¿Qué significa “eterno” en el Nuevo Testamento? (2)

Mosaico bizantino en la Basílica de Sant’ Apollinare Nuovo, en Rávena, Italia, que representa al Hijo del Hombre juzgando a las naciones y separándolas como un pastor separa las cabras de las ovejas (Mateo 25:31-46) (c. siglo VI d.C.)

Comenzamos con la revisión de los argumentos de Ilaria Ramelli y David Konstan acerca del significado del término griego aiṓnios, habitualmente traducido en el Nuevo Testamento como “eterno”. El texto que hemos traducido fue publicado con permiso de uno de los autores en el blog Theological Scribbles, en seis partes. Una forma más completa de ese ensayo se encuentra publicado como “Terms for Eternity: αἰώνιος and ἀΐδιος in Classical and Christian Texts” en la revista mexicana Nova Tellus, vol 24, núm 2, 2006, pp. 21-39, que pueden leer o descargar aquí.

Ilaria Ramelli tiene un Doctorado en Filología clásica por la Universidad de Milán; David Konstan es un destacado historiador de la Antiguedad grecorromana y actualmente se desempeña como Professor of Classics en la Universidad de Nueva York.

Términos para eternidad: aiṓnios y aḯdios en textos clásicos y cristianos (Parte 1)

por Ilaria Ramelli y David Konstan

“En el breve tiempo que tenemos hoy, ofrecemos un resumen de la investigación que estamos realizando sobre los usos de dos términos griegos antiguos que se traducen habitualmente como “eterno”. Los términos son aiṓnios y aḯdios. Ninguna de las dos palabras se encuentra en las epopeyas homéricas o en los grandes poemas de Hesíodo, aunque el sustantivo aiṓn, del que aiṓnios se deriva, es muy común, sobre todo en el sentido de una “vida” o “tiempo de vida”. Aḯdios entra al griego antes, mientras que aiṓnios aparece por primera vez, sorprendentemente, en Platón. La introducción de Platón del término es filosóficamente importante, como lo es el hecho de que Aristóteles lo evitó por completo en sus propios copiosos escritos.

La historia posterior de estos términos, y la danza en la que se involucran entre sí a lo largo de la literatura y la filosofía griega, es fascinante en sí misma, pero la verdadera recompensa está en la forma en que son utilizados en la Septuaginta y el Nuevo Testamento, y a partir de entonces en escritores cristianos, que por lo general están igualmente familiarizados con sus connotaciones tanto en la tradición pagana como en las Escrituras. Lo que es más, mucho resulta estar en juego en cómo se interpretan estos dos términos: de hecho, nada menos que la posibilidad de la condenación eterna de los pecadores frente a la salvación universal de todos. Por lo tanto, lo que puede parecer ser una investigación árida de sutiles distinciones terminológicas demuestra ser una clave para entender el pensamiento filosófico y religioso antiguo”.


Probablemente la afirmación más problemática del texto es la que destacamos en negrita (¿Que el infierno puede no ser para siempre? ¿Que todos pueden salvarse?), pero antes de pasar a debatir ese tipo de consideraciones teológicas conviene tener en cuenta lo siguiente:

  • En el pasaje que ilustra la foto arriba (Mateo 25:31-46), por ejemplo (y muchos otros pasajes que veremos luego), el sentido depende precisamente del significado de la palabra aiṓnios: “entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego aiṓnion preparado para el diablo y sus ángeles” (v. 41), “E irán éstos al castigo aiṓnion, y los justos a la vida aiṓnion” (v. 46). Si aiṓnios no fuera automáticamente “eterno” en el sentido de “para siempre”, ¿entonces qué significaría?, ¿qué duración tendrán ese fuego, castigo y vida?, ¿se refiere siquiera ese pasaje al tiempo de duración del fuego, el castigo y la vida, o no se puede saber? Quizá en la traducción en castellano parece que “eterno” se refiere al tiempo de duración simplemente por la referencia a la “vida eterna”, que para muchas personas significa sólo “inmortalidad”, la ausencia de la muerte; pero si “vida eterna” tiene más significados (espirituales, etc.), ¿no podría ser también ése el caso con “fuego eterno” o con “castigo eterno”?
  • En los primeros siglos de cristianismo destacados obispos y teólogos, basados en pasajes como 1 Corintios 15:28, defendieron que finalmente todas las personas volverían a Dios y serían reconciliadas con Él, incluso si eso incluía antes un periodo de castigo en el infierno. El más conocido de ellos es probablemente Orígenes de Alejandría (185-254 d.C.), cuya doctrina de la apocatástasis o restauración universal incluía la salvación al final de los tiempos no sólo de los condenados sino hasta de los demonios, de forma que realmente Dios fuera “todo en todos”. Otro destacado defensor de esta doctrina fue Gregorio de Nisa, el redactor final del Credo niceno.
  • ¿Cómo es posible que alguien sostuviera esas opiniones, si el texto de Mateo supuestamente es tan claro como dicen quienes defienden la visión tradicional? Justamente porque el sentido de la palabra clave (aiṓnios) es ambiguo y necesita ser interpretado. Hay que recordar siempre que la Biblia no se autointerpreta, no se interpreta por sí misma, sino que depende de quienes la leen hacer todo lo posible por entenderla, incluyendo acudir a investigaciones como la de Ramelli y Konstan (o Keizer).
  • En tanto historiadores, Ramelli y Konstan no están defendiendo o apoyando como verdadera o legítima ninguna de esas interpretaciones (como dice otro historiador, “para eso consulte a su sacerdote, su rabino o su pastor”), sino que sólo pretenden entender cómo pudieron surgir esas opiniones y visiones en la Antigüedad y qué fenómenos históricos se encuentran detrás (prestar atención a la frase final del texto). Esto no pretende defender una falsa idea de la “objetividad del historiador” (la verdad, no tengo idea de cuáles son sus opiniones en materia de fe, o si de hecho las tienen), sino separar aguas e instar a distinguir cuándo se está dando un argumento (o haciendo una hipótesis) basado en evidencia según la metodología de la investigación histórica y cuándo no. Gusten o no las conclusiones propuestas por ellos, deben evaluarse o criticarse según criterios históricos y no por preferencias personales o religiosas.

La parte 2 del texto de Ramelli y Konstan, que postearemos mañana, tratará de la complejidad de la idea de la “eternidad” y lo “eterno”, que incluso en español tiene muchos más significados que tan sólo “duración ilimitada de tiempo”. Quedan tod@s invitad@s.

Para ver toda las partes de esta serie, hacer click aquí.

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