¿Qué significa “imagen de Dios”? (Parte 2 de 4) – Peter Enns

“Elohim creando a Adán”, de William Blake (1795)

Segunda parte de cuatro en la serie de Peter Enns sobre la “imagen de Dios”. Enlace original (en inglés) aquí.

por Peter Enns

Peter EnnsLa semana pasada vimos que la “imagen de Dios” en Génesis 1: 26-27 significa ser gobernantes representantes de Dios en su creación. Esto es similar a dos prácticas antiguas: reyes poniendo imágenes de sí mismos en lugares distantes de su reino y el uso de ídolos en el culto del templo. Ambos representan al rey  o al dios y señalan que ellos están presentes.

Vamos a tomar esta idea y ver a dónde va en el Antiguo Testamento.

Sin ídolos

En la antigua Mesopotamia, toda nación tenía panteones de dioses y todos adoraban a sus dioses a través de imágenes. Los primeros dos Mandamientos de Israel estaban totalmente fuera de sincronía con el Mundo Antiguo. A los israelitas se les dijo: “Yo soy el único Dios que van a adorar” (Éxodo 20:3), y “no adoren ninguna imagen en absoluto” (20:4-6). El segundo mandamiento incluye hacer imágenes de Yahvé, que los hijos de Israel quebrantaron en el incidente del becerro de oro en Éxodo 32.

Hay dos razones por las que a Israel se le dijo que no hiciera imágenes de Yahvé. En primer lugar, a diferencia de los otros dioses, Yahvé es distinto de lo que él ha hecho. Él no puede ser capturado por una imagen tallada de animales o cualquier otra parte de la creación.

En segundo lugar, Dios ya hizo una imagen de sí mismo: la humanidad, una imagen viva. Al tallar imágenes para adorar a Jehová, Israel estaría creando una “conexión” alternativa con el Señor.

El rey de Israel a imagen de Dios

Hay otro ángulo importante que traer al cuadro. En el Mundo Antiguo de Mesopotamia, los reyes eran los gobernantes representantes de los dioses; gobernaban al pueblo en nombre de los dioses. Los reyes eran considerados como un dios, a veces se les llamaba “hijos” de uno u otro dios, y a menudo eran adorados como dioses.

Miren el Salmo 2. Este salmo se trata de la coronación del rey de Israel. Este rey no es un hombre común: él es el “ungido” de Dios (v. 2). Dios mismo instaló a este rey “en Sion, mi santo monte” (v. 6).

El corazón del salmo es v 7. Dios dice al rey “Eres mi hijo; hoy me he convertido en tu padre”. Dios ha puesto rey de Israel, su hijo, en el trono para gobernar al pueblo en su nombre. Esta relación padre/hijo entre Yahvé y el rey se alinea con el pensamiento antiguo de Mesopotamia. También tiene algunas implicaciones para comprender a Jesús, a las que llegaremos la próxima semana.

A diferencia de las otras naciones, los reyes israelitas no eran adorados. Israel incluso tenía una actitud escéptica hacia la monarquía (por ejemplo, 1 Samuel 8). De hecho, los reyes estaban tan sujetos a la autoridad de Dios como cualquier otra persona (por lo tanto, los profetas eran libres para llamar a los reyes a rendir cuentas). Pero todavía eran ungidos para encarnar el papel regio de portador de la imagen. La historia de la monarquía de Israel es tan trágica porque los reyes fracasaron en gran medida en reflejar esta imagen.

La humanidad a imagen de Dios

Único de Israel, el papel regio de portador de la imagen fue conferido no sólo a un linaje de reyes, sino también a todas las personas, una idea sorprendente en el Mundo Antiguo.

El Salmo 8:4-6 resume acertadamente lo que “imagen de Dios” significa.

4 ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él,
el hijo del hombre para que de él te ocupes?
5 Le has hecho un poco menor que Dios
y lo coronaste de gloria y honor.
6 Le has hecho señorear sobre las obras de tus manos;
pusiste todo debajo de sus pies.

Una reacción común de los cristianos al leer Salmos 8 es decir, “Sin duda, esto no puede describir al ‘hombre’ en general. Se debe estar hablando de Jesús”. No tan rápido. Llegaremos a él la próxima semana. Más bien, lean este salmo a la luz de Génesis 1:26-27.

Este salmo habla del alto estatus de la humanidad. Al igual que en español, “el hombre” aquí significa “humanidad”. Los pronombres en singular “él” y “su” simplemente reflejan el hecho de que “el hombre” es gramaticalmente singular (hacemos lo mismo en español). Del mismo modo, es tentador leer “hijo del hombre” en el v. 4 y saltar adelante al Nuevo Testamento y pensar que quiere decir Jesús. No lo hace (no aquí, no todavía). Simplemente significa “humano”.

Así “el hombre” es hecho “un poco menor que Dios” (v. 5). Esto es sorprendente, de hecho, la NIV pone un poco de obstáculo traduciendo “Dios”[“God”] como “seres celestiales” [“heavenly beings”]. En una nota al pie, sin embargo, la NIV agrega “Dios” como una lectura posible. La NRSV tiene “Dios” [“God”]. La Jewish Publication Society (Tanaj) tiene “lo divino” [“the divine”].

En realidad, no deberíamos atascarnos demasiado en ese punto. El hebreo (Elohim) puede significar cualquiera de ellos, y no importa mucho al final. “Seres celestiales” encaja muy bien con “hagamos” en Génesis 1:26, una referencia a una corte celestial divina, una idea común en el Mundo Antiguo. (“Hagamos” no es una referencia a la Trinidad, lo que no habría hecho ningún sentido a los israelistas, como Juan Calvino señaló hace cientos de años). Los seres humanos están un paso por debajo de Dios y de su concilio divino.

Si Elohim significa “Dios”, eso también refleja Génesis 1:26-27. Los seres humanos como el pináculo de la creación, los únicos seres hechos a imagen de Dios. De cualquier manera, el punto es que el ser humano es muy importante.

El resto del v. 5 y v. 6 rellena lo que “un poco menor que Dios” significa. Los seres humanos son “coronados de gloria y honor” (v. 5), una frase típicamente reservada para Dios. También gobiernan sobre la obra de las manos de Dios (v. 6), una clara alusión a Génesis 1:26-27. El salmista incluso va tan lejos como para decir que Dios ha puesto todo bajo los pies de la humanidad.

Este salmo es un buen resumen de lo que significa la imagen de Dios. No hay nada en toda la creación que tenga un rango superior al de la humanidad. No hay nada en toda la creación que sea más semejante a Dios que la humanidad. El salmo es recogido por el autor de Hebreos para hablar de Jesús. La próxima semana veremos Hebreos y otros pasajes del NT para ver cómo Jesús, y los que lo siguen, son la “imagen de Dios”.


  • Otras partes de esta serie:

Parte 1

Parte 3

Parte 4

 

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