Hipótesis Documentaria: Evidencia Lingüística

   “A pesar de la fuerza de esta evidencia, prácticamente nunca es mencionada por aquellos que se oponen a la hipótesis.”

Richard E. Friedman (1)

     Richard E. Friedman, uno de los principales especialistas en la historia del Pentateuco, publicó en 2003 un excelente libro llamado The Bible with Sources Revealed, en el cual entrega el detalle de la evidencia a favor de la hipótesis documentaria. Friedman divide las pruebas en siete categorías, explicando en detalle cómo se relacionan entre sí y como apuntan a que Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio fueron reunidos a partir de las fuentes J, E, P y D; que estas fuentes fueron escritas a lo largo de varios siglos, y que son el producto de distintos sectores de la sociedad israelita, con motivaciones propias e ideologías a menudo en conflicto unas con otras.

     En este posteo, revisaremos la primera de las categorías de evidencia de Friedman: la evidencia lingüística. La lógica de este argumento es que a través del análisis se pueden establecer etapas en el desarrollo de la lengua hebrea y ordenar esas etapas en un secuencia que muestre cuales secciones del Pentateuco fueron escritas primero y cuales después. Podemos hacer una analogía con el español comparando la lengua del Cantar de Mio Cid (c. 1200 d.C.), el Quijote de la Mancha de Cervantes  (1605), y una novela contemporánea (aquellos familiarizados con diferentes versiones de la Biblia pueden comparar, por ejemplo, la lengua utilizada por la versión Reina-Valera 1960 y la Nueva Versión Internacional (NVI)). En una primera lectura, salta a la vista que el español de Cervantes no es el mismo que usamos hoy en día, e incluso entre el Cantar de Mio Cid y el Quijote hay diferencias  importantes. Y además de establecer que hay diferencias, se puede determinar la dirección en que ocurrieron los cambios lingüísticos y saber que nuestro español evolucionó a partir del de Cervantes, y no a la inversa.

     Las diferencias entre el hebreo bíblico que se encuentran en las fuentes coinciden además con la evidencia arqueológica de inscripciones y otros textos fuera de la Biblia. Los pasajes que son más antiguos tienen las características comunes del hebreo anterior al exilio en Babilonia (586 a.C.). Los pasajes más tardíos son más afines, por ejemplo, al hebreo de los Manuscritos del Mar Muerto (c. siglo II a.C.). A partir de esas y otras características, Friedman indica que:

  • El hebreo de J y E proviene de la etapa más temprana del hebreo bíblico.
  • El hebreo de P proviene de una etapa posterior de la lengua.
  • El hebreo de los textos Deuteronomistas proviene de una etapa todavía más tardía de la lengua.
  • P proviene de una etapa del hebreo anterior al hebreo del libro de Ezequiel (que proviene del tiempo del exilio babilónico).
  • Todas estas fuentes provienen de una etapa del hebreo conocido como Hebreo Bíblico Clásico, que es anterior al hebreo post-exilio del periodo persa (conocido como Hebreo Bíblico Tardío). (2)

Siguiente: Terminología distintiva

Notas:

(1) Friedman, Richard E., The Bible with Sources Revealed, HarperSanFrancisco, 2003, p. 8 (enlace aquí)

(2) Ibíd, pp. 7-8

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