Génesis 1:26, una referencia a una corte celestial divina, una idea común en el Mundo Antiguo. (“Hagamos” no es una referencia a la Trinidad, lo que no habría hecho ningún sentido a los israelistas, como Juan Calvino señaló hace cientos de años). Los seres humanos están un paso por debajo de Dios y de su concilio divino.

Si Elohim significa “Dios”, eso también refleja Génesis 1:26-27. Los seres humanos como el pináculo de la creación, los únicos seres hechos a imagen de Dios. De cualquier manera, el punto es que el ser humano es muy importante.

El resto del v. 5 y v. 6 rellena lo que “un poco menor que Dios” significa. Los seres humanos son “coronados de gloria y honor” (v. 5), una frase típicamente reservada para Dios. También gobiernan sobre la obra de las manos de Dios (v. 6), una clara alusión a Génesis 1:26-27. El salmista incluso va tan lejos como para decir que Dios ha puesto todo bajo los pies de la humanidad.

Este salmo es un buen resumen de lo que significa la imagen de Dios. No hay nada en toda la creación que tenga un rango superior al de la humanidad. No hay nada en toda la creación que sea más semejante a Dios que la humanidad. El salmo es recogido por el autor de Hebreos para hablar de Jesús. La próxima semana veremos Hebreos y otros pasajes del NT para ver cómo Jesús, y los que lo siguen, son la “imagen de Dios”.


  • Otras partes de esta serie:

Parte 1

Parte 3

Parte 4

 

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¿Qué significa “imagen de Dios”? (Parte 1 de 4) – Peter Enns

Detalle de “Creación de Eva”, de William Blake (c. 1803-5)

Comenzamos con esta serie de 4 partes acerca de la “imagen de Dios” a cargo de Peter Enns. Enns es Ph.D. por la Universidad de Harvard en lenguajes y cultura del Antiguo Cercano Oriente, y un autor sumamente estimulante e interesante de leer en muchos temas, pero particularmente en uno clave: la doctrina de la inspiración de la Biblia y la presencia de errores (y horrores) en ella (pueden leer más artículos suyos en español aquí, gracias a l@s muchach@s de La conversación en curso). Publicado originalmente en BioLogos (enlace en inglés aquí).

por Peter Enns

No el alma

Génesis 1:26-27 dice que Dios hizo al hombre a su “imagen” y “semejanza”. Ambos términos significan lo mismo, y así generalmente se le conoce como la “imagen de Dios” (del latín imago Dei).

Algunos entienden a la imagen de Dios en el sentido de esas cualidades que nos hacen humanos, por ejemplo: poseer un alma, el razonamiento de orden superior, la auto-conciencia, la conciencia de Dios y la capacidad de tener una relación con él. Esto parece una buena definición, ya que sólo los humanos son a imagen de Dios y estas son cualidades que nos hacen humanos.

La interpretación de la imagen de Dios como el alma también ayuda a algunas personas a conciliar la evolución y el cristianismo. En algún lugar a lo largo de la línea evolutiva Dios dio a dos homínidos almas inmortales, convirtiéndose así en los primeros seres humanos verdaderos. En otras palabras, a pesar del largo proceso evolutivo, los seres humanos fueron “creados” sólo en este punto. Estos dos homínidos “con alma” son Adán y Eva. Algunos dicen que esto podría haber ocurrido hace unos 10.000 años, lo que alinea las cosas muy bien con la cronología aproximada presentada en el Génesis.

Comprendo la motivación para esta explicación: mantener de alguna manera la descripción bíblica de los orígenes humanos de cara a la evolución. Pero soy bastante escéptico al respecto. Por un lado, es pura conjetura. También es difícil ver lo que se gana aquí. Preservar la descripción bíblica de los orígenes humanos de esta manera significa que tiene que ser reajustada mucho más allá de lo que dice.

Más importante aún, equiparar la imagen de Dios con el alma u otras cualidades que nos hacen humanos impone una carga a Génesis 1:26-27 que no puede soportar, lo cual nos lleva al siguiente punto.

Los gobernantes representantes de Dios

La imagen de Dios es importante teológicamente, y el tema está abierto a la discusión, pero no es que “todo vale”. Génesis, otros pasajes del Antiguo Testamento y la cultura alrededor de Israel nos dan una buena idea de lo que significa la imagen de Dios.

Estatua de Asubanipal, rey de Asiria (668-627 a.C.)Muchos estudiosos establecen un paralelismo entre la imagen de Dios en Génesis y las imágenes de los reyes en el Mundo Antiguo. Los gobernantes no podían estar en todas partes a la vez, y viajar era lento. Por lo tanto, ellos erigían monumentos o estatuas de sí mismos a lo largo de sus reinos. Estas “imágenes” dejaban a todos saber que el gobierno del rey se extendía allí donde se encontraba su imagen.

Otra clase de imagen en el Mundo Antiguo es un ídolo, un objeto físico que representaba al dios en el templo. Los ídolos no eran considerados en sí mismos dioses. Eran estatuas que te permitían saber que el dios estaba, en cierto sentido misterioso, “presente”.

Las estatuas de los reyes y de los dioses nos ayudan a entender lo que significa para los seres humanos estar hechos a imagen de Dios: los seres humanos son colocados en el reino de Dios como sus representantes.

J. Richard Middleton (del Roberts Wesleyan College) lo plantea bien en The Liberating Image. Él plantea que la imagen de Dios describe “el oficio o vocación regio de los seres humanos como representantes y agentes de Dios en el mundo”. Imagen de Dios significa que a los seres humanos se les ha dado “poder para participar en el gobierno o administración de Dios de los recursos y criaturas de la tierra”.

Cuando uno lee Génesis 1:26-27 teniendo esto en cuenta, el punto se vuelve bastante obvio: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree sobre los peces … aves… animales domésticos … animales salvajes … reptiles” (NVI).

A la humanidad, creada en el sexto día, se le ha dado la autoridad para gobernar sobre las otras criaturas que Dios había hecho en los días cuarto y quinto. Tiene esa autoridad, porque la humanidad está hecha a imagen de Dios.

No hay nada aquí sobre un alma, la capacidad de razonar, ser consciente de Dios o cualquier otro rasgo psicológico o espiritual. Como señala John Walton, por importantes que son estas cualidades para hacernos humanos, no definen qué significa imagen de Dios en el Génesis. Por el contrario, esas cualidades son herramientas que sirven a los seres humanos en su rol de portadores de la imagen.

La frase “imagen de Dios” no es acerca de lo que nos hace humanos. Es acerca del papel único de la humanidad en ser representantes regios de Dios en la creación. Una vez que entendamos lo que significa la imagen de Dios en el Génesis, estaremos en una mejor posición para ver cómo esta idea es elaborada en otras partes de la Biblia, lo que comenzaremos a ver la próxima semana.


  • Otras partes de esta serie:

Parte 2

Parte 3

Parte 4

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N. T. Wright explica qué es la “imagen de Dios” (Génesis 1)

“La imagen que a menudo utilizo para ayudar a la gente a entender lo que quiere decir Génesis por la imagen de Dios —y de hecho lo que Pablo quiere decir con la imagen de Dios, porque él utiliza eso también— es la imagen de un espejo en ángulo. A menudo pensamos en una imagen como un espejo: “Esto es un espejo, me miro en él. Me veo a mí mismo”. Pero supongamos que tenemos un espejo en ángulo.

Recuerdo cuando yo era un niño pequeño estar enfermo en la cama, y a mi madre poner un espejo en la puerta de mi habitación, para que a través de ese espejo pudiera verla a ella y otros miembros de la familia ir y venir en el pasillo fuera de la habitación, para que no me sintiera tan solo y aislado. Y el punto sobre el espejo en ángulo es que se puede ver en ambas direcciones.

Me parece que Dios ha puesto a los seres humanos como un espejo en ángulo en su mundo, para que Dios pueda reflejar su amor, cuidado y administración del mundo a través de los seres humanos, y para que el resto del mundo pueda alabar al creador a través de los seres humanos. Y la forma en que esto aparece en muchos pasajes bíblicos es ver al pueblo de Dios —se tiene esto en Éxodo 19, se tiene esto en el libro del Apocalipsis, se tiene mucho en Pablo— como el sacerdocio real, sacerdocio porque están reuniendo las alabanzas de la creación, presentándolas ante Dios.

Cuando los seres humanos alaban a Dios, deben darse cuenta de que lo están haciendo como los representantes de todo el mundo, reflejando el resto del mundo hacia Dios. Pero cuando los seres humanos cuidan de la creación y traen la sanadora justicia restaurativa de Dios a la creación, en toda clase de maneras diferentes, allí están reflejando a Dios hacia el mundo. Así que la imagen de Dios no es, creo, algo acerca de nosotros, nuestra memoria o nuestra consciencia o nuestra imaginación o nuestra espiritualidad o nuestra razón, los teólogos han intentado todo eso como si hubiera algo sobre nosotros que es exactamente igual a Dios.

Sin duda, mucho de eso es cierto, pero creo que es una imagen mucho más creativa, mucho más dinámica: los sacerdotes y los reyes (o los reyes y reinas) reflejando a Dios hacia el mundo y el mundo hacia Dios. Veo la vocación humana, la vocación del cristiano como recuperar esa imagen. Pablo habla en Colosenses acerca de ser renovados en conocimiento, de acuerdo a la imagen del creador.

Me parece que si realmente miráramos nuestra propia vocación de cara al mundo de esa manera, todo tipo de cosas acerca de cómo tratamos el mundo, la forma en que actuamos de manera responsable dentro de él, aparecerían en una luz muy diferente que podría ser muy saludable”.

N. T. Wright (transcripción de este video de BioLogos)

Creo que nunca tuve mucha idea de qué quería decir estar hecho a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:26-27) hasta que leí a Tom Wright. Como la mayoría de las personas que conozco, siempre creí que era una cualidad etérea, indefinida y/o indefinible. Sin embargo, la interpretación de Wright de imagen como una vocación, es decir, una tarea y una función que cumplir en el mundo, parece tener mucho más sentido y entregar múltiples posibilidades de aplicación. Pero para que la cita arriba adquiera aún más fuerza, quizá son necesarias algunas palabras más.

Como vimos en un posteo anterior, la historia que está contando el escritor de Génesis 1 es la historia de Dios haciendo un mundo-templo para habitar en él. Porque a diferencia de los dioses de los otros pueblos que tenían por templo edificios, el templo del Dios de Israel es la creación entera, los cielos y la tierra. Dios da forma su creación a través del poder de su palabra, la bendice y finalmente “descansa” en ella (Génesis 2:2): viene a vivir en su creación (para profundizar en esta interpretación, es imprescindible que vean el video de John H. Walton en el enlace arriba y, si pueden, leer su libro The Lost World of Genesis One [El Mundo Perdido de Génesis Uno]).

Como todos los templos en el Mundo Antiguo, éste quedaría “incompleto” sin una imagen del dios que lo habitaba: la misión de la imagen/estatua de los dioses en los templos antiguos era ser un “recordatorio” para los que entraban allí de que debían adorar a ese poder superior y también “hacer visible lo invisible” de esa divinidad: eran la forma en que el dios podía ser visto y experimentado. Como apunta Wright, era un flujo doble desde el adorador hacia el dios y desde el dios hacia el adorador.

Aquí fue donde el escritor de Génesis 1 tuvo su intuición genial, al sugerir que si los dioses de los otros pueblos tenían en sus templos sólo estatuas, ídolos, imágenes hechas por manos humanas, el Dios de Israel tenía en su mundo-templo imágenes vivas de carne y hueso, seres humanos de verdad. En el resto de la Biblia se desarrolla esta idea diciendo que el pueblo de Dios debía ser un “reino de sacerdotes” (Éxodo 19:1-6) o “reyes y sacerdotes” (Apocalipsis 1:5-6; 3:21; 5:9-10; 20:4, 6; 22:3-5) como su actividad principal: ser el medio a través del cual el Dios de Israel es conocido y adorado, y ser los representantes de Dios y responsables del florecimiento y el bienestar de la creación de Dios (si bien el lenguaje en Génesis 1:28 parece demasiado de “dominación”, Jesucristo se convierte en el Nuevo Testamento, en especial en Pablo, en el modelo de la administración sabia y responsable sobre la creación). Es únicamente al cumplir con esta doble función que los seres humanos están siendo la imagen de Dios el creador, y por tanto cumpliendo su verdadera misión, su verdadera vocación. Si hay algo que podemos llamar “la visión bíblica” de la imagen de Dios, es esto.

* En los próximos días complementaremos qué implicancias tiene esta interpretación de la imagen de Dios con una serie de posteos por Peter Enns, también del portal BioLogos. Si quieren leer más del excelente material disponible en esa excelente página, pero no leen inglés, pueden revisar las traducciones del Centro Ciencia y Fe en la sección Documentos BioLogos  (muy recomendable).

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Adán, Eva y la serpiente de Génesis 3

La siguiente columna del biblista argentino Ariel Álvarez Valdés explora la historia de Adán, Eva y la serpiente de Génesis 3 en el contexto histórico y las controversias religiosas del antiguo Israel con la religión canaanita. Enlace original aquí.

La serpiente del paraíso

por Ariel Álvarez Valdés

Una víbora que habla

Hay un enigma que siempre ha intrigado a los lectores de la Biblia, y que tiene que ver con el relato del pecado original: es el de la serpiente que tentó a la mujer en el Paraíso. ¿Quién era realmente? El Génesis afirma que se trataba de un simple animal del campo, uno más de los que Dios había creado (3,1). Pero poco después vemos que la serpiente conversa con Eva. ¿Cómo pudo hablar, si era una víbora? ¿Y cómo podía tener una inteligencia superior a la del hombre (como dice en 3,5)? No puede ser, evidentemente, un animal real. ¿Quién era entonces?

Algunos sostienen que sí era un animal real pero que estaba poseído por el Diablo para engañar a Eva. Pero si la serpiente era sólo un instrumento del Diablo, ¿por qué entonces Dios la castiga a ella haciendo que se arrastre sobre su vientre y coma polvo por el resto de su vida (3,14), en vez de castigar al Diablo? Una segunda creencia, la más común entre los lectores de la Biblia, es que aquí la serpiente no era un animal real sino un símbolo del Diablo, una imagen, un disfraz literario del autor para referirse a este ser maligno, que fue quien en realidad tentó a nuestros primeros padres en el Paraíso. Pero esta solución choca con una gran dificultad, y es que en ninguna otra parte del Génesis se lo nombra al Diablo. Más aún, el Diablo (o Satanás, que es lo mismo) es un personaje desconocido para los autores de los libros bíblicos más antiguos; por eso jamás aparece en el Pentateuco; ni en los libros históricos; ni siquiera en los libros proféticos. ¿Cómo podía conocerlo el autor de este capítulo del Génesis? Los actuales estudios bíblicos afirman, por lo tanto, que aquí no se trata del Diablo.

Un tercer grupo de pensadores sostiene que la serpiente no es ningún personaje concreto, sino un símbolo de los malos deseos y de los placeres sensibles. Así, el pecado original habría consistido en una transgresión de tipo sexual, y la serpiente no sería más que un símbolo sexual. Por eso se insiste tanto en que Adán y Eva “estaban desnudos”. Pero esta hipótesis es inadmisible, pues el mismo Génesis dice que Dios santificó y bendijo el matrimonio cuando le ordenó a la primera pareja: “Sean fecundos y tengan muchos hijos, llenen el mundo y gobiérnenlo” (1,28). No hay, pues, connotaciones sexuales en el pecado original. ¿Quién es entonces esta serpiente? ¿Y todo por una manzana?

El enigma de la serpiente nos lleva a un segundo problema: ¿qué pecado cometieron Adán y Eva en el Paraíso? Popularmente se responde que comieron una manzana prohibida. Pero conviene notar, ante todo, que en ninguna parte del relato se menciona manzana alguna. ¿De dónde salió la idea de esta fruta? Esto viene de cuando la Biblia estaba escrita en latín. En efecto, en esta lengua manzana se dice “malus”, y mal se dice “malum”. Y como Adán y Eva comieron el fruto del mal (malum), se pensó que habían comido una manzana (malus). Hoy, que las Biblias ya no están en latín sino en castellano, vemos que no comieron una manzana sino “un fruto” malo.

Volvamos, pues, al planteo. ¿Por comer un simple fruto Dios los mortificó con semejantes castigos? Si fuera así, lo que sucedió en el paraíso no fue sino ¡un fatal error gastronómico! Pero como sabemos que la serpiente es un símbolo (ya que no puede tratarse de un animal real), también el fruto prohibido tiene que ser simbólico. ¿Pero símbolo de qué? Si aclaramos quién es la serpiente, descubriremos también cuál fue el pecado del paraíso. Sigue leyendo

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Ariel Álvarez Valdés sobre la Biblia, la Ciencia y Génesis 1-2

Complementando los posteos anteriores sobre leer Genesis 1 en su contexto, les recomiendo enormemente escuchar esta charla. El orador es el biblista argentino Ariel Álvarez Valdés, que resume de buena forma el conflicto histórico entre ciencia y teología y cómo puede resolverse aplicando el estudio de la Biblia en su contexto antiguo. Por ejemplo, desde el minuto 37:15 explica las etapas que ha atravesado la relación entre ambas, y cómo ninguna de ellas resultó satisfactoria. Así, se intentó sucesivamente:

1. El principio de la verdad doble: la científica y la religiosa (“no lo acepto porque la Biblia dice…”).

2. Intentar desacreditar a la ciencia.

3. Descartar a la religión.

4. Hacer “concordar” (con un poco de “imaginación exegética”) lo que dicen la Biblia y la ciencia; por ejemplo: “los seis días de Génesis 1 no son días de 24 horas sino edades geológicas de millones de años”. Pero esto no sirve porque esas interpretaciones pueden llevar a hacer decir a la Biblia cosas completamente alejadas de las intenciones de sus autores antiguos, con lo que el mensaje que se quiere “defender” es distorsionado hasta resultar muchas veces irreconocible. Por eso, propone Valdés, la solución es

5. El estudio de los géneros literarios, que nos informan de qué querían decir los autores del texto y cómo no pretendían escribir ciencia (que ni siquiera existía aún) sino un mensaje religioso. El reconocer esto nos permite discernir qué es literal y qué no, o qué es histórico y qué no, de forma de comprender realmente el significado de esos textos sin generalizar de acuerdo a nuestras propias percepciones modernas. Finalmente, en el resto de la charla, Valdés hace esto con Génesis 1 y 2 y el resultado es interesantísimo.

Además, si lo prefieren, aquí pueden descargar el audio en mp3. Hasta la próxima.

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Cómo leer Génesis 1 (Afirmaciones sobre los Estudios Bíblicos que los pastores deben dejar de decir a sus congregaciones, parte 2)

En realidad esta entrada muestra que siempre hay que decir “algunos pastores”, porque justamente el autor de la columna de abajo es pastor de una iglesia en Estados Unidos. En ese país, y también en Hispanoamérica, es muy común la lectura literal de la historia de la Creación en Génesis 1, lo que pone al lector ante la falsa disyuntiva de “creer” algo que va en contra de todo el conocimiento que tenemos hoy en día o irse al infierno. Pero es una falsa disyuntiva porque entre cosas, como veremos en éste y en futuros posteos, Génesis 1 no entrega (ni pretende entregar) información científica sobre los orígenes del universo: su mensaje es otro. Enlace original (en inglés) aquí.

Cómo leer Génesis 1: Un pastor compara al Génesis con otros

relatos antiguos de los orígenes del mundo

por Glenn Packiam

“¡Si Génesis 1 no es literal, el Evangelio tampoco es literal!”

“¡Si la Tierra no tiene 6.000 años, entonces no podemos confiar en nada que diga la Biblia!”

Glenn PackiamEstas afirmaciones son una especie de grito de guerra para algunos cristianos. Pero también han sido causa de consternación para seguidores de Jesús sinceros y devotos que no pueden aceptar la idea de una Tierra joven o un relato de seis días literales de los orígenes del mundo. Convencidos de que es un tema de “lo tomas o lo dejas”, algunos se alejan. Muchos otros probablemente nunca se han atrevido a hacer preguntas sobre Jesús, la cruz, la resurrección y la redención porque les han dicho que tienen que aceptar todo o nada […]

Las cosmologías del Mundo Antiguo

La cosmología (el estudio del origen y desarrollo del universo) de Génesis no está sola. Está en medio de muchas historias antiguas de la creación, cada una de las cuales proporciona respuestas diferentes a preguntas similares. En aquel entonces, nadie preguntaba “¿creó Dios los cielos y la tierra?” La pregunta era: “¿Cuál dios, y por qué?” Al comparar el relato de Génesis con otras historias antiguas, podemos descubrir el significado de la cosmología del Génesis. Y, en el camino, también se verá por qué no creo que el Génesis nos obligue a la falsa elección entre Creación/Tierra joven y Evolución/Tierra vieja.

Los sumerios no tenían ningún texto específico de la historia de la creación, a pesar de que en algunos textos sumerios aparecen descripciones de la creación. Básicamente, había dos tradiciones. En una, el Cielo – el dios An – se une con la Tierra – la diosa Antum o Ki, que fertiliza la tierra y hace que la vida (humanos, animales y vegetación) brote y florezca. En la otra tradición, Enki, el dios de la fertilidad, produce un manantial que lleva a la vida a la tierra a través de arroyos y ríos, y la vida surge a su alrededor. Ernest C. Lucas escribe que en ambas tradiciones los seres humanos existen “para servir a los dioses, para evitar que tengan que trabajar.”

Relieve asirio que muestra a Marduk luchando con Tiamat.

Relieve asirio que muestra a Marduk luchando con Tiamat.

Tal vez la cosmología antigua más conocida además del relato del Génesis es el Enuma Elish. Este relato acadio fue copiado muchas veces y a menudo se recitaba en el festival de Año Nuevo. La historia es larga y sangrienta. Es esencialmente el relato de una lucha de poder entre los dioses, impulsada por los celos y la ira. Marduk, el descendiente de Apsu y Damkina, se vuelve más poderoso que sus predecesores divinos. Aunque al principio esto provoca los celos de los otros dioses, él hace un trato con ellos: luchará en su nombre si le dan el poder de “fijar destinos”. Ellos están de acuerdo. Marduk mata a Tiamat, dividiendo su cuerpo en dos, una mitad se convierte en el cielo y la otra mitad en la tierra. Marduk ordena a Ea que cree a los seres humanos de la sangre de Kingu, el líder de los dioses rebeldes. Una vez más la razón para crear a los seres humanos es para que hagan el trabajo de los dioses.

También hay una cosmología canaanita. Los canaanitas no tenían ninguna “cosmogonía indiscutida”, pero en el ciclo de textos de Baal, El, el jefe del panteón, es llamado “creador de la creación/criaturas “, y su esposa, Asera, es llamada “creadora/progenitora de los dioses”. Estos epítetos son posibles indicios de que los cananeos pensaban en el origen del cosmos en términos de procreación.

Las  cosmologías egipcias son un poco más variadas. Existen varios hilos, cada uno conectado con deidades locales como Ra, Atum y Ptah. Lucas, en el IVP Dictionary of the Old Testament: Pentateuch, las resume señalando que las cosmologías egipcias se ocupan principalmente del origen de los dioses, cada uno identificado con los elementos básicos del cosmos como la tierra, el cielo y el sol.

Entonces, ¿qué está diciendo Génesis?

El significado de Génesis 1 puede sacarse por medio de dos consideraciones. La primera es su contexto: imaginar lo que estaba ocurriendo en la historia de Israel cuando estos capítulos estaban siendo formados y entrelazados. La segunda es considerar las posturas antagónicas: contrastar la historia de la creación de Génesis con las otras historias de la creación del Antiguo Cercano Oriente.

El primer y quizás más obvio significado de Génesis 1 para los hijos de Israel se puede resumir en la “Shemá”, que aparece en el Deuteronomio: “Escucha, oh Israel, el Señor es uno”. Génesis 1-11 revela una visión totalmente diferente de la esfera de lo divino o lo espiritual. En contraste con los muchos dioses que llenan las escenas de otras historias de la creación en el Antiguo Cercano Oriente, en Génesis YHWH aparece como el único soberano sobre la creación. No hay división de la jurisdicción divina, ningún dios del mar, de la tierra o de la guerra. Sólo hay un Dios. “Escucha, oh Israel, el Señor es uno”.

Como personaje principal en las primeras escenas, Dios no sólo existe, también actúa. A lo largo del pasaje inicial, Dios es el único personaje activo. No hay rivales, nadie más hace aportes o agrega ideas. Es simplemente Dios. Él es el personaje principal. Dios habla, Dios forma, Dios hace, Dios llama, Dios bendice, Dios comisiona. La primacía de Dios debe haber parecido sorprendente para un niño israelita que escuchara estas historias por primera vez .

En segundo lugar, este único Dios soberano crea el mundo a propósito. La creación no es el resultado de una sangrienta batalla entre los dioses, o el resultado de las excreciones divinas mutantes, ni tampoco sólo la manera de los dioses de conseguir un poco de ayuda en el universo. El Dios del Génesis se dispone a hacer el mundo cuidadosa, deliberada, metódica, y sí, incluso poéticamente. El primer capítulo, después de todo, tiene una cadencia parecida a una canción.

En tercer lugar, como el único Creador Soberano e intencional, YHWH no solamente crea sino que también bendice lo que Él hace. De esta manera, todo lo que es bueno y bello en el mundo – en hebreo, tov – es el resultado de la bendición de YHWH. Uno puede imaginar a la gente de Judá en Babilonia forzando sus ojos para ver un poco de la mano de YHWH, entrenando sus oídos para escuchar un poco de la voz de YHWH, cuando, de repente, recuerdan: el mismo mundo fue hecho por YHWH. Este árbol, este arroyo, esta flor, esta fruta – todo lo que florece a su alrededor – prospera porque YHWH lo ha bendecido. La bendición de YHWH al mundo material debió haber sido una fuente de consuelo y una chispa de adoración en la complicada tierra del exilio.

Génesis 1:31

Génesis 1 es un himno de alabanza al único Dios verdadero que hizo el mundo a propósito y con placer, y que con amor lo bendijo y lo llamó bueno. Si eres cristiano, esa es la historia que deberías estar contándole al mundo.

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Génesis 1 como lo veían los antiguos israelitas

En este video la invitación es a dejar de lado las interpretaciones modernas sobre Génesis 1, y en cambio verlo como lo hacían las personas de la Antigüedad. Tanto si su interés en ese texto es puramente histórico o si tiene una motivación religiosa, hay muy buenas razones para hacerlo y tomar en cuenta lo que John H. Walton* tiene para decir. El Génesis (la Biblia) es un libro antiguo, escrito por personas con mentalidad diferente a la nuestra, así que para entender lo que dice debemos “traducir” no sólo el idioma sino también la cultura en que fue escrito. Y este video nos hace ver eso muy claramente.

Recuerden activar los subtítulos en el reproductor de Youtube, y disfruten.

* John H. Walton es profesor de Antiguo Testamento en el Wheaton College y anteriormente lo fue en el Moody Bible Institute, las dos instituciones evangélicas de EE.UU y no muy liberales que digamos, lo que dice mucho de lo transversal de los puntos de vista que expresa (aun cuando pueda haber debate sobre aspectos específicos de sus tesis).

Actualización:

Este video es la parte 1 de 4, las tres partes restantes se encuentran ya subtituladas. Los videos originales, en inglés, aquí.

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El (nada extraño) caso de los camellos bíblicos

Esta semana salió en diversos medios la siguiente información:

“Los relatos bíblicos de Abraham, José y Jacob, hablan de camellos domesticados que se utilizaban como animales de carga. Pero, ahora, arqueólogos [Erez Ben-Yosef y Lidar Sapir-Hen, de la Universidad de Tel Aviv] demostraron que estos animales no fueron domesticados en la Tierra de Israel hasta siglos después de la época de los patriarcas (2.000-1.500 a. C.)”. (Fuente

A pesar de los rimbombantes encabezados periodísticos de rigor (“Camellos domesticados contradicen relatos bíblicos”, “Arqueólogos descubren una gran discrepancia en la historia bíblica”, etc.) nada de esto era desconocido antes; por ejemplo, el “reciente” artículo de Paula Wapnish de… 1981.(1) Todo este asunto de los camellos, por supuesto, es un anacronismo en la forma en que se relatan las historias de la Biblia y “es una prueba directa de que el texto [bíblico] fue compilado mucho después de los eventos que describe”, aunque más correcto es decir que es una más de las muchas evidencias que ya existen y que en realidad el mérito de los arqueólogos es haber precisado las fechas más de lo que se había hecho antes. En cambio, de lo que sí me convencen noticias como esta es la necesidad de que la gente interesada en la Biblia-como-Escritura se eduque en estos aspectos relacionados con la Historia y la Arqueología, si no a cada rato se topan con informaciones que sin tener nada de extraordinario se convierten en un problema sin solución o que es mejor negar.

Como la persona que puso por escrito las historias de los patriarcas de Israel (por decir una fecha, en el siglo VIII a.C.) probablemente no tenía motivos para suponer que Abraham, Jacob y el resto no tuvieran camellos (en su propia época sí se usaban como animales de carga, así que desde su posición era razonable que ellos también), y como su intención no era hacer un relato históricamente exacto sino entregar en forma de narración el significado religioso de la historia de su pueblo, hay que tratar de no hacerse mala sangre y aprender algo más acerca de la Biblia y el mundo del que surgió. Ahora, si le sigue molestando la idea de que la Biblia tenga esta clase de errores… perdón,  anacronismos, entonces le puede servir leer este texto de aquí y este otro acá.

Notas:

(1) Wapnish, Paula, “Camel Caravans and Camel Pastoralists at Tell Jemmeh”, Journal of the Ancient Near Eastern Society 13 (1981), pp. 101-121 (enlace aquí).

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Documental: El verdadero jardín del Edén

     Durante 2011, la BBC transmitió en Reino Unido una serie de tres documentales llamada The Bible’s Buried Secrets (Los secretos enterrados de la Biblia), conducida por Francesca Stavrakopoulou, que explora diferentes temas relacionados con la Biblia, la Historia y la Arqueología. La serie causó cierta controversia por las implicancias religiosas de algunos de los puntos de vista que se entregaban, y en su conjunto resulta bastante informativa respecto a varios aspectos de las investigaciones en torno a la Biblia que no son conocidos por el común de las personas. En el episodio que ahora compartimos, Stavrakopoulou intenta descifrar la ubicación del verdadero Edén a partir del contexto en que fue producido el texto de Génesis (recuerden activar los subtítulos en español en el reproductor). Disfruten.

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Video: ¿Qué es la crítica textual?

Un interesante video, subido originalmente por el Ancient Hebrew Reseach Center, que muestra un ejemplo entre muchos de la importancia del estudio cuidadoso de los manuscritos antiguos para determinar el texto de las Biblias que leemos comúnmente.

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