Tradicionalista, aniquilacionista, universalista (parte 1)

Detalle de escena del infierno de Coppo di Marcovaldo (1265-70), en el Baptisterio, Florencia, Italia.

En el documental Hellbound? vimos que históricamente ha habido tres opiniones distintas acerca del infierno: la visión tradicional del infierno como castigo consciente eterno; el aniquilacionismo o inmortalidad condicional, que dice que los no salvos dejarán de existir; y el universalismo cristiano o restauración universal, que dice que, al final (y esto puede ser incluso después de un tiempo en el infierno), todas las personas serán salvas y unidas con Dios a través de Cristo.

En este y en los próximos dos posteos, tres teólogos (un tradicionalista, un aniquilacionista y un universalista) nos contarán por qué razones no comparten el punto de vista de uno de los otros dos acerca del infierno, el castigo y la salvación (en esta entrega es el tradicionalista contra el universalismo). Enlace original (en inglés) aquí. Disfruten.

Por qué no soy un universalista

por Oliver D. Crisp, profesor de Teología Sistemática en el Seminario Teológico Fuller, EE.UU.

oliver-crisp-320x320Lo primero que debo decir es lo siguiente: Me gustaría ser un universalista. Es decir, me gustaría creer que Dios salvará a todos. Simplemente no estoy convencido de tener una justificación de ese punto de vista en la Biblia o en la voz preponderante de la tradición cristiana.

Tal vez, como varios teólogos históricos y modernos, tendré que conformarme con ser optimista sobre el alcance de la salvación, aunque no puedo decir que todos finalmente se salvarán. Ciertamente me parece que hay dos tipos de datos sobre esto en las Escrituras.

# 1. La Escritura sugiere que algunos serán reconciliados y otros no.

El primero sugiere que (a) el número de los finalmente reconciliados con Dios es menor que el número total de sereshumanos, y (b) los que no son reconciliados con Dios sufren una vida futura separados de las bondades que acompañan la vida con Dios (por ejemplo, la visión beatífica).

Esto es considerado tradicionalmente la enseñanza de Mateo 25, por ejemplo, donde Cristo habla de la separación final de las “ovejas” y las “cabras”. Después hay pasajes que sugieren que el ámbito de la gracia divina es tal que todo será finalmente reconciliado con Dios —por ejemplo, en Colosenses 1:15-23, con su lenguaje de Cristo reconciliando consigo mismo “todas las cosas [tà pánta], ya sea en la tierra o en el cielo, haciendo la paz por la sangre de su cruz”.

Mucho depende de cual dato “controla” al otro, si los pasajes que suenan particularistas controlan a los que suenan universalistas, o viceversa. Tradicionalmente, son los pasajes que son particularistas la lente a través del cual se analizan los lugares que suenan más universalistas en la Escritura. Aunque ha habido una minoría en la tradición cristiana que no mira las cosas de esta manera, que considera a los pasajes que suenan universalistas como más fundamentales.

No todos estos puntos de vista han sido considerados poco ortodoxos, por ejemplo, Gregorio de Nisa, y la política involucrada en volver anatema la versión particular del universalismo propugnada por algunos de los seguidores de Orígenes (apokatástasis) es compleja, como estudios recientes han demostrado.

# 2. Los pensadores cristianos del pasado no han sido universalistas.

Sin embargo, la gran mayoría de los pensadores y confesiones cristianas profesan alguna versión del particularismo, es decir, la afirmación de que el número de los seres humanos que son salvos es menor que el número total. El hecho de que una opinión sea la tradicional no la hace automáticamente la correcta, por supuesto. La esclavitud tiene una larga historia, pero eso no significa que sea moralmente defendible.

Sin embargo, el hecho de que tantos grandes pensadores y confesiones cristianas han tenido este punto de vista no es insignificante, especialmente para aquellos cristianos para los que la tradición tiene algo de peso como autoridad, incluso si se trata de una autoridad subordinada o derivada.

# 3. La teología universalista no muestra la justicia y la misericordia de Dios.

A veces se sugiere que se necesita al infierno para que el pecado tenga seriedad moral. Si alguien como Hitler muere impenitente y su pecado no es castigado en el infierno, entonces ¿dónde está la justicia? ¿No trivializa esto al pecado, haciéndolo moralmente sin peso?

Pero el pecado ha sido tratado de una manera sumamente grave en lo moral: por Dios en la vida y la obra de Cristo, culminando en la cruz. Cristo ha sufrido el castigo por el pecado.

Este no parece ser un argumento particularmente fuerte a favor del particularismo. Tal vez pueda mejorarse con la opinión de que Dios crea un mundo en que la amplia variedad de sus atributos son mostrados en la creación, reivindicando sus propósitos ante sus criaturas. Entonces, la obra de Cristo muestra su gracia y misericordia, y aquellos cuya rebelión continúa hasta la tumba son contados entre aquellos que muestran la justicia y el castigo de Dios. Ambos lados de su naturaleza moral son así mostrados en la creación, reivindicando sus propósitos para el mundo que él ha creado.

* * *

Así que, ¿por qué no soy un universalista? En primer lugar, y fundamentalmente, porque no me es claro que tenga una justificación bíblica para ese punto de vista. En segundo lugar, debido a que la gran mayoría de los pensadores cristianos en el pasado no han sido universalistas, y han entendido el testimonio bíblico de una manera particularista. Parecería extraño que Dios permitiera a la Iglesia persistir en una visión tan equivocada del alcance de la salvación durante tanto tiempo. Y en tercer lugar, porque creo que hay razones para pensar que el propósito de Dios en la creación (tal como lo encontramos en la Escritura y la tradición cristiana) apuntan a su forma de actuar de una manera que muestra su justicia sobre algunos seres humanos caídos, y su misericordia sobre otros.

Sin embargo, en el análisis final, y junto con teólogos reformados como Benjamín Warfield, William Shedd, y Karl Barth, espero que la mayoría sean salvos, incluso si hay algún pequeño remanente que, finalmente, es castigado en el infierno.

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2 pensamientos en “Tradicionalista, aniquilacionista, universalista (parte 1)

  1. Alberto Porras

    Excelente blog y artículo. La salvación o condenacion, según observo en el contexto bíblico, siempre esta asociado a la doble opción que tiene el pecador de arrepentirse o no de su acción contraria, a lo que enseña el antiguo y nuevo testamento sobre lo que es grato o no a los ojos de Dios, como conducta humana en lo personal y colectivo. Incluso en el nuevo testamento, donde se nos presenta a Jesús como nuestro redentor por su encarnación, muerte y resurrección, es imperativo el arrepentimiento y la conversión.

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    • Muchísimas gracias por su comentario, Aberto Porras. Espero que las siguientes partes también sean de su agrado, así que lo invito a estar atento a ellas. Saludos cordiales.

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