Si tuviereis fe como fichas de dominó…

Daniel B. Wallace

Daniel B. Wallace, quien es director del Centro para el Estudios de los Manuscritos del Nuevo Testamento (CSNTM), especialista en griego del Nuevo Testamento, y evangélico, hace en esta entrevista, publicada por la gente de Evangelical Textual Criticism, un punto muy interesante respecto al tema que venimos tratando: la relación entre teología e Historia y la necesidad de distinguir correctamente entre ambas. Dice Wallace:

“Lo que le digo a mis estudiantes cada año es que es imperativo que persigan la verdad en lugar de proteger sus presuposiciones. Y que necesitan tener una clasificación doctrinal que distinga las creencias fundamentales de las creencias periféricas. Cuando se ponen doctrinas más periféricas como la infalibilidad [de la Biblia] y la inspiración verbal en el centro, y luego la fe en esas doctrinas empieza a erosionarse, se crea un efecto dominó: si una cae, todas caen. Me da la impresión de que algo como esto puede ser lo que pasó con Bart Ehrman. Su testimonio en “Jesús no dijo eso” presenta a la infalibilidad como la principal motivación de sus estudios. Pero cuando uno de sus profesores en Princeton escribió un sencillo comentario  en uno de sus trabajos escritos, en el sentido de que tal vez la Biblia no es infalible, la fe de Ehrman comenzó a desmoronarse. Una ficha de dominó chocó contra la otra hasta que al final se convirtió en un “agnóstico muy feliz”. Puedo estar equivocado acerca del viaje espiritual de Ehrman, pero he conocido muchos estudiantes que han ido en esa dirección. La ironía es que aquellos que confrontan sus investigaciones del texto de la Biblia con presuposiciones acerca de la Biblia a menudo hablan de una “pendiente resbaladiza”, en la que todas las convicciones teológicas están vinculadas con la infalibilidad. Su opinión es que si la infalibilidad se desvanece, todo lo demás comienza a erosionarse. Yo diría que si la infalibilidad es elevada a la categoría de doctrina principal, entonces es cuando uno entra en una pendiente resbaladiza. Sin embargo, si un estudiante ve a las doctrinas como círculos concéntricos, con las doctrinas cardinales ocupando el centro, si las doctrinas periféricas son desafiadas eso no tiene un efecto en el núcleo.

En el fondo, la teología y la fe sí tienen un lugar en los estudios bíblicos. Pueden funcionar como una especie de control de calidad sobre nuestra exégesis. Pero no pueden ser usadas como una carta de triunfo que nos permita hacer caso omiso de los datos. Ese punto de vista no honra a Cristo.”

     El resto de la entrevista (en inglés) en Evangelical Textual Criticism.

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