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El éxodo sí existió (aunque no como dice en la Biblia), propone el historiador Richard Elliott Friedman

Complementando posteos anteriores acerca de la historicidad del éxodo desde Egipto, va esta columna del historiador y especialista en el Pentateuco Richard Elliot Friedman. En ésta explora algunos argumentos a favor de su hipótesis que sólo un grupo específico (los levitas) y no todo Israel, fueron quienes salieron de Egipto, llegaron a Canaán, se mezclaron con los indígenas e introdujeron el culto al dios YHWH. La historia del éxodo que tenemos en la Biblia seria así la elaboración posterior, en la memoria y en la reflexión teológica, de este proceso histórico de mestizaje. Friedman es Ph.D. por la universidad de Harvard, profesor emérito de la University of California, San Diego, y actualmente enseña en la University of Georgia, EE.UU. Sus libros, muy recomendables, incluyen entre otros Quién escribió la Biblia (de lectura imprescindible) y The Bible with Sources Revealed, que reune las pruebas a favor de la Hipótesis Documentaria. Una elaboración más profunda de su argumento y sus implicancias, en este video (y estamos esperando con ansias el libro en que expondrá su argumento en detalle). Enlace original (en inglés) aquí. Disfruten.

El éxodo histórico

La evidencia de los levitas dejando Egipto y
la introducción de YHWH en Israel

por Richard Elliott Friedman

Richard Elliott FriedmanUna de las grandes contribuciones a la investigación crítica fue hecha conjuntamente por mi maestro Frank Cross y mi colega senior David Noel Freedman. En 1948, ellos establecieron por varios motivos diferentes que ciertas canciones eran de muy alta antigüedad. Estas incluían la Canción de Miriam […] y el Cantar de Deborah en Jueces 5. Freedman los llamó los dos textos más antiguos en el Tanaj.

Freedman añadió que esto tenía implicaciones para la historicidad del éxodo. Muchos estudiosos y arqueólogos dicen que el éxodo nunca sucedió. El noventa por ciento de su argumento se basa en la falta de artefactos en Egipto o en el Sinaí y en que se encuentran pocos elementos de cultura material egipcia en sitios israelitas tempranos, que debiésemos esperar si los israelitas habían vivido en Egipto durante siglos. Pero eso no es evidencia en contra de la historicidad del éxodo. A lo sumo, es evidencia (más correctamente: una ausencia de evidencia) en contra de la enorme cantidad de participantes que la Torá describe.

Yo había incluido la idea de un éxodo no de millones en mi ¿Quién escribió la Biblia? en 1987, y planteé la idea ahí, sólo como una posibilidad, de que el grupo más pequeño del éxodo eran sólo los levitas. Esa posibilidad se ve hoy en día mucho más tangible que en 1987.

La Canción del Mar no menciona el nombre de Israel

El rastro de la evidencia comienza con la canción de Miriam (o Canción del Mar). Nunca habla de toda la nación de Israel. La palabra Israel no aparece en la misma. Esta fuente más antigua que tenemos simplemente se refiere a un pueblo, un ‘am (vv. 13, 16 [x2]), saliendo de Egipto. Y Dios no conduce a este ‘am a toda la tierra. Él los lleva a su morada sagrada, los planta en la monte de su heredad, en su mikdash, donde está la plataforma de su trono (v. 17). (Esta última frase, “la plataforma de su trono”, se produce sólo en la Canción y en referencia al templo. Es en la dedicación del templo del rey Salomón en 1 Reyes 8:13). Estas frases tienen sentido si estamos leyendo acerca de los levitas, que se convirtieron en los sacerdotes del Templo. Ellas no se aplican a todo Israel.

No hay levitas en el Cantar de Deborah

El Cantar de Deborah, por su parte, enumera las diez tribus de Israel (Judá y Simeón eran una comunidad separada en este momento y no parte de Israel), pero no menciona a Leví. ¿Por qué? O (1) porque los levitas no estaban allí todavía. Ellos estaban en Egipto (o en camino). O (2) no eran una tribu de Israel, eran un grupo sacerdotal.

Nombres egipcios

Se podría responder que la segunda explicación es suficiente; todavía no conecta a los levitas con Egipto o un éxodo. Pero, a continuación, algunos levitas tienen nombres egipcios: Ofni, Hur, Merari, Musi, dos llamados Finees, y por supuesto Moisés. Nosotros en América del Norte, llamados “una tierra de inmigrantes”, entendemos especialmente el significado de los nombres y lo que revelan sobre los trasfondos de las personas. Los levitas tienen la conexión con Egipto, evidenciada por sus nombres egipcios. Las otras tribus no.

Así Deborah, ambientada en Israel, no menciona a los levitas; y el Cantar de Miriam, ambientada en Egipto, no menciona a todo Israel. Simplemente menciona un grupo que deja Egipto y termina en el mikdash. Sigue leyendo

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El éxodo desde Egipto: entrevista a Gerardo Jofre, especialista en arqueología bíblica

De alguna manera, este audio que me enviaron a la página de Facebook quedó en el olvido durante meses. Una lástima porque resultó ser una entrevista altamente informativa y entretenida, que trata de temas como la figura de Moisés, el estado de la cuestión respecto a la arqueología del éxodo, y un largo etc. Corrigiendo ese error, ahora la comparto con Uds. Muchas gracias al contertulio Jorge Onsulve Orellana (presentador del espacio La Fábrica de la Ciencia, donde se emitió la entrevista) por el dato. Gerardo Jofre es Miembro de la Asociación Española de Canonistas, Abogado y Graduado Social, y colaborador en el Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, editado por Alfonso Ropero Berzosa y publicado por Editorial Clie. Disfruten.

También pueden descargarlo aquí.

Relacionado con el tema, ver la ponencia de Richard E. Friedman “El éxodo basado en las fuentes mismas”, y los documentales “José y su túnica multicolor” y  “Josué y la batalla de Jericó” en nuestro canal de Youtube.

moisesbaculoroca

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Video: El éxodo basado en las fuentes mismas – Richard E. Friedman

En 2013, la UC San Diego, EE.UU., organizó la conferencia Out of Egypt [Fuera de Egipto: el éxodo de Israel entre texto y memoria, historia e imaginación], un encuentro interdisciplinario de historiadores, arqueólogos, egiptólogos, etc. que contó con la participación de unos cuarenta especialistas, entre ellos dos que han tenido presencia importante en este blog: el arqueólogo Israel Finkelstein y el especialista en la biblia hebrea Richard E. Friedman. En su ponencia, Finkelstein (video aquí) argumentó básicamente en la línea de su libro Desenterrar la Biblia o de esta entrevista: que las historias del libro del Éxodo fueron escritas siglos después de los eventos que supuestamente relatan y que por tanto no reflejarían información histórica; y más en específico, que las historias sobre el éxodo está vinculadas sobre todo al reino del norte de Israel y que el conocimiento geográfico que muestran de la región del Sinaí se debe a su dominio en el área en el siglo VIII a.C.

Más tarde, vino el turno de Richard E. Friedman. Por supuesto, la idea de un encuentro interdisciplinario es compartir las nuevas perspectivas y avances en el área de investigación, y en eso Friedman estaba mucho más en la onda. Con una combinación de ánálisis arqueológico y linguístico, pudo decir (1) que las fuentes más antiguas que tenemos sobre el éxodo son textos de origen sacerdotal que se remontan a c. del siglo XII a.C., (2) que la idea de un éxodo masivo queda descartada no sólo porque no hay pruebas arqueológicas sino porque es un desarrollo secundario a partir de las fuentes más antiguas, y también (3) que hay un grupo de israelitas que muestra fuertes conexiones con Egipto: los levitas. A partir de esta y otras consideraciones, Friedman propone un escenario del éxodo “basado en las fuentes mismas” en que el grupo que pasó por la experiencia de Egipto no fue todo Israel, sino sólo los levitas (lo que explica porqué no hay huellas arqueológicas de un éxodo masivo ni tampoco de la conquista israelita de Canaán), y que ese evento sí involucró una experiencia religiosa que culminó en el culto monoteísta a Yahvé por parte de Israel. Para conocer los detalles, tendrán que ver el video (recuerden activar los subtítulos en el reproductor de Youtube).

Algunas consideraciones finales: primero, entender la validez del análisis de Friedman requiere un conocimiento previo importante de la Hipótesis Documentaria de la formación del Pentateuco, por lo que les recomendamos que pasen por nuestra sección Hipótesis Documentaria: Evidencia y que lean el libro de Friedman ¿Quién escribió la Biblia? que pueden encontrar aquí. Segundo, esto no significa que todo el trabajo de Finkelstein está equivocado, él es un especialista de primera línea y algunas de sus conclusiones siguen mereciendo el mayor aprecio intelectual, pero sí muestra porqué es mejor un enfoque interdisciplinario que se ocupe tanto de la arqueología como de los textos literarios. Tercero, sí no le satisface la idea de una historia del éxodo que no sea tal cual sale en la Biblia, sinceramente le invito a no encerrarse en su posición, puede ser que igualmente encuentre algo que le aporte. Y por último, si sigue creyendo que no hubo un éxodo, recuerde que desde ahora tendrá que hacerse cargo de los argumentos de Friedman, y no sólo recurrir al argumento de autoridad: “el arqueólogo Israel Finkelstein dice que…”

Extremadamente recomendado, que lo disfruten.

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Friedman y Dolansky sobre la “ley de la mujer embarazada” (Éxodo 21:22-25)

Después de un largo periodo de “sequía” del blog, vuelvo con un tema al que le dedicaré algunas entradas debido a un nuevo proyecto. El tema es el aborto y los puntos de vista al respecto en los textos bíblicos. Este post es una traducción de un artículo aparecido en The Huffington Post escrito por Richard Elliot Friedman y Shawna Dolansky (otro post de los mismos autores lo hemos publicado aquí).

Entendiendo qué dice la Biblia

sobre el aborto

por Richard E. Friedman y Shawna Dolansky

Como dijimos en nuestro primer posteo, nuestro libro, “The Bible Now”, trata del papel de la Biblia en cinco temas polémicos actuales. En estas entradas daremos un pequeño ejemplo de cada uno de los cinco. Nuestro propósito es (1) arrojar luz sobre ese caso en particular y (2) enseñar método en el tratamiento de los textos bíblicos.

Un recordatorio: somos especialistas en la Biblia hebrea (Antiguo Testamento), y estamos escribiendo sólo en el ámbito de nuestra experiencia. Confiamos en que algunos de nuestros colegas que estudian el Nuevo Testamento se harán cargo de estas preguntas en su área también. Muy pocos estudiosos en el mundo tienen conocimiento profesional de ambos Testamentos. Los estudiosos de los textos rabínicos y del Corán también pueden contribuir con su saber.

Nuestro primer tema es el aborto. El tratamiento de algunos pasajes bien conocidos – por ejemplo, en el mandamiento contra el asesinato en los Diez Mandamientos, y del único de la Biblia hebrea que clara e incuestionablemente se refiere al aborto (en realidad hay uno) – requiere más espacio de lo que podemos reducir a un posteo. Por lo tanto, para este primero, hemos elegido un texto clásico de un tamaño manejable.

Los combatientes que golpean a una mujer embarazada

A veces se deriva una ley sobre el aborto de una ley bíblica en la que alguien, en el transcurso de una pelea, golpea a una mujer embarazada, y ella entra en trabajo de parto. He aquí el texto, que hemos traducido del hebreo (también a la luz del texto griego de la Septuaginta y del texto de los manuscritos del Mar Muerto) lo más literalmente posible:

Y si algunos pelean, y golpean a una mujer embarazada, y sus hijos [o su hijo] salen, y no hay daño, será sancionado de acuerdo a lo que el marido de la mujer imponga sobre él, y él se lo dará por medio de los jueces. Y si hay un daño, entonces tú pagarás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, lesión por lesión. (Éxodo 21:22-25)

¡Atención! El significado de esta ley es poco claro de varias formas diferentes, y sabios eruditos se han preguntado por su significado por más de dos milenios. Dos hombres (¿o son más de dos? ¿Y son necesariamente hombres? ) están luchando, y causan un aborto involuntario (¿o se trata de un trabajo de parto prematuro? ¿Y es uno o ambos/todos ellos los que lo causan?) al golpear a la mujer, y esto se traduce en una lesión o la muerte de la mujer (¿o del bebé?). La ley puede significar: la mujer pierde al niño, y la pregunta es entonces si se ha hecho algún daño a la madre o no. O puede significar: el niño nace vivo, y la pregunta, entonces, es si se ha hecho algún daño al niño.

Ver a la Biblia en el contexto del antiguo Cercano Oriente suele ser valioso para comprender la postura bíblica sobre estas cuestiones. En este caso, el Código de Hammurabi, el Derecho asirio y el Derecho hitita contienen todos casos similares (aunque no están necesariamente conectados con gente peleando). El Código de Hammurabi indicaba que si un hombre golpeaba a la hija embarazada de otro hombre y causaba “que deje caer lo de su vientre”, debía pagar 10 siclos de plata por el feto [Ley 209]. Pero si la mujer moría, entonces la hija del hombre que la golpeó debía ser muerta [Ley 210]. La excepción era si la mujer era la hija de un plebeyo o un esclavo, en cuyo caso el hombre sólo debía pagar una multa por la muerte de la mujer (y nada por el feto) [Leyes 211-214]. La ley hitita preveía una compensación monetaria en la misma situación. El monto de la indemnización dependía del estatus del padre de la mujer embarazada.

El Derecho asirio también describía el castigo de un hombre que causaba un aborto involuntario. Sin embargo, las leyes allí exigían una indemnización por el feto y por la madre. Si un padre de familia hacía que la esposa de otro hombre abortara, entonces el hombre cuya mujer había abortado podía hacer que la esposa del agresor abortara a su vez – y debía dar a la víctima un niño de su propia casa. Sin embargo, si la mujer moría, el autor era condenado a muerte, además de que un niño de su casa era entregado a la casa de la víctima. Si la mujer abortaba pero no moría, y su esposo no tenía hijos, entonces se ejecutaba al autor, a menos que el feto fuera de sexo femenino, en cuyo caso sólo tenía que darle a un niño de su casa en compensación.

Los detalles de cada uno de estos casos variaban, y las sanciones en algunos ejemplos del Antiguo Oriente Próximo a la mayoría de nosotros nos parecen repugnantes. Sin embargo, lo que es común a todos estos casos similares es que la cuestión del daño es respecto a la madre, y no respecto al bebé abortado. Esto probablemente indica que la ley bíblica, también, tiene que ver con el grado de daño hecho a la madre después de que ella pierde el niño, y no con el grado de daño causado al bebé después de nacer vivo. Las consecuencias graves de la ley, en ese caso, son respecto al daño hecho a la madre, no al feto. Pero todos debiéramos reconocer que esto es, como mucho, probable, pero no seguro.

Por otra parte, este pasaje bíblico no es sobre el aborto. Es acerca de una pérdida accidental involuntaria. Trata sobre las consecuencias no deseadas de una pelea. Al involucrar una pérdida involuntaria del feto en lugar de un aborto, y tratar de consecuencias no deseadas en lugar de un procedimiento cuyas consecuencias se han previsto, esta ley es un precedente extremadamente complicado sobre el que basar cualquier punto de vista, ya sea a favor del aborto o en su contra. Lo mejor, por lo tanto, es no tomar una decisión sobre el aborto a partir de la misma. Más bien, la gente a ambos lados del debate sobre el aborto trata de encontrar algún principio básico en caso de que luego pudiera aplicarse a la cuestión del aborto. Ese es un buen enfoque. Pero el pasaje es demasiado incierto incluso para eso. Simplemente no puede ser la base para una respuesta definitiva a una cuestión tan importante. […]

Y por el amor de Dios, no tome el famoso pasaje de ojo por ojo, diente por diente, quemadura por quemadura, de forma literal. Nadie era quemado en este caso y, si el problema es el daño hecho al niño, los recién nacidos no tienen dientes. Desde los primeros textos que interpretaban este principio en la Antigüedad, se entendió que este pasaje establecía que las penas debían estar en proporción con el delito, no que los tribunales mutilaran a nadie. Pero tendremos que dejar a esa famosa e incomprendida frase para otra ocasión. Por ahora, el punto es advertir contra el intento de obtener demasiado de textos antiguos complejos.

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