¿Se puede salir del infierno? Entrevista al teólogo Robin Parry (3)

Juan de Patmos observa descender a la Nueva Jerusalen (Apocalipsis 21)

Juan de Patmos ve descende la Nueva Jerusalén

Tercera parte de la entrevista en Nomad Podcast al teólogo Robin Parry, defensor del universalismo cristiano, la visión de que, al final, todas las personas serán unidas con Dios a través de Cristo (incluso si antes tienen que pasar por el infierno). Para una presentación más completa de sus puntos de vista pueden ver este video en nuestro canal de Youtube, o leer su libro The Evangelical Universalist [El universalista evangélico].

Hacia el final de la entrega anterior leíamos lo siguiente:

NP: Entonces enfoquémonos en eso, en la idea de que las personas tienen una oportunidad después de la muerte. ¿Hay evidencia de eso en la Biblia?

RP: Es una buena pregunta. Hay; no mucha. El argumento que yo propongo es principalmente teológico, es decir, si nos fijamos en todas las cosas que están en la Biblia, lo que tenemos es varios textos en que algunas personas van al infierno, y tenemos otros textos donde todos van a ser salvos. Lo que yo digo es que ésta es una manera de unirlos: las personas que van al infierno, van al infierno —repito que no estoy cómodo con la palabra “infierno”, pero usémosla por ahora—, pero pueden ser salvados desde el infierno en algún momento, y por lo tanto ambos textos son verdad, ambos apuntan a algo que es verdad.

En esta entrega Parry comenta los pasajes más crudos y aparentemente “claros” acerca del infierno en el Nuevo Testamento, en el Apocalipsis de Juan, pero llegando a conclusiones muy diferentes de las convencionales. ¿Es posible salir del infierno?


RP: […] Pero sí hay algunos textos. En el libro digo que Apocalipsis, que es donde se tienen los textos sobre el infierno más violentos de todos, es en realidad un lugar donde yo creo que una lectura muy razonable del texto es que las personas van al infierno y luego salen de él, y puedo resumirlo muy brevemente. El libro tiene un capítulo bastante largo y tedioso…. largo y detallado quizá, sobre eso; pero en resumen lo que se tiene son algunos personajes: las naciones y los reyes de la tierra. En Apocalipsis, estas naciones y reyes de la tierra son siempre malos, son las personas que se oponen a Cristo y se oponen a la Iglesia. La Iglesia son las personas que han sido llamadas de entre las naciones: están todas las naciones, toda raza, lengua, etc., pero son personas que han salido de éstas, se han convertido a una nueva identidad: la Iglesia. Y luego, cuando Cristo regresa, las naciones y los reyes de la tierra van a la batalla contra él y son derrotados, etc., y son arrojados al lago de fuego. Así que sabemos lo que les pasa a las naciones y sabemos quiénes son.

Y luego en el capítulo 21, leemos la parte sobre las puertas de la ciudad y que las puertas de la ciudad están abiertas día y noche —esto es, la Nueva Jerusalén—, y que los reyes de la tierra y las naciones traerán sus tesoros a la ciudad. Y piensas: “Un momento, ¿qué están haciendo ellos ahí?”. Y dice que nadie puede ir, a menos que haya lavado sus ropas en la sangre del Cordero. Así que te preguntas cómo pudieron entrar, porque cualquiera que haya leído el libro hasta este punto sabe exactamente quiénes son y exactamente dónde están. No hay confusión posible.

Lo que parece es que las mismas personas que sabemos que son malos y fueron lanzados al lago de fuego, posteriormente lavaron sus ropas en la sangre del Cordero y entran a la ciudad, y las puertas “nunca se cierran”. Eso parece, pienso que en una lectura razonable del texto. Y esto sigue inmediatamente al texto acerca del lago de fuego. Por lo que se tiene estos textos muy violentos acerca del infierno, y luego éste final que parece universalismo.

Y es lo mismo en el capítulo 14, con el texto acerca de que el humo de su tormento asciende por los siglos de los siglos, inmediatamente seguido del texto en que los santos cantan esta especie de “cántico de Moisés”, en el que dicen “todas las naciones vendrán y te adorarán”. ¿Cómo puede ser? No cuadra, las naciones están echando humo en un rincón. ¿Cómo van a venir y adorar? Por lo que sostengo que la lectura más plausible de eso, una vez más, es una universalista.

NP: Entonces tu argumento sería que el universalismo entra en eso porque ninguna persona que terminara en el infierno rechazaría una oportunidad para salir.

RP: Podrían; al final no lo harían. Depende de cómo pienses el infierno y la psicología de las personas que están ahí. Yo creo que es perfectamente inteligible decir que las personas en el infierno pueden resistirse a la noción de una salvación, durante un tiempo. Se observa en el mismo libro del Apocalipsis: a menudo cuando Dios envía juicio como medio de provocar arrepentimiento, eso puede tener el efecto de agravar la obstinación de las personas. Odian a Dios todavía más. Y esa es una reacción psicológicamente comprensible. Así que no estoy diciendo que hay que pensar en el infierno como algo que, tan pronto las personas llegan, piensan: “¡Salgamos de aquí!”. No estoy totalmente seguro de cómo imaginar el infierno, pero tampoco tiene que ser algo que transforme inmediatamente a la gente.

NP: Creo que lo que viene a la mente de inmediato es el purgatorio, ¿verdad? Suena un poco como la visión católica del purgatorio.

RP: Un poco. La diferencia sería que, en la visión católica, el purgatorio no es el infierno. Los católicos distinguen entre los dos: el purgatorio es para los cristianos que todavía necesitan un poco de purificación antes de estar listos para el cielo; mientras que el infierno… Obviamente, puedes salir del purgatorio, pero no se sale del infierno. Supongo que se puede interpretar lo que estoy diciendo como que el infierno es un gran purgatorio; la razón por la que no me atrevo a decir eso, es que no creo que las personas en el infierno se salven siendo purificadas a través del sufrimiento. No creo que el sufrimiento, cualquiera sea la naturaleza del infierno, sea tal que eso redima a las personas en vez de Cristo. Por supuesto, el purgatorio tampoco tiene que ser necesariamente entendido de esa manera, pero soy un poco cauteloso al usar el lenguaje en caso de que la gente piense: “Sí, puedes ser salvo, ya sea a través de Jesús o de sufrir un poco”, como una especie de “hágalo usted mismo”. Porque no se trata sólo de ser perdonados: la salvación es acerca de ser transformados para ser como Cristo, y eso tiene que ver con estar unidos a Cristo por medio del Espíritu Santo. No es sólo perdón, es transformación.


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¿Esperanza en el infierno? Entrevista al teólogo Robin Parry (2)

“Hagia Anástasis”, o Santa resurrección, con Cristo sacando a los muertos del infierno. Mosaico bizantino en la Basílica de San Marcos, Venecia (c. 1180-1200)

Segunda parte de la entrevista en Nomad Podcast al teólogo inglés Robin Parry, defensor del universalismo cristiano, la visión de que todas las personas alcanzarán la unión con Dios a través de Cristo, al final (pueden leer la primera parte aquí, y además escuchar más acerca de los puntos de vista de Parry en este video en nuestro canal de Youtube).

Robin Parry es autor (bajo un pseudónimo) de The Evangelical Universalist [El universalista evangélico], que puede ser el tratamiento más convincente hasta ahora a favor de esta postura, y además escribió el capítulo acerca del universalismo en un libro aparecido en marzo de este 2016 llamado Four Views On Hell [Cuatro puntos de vista acerca del infierno] de la editorial Zondervan (por cierto, Zondervan ha traducido algunos de sus títulos de su serie Cuatro puntos de vista acerca de… al español, ¿será muy inocente de mi parte esperar que traduzcan éste acerca del infierno? Por lo menos la esperanza es lo último que se pierde).


[…] NP: Lo que se sigue de eso es que Dios ama a todos, porque si salva a todos significa que ama a todos. ¿Qué pasa con los textos que dicen que no ama a todos, versículos que dicen cosas como que Dios odia al malvado, “A Jacob amé y a Esaú aborrecí”?

RP: “A Jacob amé y a Esaú aborrecí”. Eso es Malaquías, ¿no? ¿Cierto? Que Pablo cita en Romanos 9. Bueno, lo que se me ocurre a la primera es que Jacob y Esaú no son personas en estos pasajes. En Malaquías, “Jacob” es el pueblo de Israel, que desciende de Jacob, y “Esaú” es el pueblo de Edom, que desciende de Esaú. Tenemos aquí el uso de un modismo semítico, es un juego de palabras judío antiguo, por así decirlo, como cuando Jesús dice, “Si alguien viene a mí y no aborrece a su padre y a su madre, no puede ser mi discípulo”. Y uno piensa: “¿Qué? ¿Tienes que odiar a tus padres?” Pero eso es sobre interpretar el significado del lenguaje. Es una forma retórica de decir, “Su amor por mí tiene que ser tan fuerte que haga que incluso su amor por alguien que realmente aman, como sus padres, parezca odio en comparación”.

Así que cuando Dios dice “a Jacob amé y a Esaú aborrecí”, hay que ser muy cuidadoso de no creer que eso significa, en primer lugar, que odia al individuo Esaú (que en realidad en el libro de Génesis termina bastante bien, mucho mejor que Jacob en realidad, cuando se encuentran). También hay que darse cuenta de que cuando dice “aborrecí”, no significa odio en un sentido absoluto, sino que quiere decir que amó a uno más que el otro. Pero incluso entonces tienes que tener cuidado de lo que significa exactamente que Dios ame a uno más que al otro. En este caso, el amor de Dios es el amor en el pacto para su pueblo del pacto. Lo que quiere decir con “amor” es la forma en que actúa hacia ellos: bendición, etc.; y no actúa hacia Esaú y Edom en ese tipo de forma.

Por supuesto, entonces tenemos que poner esto en el contexto más amplio, que en Romanos 9 donde Pablo lo utiliza, las personas que son rechazadas y odiadas como Esaú —es un texto apreciado por los calvinistas, y yo diría totalmente incomprendido por la mayoría de ellos—, lo que pasa es que estas mismas personas, algunas de las cuales son israelitas, no aceptan al Mesías. Y Pablo está diciendo que ellos no son como Jacob, que son como Esaú, y que no son elegidas: son cortadas, rechazadas, desgajadas. Pero cuando se llega al capítulo 11, estas mismas personas que habían desgajadas, rechazadas, no elegidas, dice que pueden ser injertadas de nuevo, todavía son amadas a causa de los patriarcas, y ellas, de hecho, entrarán y serán salvas, etc.

De modo que, otra vez, lo que parece ser rechazo y odio, etc., es una forma temporal en que Dios está tratando a algunas personas, en beneficio, al final, de todos, en beneficio inclusive de las mismas personas que fueron rechazadas y “odiadas”. Es mucho más complicado de lo que se cree. Y probablemente eso ya fue muy enrevesado; pero el punto es que Dios no odia a Esaú en el sentido que nosotros podríamos decirlo.

NP: Para comenzar a profundizar en el tipo de universalismo que propones, tú no estás hablando de una especie de universalismo pluralista, que todos los caminos conducen a Dios.

RP: No.

NP: Estás hablando de salvación a través de Jesús.

RP: Sí. Lo que digo es que, para un universalista cristiano, sólo se puede concebir la salvación a través de Jesús. No hay ninguna salvación fuera de eso. Lo que estoy diciendo es que al final todo el mundo encontrará la salvación a través de Jesús. Sigue leyendo

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Las excavaciones arqueológicas en Magdala: desenterrando la Galilea de Jesús

Desde 2010 las excavaciones en Magdala, el posible pueblo de origen de María Magdalena en el Nuevo Testamento, están a cargo de un equipo mexicano de la Universidad Anáhuac del Sur que, sin exagerar, están revolucionando nuestro conocimiento de la Galilea del siglo I d.C. El año anterior, en 2009, se habían encontrado allí los restos de una sinagoga de ese periodo, la primera hasta entonces de época de Jesús en la zona del Mar de Galilea, y considerado uno de los más importantes en Israel en de los últimos 50 años, por lo que la adjudicación de la excavación a un equipo latinoamericano es más notable aún.

Dirigidos por la arqueóloga Marcela Zapata-Meza, han desarrollado un trabajo interdisciplinario muy interesante, con técnicas más propias de la arqueología mesoamericana que de la arqueología más “histórica” que se hace en el mundo mediterráneo. En palabras simples, a falta de fuentes históricas escritas que permitan interpretar los datos arqueológicos o saber dónde excavar (que abundan en el caso del antiguo Israel) la arqueología de la región mesoamericana se basa mucho más en el análisis ciéntifico del terreno (con la ayuda de la química, la geología, etc.). Es esa metodología la que han implementado en Magdala, con los extraordinarios resultados que se exponen en el video arriba.

La Piedra de Magdala con la menorá

Acerca de los hallazgos que se han realizado desde 2009, escribe Zapata-Meza:

“En preparación para la construcción de una casa de huéspedes en 2009 en Magdalena, en la costa occidental del Mar de Galilea, se llevó a cabo una prueba arqueológica por la Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA). Un tractor se encontró con lo que sería el descubrimiento arqueológico más importante de Israel en los últimos 50 años a menos de un pie debajo de la tierra. Este hallazgo fue la Piedra de Magdala, un relieve en piedra tallada de 3 pies de largo [c. 91 cms.] que lleva una de las primeras imágenes de la menorá de siete brazos. El impresionante descubrimiento llevó a una excavación mayor. Una sinagoga del siglo primero y un mercado fueron pronto sacados a la luz, después de haber sido cubiertos por una serie de pequeños deslizamientos de tierra durante los últimos 2.000 años […] Hasta ahora, hemos descubierto en Magdala una sinagoga, un mercado, bancos de pesca, cuatro mikvah’ot (baños rituales judíos), mosaicos, una zona interna, el muelle y el puerto” (Fuente).

Vista de la sinagoga del siglo I d.C. y la Piedra de Magdala

Vista de la sinagoga del siglo I d.C. y la Piedra de Magdala

Una serie de artículos acerca de los descubrimientos en Magdala pueden leerse en esta revista online o si prefieren la puden descargar haciendo click aquí. La conferencia del video arriba se realizó en la Azusa Pacific University, CA., el 23 de Abril de 2016. Disfruten.

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Evangélico y ¿universalista? Entrevista al teólogo Robin Parry (1)

robinparry

Siguiendo con el tema de las distintas interpretaciones de los textos bíblicos acerca del infierno (por ejemplo aquí, aquí y aquí) les dejamos la primera parte de esta entrevista en Nomad Podcast a Robin Parry, un teólogo inglés a quien ya presentamos en este espacio y que es una persona muy interesante, aguda y también humilde en sus planteamientos, y hoy por hoy uno de los defensores más importantes del universalismo cristiano como una forma aceptable dentro de ese espectro de creencias. La descripción en la página de Nomad dice más o menos así: “Robin Parry es un evangélico, pero a diferencia de la mayoría de los evangélicos no cree que el infierno y la muerte es el final de la historia para la mayoría de la humanidad. En cambio, cree que la Biblia enseña que, en última instancia, todos seremos reconciliados con Dios y disfrutaremos de la eternidad con él”.

Robin Parry tiene un doctorado en teología por la universidad de Gloucestershire, Reino Unido. Es editor en Wipf & Stock Publishers, y autor de varios libros, entre ellos uno sobre la adoración basada en la Trinidad (2005), un comentario sobre las Lamentaciones de Jeremías (2010), y más cercano a este tema, The Evangelical Universalist [El universalista evangélico] (2006), escrito bajo el pseudónimo Gregory McDonald (por Gregorio de Nisa y George McDonald, ambos conocidos por sus puntos de vista favorables al universalismo) para proteger la reputación de la editorial donde entonces trabajaba y también la de su libro Worshipping Trinity [Adorando a la Trinidad].

Ojalá disfruten esta interesante conversación (en un tema controversial y en el que es necesario repensar los conceptos).


NP: Robin, bienvenido a Nomad Podcast.

RP: Muchas gracias.

NP: Gracias por el almuerzo.

RP: Fue muy agradable.

NP: Quizá podrías comenzar presentándote a nuestra audiencia.

RP: Está bien. Soy Robin Parry. Soy editor en una editorial en Estados Unidos (ellos están en Estados Unidos, yo vivo en el Reino Unido). Soy el esposo de una esposa (risas), el padre de dos hijas, y tengo un gato de tres patas llamado Monty.

NP: ¿En serio tienes un gato de tres patas?

RP: Sí, está por ahí en algún lugar; y cojea muy bien y es muy feliz con sus tres patas

Por diversión escribo libros de teología; uno de ellos se hizo conocido —lo escribí con un pseudónimo, Gregory McDonald— y es un argumento a favor del universalismo cristiano.

NP: Ya todos saben quién es el verdadero autor.

RP: Sí, todos saben. Salí a la luz hace un par de años.

NP: ¿Qué crees que es un “evangélico” y qué crees que es un “universalista”?

RP: Por “evangélico” me refiero —uso el término de manera bastante amplia— primero, diría, a un cristiano ortodoxo según los credos, que cree la mayor parte de las cosas que todos los cristianos creen: creación —por lo que no me refiero a creacionismo, significa sólo que Dios creó todo—, la encarnación de Cristo, la resurrección, la ascensión, etc. Todas las cosas normales que los cristianos creen en todas partes. También tenemos una visión elevada de las Escrituras, que nuevamente es sólo una creencia cristiana tradicional: la Escritura es inspirada y autoritativa, aunque no quisiera ser demasiado prescriptivo acerca de cómo exactamente debe entenderse eso.

También es “evangélico” en un sentido diferente, en que el evangelio es la Buena Nueva, así que el universalismo evangélico como yo lo entiendo —diré lo que es “universalismo” en un momento— tiene que ser un universalismo que salga de los evangelios, algo centrado en los evangelios. Por lo tanto, para mí, un evangélico es alguien centrado en los evangelios, un cristiano ortodoxo común y corriente, con una visión elevada de la Escritura.

Y un universalista es alguien que cree que Dios reconciliará un día a todas las personas consigo mismo. Un universalista cristiano cree que a través de Cristo —a través de Cristo— Dios reconciliará a todos consigo mismo, al final.

NP: ¿Es ortodoxo el universalismo?

RP: Depende lo que quieras decir. Es compatible con la ortodoxia, no ortodoxo como tal. Déjenme aclarar eso. Hay algunos puntos de vista, algunas creencias que son centrales para la fe de los cristianos ortodoxos, por ejemplo, que Cristo murió y resucitó, etc. Están en los credos, y ser ortodoxo, entre otras cosas, significa creerlas.

El universalismo no está en los credos, y tampoco debería estarlo, así que no es un requisito para la ortodoxia, no es lo que llamaríamos un dogma. Es algo sobre lo que las personas pueden tener distintas opiniones, y durante la iglesia primitiva había distintos puntos de vista sobre este tema.

Yo sostengo que el universalismo ocupa un espacio intermedio entre la herejía y el dogma: no es herético, no está fuera de los límites de la ortodoxia, pero tampoco es un tema central para la ortodoxia. Es algo que los cristianos ortodoxos pueden creer y seguir siendo ortodoxos. Pero la verdad es que la mayoría de los cristianos ortodoxos, históricamente hablando, no han sido universalistas, y algunos de ellos de forma equivocada piensan que es herético. Sigue leyendo

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Michael Hardin: Cómo leía su Biblia Jesús (parte 4 y final)

Detalle de “Cristo apareciendo a sus discípulos después de la resurrección”, de William Blake (c. 1803-5)

Cuarta parte y final de esta serie por Michael Hardin, autor del libro La vida impulsada por Jesús. Enlace original (en inglés) aquí. Disfruten.

Cómo leía su Biblia Jesús (parte 4)

por Michael Hardin

Si Dios habla a través de las Escrituras, y creo que Dios sí lo hace, ¿cómo debemos comprender a Dios hablando? Comienzo con varios criterios.

El primero es que en Jesús “habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9). Jesús es la figura que se revela el carácter del Padre (Hebreos 1:1-3, Juan 1:1-18, etc.)

El segundo es éste: Dios habla a través de vasos resquebrajados. El más grande de discurso/acción de Dios puede encontrarse en la cruz. Dios hizo su mejor trabajo en la cruz, reconciliando a la humanidad obstinada, ciega y rebelde al perdonar sus pecados.

La cruz es el mayor lugar de quebrantamiento de Dios. Es en este quebrantamiento que vemos con mayor claridad el afecto de Dios por la humanidad, un afecto o amor que recibe incluso malos juicios, tortura,  humillación y vergüenza, y todavía anuncia el perdón.

Pablo en 2 Corintios 4 dice que tenemos “este tesoro en vasos de barro”. Este tesoro es el evangelio (versículo 3). Si un vaso pudiera contener la luz, por ejemplo la luz del Evangelio, y fuera perfecto, entonces esa luz no se vería, ya que no tendría ningún lugar través del cual brillar. Si estuviera agrietado, entonces habría lugares para que la luz se filtrara y resplandeciera.

Para mí, la Escritura es como un vaso agrietado, es porque está agrietado que la luz es capaz de brillar. Si en nuestro resquebrajamiento Dios hace brillar su luz, en y a través de nosotros, ¿no podemos también afirmar lo mismo de los profetas y de los apóstoles? ¿No podemos decir que somos más parecidos a Dios, no cuando estamos completos sino cuando estamos resquebrajados? ¿No lo sugiere el Cuarto Evangelio (Juan) en su visión de la relación entre la “gloria” (dóxa) y la cruz?

En otras palabras, no necesitamos una teoría de la Escritura donde la Biblia deba ser perfecta para que Dios revele el ser de Dios.

Algunos pueden objetar y decir que si es así, ¿cómo distinguimos entre qué es “la palabra del hombre” y qué es “la Palabra de Dios?” Esto ya ha sido respondido al sugerir que la revelación viene a través de la voz de la víctima que perdona.

Es el Crucificado el que nos habla la palabra eterna: shalom. El perdón anunciado por Jesús en la cruz no es diferente del “shalom” anunciado por el Jesús Resucitado. Son las dos caras de una moneda. Dios está en paz con la humanidad.

Por esta razón, no veo la cruz como la evacuación de todos los conceptos de la ira divina, existencial y escatológica. No hubo ira de Dios derramada sobre Jesús en la cruz; la ira es estrictamente nuestra. Tampoco existe una ira escatológica, como si Dios se hubiera aliviado sólo en parte en la cruz, pero que luego se asegurará de dar rienda suelta a la ira santa en el Final.

La cruz es la muerte de todos nuestros conceptos de Dios, y nosotros los seres humanos somos los que, a través de la justificación de los chivos expiatorios, creemos que Dios es uno con nosotros cuando victimizamos. Después de todo, “Dios” victimizó a muchas personas y grupos de personas en el Antiguo Testamento.

Esta manera sacrificial de pensar es acabada por el anti-sacrificio de Jesús. La sangre de Jesús cubre nuestros pecados, no a través de alguna transacción divina, sino cuando levantamos nuestras manos manchadas de sangre y escuchamos la voz divina: “Están perdonados, todos y cada uno de ustedes, todos ustedes”. Sigue leyendo

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Michael Hardin: Cómo leía su Biblia Jesús (parte 3)

Juan el Bautista enviando a sus discipulos a Cristo (c.1240-1310). Mosaico en el domo del Battistero di San Giovanni, Florencia, Italia.

Continuamos con la tercera parte de esta serie de Michael Hardin, autor del libro La vida impulsada por Jesús y co-fundador de Preaching Peace (Predicando Paz), una organización cuyo lema, muy relacionado con este posteo, es “Educando a la Iglesia en la visión de paz de Jesús”. Enlace original (en inglés) aquí. Disfruten.

Cómo leía su Biblia Jesús (parte 3)

por Michael Hardin

Terminamos el último mensaje diciendo:

Nada molesta más a algunas personas que perder un Dios iracundo, enojado, retributivo y castigador. Esto es sólo porque queremos creer que Dios toma partido, y que ese partido es inevitablemente el nuestro.

Gran parte de la enseñanza de Jesús subvierte esta forma sacrificial de pensar.

Un ejemplo es la parábola del fariseo y el publicano en Lucas 18:9-14, ¡donde lo que cuenta como justicia está completa y totalmente patas arriba!

Si, como sostuve en mi último posteo, Jesús comienza su ministerio preguntando cómo sería un Dios sin el castigo divino (Lucas 4), y si él actúa de esta manera en su ministerio y si interpreta la Biblia para decir esas cosas, surge la pregunta:

  • ¿No deberíamos también seguir a Jesús en interpretar nuestra Biblia de la misma manera?
  • ¿Es la interpretación bíblica también una parte del discipulado?
  • ¿Seguir a Jesús incluye algo más que vivir una vida virtuosa?
  • ¿Podría también tener que ver con ayudar a la gente a cambiar la forma en que se imaginan a Dios?

Tal fue el caso de Jesús, quien constantemente llamó a la gente a “cambiar su forma de pensar”. Esto es lo significa el arrepentimiento, cambiar la forma de pensar sobre las cosas (en griego, metanoia). Cuando cambiamos nuestra forma de ver y entender el carácter de Dios, todo lo demás cambia y nos volvemos (en hebreo, shuv) al Dios vivo y verdadero.

Podemos ver a Jesús haciendo lo mismo en Lucas 7:18-23 cuando responde a los seguidores de Juan el Bautista. Herodes había encarcelado al Bautista por su predicación contra la familia de Herodes. Juan no quería morir sin saber si Jesús era el que había de venir.

Ahora bien, ¿qué pudo haber creado esta duda en la mente de Juan? La respuesta está en la respuesta de Jesús a los discípulos de Juan: “Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído”, dice Jesús, y luego sigue una lista de los milagros. ¿Está Jesús diciendo: “Díganle a Juan que han visto a un hacedor de milagros y que Dios está haciendo grandes cosas a través mío?”

¿Acaso Juan no sabe ya estas cosas sobre Jesús? Seguramente sí. Los sanadores eran algo raro pero no infrecuente en la época de Jesús. ¿Qué está diciendo realmente Jesús?

Lucas 7:22 y ss. es una selección de textos, sobre todo de Isaías, pero que incluye también los milagros de Elías y Eliseo (ciegos: Isaías 61:1-2, 29:18, 35:5; cojos: 35:6; sordos: 29:18, 35:5; pobres: 29:19; muertos/leprosos: 1 Reyes 17:17-24 y 2 Reyes 5:1-27).

Todos los textos de Isaías incluyen una referencia a la venganza de Dios, ninguna de las cuales cita Jesús. Como en Lucas 4, lo que está en juego es la violencia retributiva de Dios, que era un aspecto importante de la proclamación de Juan (Lucas 3:7-9).

Juan, como los profetas anteriores a él, creía que Dios iba a traer una ira apocalíptica. En ninguna parte de la predicación de Jesús encontramos algo así, y esto es lo que confundió a Juan, al igual que confundió a los oyentes en la sinagoga de Jesús.

Jesús le dice a Juan implícitamente, a través de su mensaje a los seguidores de Juan, que la ira de Dios no es parte de su mensaje, más bien lo son las curaciones y las buenas noticias. Es decir, ¡Jesús estaba invitando a Juan a leer Isaías como él lo hacía!

Lo último que Jesús le dice a los discípulos de Juan el Bautista es “bienaventurado el que no se escandaliza por causa mía”. ¿Qué podía causar este escándalo? ¿Qué había dicho y hecho Jesús que haría que las personas tropezaran con su mensaje? Las pistas están aquí, en Lucas 4 y 7.

Jesús no incluyó como parte de su mensaje la idea de que Dios derramaría su ira sobre los enemigos de Israel con el fin de salvar a Israel. La violencia no es parte de la “economía divina” de Jesús.

Es triste decirlo, pero la mayoría de los cristianos siguen pensando más como Juan el Bautista que como Jesús.

Los cristianos han vivido mucho tiempo con un Dios castigador.

  • Decimos que Dios es perfecto y por lo tanto tiene el derecho de castigar a los que él considere conveniente.
  • Decimos que Dios traerá su justa ira sobre todos los que rechazan a Dios.
  • Decimos que Dios puede hacer lo que quiera, porque Dios es Dios.

Toda esta lógica es ajena a la enseñanza del evangelio de Jesús sobre el carácter de su Abba celestial.

Jesús no parte de una noción abstracta de Dios o de la metafísica platónica, sino con el Dios Creador a quien conoce como amoroso, amparador y preocupado por todas las personas, independientemente de su condición moral, su política, su origen étnico o su condición social o económica. Dios cuida de todos por igual.

Al eliminar el castigo divino de la obra y el carácter de Dios, Jesús, por primera vez en la historia humana, abrió un nuevo camino, un camino que nos invita a recorrer también.

Lamentablemente, pocos han encontrado este camino y la historia de la iglesia está llena de cientos, incluso miles de ejemplos de un dios con la cara de Jano, un dios que es misericordioso y colérico, amoroso y castigador. Algunos han dicho que tenemos que mantener unidos estos dos lados.

Jesús no lo hizo, y tampoco debemos hacerlo nosotros. Ya es hora de que sigamos a Jesús en reconsiderar cómo es una divinidad sin justicia retributiva.


Otras partes de esta serie:

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Michael Hardin: Cómo leía su Biblia Jesús (parte 2)

Seguimos con esta serie del autor y orador estadounidense Michael Hardin (para una presentación más completa de él, ver esta entrevista). En el posteo anterior, Hardin introdujo el incidente en la sinagoga en Nazaret en Lucas 4; en este continúa analizando la forma en que Jesus cita el texto de Isaías y por qué eso provocó la reacción airada de quienes lo escuchaban. Debo decir que antes de oír y leer a este autor, siempre asumí la interpretación tradicional (que lo que enojó a los judíos fue que Jesús estaba diciendo que él era el Mesías), pero el argumento de Hardin va mucho más allá, hasta la interpretación de la doctrina de Dios y de la violencia de Dios, de una manera que resulta muy estimulante para la reflexión.

Para un análisis más detallado y los argumentos completos, ver el libro La vida impulsada por Jesús. (También, para una interesante “versión moderna” del incidente en la sinagoga, ver “Alboroto en Nazaret por el hijo de José” en Periodista Digital). Enlace original (en inglés) aquí. Disfruten.

Cómo leía su Biblia Jesús (parte 2)

por Michael Hardin

Cuando yo enseño sobre Lucas 4, señalo que Isaías 61:1-2 era uno de los pasajes más populares en el judaísmo. Es citado en los Manuscritos del Mar Muerto y otros escritos, así como en la literatura rabínica. ¿Alguna vez han visto uno de esos letreros que dicen “Juan 3:16”? En la época de Jesús ése letrero habría dicho “Isaías 61:1-2”.

Lo que lo hacía tan importante era que se trataba de un pasaje típico para el Año del Jubileo. Era un texto que expresaba la esperanza de Israel, de liberación no sólo de la opresión espiritual, sino también de la opresión política y económica. La visión de Isaías era de shalom, de plenitud de todo en la vida.

La primera cosa a notar es que Jesús no cita el texto entero, sino que elimina una línea muy importante: “y el día de la venganza de nuestro Dios”. La pregunta es: ¿por qué hizo esto?

Algunos sugieren que ahora es el tiempo de la gracia, así que Jesús no cita el texto acerca de la venganza de Dios porque esta vendrá más adelante, al final de los tiempos. Pero en ningún otro lugar Jesús parece citar el texto bíblico de esta manera, y nunca parece dividir la obra de Dios en dispensaciones o períodos de tiempo. Algo más está pasando aquí.

En segundo lugar, está el problema de traducción que surge en Lucas 4:22. La mayoría de las traducciones indican que la multitud estaba satisfecha con Jesús. Estos mismos oyentes de la sinagoga después comentan: “¿No es éste el hijo de José?”

La entonación que se supone debemos usar sería algo así como: “¡Qué buen sermón y qué buen predicador ha resultado ser Jesús, su padre estaría muy orgulloso!” Pero, ¿es este el caso?

El texto griego es bastante sencillo y varias versiones tradicionales lo traducen adecuadamente como “todos daban testimonio de él”. Este testimonio no es ni positivo ni negativo. ¿Por qué entonces los traductores dicen “todos hablaban bien de él”?

Los traductores tienen que hacer lo que se conoce como una decisión sintáctica, tienen que decidir si el “dar testimonio” es negativo o positivo. Técnicamente hablando, tienen que decidir si el pronombre dativo, “de él”, es un dativo de desventaja o un dativo de ventaja: ¿la multitud daba testimonio a su favor o en su contra?

Si es el primer caso, entonces la entonación que dimos antes a la frase “¿no es éste el hijo de José?” tendría sentido, y a continuación Jesús se pondría sarcástico sin ninguna razón; pero si es el segundo caso, entonces también podríamos traducir este texto como “y todos hablaban mal de su sermón”, es decir, que no les gustó lo que dijo.

De forma que la entonación de la frase “¿no es éste el hijo de José?” debería ser traducida algo así como: “¿Quién se cree Jesús que es entrando en nuestra la sinagoga y diciendo esas cosas?” Con esta traducción alternativa y preferible del versículo 23, Jesús no está siendo sarcástico sino que está respondiendo a la negatividad de los oyentes.

Un tercer punto a destacar se refiere a los dos ejemplos que Jesús cita, de dos de los más grandes profetas de Israel, Elías y Eliseo. En ambos casos Jesús señala que Dios trabajó no dentro de los límites de Israel sino fuera del pueblo elegido cuando envió a estos profetas a alimentar y sanar.

¿Cuál es la conexión entre lo que estos profetas hicieron y lo que Jesús dijo cuando citó el texto de Isaías, y por qué la gente se enojó tanto con él como para querer matarlo?

Hemos señalado que cuando Jesús citó el texto de Isaías no citó la frase “y el día de la venganza de nuestro Dios”. Si, en la opinión popular, parte de la promesa del jubileo era que Dios iba a liberar a Israel de sus opresores, y si esa expectativa era que Dios iba a castigar a sus opresores, entonces la frase “y el día de venganza de nuestro Dios” sería un aspecto de la ansiada y esperada liberación con la que los enemigos de Israel serían derribados.

La liberación política era considerada un aspecto de la ira de Dios sobre los enemigos de Israel. Al eliminar esta línea, Jesús también eliminó la posibilidad de que el jubileo incluyera la ira de Dios sobre todos los que oprimían a Israel. Sus palabras eran de hecho “palabras de gracia”.

La cita de los dos ejemplos de Elías y Eliseo justifica la exclusión por parte de Jesús de este dicho de venganza, porque ambos profetas habían realizado sus milagros de curación entre extranjeros, a los que (en la religiosidad popular) se suponía que Dios odiaba.

En resumen, Jesús les estaba diciendo a sus oyentes de la sinagoga:

“El Jubileo está aquí, no sólo para ustedes sino también para aquellos que ustedes odian; de hecho, Dios también se dirige a sus opresores con este mensaje de jubileo, liberación y salvación. Dios se convertirá en el Dios de ellos, y por lo tanto todos ustedes serán una familia”.

Ahora podemos empezar a entender por qué se enojaron tanto con él.

Pero hay una implicación adicional que puede extraerse de esto. Mediante la eliminación de la frase relativa a la venganza de Dios, Jesús eliminó la noción de violencia retributiva de la doctrina de Dios.

En efecto, él está diciendo que Dios no es como pensamos: amoroso con nosotros y enojado con los que odiamos. Hay una pegatina con una frase que capta este problema. Dice: “¿No es conveniente que Dios odie justo a la misma gente que tú?”

Al igual que los galileos, también nosotros tenemos la tendencia de querer creer que Dios está de nuestro lado y que juzgará “al otro” que está en nuestra contra o es diferente a nosotros. Tal no era el caso con Jesús. El observó que Dios no hace distinciones entre los justos y los malos, entre opresores y oprimidos: ambos necesitan la liberación y la bendición de Dios. ¿No dice él: “Dios hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos” (Mateo 5:45)?

Este es quizás el punto más importante que trato de hacer en mi libro La vida impulsada por Jesús, que, como Jesús, es esencial para que podamos comenzar a replantearnos la forma de entender la “ira” o violencia retributiva de Dios.

Sugerir que Dios no es violento o mejor aún, que Dios no interviene en el ciclo de venganza y castigo retributivo sin duda le parecerá a muchos algo equivocado. Algunos de lo que hayan leído hasta aquí sin duda estarán dispuestos a expulsarme del pueblo. Si usted se siente así, ¿cuál es la diferencia entre como se siente usted y como se sintieron los oyentes de Jesús el día que él predicó en la sinagoga de su pueblo?

Nada molesta más a algunas personas que perder a un Dios iracundo, enojado, retributivo y castigador. Esto es sólo porque queremos creer que Dios toma partido, y que ese partido es inevitablemente el nuestro.


En la entrada de mañana, Hardin explorará algunas implicancias del eliminar la noción de violencia retributiva de la doctrina de Dios. Quedan tod@s invitad@s.

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Michael Hardin: Cómo leía su Biblia Jesús (parte 1.2)

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Enlace original aquí.

Cómo leía su Biblia Jesús (parte 1.2)

por Michael Hardin

Los protestantes con frecuencia argumentan que, como Jesús citó la Biblia judía, eso significa que él aceptaba su autoridad en su conjunto. Cuando hacen esto están introduciendo al pasado una visión moderna de la autoridad de la Escritura o el canon.

El hecho es que había muchos y variados puntos de vista de la autoridad de los escritos bíblicos, y no todos los grupos de la época de Jesús tenían la misma visión de la autoridad bíblica. También es cierto que la forma en que Jesús y los escritores del Nuevo Testamento citan e interpretan la Escritura sigue ciertos patrones de su cultura.

Los grupos de la época de Jesús tenían normas o directrices para la interpretación del texto bíblico. La pregunta clave para nosotros (y una que rara vez se plantea) es la siguiente: ¿tuvo Jesús un modo de usar su Biblia que fuera diferente de los que lo rodeaban? Yo digo que sí.

El texto clave para explorar en esta sección está en el sermón inaugural de Jesús en su sinagoga de Nazaret, que se encuentra en el Evangelio de Lucas (4:16-30).

Para ser justos, muchos eruditos críticos ven la mano del editor del Evangelio en este texto, señalando que muchas frases son típicas de Lucas. Sin embargo, sospecho que hay una historia auténtica que subyace a este texto por cuanto el primer sermón de Jesús casi hace que lo mataran.

También hay una gran congruencia con la forma en que Jesús interpreta la Escritura en este texto y su manera de entender la teología y la ética que encontramos en sus enseñanzas, por ejemplo, en el Sermón de la Llanura (Lucas 6).

Escena de "Jesús de Nazaret" (1977).

Escena de “Jesús de Nazaret” (1977).

En Lucas 4, Jesús vuelve a Nazaret después de haber sido bautizado y luego probado en el desierto. Entra en la sinagoga y se le pide que lea la Escritura.

En la época de Jesús esto podía ser de dos modos: primero, como lector (vocalizador) del texto hebreo, que los galileos no habrían entendido. Sería como que alguien leyera el Nuevo Testamento en griego en la iglesia de hoy.

Segundo, como traductor/intérprete, conocido como targumista. Esta persona no leía un pergamino sino que recitaba de memoria una traducción “estándar” en arameo (un tárgum), que era la lengua semítica común en Palestina. Lucas no es claro sobre qué rol adoptó Jesús, quizá fusionando ambas funciones en una sola. Sin embargo, en Lucas, Jesús toma el libro y lee de Isaías:

“El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor”.

Después de esto enrolla el pergamino, lo entrega al asistente quien lo guarda, y luego Jesús se sienta. El sermón fue corto y dulce. Él dice: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros”.

Ahora lo que sigue es extraño, porque al principio parece que los oyentes están muy contentos con lo que dijo Jesús. Pero él les replica con cierto sarcasmo y luego cita dos ejemplos (Elías y Eliseo) para justificar su sarcasmo. Es en este punto que la gente quiere acabar con él y matarlo arrojándolo por un precipicio.

Esto no tiene mucho sentido. Algunos intérpretes dicen que lo que puso a Jesús en problemas fue una especie de afirmación “divina”: que Dios lo había ungido para ser especial. ¿Pero es ése el caso?

En mi próximo posteo, con el fin de ver lo que está pasando aquí en Lucas 4, notaremos tres aspectos críticos pero interrelacionados de este episodio. En primer lugar, tomaremos nota de la manera en que Jesús cita el libro de Isaías en comparación con lo que realmente aparece en Isaías. En segundo lugar, veremos el problema de traducción del versículo 22. En tercer lugar, veremos por qué Jesús usa estos ejemplos específicos de Elías y Eliseo [4:25-27].


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Michael Hardin: Cómo leía su Biblia Jesús (parte 1.1)

Estudio Bíblico

Como mencionamos en un post anterior, Hardin es un autor y orador que vale la pena conocer y aprovechar, así que este post y los siguientes van muy recomendados. Artículo publicado originalmente en el blog de Peter Enns; enlace original (en inglés) aquí. Disfruten.

Cómo leía su Biblia Jesús (parte 1.1)

por Michael Hardin

michael-hardinDe los teólogos modernos hemos aprendido que lo que uno dice sobre la Escritura y cómo uno la utiliza pueden ser dos cosas diferentes, y que cómo se utiliza la Escritura es la verdadera indicación de lo que uno cree sobre ella.

Me doy cuenta, por ejemplo, que muchos predicadores usan las Escrituras como un trampolín: la citan y después saltan en una piscina de ideas, dejando el texto bíblico atrás. Lo que dicen puede ser bueno, verdadero, o incluso relevante, pero tiene poca o ninguna relación con el pasaje en discusión.

Otros predicadores que he escuchado tratan las Escrituras como si estuvieran diseccionando una rana en una clase de ciencias de séptimo grado. Se dan cuenta con alguna repugnancia de cosas que no les gustan, y pueden ser bastante críticos en el proceso de averiguar qué es lo que hay frente a ellos.

Algunos tienen un alto concepto de las Escrituras, por lo que quieren decir que las Escrituras son la Palabra de Dios, inspirada y sin error; sin embargo, la forma en que la usan delata que en realidad no se la toman muy en serio. Esas personas ignoran el contexto, y un texto sin contexto es un pretexto, o como dice mi amigo australiano Jarrod McKenna, “un texto sin contexto es un engaño”.

Estas personas tienen un enfoque de la Biblia como de canción de jardín de niños: un versículo por acá, un versículo por allá, un versículo por acullá. La predicación fundamentalista contemporánea es así; una serie de versículos en cadena donde todos dicen lo que sea que el predicador esté tratando de decir.

Eso hace que la Biblia sea plana, y se puede hacer todo tipo de cosas extrañas con una Biblia plana. Es como plastilina. Una lectura plana de la Biblia es como una película muda en blanco y negro comparada con una pantalla de televisión de alta definición con calidad Blu-Ray y sonido envolvente en 4D. ¿Qué preferiría usted? ¿Una delgada capa de mantequilla en un pan tostado frío o un buen banquete?

Hay una manera de leer la Biblia que es dadora de vida, reflexiva y gozosa. La forma en que se implementa la Escritura dice mucho más que lo que se cree sobre ella. Creer que algo es verdad acerca de la Biblia no significa que sea verdad, no importa cuántos lo hayan dicho.

Lo que cuenta, en definitiva, es la manera que la Biblia se interprete en tu vida, es decir, cómo tu vida es la interpretación viva de la Biblia.


En el posteo de mañana, Hardin revisará la forma en que la Biblia era leída en el judaismo c. del siglo I d.C.

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Tradicionalista, aniquilacionista, universalista (parte 3 y final)

Históricamente en el cristianismo ha habido tres opiniones distintas acerca del infierno: la visión tradicional del infierno como castigo consciente eterno, el aniquilacionismo o inmortalidad condicional, que dice que los no salvos dejarán de existir; y el universalismo cristiano o restauración universal, que dice que, eventualmente, todas las personas serán salvas y unidas con Dios a través de Cristo.

En esta serie, tres teólogos (un tradicionalista, un aniquilacionista y un universalista) nos cuentan por qué no comparten el punto de vista de los otros dos acerca del infierno, el castigo y la salvación. En esta entrega, un universalista  nos dice por qué no cree en el aniquilacionismo. Enlace original (en inglés) aquí. Disfruten.

Por qué no soy un aniquilacionista

por Robin Parry, editor para Wipf & Stock Publishers

Yo solía ser un aniquilacionista. Siempre he tenido, y mantengo, mucha simpatía por el aniquilacionismo y los que lo defienden. Sin embargo, en mi estudio y reflexión en los años posteriores, he abandonado mi aniquilacionismo. Aquí hay algunas razones:

# 1. El universalismo es más bíblico.

Me he convencido de que la teo-lógica de toda la historia bíblica, que va desde la creación a la nueva creación, se entiende mejor en términos de salvación universal que aniquilación.

Dios creó todas las cosas para un buen fin, no para el infierno. Mientras que la caída tuvo consecuencias cósmicas, Cristo vino a deshacer todos sus malos resultados. Abrazó nuestra naturaleza humana y se presentó como el representante de todos los seres humanos. Después, murió por todos y fue resucitado para todos.

En él, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo. En este momento el Espíritu está en acción llevando a la gente a la vida en Cristo, y un día Dios traerá todas las cosas a la unidad bajo Cristo, y Dios será todo en todos.

Todas las cosas son de Dios, por Dios, a través de Dios, para Dios. (Ver Gregory MacDonald, The Evangelical Universalist para mis argumentos completos, incluyendo una discusión sobre el lugar del juicio divino después de la muerte).

Creo que es evidente que si uno cree que Dios finalmente salvará a todas las personas, nadie será aniquilado. Por lo tanto, el caso a favor del universalismo es necesariamente un caso en contra del aniquilacionismo.

# 2. Puede socavar el amor de Dios.

Creo que la aniquilación nos empuja en la incómoda dirección de sacrificar o el amor de Dios o la victoria final de Dios. Empecemos con el amor. Los cristianos afirman que “Dios es amor” en su esencia misma. La lógica es simple: si Dios es amor, entonces la disposición de Dios hacia sus criaturas es amorosa. Amar a alguien es querer lo mejor para ellos. Así que si Dios es amor, Dios desea lo mejor para sus criaturas. ¿Y qué es eso? La unión con Dios en Cristo.

Ahora algunos cristianos creen que Dios es capaz de lograr que todas las personas acepten libremente el Evangelio y estén unidos a Cristo. Yo estoy entre ellos. Pero si esto es cierto y si Dios es amor, entonces, al final, todas las personas serán salvas.

Sin embargo, la mayoría de los que creen que Dios puede salvar a todos sin violar su libertad, creen que no lo hará. ¿Por qué? Porque Dios es libre de elegir redimir o no redimir a sus criaturas, amarlos o no amarlos.

Y, dicen, Dios no ama a todas sus criaturas (al menos no “totalmente”), sólo a algunos de ellos (es decir, los elegidos). Los otros son enviados al infierno, ya sea que conduzca a tormento eterno o a aniquilación. Todavía tengo que escuchar ninguna explicación remotamente plausible de cómo esto es compatible con la afirmación de que Dios es amor.

# 3. Puede socavar la victoria final de Dios.

Podemos salvar el amor divino al mismo tiempo que conservar el infierno, pero sólo poniendo en riesgo la victoria escatológica de Dios. Permítanme explicar. Algunos rechazan la idea de que Dios puede lograr que todas las personas abracen libremente el Evangelio. Ellos argumentan que Dios nos da la libertad para relegarnos al olvido a nosotros mismos. Él nos ama y no desea eso, pero lo permite.

Sin embargo, si la destrucción escatológica es algo que Dios permite a regañadientes a las criaturas infligirse a sí mismas, entonces eso representa el fallo permanente por parte de Dios para llevar a cabo sus propósitos en todas las criaturas. Él trató de detenerlas antes de que fuera demasiado tarde, pero se deslizaron a través de sus dedos como arena.

Si, por el contrario, es algo que Dios inflige de forma activa sobre criaturas pecadoras, entonces representa el abandono permanente por parte de Dios de sus propósitos para tales criaturas. Dios trató de atraer a más de ellas (algo no muy difícil en algunos casos), pero ellas frustraron sus intentos, por lo que dejó de intentar y las eliminó de la existencia.

De cualquier manera, Dios ha fallado en llevar a una parte significativa de su creación al destino que pretendía. En lugar de eso, se queda con el premio de consuelo. Es simplemente inconcebible para mí que Dios pueda fallar de manera tan catastrófica.

Resulta algo parecido el doble discurso orwelliano llamar al final de esta narrativa el triunfo de Dios sobre el pecado. El problema es que esta noción de victoria divina es teóricamente compatible con un estado en el que todo agente humano en la creación elige libremente la extinción.

Los ángeles verían un universo en llamas, en el que ninguno de aquellos por quien Cristo murió ha sido salvado, en el que ninguna de las intenciones de Dios para la creación se realizó, y dirían: “¡He aquí el triunfo de Dios sobre el pecado!” En mi opinión, para todo mundo parecería el triunfo del pecado y de Satanás sobre los propósitos de Dios.

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