Las parábolas como pedagogía participativa – John Dominic Crossan

Tercera parte de la transcripción y traducción de la conferencia de Crossan sobre Jesús y las parábolas (ver también parte 1 y parte 2). En la anterior entrega Crossan decía:Mi nombre para lo que Jesús anunciaba es escatología colaborativa, un ésjaton participativo. No le decía a las personas que se prepararan, sino que no iba a pasar nada a menos que colaboraran con Dios. Es algo muy serio, porque no es seguir hablando de Dios sabiendo que en realidad sí podemos hacerlo. El mensaje de Jesús es: “No van a poder hacerlo sin Dios, y Dios no lo va a hacer sin ustedes”. A continuación, Crossan desarrolla esta idea y su relación con las parábolas.

Jesús: la parábola de Dios (parte 3)

por John Dominic Crossan

John Dominic Crossan

John Dominic Crossan

Supongamos que ése [ver la cita en la introducción a este posteo] era el mensaje de Jesús: un ésjaton colaborativo, un Reino participativo. Que nada va a pasar sin colaboración. ¿Cuál sería el medio apropiado para eso? ¿Por qué las parábolas son apropiadas para ese tipo de mensaje?

Primero que todo, ignoren lo que dice Marcos capítulo 4. Marcos 4 confunde acertijo con parábola. Los dos son modos interactivos de expresión: uno no se puede contar una buena parábola a sí mismo, y es muy difícil contarse a sí mismo un buen acertijo. Traten. Pero no son lo mismo. Son interactivos, los dos presuponen una audiencia, pero no son lo mismo, así que dejemos de lado a Marcos 4.

¿Qué es una parábola? Primero, no piensen en Jesús contando las parábolas como aparece en el Nuevo Testamento, donde toma máximo cinco minutos contar la parábola del Buen Samaritano. Y si alguien tose y no escucha la palabra “samaritano”, se arruina todo. Dénle una hora a Jesús, con una audiencia oral, que no eran educados como ustedes para no interrumpir. En una audiencia oral te replican, y la gente habla unos con otros. Así que por lo menos una hora. Muy interactivo, y muy perturbador. Esa es la función de una parábola: incitarte a pensar, provocarte pensar.

Imaginen que Simeón llega a su casa y le dice a su esposa Rebeca:

“Esta mañana estuve escuchando a un hombre muy sabio. Hablaba sobre sembrar, y dijo que nos fijemos en las aves, el camino, los espinos y las rocas. Aprendí mucho esta mañana”.
“¡Simeón hijo de…! Ya sabíamos eso. Otra vez perdiste la mañana”, dice Rebeca.
“Eso dijo él”.
“¡Es una parábola! No estaba hablando de sembrar”.
“¿Entonces de qué estaba hablando?”
“No sé, pero no estaba hablando de sembrar”.
“Y por qué no dijo lo que quería decir?”
“Porque quería que hicieras lo que nunca haces, Simeón: ¡pensar!”

No era sobre sembrar, ¿entonces sobre qué era?

El atractivo, la provocación y lo molesto de una parábola es para que te vayas a tu casa pensando: “No sé qué significa, pero no me gusta. No entiendo la parábola del Samaritano, pero creo que no me gusta. Y si averiguo qué significa, entonces ahí sí que no me va a gustar”.

La función de una parábola es participar, es hacer a la audiencia debatir. Si al terminar la gente le decía a Jesús: “Qué linda parábola, rabí”, entonces era un fracaso. No la uses de nuevo, Jesús, la echaste a perder. Pero si empezaban a debatir entre ellos:

“Yo no creo que un samaritano ayude a un judío”.
“Yo conozco a un samaritano buena persona”.
“¿Pero por qué siempre atacas a los sacerdotes y los levitas? Yo conozco a un levita buena gente”.
“Y dos denarios no es suficiente para pagar una posada”.

Eso es justo lo que quieres que haga la audiencia, porque la estás incitando, provocando y molestando para que participen.

Las parábolas son pedagogía participativa. ¿No es algo hermoso? Si tu mensaje es sobre colaborar y participar, así debe ser tu medio de difundirlo. Tiene que incitar a la gente a pensar sin hacer lo que estoy haciendo, o sea, dar un discurso. Es contar una historia calculada para capturar su atención.

* Para leer las otras entregas de esta serie: Jesús: la parábola de Dios – John Dominic Crossan

Categorías: Traducciones | Etiquetas: , , | 1 comentario

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Un pensamiento en “Las parábolas como pedagogía participativa – John Dominic Crossan

  1. Miguel Enrique Ramírez Leiva

    Desde hace más de una década que vengo leyendo a J. Dominic Crossan. Es un gran maestro. Muy serio y profundo en su trabajo. Escribe tal como habla: con agilidad y claridad. Es certero y rápido en sus ejemplos. Maneja muy bien los grandes temas de historia, antropología cultural y arqueología…Lo que he leído y visto en la web me ha sido de gran utilidad también en clases de religión, cursos de formación y catequesis.

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