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Las excavaciones arqueológicas en Magdala: desenterrando la Galilea de Jesús

Desde 2010 las excavaciones en Magdala, el posible pueblo de origen de María Magdalena en el Nuevo Testamento, están a cargo de un equipo mexicano de la Universidad Anáhuac del Sur que, sin exagerar, están revolucionando nuestro conocimiento de la Galilea del siglo I d.C. El año anterior, en 2009, se habían encontrado allí los restos de una sinagoga de ese periodo, la primera hasta entonces de época de Jesús en la zona del Mar de Galilea, y considerado uno de los más importantes en Israel en de los últimos 50 años, por lo que la adjudicación de la excavación a un equipo latinoamericano es más notable aún.

Dirigidos por la arqueóloga Marcela Zapata-Meza, han desarrollado un trabajo interdisciplinario muy interesante, con técnicas más propias de la arqueología mesoamericana que de la arqueología más “histórica” que se hace en el mundo mediterráneo. En palabras simples, a falta de fuentes históricas escritas que permitan interpretar los datos arqueológicos o saber dónde excavar (que abundan en el caso del antiguo Israel) la arqueología de la región mesoamericana se basa mucho más en el análisis ciéntifico del terreno (con la ayuda de la química, la geología, etc.). Es esa metodología la que han implementado en Magdala, con los extraordinarios resultados que se exponen en el video arriba.

La Piedra de Magdala con la menorá

Acerca de los hallazgos que se han realizado desde 2009, escribe Zapata-Meza:

“En preparación para la construcción de una casa de huéspedes en 2009 en Magdalena, en la costa occidental del Mar de Galilea, se llevó a cabo una prueba arqueológica por la Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA). Un tractor se encontró con lo que sería el descubrimiento arqueológico más importante de Israel en los últimos 50 años a menos de un pie debajo de la tierra. Este hallazgo fue la Piedra de Magdala, un relieve en piedra tallada de 3 pies de largo [c. 91 cms.] que lleva una de las primeras imágenes de la menorá de siete brazos. El impresionante descubrimiento llevó a una excavación mayor. Una sinagoga del siglo primero y un mercado fueron pronto sacados a la luz, después de haber sido cubiertos por una serie de pequeños deslizamientos de tierra durante los últimos 2.000 años […] Hasta ahora, hemos descubierto en Magdala una sinagoga, un mercado, bancos de pesca, cuatro mikvah’ot (baños rituales judíos), mosaicos, una zona interna, el muelle y el puerto” (Fuente).

Vista de la sinagoga del siglo I d.C. y la Piedra de Magdala

Vista de la sinagoga del siglo I d.C. y la Piedra de Magdala

Una serie de artículos acerca de los descubrimientos en Magdala pueden leerse en esta revista online o si prefieren la puden descargar haciendo click aquí. La conferencia del video arriba se realizó en la Azusa Pacific University, CA., el 23 de Abril de 2016. Disfruten.

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Nazaret sí existía en el siglo I, pero ¿la casa de Jesús?

Hace unos días, nos sorprendía la noticia de que Ken Dark, un arqueólogo inglés, creía haber encontrado la casa de infancia de Jesús en Nazaret. Los titulares de la prensa (ejemplos al azar acá y acá) pasaron rápidamente de una posibilidad a una casi certeza, lo que es muy interesante considerando la poca información que entregaban. La frase que más se repetía era esta cita: “Aunque no hay ninguna evidencia arqueológica, tampoco hay ninguna buena razón para descartar que sea la casa de Jesús”, la cual, como argumentación, resulta francamente risible. Esta cita, por lo menos incompleta, causó desde aceptación acrítica a comentarios negativos y cuestionamientos a la capacidad de Dark, a la posibilidad de trabajos arqueológicos serios (como este), e incluso a la existencia misma de Nazaret en el siglo I d.C., lo que por otro lado es común en ciertos círculos ateos y/o antireligiosos. Es una lástima que la presentación deficiente de la información de lugar a malentendidos o a la difusión de falsedades. Lo cierto es que Nazaret sí existía en el siglo I y que Ken Dark sí es un arqueólogo competente, pero como veremos de ahí a que él haya dicho que encontró la casa de Jesús hay un largo trecho.

Pero primero, veamos lo que dice Helen Bond (de la Universidad de Edinburgo) del trabajo arqueológico de Dark (esto en junio de 2013 para los suspicaces):

“El trabajo reciente del Proyecto Arqueológico Nazaret (establecido en 2004) está transformando nuestra comprensión del Nazaret del siglo I y de su zona de influencia mediante la aplicación por primera vez de métodos y teorías arqueológicas modernas a su estudio. En Nahal Zippori, el amplio valle entre Nazaret y Séforis, las investigaciones han revelado un patrón de muchos pequeños asentamientos agrícolas, establecidos probablemente en, o justo antes de, el inicio de la época romana. Aquellos más cercanos a Nazaret parecen haber utilizado sólo artefactos producidos en lo que se sabe fueron contextos judíos, pero los que más cercanos a Séforis utilizaban una gama mucho más amplia de materiales, incluyendo mercancías importadas. Esto, junto con otras evidencias, sugiere fuertemente la existencia de una frontera cultural en el periodo romano entre las comunidades más cercanas a Séforis y aquellas más cercanas a Nazaret, poniendo en duda muchas interpretaciones recientes de la relación entre los dos centros. En cuanto a la propia Nazaret, una nueva investigación de la zona arqueológica bajo el actual convento de las Hermanas de Nazaret, justo frente de la Iglesia de la Anunciación, demuestra una larga secuencia de actividad desde el periodo romano en adelante. Esta comienza con un edificio doméstico excepcionalmente bien conservado, probablemente una “casa patio”, que data del siglo I. La estructura cayó en desuso dentro de ese siglo, y se cavaron sepulcros en sus inmediaciones, incluyendo una tumba kokhim casi completa a mediados o fines del siglo I. Más tarde, el sitio fue utilizado en la mayor iglesia bizantina identificada a la fecha en Nazaret, con la casa y las tumbas anteriores contenidas y veneradas en su cripta. La iglesia puede ser la “perdida” Iglesia de la Nutrición, mencionada en el texto en latín medieval del siglo VII De Locis Sanctis. (Fuente)

Así, por un lado, tenemos documentada la existencia de Nazaret en el siglo I, que en la actualidad sólo es discutida por los que no saben (recomendación: leer los artículos sugeridos abajo). Por otro, la presencia de una serie de construcciones hasta llegar a una casa del siglo I d.C., y de un texto del siglo VII que indica que se creía que en ese lugar habia estado la casa donde Jesús se había criado.

En el artículo de Dark en la revista Biblical Archaeological Review (que pueden leer aquí), lo que hace es un retrato de Nazaret en el siglo I a partir de sus excavaciones, y hacia el final menciona una “posible conexión” con Jesús a partir del De Locis Sanctis mencionado arriba. Ni más, ni menos. Así que gran parte del alboroto que se generó se habría evitado dando un poco más de información y citando también la frase inmediatamente siguiente (traduzco completo el párrafo de las conclusiones): ¿Fue esta la casa donde creció Jesús? Es imposible decirlo sobre motivos puramente arqueológicos. Por otra parte, no hay ninguna buena razón arqueológica para que se descarte esa identificación. Lo que podemos decir es que este edificio fue probablemente donde los constructores de la iglesia bizantina creían que Jesús había pasado su infancia en Nazaret” (p.63).

Es decir, sólo es una posibilidad, no algo que se haya comprobado. Hacerlo dependerá de nuevos hallazgos arqueológicos todavía por realizar, y de qué tan confiable sea la tradición que vinculaba a ese lugar con Jesús. Y como dice Dark en este video (c. minuto 2 en adelante), no tenemos idea de cómo o porqué los bizantinos creían saber que esa había sido la casa de Jesús. Puede que sí sea cierto, o puede que no, pero no tenemos forma de saber.

Es en definitiva, más allá de toda duda, ¿la casa donde Jesús creció? No. ¿Pero Nazaret en el siglo I? Claro que sí.

Referencias:

Dark, Ken R. “Has Jesus’ Nazareth house been found?” en Biblical Archaeology Review 41, no. 2 (2015), pp. 54-63, 72. (Puede leerse aquí).

Dark, Ken R. “The Sisters of Nazareth site and the archaeology of Early Roman period Nazareth” en The Antiquaries Journal 92 (2012), pp. 1-28. (Puede leerse aquí).

 Jenks, Gregory C. The quest for historical Nazareth”, concluye:
“Si bien hay signos de alguna presencia humana desde la Edad del Bronce, y tal vez incluso ya en el Neolítico, no hay ninguna razón para pensar que Nazaret estuvo ocupado de forma continua hasta llegar a comienzos de la época romana. Más bien, el pueblo que Jesús conoció parece haber sido fundado durante el siglo I a.C. Esto, probablemente a principios de la época de Herodes (37-4 a.C.). La mejor explicación parece ser un pequeño asentamiento poblado por judíos reubicados desde Judea como parte de un programa intencional para fortalecer el carácter judío de Galilea. Nazaret probablemente no tenía sinagoga en las dos primeras décadas del siglo I” (p.10).
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El (nada extraño) caso de los camellos bíblicos

Esta semana salió en diversos medios la siguiente información:

“Los relatos bíblicos de Abraham, José y Jacob, hablan de camellos domesticados que se utilizaban como animales de carga. Pero, ahora, arqueólogos [Erez Ben-Yosef y Lidar Sapir-Hen, de la Universidad de Tel Aviv] demostraron que estos animales no fueron domesticados en la Tierra de Israel hasta siglos después de la época de los patriarcas (2.000-1.500 a. C.)”. (Fuente

A pesar de los rimbombantes encabezados periodísticos de rigor (“Camellos domesticados contradicen relatos bíblicos”, “Arqueólogos descubren una gran discrepancia en la historia bíblica”, etc.) nada de esto era desconocido antes; por ejemplo, el “reciente” artículo de Paula Wapnish de… 1981.(1) Todo este asunto de los camellos, por supuesto, es un anacronismo en la forma en que se relatan las historias de la Biblia y “es una prueba directa de que el texto [bíblico] fue compilado mucho después de los eventos que describe”, aunque más correcto es decir que es una más de las muchas evidencias que ya existen y que en realidad el mérito de los arqueólogos es haber precisado las fechas más de lo que se había hecho antes. En cambio, de lo que sí me convencen noticias como esta es la necesidad de que la gente interesada en la Biblia-como-Escritura se eduque en estos aspectos relacionados con la Historia y la Arqueología, si no a cada rato se topan con informaciones que sin tener nada de extraordinario se convierten en un problema sin solución o que es mejor negar.

Como la persona que puso por escrito las historias de los patriarcas de Israel (por decir una fecha, en el siglo VIII a.C.) probablemente no tenía motivos para suponer que Abraham, Jacob y el resto no tuvieran camellos (en su propia época sí se usaban como animales de carga, así que desde su posición era razonable que ellos también), y como su intención no era hacer un relato históricamente exacto sino entregar en forma de narración el significado religioso de la historia de su pueblo, hay que tratar de no hacerse mala sangre y aprender algo más acerca de la Biblia y el mundo del que surgió. Ahora, si le sigue molestando la idea de que la Biblia tenga esta clase de errores… perdón,  anacronismos, entonces le puede servir leer este texto de aquí y este otro acá.

Notas:

(1) Wapnish, Paula, “Camel Caravans and Camel Pastoralists at Tell Jemmeh”, Journal of the Ancient Near Eastern Society 13 (1981), pp. 101-121 (enlace aquí).

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¿Cómo fue que la Biblia se convirtió en un libro? (parte 1)

El historiador William Schniedewind resume en este texto, que hemos dividido en dos entregas, el proceso a través del cual la Biblia se convirtió en un libro. Enlace original (en inglés) aquí.

Los orígenes de la Biblia escrita

por William M. Schniedewind

Un cambio cultural

Al escribir How the Bible Became a Book (Cambridge University Press, 2004), comencé con una pregunta diferente a la que los estudiosos suelen hacer. Esto es, ¿por qué fue que la Biblia se convirtió en un libro? Esta pregunta comenzó a atormentarme más y más a medida que estudié la arqueología de la antigua Palestina y la historia temprana de la escritura hebrea. Los estudiosos coinciden en que el antiguo Israel era una sociedad oral de pastoreo y agricultura de subsistencia. Entonces, ¿cómo y por qué una sociedad tan pastoral-agraria llegó a poner por escrito y a dar autoridad a la palabra escrita? ¿Cómo y por qué la escritura se extendió desde los cerrados círculos de escribas reales y sacerdotales a las clases laicas? Fue esta difusión de la escritura hebrea en la antigua Palestina lo que democratizó la palabra escrita y le permitió ganar la autoridad religiosa en el libro que ahora llamamos “la Biblia”.

Cuando la Biblia se convirtió en un libro, la palabra escrita suplantó a la voz viva del maestro. La sociedad israelita antigua se textualizó. Esta textualización marcó uno de los grandes puntos de inflexión en la historia humana, a saber, el movimiento desde una cultura oral a una cultura escrita.

Tenemos la tendencia de leer la Biblia desde nuestro propio punto de vista – es decir, tendemos a pensar en la Biblia como si proviniera de un mundo de textos, libros y autores. Pero la Biblia fue escrita antes de que hubiera libros. Como observó el gran erudito francés Henri-Jean Martin, el papel de la escritura en la sociedad ha cambiado dramáticamente a través de la historia; sin embargo, los análisis modernos de la literatura bíblica a menudo dependen de la perspectiva del texto en la sociedad moderna. Utilizando los avances más recientes en la arqueología de Palestina y basándome en los conocimientos de la antropología lingüística, llegué a nuevas conclusiones acerca de cuando y porqué la Biblia comenzó a ser escrita.

La escritura mágica de sacerdotes y reyes

En la antigua Palestina, la escritura era una tecnología restringida y costosa. La escritura era controlada por el gobierno y manipulado por los sacerdotes. La escritura era vista como un regalo de los dioses. No era utilizada para canonizar la práctica religiosa, sino más bien para generar temor religioso. La escritura era algo mágico. Era poderosa. Era el conocimiento guardado por las élites políticas y religiosas.

El alfabeto proto-hebreo de Tel Zayit (siglo X a.C.), evidencia de la escritura en el antiguo Israel. Foto: © WGBH Educational Foundation

Sabemos por las inscripciones antiguas que la escritura no requería Estados bien desarrollados como los del antiguo Egipto o Mesopotamia. Por ejemplo, las pequeñas ciudades-estado en Canaán a fines del segundo milenio antes de Cristo tenían cada una su propio escriba. Las excavaciones en Tel Amarna, en Egipto, descubrieron la correspondencia de estos pequeños gobernantes de Canaán a los grandes faraones del Nuevo Imperio en el siglo XIV antes de Cristo. Otra evidencia, documentada en la serie de Nova “The Bible’s Buried Secrets”, apareció en 2005, cuando un abecedario proto-hebreo (es decir, una inscripción del alfabeto) que data del siglo X antes de Cristo fue excavado en Tel Zayit, en Israel.

El Calendario de Gezer. Foto: www.HolyLandPhotos.org

El Calendario de Gezer. Foto: http://www.HolyLandPhotos.org

Muchas inscripciones tempranas eran utilizadas en rituales religiosos, lo que refleja la creencia en el poder mágico de la escritura. El bien conocido Calendario de Gezer, una serie de notas sobre la siembra y la cosecha, que data del siglo X antes de Cristo, fue probablemente escrito en piedra caliza suave para que la escritura pudiera ser raspada en un ritual en que las palabras escritas eran literalmente convertidas en una especie de fertilizante mágico que bendecía el año agrícola. Otras inscripciones, tales como una inscripción real de principios del siglo IX del pequeño territorio de Moab (en la antigua Jordania) eran inscripciones públicas, ubicadas en lugares destacados por los reyes y jefes no para ser leídas, sino para ser vistas. Un aspirante a rey proyectaba poder a través de su control y manipulación de la escritura. Pero con el tiempo la escritura se liberaría de estos usos restringidos.

La difusión de la alfabetización y los orígenes de la literatura bíblica

La invención de la escritura alfabética fue un acontecimiento fundamental en la historia de la escritura, pero por sí sola no alentó la difusión de la escritura más allá del palacio y el templo. Los recientes descubrimientos en Wadi el-Hol, en Egipto, fechan la invención del alfabeto en el 2.000 antes de Cristo, y durante siglos, la escritura permaneció probablemente como dominio de la élite. ¿Qué permitió que el alfabeto se extendiera más allá de las elites religiosas y literarias para ser utilizadas por soldados, comerciantes e incluso simples obreros? Fue la urbanización y la globalización de la sociedad. Este proceso se inició en el siglo VIII antes de Cristo con el auge del imperio asirio, que alentó la urbanización como parte de un plan para la explotación económica de su creciente territorio.

Creo que el período formativo para la escritura de la literatura bíblica también comenzó en esta época y se extendió aproximadamente desde el octavo al sexto siglo antes de Cristo, cuando surgieron las condiciones sociales y políticas para la expansión de la escritura en el antiguo Israel. Con el auge del Imperio Asirio, la antigua Palestina se hizo más urbana y la escritura se volvió importante para la cada vez más compleja economía. La escritura era importante para la burocracia de Jerusalén. También continuó sirviendo como una herramienta ideológica para proyectar el poder de los reyes. A finales del siglo octavo, tanto en Mesopotamia como en Egipto, los gobernantes recopilaron sus libros antiguos, y los judíos siguieron su modelo recopilando las tradiciones, historias y leyes de sus antepasados en manuscritos escritos.

La evidencia de la arqueología y las inscripciones sugiere una propagación de la escritura a través de todas las clases de la sociedad en la Judá del siglo VII antes de Cristo. Esto permitió un cambio trascendental en el papel de la escritura en la sociedad que se refleja en las reformas del rey Josías a finales del siglo VII; la escritura se convirtió en una herramienta de los reformadores religiosos quienes fueron los primeros que proclamaron la autoridad de la palabra escrita. Este nuevo papel de la palabra escrita se refleja particularmente en el libro del Deuteronomio, que ordena a las masas que escriban las palabras de Dios, para leerlas y atesorarlas en su corazón, y poner la palabra escrita en la entrada de sus casas.

Sin duda, este cambio en el papel de la escritura invadió a grupos con un interés personal en la autoridad de la tradición oral o de la palabra profética. El auge de textos autorizados a fines de la monarquía de Judá fue acompañado por una crítica de la palabra escrita.

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Peter Enns y la “encarnación” de las Escrituras

Si usted se ha dado cuenta alguna vez de discrepancias entre los relatos bíblicos, o entre los relatos bíblicos y la evidencia científica e histórica, pero le incomoda la idea de que la Biblia tenga errores o pueda ser un libro humano (por lo menos en parte), este post es para usted. Resumiendo la postura del autor de este texto (Peter Enns, quien es Ph.D. en historia del Cercano Oriente y especialista en el Antiguo Testamento), así como Jesús era divino y humano, la Biblia también lo es, por eso refleja el idioma, la cultura y también la ignorancia científica y la visión de mundo de los individuos que la escribieron, ¡y está bien que sea así!  Este texto fue publicado originalmente en BioLogos.

Peter Enns sobre el modelo teológico

de la encarnación de las Escrituras

por Peter Enns

Peter Enns

Peter Enns

El Cristianismo es una fe enraizada en hechos históricos. Los cristianos, por tanto, toman en serio a la Historia. Se puede confirmar esta idea hojeando una Biblia de estudio decente. Está llena de mapas, cartas, líneas de tiempo y notas al pie. A la mayoría de los cristianos les gusta ver cómo su fe encaja en el Mundo Antiguo. Nos sentimos más conectados con el mensaje de la Biblia cuando entendemos su contexto histórico.

Sin embargo, la naturaleza histórica del Cristianismo crea un problema. El estudio moderno de la historia que rodea a los acontecimientos de la Biblia ha planteado algunos desafíos muy serios a ciertas ideas tradicionales dentro de la fe cristiana. Parece que el estudio histórico de la Biblia y las expectativas de las personas acerca de la Biblia pueden entrar en conflicto. ¿Cómo pueden estos dos mundos dialogar el uno con el otro?

Como primer paso, tenemos que pensar en nuevas formas de hablar acerca de la Biblia para que la labor histórica de los eruditos bíblicos no sea percibida automáticamente como una amenaza para los lectores. En otras palabras, necesitamos modelos teológicos que muestren un claro respeto hacia la Biblia y hacia los desafíos de la investigación histórica que tenemos ante nosotros.

Uno de estos modelos teológicos se llama modelo de encarnación. En pocas palabras, es la idea de que la Biblia no es un libro caído del cielo más de lo que Jesús es un superhombre que cayó del cielo. Más bien, al igual que Jesús era un ser humano, la Biblia es un libro que refleja totalmente sus contextos culturales. Jesús es “Dios encarnado”, tanto divino como humano. Del mismo modo, la Biblia es un libro que habla la palabra de Dios pero que refleja completamente los pensamientos, ideas y puntos de vista de los autores humanos.

Un modelo de encarnación no es de ninguna manera el único modelo para pensar acerca de la Biblia. Tampoco es necesariamente el mejor modelo. Es sólo una manera de hablar acerca de la Biblia en donde los desafíos de la investigación histórica puedan ser vistos bajo una luz diferente. Un modelo de encarnación nos ayuda a ver que debemos esperar que la Biblia lleve las marcas de las perspectivas y visiones de mundo de los escritores antiguos.

El modelo de encarnación no es una tendencia reciente en la teología cristiana, ni tampoco es considerada peligrosa. Los teólogos de Princeton B.B. Warfield y A.A. Hodge, famosos por defender la doctrina de la infalibilidad de la Escritura, adoptaron este punto de vista en el siglo XIX, al igual que más tarde los teólogos reformados holandeses Hermann Bavinck, Abraham Kuyper y Herman Ridderbos. C.S. Lewis escribió sobre el tema para las personas de a pie. Estos expertos pueden no haber abordado todos los desafíos que están frente a los lectores contemporáneos, pero el mensaje llega fuerte y claro: la Biblia refleja plenamente la época en que fue escrita.

Los escritores bíblicos escribieron en las maneras que les parecían naturales y apropiadas en su mundo. Esto significa que no se puede esperar que operen bajo los estándares científicos o históricos que tenemos hoy.

De hecho, la naturaleza misma de la “inspiración” significa que la palabra de Dios debe estar totalmente revestida del lenguaje humano de la época. Cualquier otro tipo de Biblia es en realidad inconcebible. Cuando Dios habla, se sitúa necesaria y voluntariamente al nivel humano. Lo hizo con Jesús, y no debería sorprendernos si la Biblia refleja el mismo patrón divino de comunicación.

Si vemos a la Biblia de esta manera, podemos empezar a ver los desafíos de la investigación histórica como una ventana a través de la cual mirar en lugar de un muro contra el cual golpearnos la cabeza. Si tenemos la expectativa de que la Biblia refleje sus contextos históricos antiguos, podemos estar más dispuestos a que nuestra propia forma de pensar se vea desafiada. En vez de oponernos a cambiar nuestra forma de pensar podemos abrirnos a ver cuán profundamente se involucra Dios en la historia humana cuando habla.

No deberíamos tener que construir una reja alrededor de la Biblia para protegerla de las conclusiones de la investigación seria. Eso no significa que todos los resultados de la reflexión histórica sean correctos o beneficiosos. Pero sí significa que debemos crear una “cultura de la expectativa” que celebre el trabajo de investigación histórica en lugar de resistírsele debido a los desafíos que plantea. Esto ayudará a aliviar la tensión que muchos lectores cristianos han vivido por generaciones.

La investigación histórica y la fe cristiana, no importa cuán difícil sea, no es un asunto de “o esto o lo otro” sino de “esto y lo otro”.

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Arqueólogos descubren un sello antiguo con el nombre de la ciudad de Belén

    

     El pasado mes de mayo, arqueólogos de la Autoridad de Antigüedades de Israel informaron del hallazgo en Jerusalén de una bulla, un objeto de arcilla usado en la Antigüedad para sellar documentos y marcar propiedad, que tiene escrito en ella el nombre de la ciudad de Belén. Esta es la prueba extra-biblíca más temprana de la existencia de dicha ciudad.

La ‘bulla’ de 1,5 cms. con el nombre de la ciudad de Belén (Click sobre la imagen para verla en tamaño completo).

Según Eli Shukron, Director de Excavaciones de la Ciudad de David, en Jerusalén, el texto en la bulla dice:

בשבעת Bishvʽat
בת לחם Bat Lechem
למל]ך]  [Lemel]ekh

Que se traduce como:

En el séptimo (año).
Belén.
Para el rey.

Al respecto dijo Shukron:

“…al parecer, en el séptimo año del reinado de un rey (no está claro si el rey al que se hace referencia es Ezequías, Manasés o Josías), un envío fue despachado desde Belén al rey de Jerusalén. La ‘bulla’ que encontramos pertenece al grupo de las ‘bullae’ fiscales – ‘bullae’ administrativas utilizadas para sellar envíos fiscales remitidos al sistema tributario del Reino de Judá a finales de los siglos VIII y VII a. C. El impuesto podría haber sido pagado en forma de plata o con productos agrícolas como el vino o el trigo”. (1)

El anuncio generó cierta polémica entre quienes pensaban que la evidencia no era suficiente como para estar seguros de que decía efectivamente ‘Belén’ (por ejemplo aquí). Esto es algo que ocurre regularmente con este tipo de descubrimientos, lo que no es de extrañar teniendo en cuenta el estado fragmentario del texto. Sin embargo, especialistas como Shmuel Ahituv (de la Ben-Gurion University) han indicado estar de acuerdo con la lectura ‘Belén’ para la segunda línea (2) y así las dudas preliminares han quedado definitivamente atrás.

Notas:

(1) http://www.antiquities.org.il/article_Item_eng.asp?sec_id=25&subj_id=240&id=1938&module_id=#as

(2) “Según Ahituv, la primera letra fragmentaria no es una ב (b), como fue reportado originalmente por Eli Shukron, sino una י (y). Además afirma que, aunque leves, hay rastros de un trazo vertical izquierdo al final de la letra existente, que produce una ח (ḥ) en lugar de una ה (h). En consecuencia, concluye que la segunda línea sí se refiere a Belén”. (http://withmeagrepowers.wordpress.com/2012/05/25/more-on-the-so-called-bethlehem-bulla/)

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Documental: El verdadero jardín del Edén

     Durante 2011, la BBC transmitió en Reino Unido una serie de tres documentales llamada The Bible’s Buried Secrets (Los secretos enterrados de la Biblia), conducida por Francesca Stavrakopoulou, que explora diferentes temas relacionados con la Biblia, la Historia y la Arqueología. La serie causó cierta controversia por las implicancias religiosas de algunos de los puntos de vista que se entregaban, y en su conjunto resulta bastante informativa respecto a varios aspectos de las investigaciones en torno a la Biblia que no son conocidos por el común de las personas. En el episodio que ahora compartimos, Stavrakopoulou intenta descifrar la ubicación del verdadero Edén a partir del contexto en que fue producido el texto de Génesis (recuerden activar los subtítulos en español en el reproductor). Disfruten.

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Video: entrevista a Richard E. Friedman

     En 2002, Richard E. Friedman fue entrevistado por Thomas Levy en “Dig This”, un programa de la University of California, San Diego, en EE.UU. En la entrevista se abordan varios de los temas que hemos venido tratando respecto a la formación del Pentateuco, la relación de la  Biblia con la Arqueología, y la importancia de los estudios bíblicos hoy. Notable el ejemplo con Hamlet c. del minuto 24.

Para ver los subtítulos en español deben activar el botón en el reproductor de Youtube. Además, los subtítulos pueden agrandarse usando la tecla + (más), o achicarse usando la tecla – (menos). Disfruten.

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