P fue escrita durante el reinado de Ezequías

     En The Bible with Sources Revealed, Richard E. Friedman muestra que la fuente P tiene diversos elementos que la conectan específicamente con el reinado de Ezequías, rey de Judá entre 715-687 a.C.

  • P hace distinción entre los sacerdotes aarónidas y todos los otros levitas. Esta distinción es de enorme importancia en P. Aparece repetidamente en la narrativa y en los códigos legales de P. Sólo los descendientes de Aarón pueden servir como sacerdotes, todos los otros levitas quedan en un papel secundario. En el libro de Crónicas se dice que esto fue un desarrollo del reinado de Ezequías (2 Cr. 31:2). Todavía más, esta distinción aparece en una fuente del libro de Crónicas que fue compuesta durante el reinado de Ezequías, lo cual habla especialmente en favor de su exactitud. Desde la época de Wellhausen esta innovación fue considerada ampliamente entre los investigadores como derivada del profeta Ezequiel (especialmente Ezequiel 44), pero esto no era correcto. Ezequiel no distingue a los sacerdotes aarónidas de los otros levitas. Él distingue específicamente un grupo de sacerdotes, los sadoquitas, no a los aarónidas. Además, ya que ahora se ha demostrado lingüísticamente que el hebreo de P precede al del libro de Ezequiel, ya no es posible argumentar que esta innovación central en P se base en aquel libro profético. La separación de los sacerdotes aarónidas de los levitas es un evento ezequiano.
  • Esto es complementado por la otra marca mayor de P: la centralización del culto. En J y E, la gente hacía sacrificios en diversos lugares. Pero en P, a uno se le permite sacrificar sólo en el Tabernáculo y en ningún otro lugar de la Tierra. Esta también fue una política de Ezequías, eliminando todos los lugares de sacrificio cultual fuera del Templo en Jerusalén. Reyes y Crónicas se unen en este punto: no había centralización antes de Ezequías. La fusión de la centralización con las divisiones del sacerdocio dentro de los levitas se asocia sólo con un rey de Israel o Judá, y este es Ezequías. (D tiene centralización, pero no tiene las divisiones dentro del sacerdocio; y, en cualquier caso, otros aspectos bien conocidos de D lo conectan con el reinado de Josías,  el bisnieto de Ezequías).
  • Solamente en P la ley de centralización es expresada en relación con el Tabernáculo. P dedica más espacio y atención al Tabernáculo que a cualquier otro tema. La construcción del Tabernáculo y los objetos relacionados ocupa dos secciones muy grandes de P (Éxodo 25-31 y 35-39). Después de su dedicación, en el último capítulo de Éxodo, toda revelación tiene lugar allí. Los sacrificios y otras prácticas sólo pueden ser llevados a cabo allí y en ningún otro lugar (Lev. 1:3, 5; 3:2, 8, 13; 4:5-7, 14-18; 6:16, 26, 30; 14:11; 16:1-34; 17:1-9; Núm. 5:17; 6:10; 19:4). Y P dice más de una docena de veces: el desarrollo de estos mandamientos en el Tabernáculo es estatuto perpetuo (Éx. 27:21; 28:43; 30:20-21; Lev. 3:17; 6:18; 10:9; 16:29, 34; 17:7; 24:3, 8; Núm. 18:23; 19:10). Este punto de vista en P de la necesidad de la presencia perpetua del Tabernáculo apoya la conexión lingüística e histórica de P con la época en que el Primer Templo estaba en Jerusalén. Los investigadores del siglo XIX pensaban que el Tabernáculo era una ficción, pero en el siglo XX y en el presente siglo la evidencia arqueológica y la evidencia interna de la Biblia apuntan mutuamente a la historicidad del Tabernáculo en el antiguo Israel. Friedman ha reunido la evidencia que apoya esta conclusión y que indica que el Tabernáculo estaba localizado en el Primer Templo en Jerusalén. (1) Esto, a su vez, concuerda con toda la otra evidencia y argumentos de que P fue compuesta en el periodo del Primer Templo. No tiene ningún sentido imaginar a P como compuesta en el periodo post-exilio, del Segundo Templo, porque P requiere que todos los sacrificios y las otras ceremonias fueran desarrollados únicamente en el Tabernáculo, para siempre, ¡pero el Tabernáculo ya no existía en ese periodo!
  • Lo mismo puede decirse del arca, tablas, querubines y Urim y Tumim. Todos son importantes en P, pero estaban asociados sólo con el Primer Templo de Jerusalén, nunca con el Segundo Templo, post-exilio.

Notas:

(1) La evidencia, argumentación y bibliografía aparecen en Friedman, Richard E. “The Tabernacle in the Temple”, Biblical Archaeologist 43 (1980): 241-248; The Exile and Biblical Narrativ­e (Atlanta: Scholars Press, 1981), pp. 48-61; Who Wrote the Bible?, 2d ed. (San Francisco: HarperSan Francisco, 1996), pp. 174-187; “Tabernacle”, Anchor Bible Dictionary (New York: Doubleday, 1992), vol. 6, pp. 292-300.

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