Video: N. T. Wright – Reino y Cruz: el olvidado mensaje de los evangelios

Este video es un excelente material introductorio al estudio de los evangelios del Nuevo Testamento. El teólogo inglés N. T. Wright plantea a través de la pregunta “¿por qué vivió Jesús?” (y no la pregunta cristiana habitual: ¿por qué murió Jesús?) el tema de qué son los evangelios, cómo funcionan, qué están diciendo en realidad. Sumamente recomendado (abajo, la transcripción/traducción; los ‘[…]’ indican fragmentos breves que han sido editados para mayor fluidez de lectura). Disfruten.

N. T. Wright es profesor en la University of St. Andrews, Escocia, uno de los grandes especialistas en Pablo y en el Nuevo Testamento en la actualidad, autor de numerosos libros y ex obispo de la Iglesia de Inglaterra.

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“El justo por la fe vivirá” en la visión de Habacuc

Tanto me gustó leer esta columna que la comparto con ustedes. Muchas veces he oído hablar de “el justo por la fe vivirá” de Romanos 1 de una forma que más parece “el justo por la fe no morirá”, a la vez como con una especie de alivio y de desapego de la realidad: “qué bueno que me salvé de todo lo malo, ahora sólo tengo que esperar irme al cielo”. Seguro que algunos de ustedes también. Pero en la visión de Pablo y Habacuc (en la visión biblico-profética del mundo y el futuro) tener fe no es simplemente creer en las cosas que “hay que creer” bajo pena de muerte, sino realmente vivir la vida plenamente comprometido/a con una visión del mundo y trabajando para que esa visión se haga realidad: el reino de Dios en la tierra como en el cielo. Howard Snyder es un destacado docente y teólogo, ex profesor del Tyndale Seminary, Canadá, y del Asbury Theological Seminary, EE.UU. Autor de numerosos libros, ha enseñado y pastoreado en São Paulo, Detroit y Chicago. Enlace original (en inglés) aquí.

El justo vivirá por la fe, ¿en qué?

por Howard Snyder

¡Descubrimiento! “El justo por la fe vivirá” (Romanos 1:17 RV60). Como todo el mundo sabe, Martín Lutero despertó espiritual y teológicamente cuando se dio cuenta de que la justificación vino por la fe, no por obras. Él tomó las palabras de Pablo: “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá” (Romanos 1:17 RV60).

¿Dónde está esto “escrito”? En Habacuc 2: “El insolente no tiene el alma recta, pero el justo vivirá por su fe” (Habacuc 2:4 NVI).

Veamos este versículo en su contexto. Dios lo usó para llevar a Lutero a la plena confianza en la provisión de Dios por medio de Jesucristo, en lugar de sus propios esfuerzos, para descansar en la gracia de Dios. Esto es clave; el meollo de la cuestión.

En contexto, sin embargo, “el justo vivirá por la fe” tiene también un significado más amplio.

¡Escribe la visión!

En el capítulo uno, Habacuc hace a Dios algunas preguntas difíciles. Luego dice: “estaré pendiente de lo que me diga, de su respuesta a mi reclamo”. Y Dios contesta: “Escribe la visión, y haz que resalte claramente en las tablillas, para que pueda leerse de corrido. Pues la visión se realizará en el tiempo señalado; marcha hacia su cumplimiento, y no dejará de cumplirse” (Habacuc 2:2-3).

Una “visión” para un “tiempo señalado” cuando Dios cumplirá sus propósitos redentores. ¿Cómo se accede ahora? ¡Por la fe! (Habacuc 2:4).

Siguiente pregunta: ¿Qué es esta visión? Dios responde explícitamente: “La tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar” (Habacuc 2:14).

El Plan de Dios para la Historia (Habacuc 2)

En medio de las plagas, los problemas y la violencia que Habacuc condena en el capítulo uno, Dios dice: te doy una visión más grande, a largo plazo, para “la hora señalada” (versículo 3). Es seguro y cierto. El “orgulloso” no va a verla, pero los justos la reclamarán por fe.

Dios primero traerá juicio sobre los opresores “por la sangre humana y la violencia hecha a la tierra, a la ciudad y a todos a todos los que habitan en ella” (versículo 8, que se repite en el versículo 17). Pero la hora viene cuando “la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar”, una promesa que se encuentra también en el gran pasaje mesiánico, del reino-de-Dios, Isaías 11 (Isaías 11:9); sugerido también en Zacarías 14: 8-9.

Tres puntos clave aquí:

1. Dios tiene un plan para toda la historia en el cual juzgará el mal y traerá su reino de paz en plenitud.

2. Puede que no veamos evidencia de esto ahora, pero hemos de confiar plenamente en la promesa de Dios.

3. Habacuc debe vivir ahora en esta esperanza y promesa: vivir por la fe en las seguras promesas de Dios, y actuar en consecuencia.

¿Cómo responde Habacuc? En adoración: “Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra” (versículo 20). Luego hace una oración notable (capítulo tres). ¡Ahora vive por la fe!

Habacuc no conoce por completo la promesa del Mesías, por supuesto. Él no puede prever cómo Dios hará funcionar su plan de salvación por medio de la encarnación, vida, muerte, resurrección y reinado permanente de Jesucristo.

Él no conoce el medio, pero sabe el final. Y eso es cierto, porque Dios lo dice. Se basa en la promesa del pacto de Dios.

Martín Lutero tenía razón, por supuesto, al decir que la justificación es por la fe en Jesucristo. Pero el significado completo de Habacuc 2 es que el pueblo de Dios debe vivir y actuar ahora por la fe en la totalidad de las promesas del reino de Dios. Más que la justificación personal está en juego.

Ahora vive por la fe

El justo vivirá por la fe. ¿La fe en qué? En las seguras promesas de Dios, hechas ahora reales para nosotros a través de Jesucristo por el Espíritu y la Palabra.

Vivir por fe significa vivir en la seguridad de que “la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar”, en lugar de esperar un escape definitivo al cielo. Significa actuar por fe y en fidelidad para que esto suceda. Significa confiar plenamente en Jesucristo para nuestra salvación y hacer aquellas obras del reino de Dios, “las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10).

La Biblia promete la reconciliación plena de los cielos y la tierra; la sanación de toda la creación. El Nuevo Testamento llama a esto “la renovación de todas las cosas” o “restauración universal” (Hechos 3:21, dependiendo de la versión); o la reconciliación de todas las cosas en la tierra y en el cielo por medio de Jesucristo (Colosenses 1:20). Este es el reino de Dios en plenitud; la tierra siendo “llena del conocimiento del Señor” (Isaías 11:9).

“Los que esperan en el Señor heredarán la tierra” (Salmos 37:9; cf. 37:11, 22, 34). “Los justos heredarán la tierra, y vivirán en ella para siempre” (Salmos 37:29). No sorprende entonces que Jesús dice: “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad” (Mateo 5:5).

La fe trae esperanza y acción

El justo vive por la fe. No fe en la fe. No fe en nosotros mismos, o nuestras obras o devoción. No fe en la propia Biblia, como libro sagrado. No fe en la doctrina correcta. No fe en la cruz o cualquier otro objeto. El justo vive por la fe en las promesas fieles de Dios, hechas reales en nosotros a través de Jesucristo por el poder del Espíritu Santo.

Esto es lo que significa confiar en Jesucristo para nuestra salvación y la del mundo.

Si tenemos fe en Jesucristo, también tenemos la fe de Jesús de que Dios cumplirá todas sus promesas del reino. Así que estamos llamados a ser fieles a ese llamado y representar nuestra esperanza en formas que nos hagan fructíferos precisamente en el cumplimiento de esa esperanza. Esto lo vemos en Jesús mismo, tanto nuestro Salvador y nuestro ejemplo.

A la luz de la promesa de Dios a través de la fe, y nuestro compromiso de vivir esa fe, terminamos donde Habacuc lo hizo: “Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra” (Habacuc 2:20).

¿El justo vivirá por la fe en qué? En Jesucristo y en la promesa de Dios de que “la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar”. En contexto, la fe aquí se refiere a “la visión”, que es explícitamente una visión del cumplimiento de los propósitos de Dios (2:14): el reino de Dios en plenitud.

Un recordatorio amable, entonces. Yo no vivo en la fe en Jesucristo solamente para la salvación personal centrada en mí. Yo vivo también por la fe en la promesa de Dios para la sanación de toda la creación.

Así que los seguidores de Jesús nos convertimos no sólo en creyentes para nuestra propia salvación, sino en obreros y “confiadores” en la venida plena del reino de Dios en la tierra.

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La parábola del Camino de Emaús (?) – John Dominic Crossan

Una más en este Domingo de Resurrección, y una más de John Dominic Crossan y las parábolas. Este es un tema difícil: para muchos/as cristianos/as dudar que las historias de la Resurreción realmente ocurrieron es estar a un paso a dudar de toda su fe. La “pendiente resbaladiza”, etc. Pero consideren esto: primero, algo que realmente ocurrió puede ser una muy buena parábola (es por eso, supongo, que gustan tanto las películas basadas en “historias de la vida real”); segundo, al igual que un director que decide adaptar una historia al cine, los evangelistas no sólo querían narrar una historia, sino entregar un mensaje. Para hacerlo tuvieron que seleccionar material (Juan 21:25) y también interpretarlo. Decir que la historia de Emaús es una parábola funciona tanto si “realmente ocurrió” como si no, pero lo que cuenta finalmente es la intención del autor, que Lucas la pensara para que funcionara como parábola en sus lectores (lo que se argumenta en el texto abajo).  Crossan cree que nunca ocurrió, y algunos estarán de acuerdo con él; otros, por ejemplo N. T. Wright, piensan que sí ocurrió, y también tendrá quienes lo acompañen. En cualquier caso, el mensaje y la reflexión merecen la pena como para perdérselos discutiendo sólo eso. El texto es una traducción libre de parte del prólogo del libro El poder de la parábola (enlace original, en inglés, aquí).

por John Dominic Crossan

[…] Yo había observado que las historias parabólicas de Jesús parecían notablemente similares a las historias acerca de la resurrección de Jesús. ¿Habían sido pensadas como parábolas, tanto como las anteriores? ¿Habíamos estado leyendo parábolas suponiendo que eran Historia, y por tanto comprendiéndolas mal las dos, por lo menos desde que el literalismo deformó tanto la imaginación pro-cristiana como la anti-cristiana en respuesta a la Ilustración? Pensemos, por ejemplo, en el camino de Jerusalén a Jericó con su buen samaritano y el camino de Jerusalén a Emaús con su Jesús de incógnito después de la resurrección. Casi todo el mundo acepta a la anterior en Lucas 10:30-35 como una historia de ficción con un mensaje teológico, pero ¿qué hay de la segunda en Lucas 24:13-33? ¿Es esta última hechos o ficción, historia o parábola? Muchos dirían que esta última historia sucedió realmente, pero ¿por qué si tan sólo unos capítulos antes una historia similar se considera puramente ficción, completamente parábola? Veamos un poco más de cerca.

Una primera pista de que Lucas 24:13-33 fue pensado como una parábola y no como Historia es que cuando Jesús se une a la pareja en el camino, no lo reconocen. Él está, por así decir, viajando de incógnito. Una segunda es que, incluso cuando explica en detalle cómo las escrituras bíblicas apuntaban a Jesús como el Mesías, ellos todavía no lo reconocen. Pero la tercera y definitiva pista del propósito de la narración está en el clímax y exige un cita completa:

“Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos. Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos. Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista. Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?” (24:28-32).

Eso es parábola, no Historia. La liturgia cristiana implica la Escritura y la Eucaristía, pero no son iguales. La Escritura, incluso interpretada por el mismo Jesús, no hará más que crear “corazones que arden”, es decir, corazones listos, pero ¿para hacer qué? La Eucaristía invita al extraño a compartir la comida y encontrar que el extraño es Jesús. Ustedes se darán cuenta de que los verbos clave, “tomó, bendijo, partió, dio”, en el clímax de la historia de Emaús fueron también utilizados en la última cena de Pascua antes de la ejecución de Jesús (Marcos 14:22).

Esa narración es una parábola sobre amar, es decir, alimentar, al extraño como a ti mismo y encontrar a Jesús todavía (¿o sólo?) totalmente presente en ese encuentro. Eso me quedó muy claro hace décadas y resumí la antigua intención cristiana y el sentido cristiano moderno de esa parábola diciendo que “El cami­no de Emaús no existió nunca. Siempre se está camino de Emaús”. Esa es, por cierto, una definición introductoria de parábola: una historia que nunca ocurrió, pero que siempre ocurre, o que al menos debería.

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Dos artículos de Ariel Álvarez Valdés sobre la muerte de Jesús

La revista Cuestiones Teológicas de la Universidad Pontificia Bolivariana tiene dos artículos del biblista argentino Ariel Álvarez Valdés que conviene tener presentes.

El primero es “¿Por qué mataron a Jesús?” (Vol. 34, Núm. 82), (descargar), cuyo resumen dice:

“Este artículo nos recrea de una manera sencilla las diversas lecturas que cada comunidad evangélica dio al problema inmediato que llevó a Jesús a la crucifixión. Cerca del final de su vida, Jesús tuvo una disputa con los vendedores del Templo que le costó la vida. ¿Por qué? Exactamente no lo sabemos. Pero cada evangelista se encargó de darle su propia interpretación, según su teología y sus destinatarios. Para Marcos, Jesús quiso abrir el Templo a los paganos. Para Mateo, quiso purificarlo. Para Lucas, quiso adaptarlo. Y para Juan, lo que decidió la muerte de Jesús fue el haber dado la vida a Lázaro”.

El segundo, “¿Cómo fue el entierro de Jesús?” (Vol. 33, Núm. 80), (descargar):

“El autor, a través de un recorrido por los relatos canónicos sobre el entierro de Jesús, muestra cómo la descripción evolucionó de acuerdo con la teología de cada uno de los evangelistas. Para Marcos, Jesús fue sepultado por un judío, miembro del Sanedrín, quien lo inhumó sólo para cumplir con la Ley judía; le practicó un entierro deshonroso, propio de un malhechor, y puso su cuerpo en una gruta cercana al lugar de la ejecución. Según Mateo, quien enterró a Jesús fue un discípulo suyo, un hombre rico el cual le preparó un entierro digno, y hasta le cedió su propia tumba. Para Lucas, a Jesús lo enterró un judío, miembro del Sanedrín, quien miraba a Jesús como un hombre de Dios, por eso no votó contra él durante el juicio. Por último, en el cuarto evangelio, el entierro de Jesús fue hecho por dos personas admiradoras de Jesús, pero cobardes y temerosas, lo seguían en secreto, pero al final dieron la cara en el momento más peligroso y difícil”.

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Video: El éxodo basado en las fuentes mismas – Richard E. Friedman

En 2013, la UC San Diego, EE.UU., organizó la conferencia Out of Egypt [Fuera de Egipto: el éxodo de Israel entre texto y memoria, historia e imaginación], un encuentro interdisciplinario de historiadores, arqueólogos, egiptólogos, etc. que contó con la participación de unos cuarenta especialistas, entre ellos dos que han tenido presencia importante en este blog: el arqueólogo Israel Finkelstein y el especialista en la biblia hebrea Richard E. Friedman. En su ponencia, Finkelstein (video aquí) argumentó básicamente en la línea de su libro Desenterrar la Biblia o de esta entrevista: que las historias del libro del Éxodo fueron escritas siglos después de los eventos que supuestamente relatan y que por tanto no reflejarían información histórica; y más en específico, que las historias sobre el éxodo está vinculadas sobre todo al reino del norte de Israel y que el conocimiento geográfico que muestran de la región del Sinaí se debe a su dominio en el área en el siglo VIII a.C.

Más tarde, vino el turno de Richard E. Friedman. Por supuesto, la idea de un encuentro interdisciplinario es compartir las nuevas perspectivas y avances en el área de investigación, y en eso Friedman estaba mucho más en la onda. Con una combinación de ánálisis arqueológico y linguístico, pudo decir (1) que las fuentes más antiguas que tenemos sobre el éxodo son textos de origen sacerdotal que se remontan a c. del siglo XII a.C., (2) que la idea de un éxodo masivo queda descartada no sólo porque no hay pruebas arqueológicas sino porque es un desarrollo secundario a partir de las fuentes más antiguas, y también (3) que hay un grupo de israelitas que muestra fuertes conexiones con Egipto: los levitas. A partir de esta y otras consideraciones, Friedman propone un escenario del éxodo “basado en las fuentes mismas” en que el grupo que pasó por la experiencia de Egipto no fue todo Israel, sino sólo los levitas (lo que explica porqué no hay huellas arqueológicas de un éxodo masivo ni tampoco de la conquista israelita de Canaán), y que ese evento sí involucró una experiencia religiosa que culminó en el culto monoteísta a Yahvé por parte de Israel. Para conocer los detalles, tendrán que ver el video (recuerden activar los subtítulos en el reproductor de Youtube).

Algunas consideraciones finales: primero, entender la validez del análisis de Friedman requiere un conocimiento previo importante de la Hipótesis Documentaria de la formación del Pentateuco, por lo que les recomendamos que pasen por nuestra sección Hipótesis Documentaria: Evidencia y que lean el libro de Friedman ¿Quién escribió la Biblia? que pueden encontrar aquí. Segundo, esto no significa que todo el trabajo de Finkelstein está equivocado, él es un especialista de primera línea y algunas de sus conclusiones siguen mereciendo el mayor aprecio intelectual, pero sí muestra porqué es mejor un enfoque interdisciplinario que se ocupe tanto de la arqueología como de los textos literarios. Tercero, sí no le satisface la idea de una historia del éxodo que no sea tal cual sale en la Biblia, sinceramente le invito a no encerrarse en su posición, puede ser que igualmente encuentre algo que le aporte. Y por último, si sigue creyendo que no hubo un éxodo, recuerde que desde ahora tendrá que hacerse cargo de los argumentos de Friedman, y no sólo recurrir al argumento de autoridad: “el arqueólogo Israel Finkelstein dice que…”

Extremadamente recomendado, que lo disfruten.

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Una visión histórica de la crucifixión de Jesús – Entrevista a John Dominic Crossan

En este Viernes Santo les traemos la transcripción y traducción de una entrevista a John Dominic Crossan, uno de los mayores especialistas en el Nuevo Testamento en la actualidad, por Terry Gross en el programa radial Fresh Air de la NPR (la radio pública de EE.UU.),  del 1 de Abril de 2004. Debido a su extensión, agrupamos las preguntas en las categorías que se listan abajo, haciendo click sobre ellas irán a la parte correspondiente de la entrevista. Si lo prefieren, pueden descargar aquí el mp3 original. Disfruten.


1. Tipos de crucifixión. ¿A quiénes se crucificaba?

2. Función y objetivos de la crucifixión romana.

3. La crucifixión en la patria judía en el siglo I d.C: Flavio Josefo.

4. La crucifixión de Jesús en el contexto del siglo I.

5. Cruz y Resurrección como símbolos del cristianismo primitivo.

6. Crossan y la resurrección de Jesús.

7. La tumba de Jesús: los relatos de los evangelios.

8. Crossan comenta “La pasión de Cristo” de Mel Gibson.

9. Pilato, los sumos sacerdotes judíos y la muerte de Jesús.

10. El pasado de Crossan como monje católico.

GROSS: […] ¿Por cuánto tiempo fue utilizada la crucifixión como una forma de ejecución?
CROSSAN: La crucifixión se practicó como forma, como diría yo, de terrorismo de estado, durante siglos antes de hacerse tristemente célebre bajo los romanos.

GROSS: ¿Y quiénes la practicaban?
CROSSAN: Básicamente, los cartagineses lo hacían; los griegos lo hacían. Fue una de las sanciones supremas inventadas en y alrededor del mundo mediterráneo.

GROSS: Me sorprendió leer en uno de sus libros que hubo durante un tiempo una práctica judía de la crucifixión. ¿Por qué razón?
CROSSAN: Hay una diferencia entre lo que yo llamo crucifixión viva y crucifixión muerta. En la crucifixión muerta, la persona, el criminal era muerto, por ejemplo, por garrote o estrangulado y luego literalmente el cuerpo era colgado como una advertencia, colgado muerto, en otras palabras, y parece haber una tradición de eso en algunas de las fuentes judías. La crucifixión romana era crucifixión viva. En otras palabras, la persona era empalada en la cruz o en un poste en vida y se la dejaba morir en esa posición.

GROSS: ¿Quiénes eran algunas de las personas que por lo general eran castigadas con la crucifixión?
CROSSAN: En general, sobre todo en la situación romana, se puede decir casi definitivamente que era casi sinónimo de ejecución de esclavos. Era una advertencia a otros esclavos de no huir, no cometer un crimen; por supuesto, de no matar a su amo o ama, y algo era extremadamente público. Su punto no era tanto la cantidad de sufrimiento, aunque por supuesto era un sufrimiento horrible, sino que era una advertencia pública. Uno estaba literalmente colgado como un cartel: “no hagas lo que esta persona hizo o acabarás como ella”. Así que era en su mayoría para las clases bajas y especialmente para los esclavos.
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GROSS: Usted dice que en la época romana la crucifixión era una de las tres formas principales de pena capital. Estaba la crucifixión, ser quemado vivo y alimentar a los leones.
CROSSAN: Los romanos hablaban de suprema supplicia, sanciones supremas, y realmente no las calculaban en términos de la cantidad de sufrimiento. En realidad las calculaban en términos de aniquilación. Así que ser crucificado, alimentar a las bestias, o ser quemado vivo, la función era que no quedara nada para enterrar. Así que cuando terminaran con tu cadáver, los familiares, los seres queridos, no tendrían nada que enterrar. No habría ninguna tumba donde podrían llorar, donde podrían ir a hacer el duelo, donde podrían siquiera, por decir algo, comer con el muerto amado. Querían aniquilarte y hacerlo públicamente.

GROSS: ¿Incluso con la crucifixión?
CROSSAN: La teoría detrás de la crucifixión en realidad era que te quedaras en la cruz hasta ser consumido por las bestias o animales salvajes. Por lo general, la crucifixión era lo suficientemente baja como para que las jaurías de perros que andan en lugares así todo el tiempo pudieran consumir tu cuerpo. Era una forma de aniquilación. Ahora bien, sabemos, por ejemplo, que hubo un caso en el siglo primero, porque hemos encontrado el hueso del talón de una persona crucificada con el clavo todavía en su lugar, y [sabemos] que esta persona fue enterrada honrosamente. Así que era posible, por supuesto. Ello dependía de si tal vez uno podía sobornar a los guardias o tener suficiente influencia como para conseguir que te entregaran el cuerpo. Entonces uno podía recuperar el cuerpo, pero en teoría, el propósito de la crucifixión era dejar el cuerpo allí hasta que no quedara nada. Sigue leyendo

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Sobre el origen del dispensacionalismo y el “rapto de la Iglesia”

Transcripción y traducción de este video de Seedbed. Ben Witherington III es profesor de Nuevo Testamento en el Asbury Theological Seminary.

¿De dónde proviene la teología del “rapto”?

por Ben Witherington III

¿De dónde vino el dispensacionalismo? Déjenme contarles la historia.

Lo primero que hay que decir sobre la lectura dispensacional de la Biblia es que no existía antes del siglo XIX. De hecho, no existió hasta 1820, o algo así. Comenzó en realidad en un pequeño reavivamiento en Glascow, Escocia. Una chica adolescente de apellido McDonald (un nombre muy escocés) afirmó haber tenido una visión de un rapto pre-tribulacional de la Iglesia, de este mundo al cielo.

Esto pudo haberse ido como vino, sin dejar una marca en la Iglesia, si no fuera por un tal reverendo Darby que escuchó de esto, se convenció de que esa teología era correcta y comenzó a predicarla. Y el reverendo Darby fue uno de los fundadores de la denominación Los Hermanos de Plymouth, en el siglo XIX.

Nuevamente, esto pudo haber sido una flor de un día, una pequeña secta cristiana con una creencia particular en la que nadie en los primeros 1.800 años de historia de la Iglesia había creído, salvo porque el señor Darby llevó su “evangelio” del rapto a los EE.UU y se puso en contacto con el Billy Graham de su época: su nombre era Dwight L. Moody, el fundador del Moody Bible Institute, Moody Press, etc. Moody se convirtió en el difusor a nivel mundial de esta teología del dispensacionalismo y el rapto pre-tribulación, a ambos lados del Atlántico y durante mucho tiempo.

Lo que pasó a continuación fue que comenzó a haber novelas (no las de la serie Dejados atrás, sino novelas anteriores): una de ellas se llamó Jesús is coming [Jesús viene], escrita por un empresario de Chicago que se enamoró de esta teología de Dwight L. Moody (el Instituto Moody se fundó en Chicago, y tuvo mucha influencia allí).

Y todavía después, tenemos la llamada Biblia de Referencia Scofield. C. I. Scofield fue la persona a la que se le ocurrió la idea de una biblia de estudio no sólo con referencias en los márgenes, sino de ponerle encabezados al texto bíblico como: “Jesús predice el rapto”. Y también notas de estudio al pie de página. Así que cuando las personas compraban una biblia, decían: «Mira, sale en mi biblia. El encabezado en medio de Mateo 24 dice “Jesús predice el rapto”, así que debe ser verdad, ¿no?». Así que para la primera parte del siglo XX, era algo que estaba fuera de control con la Biblia de Referencia Scofield y otros recursos similares.

En algún momento a mediados de los años ’20, este movimiento teológico, y enfatizo que es un movimiento teológico que no está basado en el estudio del Nuevo Testamento en griego ni del Antiguo Testamento en hebreo, sino que es un movimiento teológico lego que se esparció por los EE.UU y varios lugares del mundo, este movimiento teológico sintió la necesidad de asegurar esta teología con el apoyo y exégesis de expertos, de manera que tenemos al Dallas Theological Institute, fundado en los años ’20 por un pastor presbiteriano. Con el tiempo, se convirtió en el Dallas Theological Seminary. De este modo, tenemos dos grandes centros de estudio del dispensacionalismo en EE.UU: uno en Chicago y uno en Dallas, ambos en el Medio Oeste de los EE.UU.

Si se estudia la historia del Dallas Theological Seminary, y se ven los nombres de sus presidentes, que incluyen muchos nombres conocidos, se encuentra que la mayoría propagaban este “evangelio” del dispensacionalismo escribiendo libros. Libros de distintos tipos, como Armageddon, Oil, and the Middle East Crisis [El Armagedón, el petróleo, y la crisis de Medio Oriente] del presidente Walvoord, y luego, por supuesto, la famosa serie de Timothy LaHaye y Jerry Jenkins Left Behind [Dejados atrás], que llevó a esta reciente película sobre el rapto y el fenómeno de los “dejados atrás”.

Lo que hay que entender sobre esto es que por 1.800 años de historia de la Iglesia nadie creyó en esta teología, ni pensó que fuera una forma correcta de interpretar la Biblia. Hoy en día, cuando lo examinamos, podemos darnos cuenta de que es un fenómeno relativamente moderno, y que como fenómeno moderno es exclusivo de la Iglesia occidental, exclusivo de cierta forma de protestantismo; en otras palabras, no es una teología católica, ni ortodoxa, y en realidad sólo una minoría de los protestantes ha adoptado esta teología.

Así que lo que tenemos que decir sobre esto es que si no está bien fundado en la exégesis de la Biblia no debe ser adoptado, y de hecho no lo está, no existe una teología del “rapto” en el Nuevo Testamento. Así que lo que me gusta decir de todo esto es que la teología de “Dejados atrás” debe ser… dejada atrás.

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Antonio Bentué sobre el carácter del Dios cristiano

Este video de Antonio Bentué* corresponde a la presentación (el año pasado) de una nueva edición de su libro La opción creyente. Parte del argumento de Bentué es que, en caso de decidir postular a Dios (o un dios), el mismo debe ser razonable de postular (no en el sentido de “racional” sino de razonado, sensato y/o bueno), porque creer en algo que encontramos no razonable es inmoral. Lo cual nos obliga a estar alertas y examinar nuestras propias ideas de lo que llamamos “Dios”. En efecto, esa imagen personal de Dios influye sobre cómo nos pensamos en relación con los demás, o nuestras ideas sobre la política, la justicia, la distribución de la riqueza o la ecología (y un largo etc.). Una idea no razonable de Dios puede llevar rápidamente a la discriminación o a la violencia, a todos se nos ocurrirán ejemplos de eso.

En el video, Bentué habla del Dios que postula el ‘cristianismo original’ y de cómo este Dios se revela desde el acto mismo de crear como compasivo, como renuncia al poder para ponerse del lado de los que sufren, aun a costa del propio poder. Se trata de una visión que vale la pena explorar, tanto para creyentes como para no creyentes. Si su caso es el segundo, que sea en esto en lo que no cree (o no está de acuerdo) y no sólo otras versiones menos afortunadas de cristianismo (no quiero caer en descalificaciones, pero hay algunas en las que es muy fácil no creer o desarmar; esta por lo menos parece “razonable”).

La misma ponencia se encuentra completa también, en formato mp3, aquí. Extremadamente recomendable.

* Doctor en Teología y profesor de la Pontificia Universidad Catolica de Chile.

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La mujer vestida de sol de Apocalipsis 12 – Ariel Álvarez Valdés

La mujer vestida de sol:

¿Mariología o esperanza del pueblo que sufre?

 por Ariel Álvarez Valdés

El capítulo 12 del Apocalipsis describe una impresionante visión en la que una Mujer está a punto de dar a luz, mientras un dragón rojo busca devorar al niño en cuanto nazca. El relato dice así: “Un gran signo apareció en el cielo: una Mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. Está embarazada y grita con los dolores del parto, por el sufrimiento de dar a luz. Luego apareció otro signo en el cielo: un gran Dragón Rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y con una corona en cada una de sus cabezas. Con la cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo y las lanza sobre la tierra” .

La tensión de la escena aumenta en el párrafo siguiente: “El Dragón se detuvo justo delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo tan pronto como naciera. Y la Mujer dio a luz un hijo varón, el cual ha de gobernar a todas las naciones con cetro de hierro. Pero su hijo le fue arrebatado y llevado ante Dios y ante su trono. Y la Mujer huyó al desierto, donde Dios te había preparado un lugar, para ser allí alimentada durante 1.260 días” (12:1-6).

Los que han leído alguna vez esta página del Apocalipsis se han preguntado: ¿quién si no la Virgen María puede ser esta mujer que aparece radiante en el cielo, brillando como el sol y rodeada de las estrellas y la luna? ¿A quién más puede referirse aquí el autor, si hasta dice que su hijo es el Mesías que va a gobernar a todas las naciones, es decir, Jesucristo?

Así razonaron durante siglos los intérpretes de la Biblia. Incluso los Santos Padres al comentar este capítulo veían, en esa Mujer, la figura escondida de María. Y en esta interpretación se basaron los artistas y los pintores cristianos que más tarde representaron a María en sus obras de arte.

Pero actualmente los biblistas ya no piensan así. Han encontrado algunas imprecisiones e incoherencias en esta opinión.

En primer lugar, el Apocalipsis dice más adelante que cuando el Dragón vio frustrada su intención de devorar al niño, “se fue a hacer la guerra al resto de los hijos de la Mujer” (12:17). ¿Cuáles son los otros hijos que tuvo María?

Además, el libro describe a la Mujer gritando y sufriendo terribles dolores de parto. Jamás la tradición de la Iglesia presentó a María (ni en cuadros, ni en relatos, ni en iconos, ni en pinturas, ni de ninguna manera) con dolores de parto (aun cuando debió haberlos tenido). ¿Por qué aparece aquí representada de un modo tan inusual? Sigue leyendo

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Elaine Pagels sobre el Apocalipsis y la literatura apocalíptica

Elaine PagelsLa historiadora Elaine Pagels, reconocida experta en las variantes gnósticas del Cristianismo primitivo, habla en esta entrevista (publicada originalmente en The Huffington Post) de la relación entre el Apocalipsis de Juan con otros textos apocalípticos. Debido a que es un libro peligroso por su contenido violento y segregador, el Apocalipsis no es para ser leído desde la perspectiva de los poderosos sino desde la de los perseguidos: es entonces cuando entrega esperanza para el futuro y no sólo destrucción, miedo y venganza. Enlace original (en inglés) aquí.

¿Por qué escribir sobre el libro del Apocalipsis?

Hace unos años, la gente interpretaba públicamente los acontecimientos actuales a la luz del libro del Apocalipsis, y al igual que mucha gente, me preocupaba la fusión de la religión y la política. Me habían enseñado que la separación entre la religión y la política ocurrió en la Ilustración. Pero hubo personas que trataron de crear una relación secular con el gobierno hace 2.000 años, y esas personas fueron los judíos.

En aquellos días, era natural que los vencidos adoraran a los dioses de los conquistadores. Los únicos que no lo hicieron fueron judíos. Me puse a pensar en el libro del Apocalipsis, que fue escrito por un profeta judío que también era un seguidor de Jesús, que odiaba al Imperio Romano. Me di cuenta de que el Apocalipsis podría ser una manera de reflexionar sobre la relación de la religión con la política.

¿Está diciendo que la gente que vivía entonces trataba de separar la cosmología de la religión de la política?

Separaron su devoción religiosa de su relación con un gobierno como el de Roma. No hay evidencia de que el autor del libro del Apocalipsis, Juan de Patmos, leyera ningún libro del Nuevo Testamento. No veo ninguna evidencia de que él supiera lo que había en los Evangelios o en las cartas de Pablo, que no creo que le hubieran gustado en absoluto.

Pero en lo que sí estaba inmerso, la literatura que él amaba, eran Isaías, Jeremías, Daniel y Ezequiel: los profetas. Y el libro está lleno de sus imágenes. Cuando dice que tenía visiones, son realmente visiones en la clave de esas profecías hebreas.

Y lo que dice es lo que Isaías y Jeremías dijeron acerca de Babilonia y Egipto. Los imperios malignos que conquistaron Israel y destruyeron el Primer Templo ahora son transferidos, en las visiones de Juan, a Roma, que destruyó el Segundo Templo y devastó la ciudad de Jerusalén. Así, Juan toma las mismas imágenes, como las bestias y la ramera, y las aplica a Roma.

Es un libro apocalíptico, ¿no?

El libro del Apocalipsis trata sobre el conflicto, la lucha entre las fuerzas del bien y del mal. El Espíritu de Dios, el Hijo del Hombre aparece a Juan y le expone cómo las fuerzas del mal, que se han apoderado del mundo en la forma de los ocupantes romanos, están a punto de ser destruidas, y que los ejércitos del cielo están a punto de regresar con Jesús llevándolos a una gran guerra, la batalla de Armagedón. Y así, se trata de una guerra del bien contra el mal. Es una narrativa muy poderosa.

¿Qué le sorprendió una vez que comenzó su investigación?

Lo primero a destacar es que el libro de Apocalipsis siempre ha causado una enorme controversia – incluso desde el momento en que fue escrito. Algunos dijeron que lo escribió un hereje, otros que un discípulo de Jesús. Fue el libro más controvertido del Nuevo Testamento. Martin Lutero quería desecharlo porque dijo que no hay Cristo en el.

Pero lo que realmente me sorprendió fue que no era un libro único. Había todo un torrente de “libros de apocalipsis” siendo escritos hace 2.000 años. Uno de mis favoritos se llama Apocalipsis de Esdras. Esdras fue un profeta judío escribiendo exactamente al mismo tiempo, hacia el año 90, y escribía angustiado por la destrucción de Jerusalén por los romanos y le preguntaba a Dios: “¿Cómo permites que esto le suceda a tu pueblo?” Y Esdras también habla de cómo Dios va a venir a juzgar al mundo y enviará a su Mesías, aunque Esdras no era cristiano y el Mesías no iba a ser Jesús. Pero hay muchos otros apocalipsis que se encontraron con los evangelios gnósticos. Sigue leyendo

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