¿Qué significa “imagen de Dios”? (Parte 3 de 4) – Peter Enns

“Cristo el mediador”, de William Blake (1799-1800)

Tercera parte del significado de la “imagen de Dios” explorado por Peter Enns. Pueden ver las partes anteriores de esta serie aquí. En esta entrega, Enns pasa del Antiguo al Nuevo Testamento y explica por qué Jesús es el verdadero portador de la imagen de Dios. Enlace original (en inglés) aquí.

 por Peter Enns

Peter EnnsUno de los retratos que el Nuevo Testamento pinta de Jesús es el del portador definitivo de la imagen de Dios. Jesús refleja totalmente la imagen de Dios; él es el verdadero representante de Dios en su creación. Nadie encarna más plenamente esta cualidad verdaderamente humana.

Podemos empezar donde lo dejamos la semana pasada, con el Salmo 8. Este salmo alaba a Dios por la forma en que ha exaltado a la humanidad: el hombre es un poco menor que Dios, coronado de gloria y honor, y todo ha sido puesto bajo sus pies. La humanidad, en otras palabras, está un paso por debajo de Dios, se le ha dado autoridad para gobernar la creación. Salmos 8 es plenamente compatible con Génesis 1:26-27, donde “imagen de Dios” se describe como gobernar sobre toda la creación.

En Hebreos 2:5-9, el autor anónimo cita el Salmo 8 por una razón que podría no ser obvia a primera vista: el estatus de Jesús es superior a los ángeles, un tema que se inició en 1:5. (De hecho, todo Hebreos es un largo argumento de “Jesús es mejor que…”, por ejemplo, que Moisés, el sumo sacerdote, y el tabernáculo).

Salmos 8 apoya su argumento. La creación no estaba sujeta a los ángeles, sino a la humanidad. El autor de Hebreos nos recuerda que “todo” es puesto bajo la autoridad regia humana, todo está sujeto a él (v. 8). Pero el autor de Hebreos se lamenta: “Sin embargo, en la actualidad no vemos que todo esté sujeto a él” (v. 8). El “él” se refiere a la humanidad. Lo que vemos, sin embargo, es Jesús quien ahora está coronado de gloria y de honor, a causa de su muerte (v. 9).

Jesús, que es igual que sus hermanos y hermanas en todos los sentidos (2:17), es el “humano absoluto”, porque todo está realmente bajo su autoridad. La elevada condición de la humanidad como portadores regios de la imagen de Dios, aunque verdadera, no está realizada plenamente en la humanidad en su conjunto. Está realizada plenamente en Jesús como, paradójicamente, el Hijo de Dios crucificado y resucitado.

Jesús es el verdadero portador de la imagen. Se podría decir que Jesús es la única figura verdadera y plenamente humana que ha vivido. Al observar al Hijo crucificado y resucitado, vemos lo que “humano” significa en realidad, no la versión corrupta y disfuncional que nos devuelve la mirada desde el espejo, o que vemos en otros.

Colosenses 1:15-20 hace la misma observación de una manera diferente. Jesús es la “imagen del Dios invisible” (v. 15): gobierna la creación porque todas las cosas fueron creadas por él. Es comprensible leer este pasaje y pensar que sólo se centra en la divinidad de Jesús, pero eso se perdería la mitad del punto. Como el hijo resucitado, Jesús es “cabeza del cuerpo, la iglesia, el principio y primogénito de entre los muertos” (v. 18). Por su resurrección, Jesús es el primero en incorporar plenamente el papel de portador de la imagen conferido a toda la humanidad en Génesis.

Jesús hace esto no para sí mismo, sino para los que vendrían después, el pueblo de Dios. Jesús no es simplemente “sobre toda la creación”. Él es el “primogénito de toda la creación” (v. 15). Los cristianos, en otras palabras, siguen sus pasos. Como primogénito de la creación se encarga de que los nacidos después logren el mismo estado. En pocas palabras, en su resurrección, Jesús “completa” Génesis 1: 26-27, para él y para nosotros.

Este tema ya se anunció a principios de Hebreos, 1:1-4. En el pasado, Dios había hablado a través de profetas, pero ahora él está hablando a través del Hijo que él mismo ha nombrado. El eco del Salmo 2, donde el rey de Israel es el Hijo nombrado por Dios, es confirmado en v 5, donde el autor cita Salmos 2:7. Como Hijo, Jesús es el rey davídico recién nombrado, el monarca representante. Pero este Hijo lo lleva a un nivel superior: él es el “resplandor de la gloria de Dios y la imagen misma de su ser”. Jesús es el representante de Dios como ningún otro.

La imagen de Dios en el Génesis no se trata de “lo que nos hace humanos”, tal como el alma de uno. Se trata de la elevada función que Dios ha dado a la humanidad para ser sus gobernantes representantes. Eso es lo que significa la imagen: nada más, pero nada menos.

Entendido de esta manera, podemos y debemos hablar de la imagen de Dios como estropeada, incompleta, sujeta al pecado en todos nosotros. La verdadera imagen de Dios es realizada sólo en el Hijo de Dios crucificado y resucitado. Y esto nos da una comprensión más plena de la encarnación. El Hijo de Dios encarnado es plenamente Dios y plenamente humano.

Jesús es el completo portador de la imagen de Dios. Él es el más humano de cualquier ser humano que haya vivido alguna vez. Por la fe, nosotros también participamos en la humanidad restaurada. La próxima semana vamos a ver lo que esto significa para nosotros hoy.


 

  • Otras partes de esta serie:

Parte 1

Parte 2

Parte 4

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