¿Cómo fue que la Biblia se convirtió en un libro? (parte 1)

El historiador William Schniedewind resume en este texto, que hemos dividido en dos entregas, el proceso a través del cual la Biblia se convirtió en un libro. Enlace original (en inglés) aquí.

Los orígenes de la Biblia escrita

por William M. Schniedewind

Un cambio cultural

Al escribir How the Bible Became a Book (Cambridge University Press, 2004), comencé con una pregunta diferente a la que los estudiosos suelen hacer. Esto es, ¿por qué fue que la Biblia se convirtió en un libro? Esta pregunta comenzó a atormentarme más y más a medida que estudié la arqueología de la antigua Palestina y la historia temprana de la escritura hebrea. Los estudiosos coinciden en que el antiguo Israel era una sociedad oral de pastoreo y agricultura de subsistencia. Entonces, ¿cómo y por qué una sociedad tan pastoral-agraria llegó a poner por escrito y a dar autoridad a la palabra escrita? ¿Cómo y por qué la escritura se extendió desde los cerrados círculos de escribas reales y sacerdotales a las clases laicas? Fue esta difusión de la escritura hebrea en la antigua Palestina lo que democratizó la palabra escrita y le permitió ganar la autoridad religiosa en el libro que ahora llamamos “la Biblia”.

Cuando la Biblia se convirtió en un libro, la palabra escrita suplantó a la voz viva del maestro. La sociedad israelita antigua se textualizó. Esta textualización marcó uno de los grandes puntos de inflexión en la historia humana, a saber, el movimiento desde una cultura oral a una cultura escrita.

Tenemos la tendencia de leer la Biblia desde nuestro propio punto de vista – es decir, tendemos a pensar en la Biblia como si proviniera de un mundo de textos, libros y autores. Pero la Biblia fue escrita antes de que hubiera libros. Como observó el gran erudito francés Henri-Jean Martin, el papel de la escritura en la sociedad ha cambiado dramáticamente a través de la historia; sin embargo, los análisis modernos de la literatura bíblica a menudo dependen de la perspectiva del texto en la sociedad moderna. Utilizando los avances más recientes en la arqueología de Palestina y basándome en los conocimientos de la antropología lingüística, llegué a nuevas conclusiones acerca de cuando y porqué la Biblia comenzó a ser escrita.

La escritura mágica de sacerdotes y reyes

En la antigua Palestina, la escritura era una tecnología restringida y costosa. La escritura era controlada por el gobierno y manipulado por los sacerdotes. La escritura era vista como un regalo de los dioses. No era utilizada para canonizar la práctica religiosa, sino más bien para generar temor religioso. La escritura era algo mágico. Era poderosa. Era el conocimiento guardado por las élites políticas y religiosas.

El alfabeto proto-hebreo de Tel Zayit (siglo X a.C.), evidencia de la escritura en el antiguo Israel. Foto: © WGBH Educational Foundation

Sabemos por las inscripciones antiguas que la escritura no requería Estados bien desarrollados como los del antiguo Egipto o Mesopotamia. Por ejemplo, las pequeñas ciudades-estado en Canaán a fines del segundo milenio antes de Cristo tenían cada una su propio escriba. Las excavaciones en Tel Amarna, en Egipto, descubrieron la correspondencia de estos pequeños gobernantes de Canaán a los grandes faraones del Nuevo Imperio en el siglo XIV antes de Cristo. Otra evidencia, documentada en la serie de Nova “The Bible’s Buried Secrets”, apareció en 2005, cuando un abecedario proto-hebreo (es decir, una inscripción del alfabeto) que data del siglo X antes de Cristo fue excavado en Tel Zayit, en Israel.

El Calendario de Gezer. Foto: www.HolyLandPhotos.org

El Calendario de Gezer. Foto: http://www.HolyLandPhotos.org

Muchas inscripciones tempranas eran utilizadas en rituales religiosos, lo que refleja la creencia en el poder mágico de la escritura. El bien conocido Calendario de Gezer, una serie de notas sobre la siembra y la cosecha, que data del siglo X antes de Cristo, fue probablemente escrito en piedra caliza suave para que la escritura pudiera ser raspada en un ritual en que las palabras escritas eran literalmente convertidas en una especie de fertilizante mágico que bendecía el año agrícola. Otras inscripciones, tales como una inscripción real de principios del siglo IX del pequeño territorio de Moab (en la antigua Jordania) eran inscripciones públicas, ubicadas en lugares destacados por los reyes y jefes no para ser leídas, sino para ser vistas. Un aspirante a rey proyectaba poder a través de su control y manipulación de la escritura. Pero con el tiempo la escritura se liberaría de estos usos restringidos.

La difusión de la alfabetización y los orígenes de la literatura bíblica

La invención de la escritura alfabética fue un acontecimiento fundamental en la historia de la escritura, pero por sí sola no alentó la difusión de la escritura más allá del palacio y el templo. Los recientes descubrimientos en Wadi el-Hol, en Egipto, fechan la invención del alfabeto en el 2.000 antes de Cristo, y durante siglos, la escritura permaneció probablemente como dominio de la élite. ¿Qué permitió que el alfabeto se extendiera más allá de las elites religiosas y literarias para ser utilizadas por soldados, comerciantes e incluso simples obreros? Fue la urbanización y la globalización de la sociedad. Este proceso se inició en el siglo VIII antes de Cristo con el auge del imperio asirio, que alentó la urbanización como parte de un plan para la explotación económica de su creciente territorio.

Creo que el período formativo para la escritura de la literatura bíblica también comenzó en esta época y se extendió aproximadamente desde el octavo al sexto siglo antes de Cristo, cuando surgieron las condiciones sociales y políticas para la expansión de la escritura en el antiguo Israel. Con el auge del Imperio Asirio, la antigua Palestina se hizo más urbana y la escritura se volvió importante para la cada vez más compleja economía. La escritura era importante para la burocracia de Jerusalén. También continuó sirviendo como una herramienta ideológica para proyectar el poder de los reyes. A finales del siglo octavo, tanto en Mesopotamia como en Egipto, los gobernantes recopilaron sus libros antiguos, y los judíos siguieron su modelo recopilando las tradiciones, historias y leyes de sus antepasados en manuscritos escritos.

La evidencia de la arqueología y las inscripciones sugiere una propagación de la escritura a través de todas las clases de la sociedad en la Judá del siglo VII antes de Cristo. Esto permitió un cambio trascendental en el papel de la escritura en la sociedad que se refleja en las reformas del rey Josías a finales del siglo VII; la escritura se convirtió en una herramienta de los reformadores religiosos quienes fueron los primeros que proclamaron la autoridad de la palabra escrita. Este nuevo papel de la palabra escrita se refleja particularmente en el libro del Deuteronomio, que ordena a las masas que escriban las palabras de Dios, para leerlas y atesorarlas en su corazón, y poner la palabra escrita en la entrada de sus casas.

Sin duda, este cambio en el papel de la escritura invadió a grupos con un interés personal en la autoridad de la tradición oral o de la palabra profética. El auge de textos autorizados a fines de la monarquía de Judá fue acompañado por una crítica de la palabra escrita.

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