¿Qué significa “eterno” en el Nuevo Testamento? (3)

RamelliKonstan

Términos para eternidad: aiṓnios y aḯdios en textos clásicos y cristianos (Parte 2)

por Ilaria Ramelli y David Konstan

[…] “La noción de “eternidad” no es sencilla, en parte debido a que “eternidad” tiene varios sentidos, en parte también porque algunos de estos significados implican un alto nivel de abstracción filosófica.

Por un lado, los términos para “eterno” pueden llevar el sentido amplio de “mucho tiempo”, como en “siempre”, sin que ello implique una noción rigurosa de tiempo infinitamente extendido. Incluso a este nivel, el adverbio griego aieí, como la palabra “siempre” tiene al menos dos connotaciones distintas, que hacen referencia tanto a un tramo de tiempo indefinidamente prolongado, lo que equivale a “para siempre” (“siempre te amaré”) , y a una acción que se repite regularmente (“él siempre llega tarde a clase”). Una vez más, hay usos intermedios, por ejemplo, “la casa siempre ha estado en esa calle”, lo que significa que, en tanto y cuanto la casa ha existido, ha estado en el mismo lugar, sin ninguna implicación de duración ilimitada.

Por otro lado, “eterno” puede significar una medida de tiempo estrictamente sin límites, es decir, mayor que cualquier medida numérica que uno pueda asignar. Esta última descripción es en sí imprecisa, por supuesto. Puede significar nada más que “innumerable”, es decir, demasiado grande para comprender o comprender fácilmente. Pero el tiempo eterno se entiende comúnmente como estrictamente sin fin, sin conclusión en absoluto.

Incluso en esta concepción más rigurosa, hay dos sentidos en los que se puede decir que el tiempo es eterno. Puede tener un principio pero no fin; o puede no tener ni un principio ni un fin, sino que se extiende infinitamente en el pasado y en el futuro. Lo que es más, además de todas estas variedades de “eterno”, el adjetivo ha sido apropiado también para denotar algo así como “atemporalidad”, un estado inmutable que no tiene duración y por lo tanto no está sujeto al tiempo en absoluto”.


En línea con lo que señalan Ramelli y Kontan, hay muchos pasajes en el Antiguo y Nuevo Testamento en que, a pesar de que se usan las palabras clave que se traducen como “eterno”, la hebrea ‘olām y las griegas aiṓn, aiṓnios y similares, no hay forma de que signifiquen “eterno” en el sentido de “para siempre”, sino que deben entenderse de alguna otra manera (como, por ejemplo, un tiempo muy largo pero no sin fin). Algunos casos incluyen:

  • “Porque los palacios quedarán desiertos, la multitud de la ciudad cesará; las torres y fortalezas se volverán cuevas para siempre (‘olām; gr. héōs toû aiônos), donde descansen asnos monteses, y ganados hagan majada”, pero eso sólo “hasta que sobre nosotros sea derramado el Espíritu de lo alto, y el desierto se convierta en campo fértil, y el campo fértil sea estimado por bosque” (Isaías 32:14-15).
  • El “salmo” de Jonás 2 dice: “Descendí a los cimientos de los montes; La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre (‘olām); Mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío” (Jonás 2:6). Jonás en realidad sólo estuvo tres días en el vientre del pez (Jonás 1:17), aunque seguramente le deben haber parecido una “eternidad”.
  • Un esclavo puede decidir ser “para siempre” (‘olām; gr. eis tòn aiôna) siervo de su amo (Éxodo 21:5-6); esto es, hasta su muerte (supongo que tod@s estaremos de acuerdo en que la idea de esclavitud después de la muerte es por lo menos problemática).
  • Hay colinas de las que se dice que son “eternas” (‘olām) (Génesis 49:26; Deuteronomio 33:15) y piedras que serán para siempre (‘olām; gr. héōs toû aiônos) monumentos conmemorativos para los israelitas (Josué 4:7), lo que claramente no significa eternidad en el mismo sentido en que, por ejemplo, Dios es eterno.
  • Igualmente, hay disposiciones, prácticas y leyes que son “perpetuas” (‘olām) pero que luego son sustituidas, como el pacto mosaico (Levítico 24:8; cf. Jeremías 31:33, Hebreos 8:10), el sacerdocio de Aarón (Éxodo 40:15, Números 25:13; cf. Hebreos 7:14-22) o la circuncisión (Génesis 17:9-13; cf. 1 Corintios 7:19, Gálatas 5:6).
  • Judas 1:7 no tiene problemas en decir que Sodoma y Gomorra sufren “el castigo del fuego eterno (aiṓnios)”, aun cuando en Ezequiel 16:53-55 se promete que serán restauradas y volverán a su anterior condición.
  • Para finalizar, Romanos 16:25-26 muestra claramente dos usos de la palabra aiṓnios, como 1) un tiempo muy largo, pero finito: “…según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos”, (chronois aiṓnios; es evidente que si el secreto ya fue revelado en Cristo, los “tiempos eternos” ya acabaron); y 2) “eterno” en el sentido que lo es Dios: “pero que ahora ha sido manifestado, y por las Escrituras de los profetas, conforme al mandamiento del Dios eterno” (toû aiōniou theoû).

En resumen, hay mucho más en las palabras que estamos examinando que simplemente la afirmación de un tiempo de duración ilimitada. En el siguiente posteo, Ramelli y Konstan revisarán la historia de la idea de eternidad y sus palabras asociadas en la literatura y la filosofía griega. Quedan tod@s invitad@s.

Para ver toda las partes de esta serie, hacer click aquí.

Categorías: Editorial, Traducciones | Etiquetas: , , , | Deja un comentario

Navegador de artículos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.