El (nada extraño) caso de los camellos bíblicos

Esta semana salió en diversos medios la siguiente información:

“Los relatos bíblicos de Abraham, José y Jacob, hablan de camellos domesticados que se utilizaban como animales de carga. Pero, ahora, arqueólogos [Erez Ben-Yosef y Lidar Sapir-Hen, de la Universidad de Tel Aviv] demostraron que estos animales no fueron domesticados en la Tierra de Israel hasta siglos después de la época de los patriarcas (2.000-1.500 a. C.)”. (Fuente

A pesar de los rimbombantes encabezados periodísticos de rigor (“Camellos domesticados contradicen relatos bíblicos”, “Arqueólogos descubren una gran discrepancia en la historia bíblica”, etc.) nada de esto era desconocido antes; por ejemplo, el “reciente” artículo de Paula Wapnish de… 1981.(1) Todo este asunto de los camellos, por supuesto, es un anacronismo en la forma en que se relatan las historias de la Biblia y “es una prueba directa de que el texto [bíblico] fue compilado mucho después de los eventos que describe”, aunque más correcto es decir que es una más de las muchas evidencias que ya existen y que en realidad el mérito de los arqueólogos es haber precisado las fechas más de lo que se había hecho antes. En cambio, de lo que sí me convencen noticias como esta es la necesidad de que la gente interesada en la Biblia-como-Escritura se eduque en estos aspectos relacionados con la Historia y la Arqueología, si no a cada rato se topan con informaciones que sin tener nada de extraordinario se convierten en un problema sin solución o que es mejor negar.

Como la persona que puso por escrito las historias de los patriarcas de Israel (por decir una fecha, en el siglo VIII a.C.) probablemente no tenía motivos para suponer que Abraham, Jacob y el resto no tuvieran camellos (en su propia época sí se usaban como animales de carga, así que desde su posición era razonable que ellos también), y como su intención no era hacer un relato históricamente exacto sino entregar en forma de narración el significado religioso de la historia de su pueblo, hay que tratar de no hacerse mala sangre y aprender algo más acerca de la Biblia y el mundo del que surgió. Ahora, si le sigue molestando la idea de que la Biblia tenga esta clase de errores… perdón,  anacronismos, entonces le puede servir leer este texto de aquí y este otro acá.

Notas:

(1) Wapnish, Paula, “Camel Caravans and Camel Pastoralists at Tell Jemmeh”, Journal of the Ancient Near Eastern Society 13 (1981), pp. 101-121 (enlace aquí).

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