Acciones parabólicas de Jesús – John Dominic Crossan

Sexta entrega con el historiador John Dominic Crossan hablando sobre Jesús y las parábolas. La presentación y primera entrega se encuentra aquí; pueden ver todas las partes de esta serie en este enlace. Disfruten.

Jesús: la parábola de Dios (parte 6)

por John Dominic Crossan

Jesús no sólo tiene historias, también tiene acciones parabólicas. Una acción parabólica, por ejemplo, sería que durante una guerra alguien entrara en una oficina de reclutamiento y tirara sangre sobre los papeles de los reclutas. Eso es una acción parabólica, y sabemos lo que significa: que se está en contra de la guerra.

Dos acciones parabólicas, en honor de la Semana Santa. Cuando Jesús fue Jerusalén, en lo que nosotros llamamos Domingo de Ramos, fue para hacer una acción parabólica contra el imperialismo romano: la entrada en Jerusalén; y contra el colaboracionismo religioso conservador: el incidente en el Templo. Las dos son acciones parabólicas.

The Last WeekJesús entra en Jerusalén montado en un burro. No es que venía muy cansado y necesitaba un burro para los últimos minutos de camino. De hecho, parece que era una burra con su cría: el pollino va trotando a un lado. Aparece en la portada original de nuestro libro La última semana para que puedan ver que era un burro hembra con su cría, lo que envía un mensaje muy claro. Si haces una acción de protesta, quieres que la audiencia la entienda. No quieres que piensen: “Debe estar cansado”.

¿Montar en un burro hembra con su cría? Es una sátira de la forma en que un conquistador entra en una ciudad. No es una “entrada triunfal” en Jerusalén, es una anti-entrada triunfal. Es una acción de protesta, y todos lo sabían. Estaba preparada: Jesús dice “vayan a buscar el burro, lo necesitamos ahora”. Es una acción de protesta, una acción parabólica. Y cita a Zacarías, que habla del Mesías que viene montado en un burro. Eso fue escrito por Zacarías en el siglo IV a.C., cuando Alejandro arremetía contra la costa del Levante destruyendo Tiro, Gaza; y que todos sabían cómo entraba en una ciudad un conquistador.

La segunda, al día siguiente, es la manifestación que acompaña a la anterior. Jesús entra al Templo y recrea Jeremías 7. Igual que con Zacarías 9 el domingo, el lunes Jeremías 7. Jeremías se paró frente al Templo y dijo: “Si siguen viniendo al Templo pensando que el culto, que dar culto a Dios, los exime de la justicia de Dios, entonces, dice Dios, voy a destruir el Templo. Lo han convertido en una cueva de ladrones”.

Recuerden que la cueva no es donde los ladrones roban. Es su guarida, su escondite. Su cueva es donde van para estar a salvo. Jeremías dice: “Han convertido el culto en un refugio para la justicia. Creen que mientras logren llegar al Templo están a salvo: ‘Lo logramos. Dios no puede tocarnos ahora’. Dios dice: ‘Voy a destruir el Templo para que no puedan hacer eso'”. Y, por cierto, eso casi le cuesta la vida a Jeremías.

Eso es lo que hace Jesús: no está “limpiando” el Templo, no había nada que ser limpiado. La gente que cambiaba monedas, etc., eran la base económica normal del Templo. No estaban haciendo nada malo. Lo que hace Jesús es mucho más drástico. Está diciendo: “En nombre de Jeremías, ustedes han hecho del culto una excusa para la justicia, así que voy a cerrar el local”.

Eso es lo que estaba pasando. Al botar las mesas de los cambistas destruye, por supuesto simbólicamente, la base económica del Templo. El Templo no podía sobrevivir sin las donaciones que llegaban de todo el mundo judío. Allí no se hacía nada malo, pero Jesús dice: “Han convertido mi Templo en cueva de ladrones”. No piensen que ahí se robaba, lo que habían hecho era decir: “a Dios le interesa más el culto, la justicia es una cosa adicional que también hay que hacer, pero es más importante el culto”. Y Dios dice: “Voy a destruir mi Templo”.

Estas son acciones parabólicas de Jesús. Acciones de Jesús que son parábolas. Su intención es hacernos pensar. Y hacernos pensar no sólo en Roma y en el Templo, sino en nosotros y nuestro mundo moderno.

* Para leer las otras entregas de esta serie: Jesús: la parábola de Dios – John Dominic Crossan

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“Los trabajadores de la viña” y la vida en Galilea en la época de Jesús

El siguiente texto es la transcripción y traducción de un video del arqueólogo Jonathan L. Reed (en el excelente portal Bible Odissey) que añade material para la reflexión sobre el último posteo, y sobre cómo las parábolas y el mensaje de Jesús se refieren a un contexto social, cultural y económico concreto. Si bien la interpretación más común de la parábola de los trabajadores de la viña (que Dios no hace distinción entre las personas) puede ser válida, y quizá sea la interpretación del mismo Mateo, intentar poner la narración en la realidad del siglo I le añade una dimensión de urgencia ante la injusticia de una forma de vida que no era lo que Jesús llamaba el Reino de Dios (como en el Padrenuestro: “dános hoy nuestro pan de cada día”). Vale la pena reflexionar desde ese punto de vista. Disfruten.

¿Cómo era la vida cotidiana en Galilea en la época de Jesús?

por Jonathan L. Reed

Jonathan ReedSi pensamos en la vida en Galilea alrededor del Mar de Galilea en la época de Jesús y en lugares como Capernaum o Magdala, en primer lugar necesitamos darnos cuenta de que era una sociedad y una economía impulsada por la agricultura; así que la mayoría de las personas en una u otra forma estaban involucradas en la agricultura. Si tenías la suerte de poseer tierras, por supuesto trabajabas tu propia tierra; si no eras dueño de tierras podías terminar trabajando la tierra de otra persona o podías bajar a oficios menores como la pesca, la pesca era una especie de comercio de nivel bajo.

Tenemos que tener en cuenta que, pescaras o te dedicaras a la agricultura, era una vida bastante dura, una vida difícil, un montón de trabajo servil, de trabajo bastante intenso, pero también trabajo muy estacional; de modo que había momentos en el ciclo agrícola donde no había mucho trabajo, donde tenías que luchar para ganarte la vida, tal vez produciendo cosas o pescando un poco más.

En general, la vida era mucho más difícil que en la actualidad. Estas aldeas de las que estamos hablando no eran ciudades en el sentido moderno, ni siquiera el sentido antiguo de la palabra. Eran aldeas sencillas.

El registro arqueológico nos dice que no había una gran cantidad de importaciones; no había muchas plantas bonitas, pisos de mosaico, ni tampoco muchos frescos en las paredes ni techos de tejas.

El Jesús de GalileaAsí que tenemos que pensar en mucho barro, algunos techos de paja y, hasta donde podemos decir, puede haberse usado estiércol para reforzar las paredes de vez en cuando. Así que eran lugares secos, polvorientos y en ocasiones, cuando llovía, malolientes.

No mucha gente vivía en esas aldeas, pueden haber tenido entre mil o incluso dos mil habitantes; y tenían una clase alta muy pequeña; la gente que estaba a cargo, que mandaba, eran los ricos; y lo otro que podemos decir de la época de Jesús es que la estratificación socio-económica comenzaba a intensificarse. No era tanto que los ricos se hacían más ricos y los pobres más pobres; era más que los ricos podían permitirse comprar algunos productos importados y un estilo de vida que era significativamente diferente al de los pobres; por lo que incluso si los pobres en la época de Jesús en realidad no estaban peor que antes, los más ricos eran capaces de mostrar su riqueza de formas más ostentosas.

Una de las parábolas que ilustra cómo creo que era la vida en la Antigüedad en términos de los aspectos socioeconómicos es la parábola de los trabajadores de la viña. Y Jesús, por supuesto, prepara el escenario y cuenta una parábola donde hay un grupo de personas que esperaban conseguir empleo, que estaban a la espera de trabajo, y eso se parece mucho a lo que tenemos hoy en día con los trabajadores indocumentados esperando ser recogidos cerca de un Home Depot; y esa desesperación o esperanza de encontrar un trabajo para ganar algo de dinero que alcanza tan sólo para el día o para la semana que viene es mostrada en la parábola por la ira de los que resienten que los que llegaron al final reciban el mismo pago que los que han trabajado el día completo. Yo no creo que sea tanto que están enojados con ellos como que están preocupados por sí mismos; y eso ilustra una situación en que la gente tiene temor por dónde va a conseguir el dinero para el pan que necesita hoy.

* Para profundizar en este tema: Reed, Jonathan, El Jesús de Galilea: aportaciones desde la Arqueología, Ediciones Sígueme, 2006 (que puede leerse online aquí).

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Parábolas y justicia estructural – John Dominic Crossan

Continuamos con las entregas del historiador John Dominic Crossan sobre Jesús y las parábolas.

Jesús: la parábola de Dios (parte 5)

por John Dominic Crossan

…Dios no lo va a hacer solo, nosotros no podemos hacerlo solos. Y por lo tanto, la función de las parábolas es incitarte, seducirte, provocarte para que pienses. Es un medio colaborativo pensado para motivarte.

Hoy quiero hablar de las parábolas de Jesús y de las parábolas acerca de Jesús. De las dos. Y, nuevamente, su función es hacernos pensar.

Recuerden también que si cuando Jesús dice “vayan y hagan lo mismo” al final del Buen Samaritano, la parábola se arruinaría si todos empezaran a debatir: “¿Esto de verdad ocurrió? ¿Inventó la historia, o sí pasó?” Fíjense cómo esa pregunta, que es válida y merece dedicarle atención, puede hacer fracasar todo: “No hablemos de ir y hacer lo mismo, mejor hablemos sobre si pasó o no”.

Parábolas de Jesús

 In Parables John Dominic CrossanEl primer libro que escribí, hace 40 años, se llamaba In Parables: The Challenge of the Historical Jesus [En parábolas: el desafío del Jesús histórico]. Uno de los problemas de escribir un libro sobre las parábolas es que todos queremos dar su significado. Y lo que ellas quieren es provocar. Así que no se puede saber lo que significan pero sí lo qué provocan en la audiencia. Son muy interactivas, así que lo importante es lo que le pasa a la audiencia. Por eso no nos gusta escribir sobre las parábolas, lo que queremos es decir “significa esto”.

Hice unos experimentos sobre esto con mis estudiantes de la Universidad De Paul, y es estupendo hacerlo con estudiantes porque están “des-iglesiados”. No les han dado la respuesta “correcta”: “significa esto”, por ejemplo, en Lucas. Les cuento una parábola y les pregunto qué creen que significa. Algunos estudiantes se quedan en silencio, se miran entre ellos por lo menos cinco minutos; y entonces uno dice lo que significa, y en ese mismo momento otro sabe lo que no significa. Un segundo antes no lo sabía. Así funciona.

Una de las cosas provocadoras que aparecen en estas parábolas, funcionen o no, es hacer que la gente entienda la diferencia entre justicia distributiva y retributiva. Entre cómo Dios quiere que el mundo de Dios sea repartido equitativamente y el castigo. Ese es un tema que aparece pero la audiencia tiene que elaborarlo. No estoy diciendo que significan eso.

Un segundo tema es la diferencia entre la justicia personal/individual, entre cómo nos las arreglamos para no robarnos o hacernos trampa, y la justicia sistémica o estructural la cual es mucho más difícil de ver.

Voy a darles dos ejemplos. Pero quiero que se imaginen a la audiencia replicando, y es muy posible que algunas de las parábolas no funcionaran. Imagínense a alguien escuchando el Buen Samaritano: “Ya entendí, Jesús. Dos pasaron de largo y uno se detuvo: siempre hay que estar con la mayoría. Ya entendí, Jesús”.

Jesús rogaba que alguien gritara: “¡Idiota! ¡No significa eso!” Pero si todos decían: “¡Qué sabio! Hay que hacer como el sacerdote y el levita. Alejémonos de los samaritanos”, Jesús estaba perdido. Mejor que consiguiera otra parábola, u otra audiencia.

Por ejemplo, la del administrador deshonesto. El mayordomo que toma las cuentas de lo que le deben a su amo y las cambia, las rebaja. Esa es la historia. Denle una hora a Jesús para contarla con lujo de detalles. ¿Cuál podría ser la respuesta?

Algunas personas de la audiencia podían ser campesinos, que siempre estaban amenazados por la sombra de la muerte. Otros podían ser administradores, o incluso algún terrateniente, que por definición siempre están ausentes pero podía haber alguno visitando sus tierras. Ese grupo comienza a discutir:

- “¿Es justo eso?”.

- “Está engañando a su amo”.

- “Sí, pero también el amo a él”.

La idea es que en ese intercambio comiencen a ver que están pasando dos cosas: que uno engaña al otro, eso ya lo sabemos. Pero también, y lo digo con mis palabras: ¿por qué el sistema siempre nos hace trampa? Si funciona bien, eso es lo que va a surgir.

Otro ejemplo más claro. ¿Recuerdan la de los trabajadores y la viña? Es época de cosecha y el dueño de la viña sale a las 6, las 9, las 12, las 15 y las 17 horas, y trae jornaleros a la viña. Cuando llega la noche, a las 6 de la tarde, les paga a todos un día completo, un denario, lo que sería un buen pago por un día de trabajo. Si el jornalero trabajara todos los días sería un muy buen salario, pero un jornalero es alguien que todos los días busca trabajo pero que no siempre lo consigue.

Todos reciben el mismo pago. Y desde la época de Mateo hasta ahora nos enfocamos en si eso es justo o no. Nos enfocamos en la justicia o injusticia personal/individual: “¿Era justo que hiciera eso?”

Pero momento. Dejemos de lado la justicia. Les habían dicho que era el dueño de la viña. Si la mayor parte de la audiencia eran campesinos, sabían que eso significaba que se cultivaban menos cereales para usar la tierra en las viñas: la ganancia con los cereales era del 5 por ciento, con las viñas el 7 por ciento. Y había que tener bastante capital para plantar una viña. Así que ya tenían clavada una espina: “¡Ese tipo nos cae mal! Los dueños de viñas nos caen mal. Y es tacaño. Salió a las 6, las 9, las 12, las 3 y las 5: es muy tacaño para contratar a todos en la mañana. Sale cada tres horas y trae los que él quiere. Y al final, se hace el bueno”.

Y también está la frase que se asegura que la audiencia entienda. Cuando sale a las 5 de la tarde, les dice: “¿Por qué han estado parados todo el día sin trabajar?” Podrán imaginárselos con los dientes apretados: “Porque nadie nos contrató, idiota”. Siempre los pobres siendo acusados de ser vagos. Nada nuevo.

¿Nadie de la audiencia lo entendía? ¿No había nadie que dijera: ¿Por qué les dice eso si estuvieron todo el día buscando trabajo? No eran vagos”? Y alguien quizá diría, y creo que esto es lo que Jesús rogaba que alguien dijera: “¿Rabí, por qué funciona así? ¿No es raro que en temporada alta la cosa funcione a favor del dueño de la viña? No tuvo que salir a las 6 de la mañana y pagar más para conseguir trabajadores. ¿Tanta mano de obra hay que pudo salir a las 5 de la tarde sabiendo que iban a estar ahí, y además echarles la culpa? ¿No es algo increíble un sistema que funciona así? Es extraordinario. Funciona a favor de los dueños de viñas”.

Si nadie lo decía, si la discusión era si tendría que haberles dado más a lo que estuvieron todo el día y que si quería ser generoso podría haberles invitado algo, entonces la audiencia lo había echado a perder. No había funcionado. Jesús iba a tener que usar más frases provocativas para asegurarse de que ocurriera.

En mis palabras, si funcionaba iban a aprender la diferencia entre la justicia estructural de un sistema que garantiza que los pobres obtengan una parte, y la justicia personal/individual o inclusive la caridad. Eso aprendían. Y que por supuesto, aparece en toda la Biblia, no es algo que haya inventado Jesús.

* En el siguiente posteo las acciones parabólicas de Jesús. Para leer las otras entregas de esta serie: Jesús: la parábola de Dios – John Dominic Crossan

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Reseña de “El poder de la parábola” de John Dominic Crossan (parte 2)

Segunda parte (y final) de la columna del erudito bíblico Greg Carey sobre el libro The Power of Parable [El poder de la parábola] de John Dominic Crossan (primera parte aquí). Enlace original (en inglés) aquí.

No le tema a este libro: Crossan sobre las parábolas y los Evangelios

por Greg Carey

Greg Carey

[...] Ahora bien, ¿qué hay de los Evangelios? Aquí es donde el argumento de Crossan causará controversia en las iglesias – y es un debate que los cristianos harían bien en seguir. Es vergonzoso, pero esta es la verdad: muchos líderes religiosos no comparten lo que saben acerca de los Evangelios. No confían en sus congregaciones: predican y enseñan como si nunca hubieran tomado un curso de estudios bíblicos.

Esto es lo que cualquier estudioso decente del Nuevo Testamento le dirá acerca de los Evangelios, y el libro de Crossan es valioso por señalarlo claramente. Los Evangelios no proporcionan crónicas directas de la enseñanzas y actividades de Jesús. Sus autores nunca pretendieron ofrecer ese servicio. En cambio, los evangelios ofrecen interpretaciones sobre Jesús y su importancia. Con seguridad recurrieron a las tradiciones acerca de lo que Jesús hizo y dijo, pero reformularon (y con frecuencia inventaron) material para promover su verdadera intención, es decir, formar la fe de sus audiencias.

Tenemos espacio para examinar sólo dos ejemplos de Crossan. Mateo incluye el famoso Sermón del Monte, en el que Jesús instruye a sus discípulos a amar a sus enemigos (5:43-48). Un discípulo no debe ni siquiera insultar a otra persona (5:21-26). Sin embargo, Mateo 23 nos presenta a Jesús en una invectiva contra sus adversarios, llamándolos hipócritas una y otra vez, entre otras cosas. ¿Qué pasa? ¿Jesús es inconsistente, o Mateo tiene una intención oculta? Crossan, al igual que la mayoría de los intérpretes, dice que Mateo 23 no refleja las enseñanzas de Jesús, sino un conflicto que surgió décadas después: un conflicto entre los seguidores judíos de Jesús a los que Mateo escribe y otros grupos judíos. La violencia retórica de Mateo refleja esas tensiones posteriores, dice Crossan, no una contradicción dentro de las enseñanzas de Jesús. Desafortunadamente, los 28 capítulos de Mateo funcionan como una parábola de ataque contra las facciones judías rivales, muy lejos de las enseñanzas no-violentas de Jesús y muy lejos de las parábolas-desafío.

Brevemente, un segundo ejemplo. A lo largo de su carrera a Crossan le han fascinado las historias de la resurrección. Sólo la versión de Juan contrapone al anónimo Discípulo Amado con Pedro. Cuando María les cuenta acerca de la tumba vacía, el Discípulo Amado deja atrás a Pedro camino a la tumba, es el primero que ve que está vacía, y es el primero en creer (20:3-9). Si el autor fuera un entrenador de fútbol, diría que el Discípulo Amado “tenía más ganas” que Pedro. No por casualidad, el Discípulo Amado proporciona la autoridad detrás del Evangelio de Juan (21:24-25), una autoridad mayor incluso que la de Pedro.

El libro de Crossan puede inquietar a algunos lectores. Sin embargo, este brillante y humilde erudito está ofreciendo un regalo. Muchos de los relatos de los Evangelios no sucedieron realmente, por lo menos no en la forma en que se les narró. Y los cristianos no deben encontrar inquietante ese hecho. En su lugar, esta toma de conciencia debería liberar a los lectores para percibir niveles de significado más profundos en los Evangelios.

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Reseña de “El poder de la parábola” de John Dominic Crossan (parte 1)

Ya que venimos hablando sobre las parábolas de Jesús en la visión del historiador John Dominic Crossan, les recomendamos encarecidamente la lectura de esta reseña de El poder de la parábola, el libro que resume sus argumentos. Esta columna fue publicada originalmente (en inglés) en el Huffington Post y acá se las ofreceremos en dos partes, en éste y en el próximo posteo. Greg Carey, es profesor de Nuevo Testamento en el Lancaster Theological Seminary, una institución cristiana de Pennsylvania, EE.UU.

No le tema a este libro: Crossan sobre las parábolas y los Evangelios

por Greg Carey

Greg CareyEl nuevo libro de John Dominic Crossan El poder de la parábola (The Power of Parable: How Fiction by Jesus Became Fiction about Jesuspuede provocar controversia entre algunos lectores religiosos. Sin embargo, para quienes aspiran a tomar en serio el Evangelio, Crossan tiene algunas cosas importantes que decir.

Este libro enlaza dos de los temas principales del área de investigación de Crossan. Conocido entre el público por su trabajo sobre el Jesús histórico, Crossan se ganó su reputación entre los expertos por sus provocadoras interpretaciones de las parábolas de Jesús. El poder de la Parábola comienza repasando cómo Crossan comprende el medio de enseñanza más distintivo de Jesús: la parábola. Luego explica que los autores de los evangelios hicieron algo muy similar a lo que hizo Jesús: Jesús inventaba historias sobre personas y situaciones comunes para transmitir su visión contracultural del reino de Dios. Los autores de los evangelios inventaron historias sobre Jesús para expresar sus visiones sobre quién era Jesús y porqué era importante. Los relatos de Jesús involucraban “eventos ficticios sobre personajes ficticios”, los Evangelios “eventos ficticios sobre personajes reales” (pág. 5).

The Power of ParableLa interpretación de Crossan sobre las parábolas de Jesús constituye aproximadamente la primera mitad del libro, su relato de los evangelios constituye la segunda. La segunda parte es la que generará más controversia en el público general, aunque los especialistas han estado lidiando con las ideas de Crossan acerca de las parábolas de Jesús durante 40 años.

Crossan define la parábola como “una historia metafórica” ​​(pág. 8), pero las parábolas de Jesús representan sólo un tipo específico de parábola. En este sentido, afirma Crossan, Mateo, Marcos y Lucas tergiversan la naturaleza de las parábolas de Jesús (Jesús no habla en parábolas en Juan).

Marcos, el evangelio más antiguo, presenta las parábolas como enigmas: pruebas que determinan si una persona “capta” la visión de Jesús del reino de Dios. Según Marcos 4:10-12, Jesús en realidad utiliza parábolas para distinguir entre los que están adentro, a los que se le ha entregado el misterio del reino, de los que están afuera. Y en Marcos 12:1-12 Jesús usa parábolas como un arma contra sus oponentes.

Lucas, sin embargo, utiliza las parábolas de Jesús como ejemplos. El Buen Samaritano es una lección sobre cómo comportarse, la Viuda Insistente enseña a orar insistentemente. Los investigadores con mentalidad de historiador como Crossan identifican fácilmente las señales de que Lucas ha domesticado las parábolas de Jesús añadiéndoles explicaciones que las convierten en lecciones.

Crossan sostiene que ni Marcos ni Lucas presentan correctamente las parábolas de Jesús. Las parábolas de Jesús no eran ni enigmas ni historias ejemplificadoras. En cambio, Jesús hablaba en “parábolas-desafío”: parábolas que desafiaban a sus oyentes a dar un paso atrás y reflexionar sobre el mundo y sobre Dios en maneras nuevas y contra-intuitivas. Invitaban a sus oyentes a reflexionar sobre “lo que se da por descontado en nuestro mundo” (pág. 63).

¿Quieren un buen ejemplo de una parábola-desafío? La famosa parábola del Buen Samaritano (Lucas 10:25-37) ha proporcionado durante mucho tiempo el caso típico de Crossan. La escena presenta un diálogo entre Jesús y un “abogado” – un experto en la ley de Israel – y termina con Jesús diciendo: “Vete y haz tú lo mismo”. En otras palabras, Lucas utiliza la parábola para enseñar a la gente que no hay ningún límite para el mandamiento de amar al prójimo.

Siendo una historia dentro de una historia, la propia parábola ocupa sólo unos pocos versículos dentro de la escena más grande. Un hombre, probablemente judío, se encuentra medio muerto al costado del camino. Y cuando pasan dos judíos supuestamente respetables, evitan a la víctima y lo dejan a su suerte. Sin embargo, casi todas las parábolas de Jesús vienen con un “gancho” o sorpresa. El “gancho” de esta parábola no está en el hecho de que un tercer transeúnte se detiene para ayudar, sino en la identidad de ese hombre. Ese hombre es un samaritano, considerado alguien inferior si es que no un enemigo por la mayoría de los judíos (el Evangelio de Juan recuerda a los lectores que los judíos no se trataban con los samaritanos).

No es de extrañar, afirma Crossan, que un hombre se detenga y ayude. Lo sorprendente es qué clase de hombre lo hace. Y esa es la esencia de una parábola-desafío. Una parábola-desafío toma las expectativas normales y las da vuelta. ¿En qué clase de mundo vivimos cuando los “buenos” judíos no muestran compasión, sino que un “malvado” samaritano ofrece misericordia?

Crossan ha influido en muchos intérpretes, que ahora tienen la expectativa de encontrar sorpresas en las parábolas de Jesús. No muchos intérpretes estarían de acuerdo en que Jesús sólo pronunció parábolas-desafío, pero las interpretaciones de Crossan sobre algunas de esas parábolas todavía dan forma al debate. [...]

*Segunda parte aquí

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Cómo contar una parábola: Jesús y el Buen Samaritano – John Dominic Crossan

En el posteo anterior en esta serie sobre Jesús y las parábolas, Crossan señala: “El atractivo, la provocación y lo molesto de una parábola es para que te vayas a tu casa pensando: “No sé qué significa, pero no me gusta. No entiendo la parábola del Samaritano, pero creo que no me gusta. Y si averiguo qué significa, entonces ahí sí que no me va a gustar”.

“La función de una parábola es participar, es hacer a la audiencia debatir [...] Las parábolas son pedagogía participativa. ¿No es algo hermoso? Si tu mensaje es sobre colaborar y participar, así debe ser tu medio de difundirlo”.

Jesús: la parábola de Dios (parte 4)

por John Dominic Crossan

John Dominic Crossan

John Dominic Crossan

Por ejemplo, el Buen Samaritano. Supongan que Jesús contara esa historia sin dar nombres. Que sólo hubiera dicho: “Iba una persona, y pasó una segunda, una tercera y una cuarta”. Que contara la historia, pero sin nombres: sin sacerdote, levita ni samaritano. Podrán imaginarse a la audiencia diciendo: “Sí, es verdad. Eso hay que hacer si encontramos a alguien agonizando. Amar al prójimo, eso que sale en Deuteronomio. Eso tendríamos que hacer”.

Sería como darle un masaje a sus buenas intenciones. Nadie se molestaría. Ni siquiera podrían replicar. ¿Qué iban a discutir? Sabían que debían hacerlo.

Jesús sube un poco la apuesta. Mantiene la misma historia, y dice que el sacerdote y el levita pasaron de largo, y que una tercera persona se detuvo y lo ayudó.

Ahora podría haber alboroto. Como ya mencioné, algunos dirían: “¿Por qué siempre atacas a los sacerdotes? Yo conozco al sacerdote del pueblo. Es buena gente, él lo hubiera ayudado. Eres un malintencionado, estás prejuzgando”. Ahí habría algo de debate sobre los sacerdotes, los levitas, etc.

Jesús intenta con otra versión de la parábola, con el sacerdote y el levita, pero poniendo al samaritano al borde del camino. El samaritano es golpeado, queda al borde del camino, y pasa un judío. Ahora la audiencia se pone más nerviosa:

- “Pero sí, quizá… En la Ley sale eso del extranjero que vive entre nosotros, y si el samaritano está en nuestro territorio…”
“Sí, quizá deberíamos hacerlo”.
“¡No, ellos no lo harían por nosotros!”

Se podría lograr un debate.

Pero lo que hace Jesús es muy provocador. Puso al judío al borde del camino y el samaritano se detiene a ayudar. Nosotros decimos “buen samaritano” sin detenernos a pensar, pero en el siglo I era como decir círculo cuadrado. Ahora no es problema. Para obtener la misma reacción hoy, habría convertir en el héroe a alguien que consideremos fuera de la ley, como contar en televisión una historia sobre el buen terrorista. Pueden ponerle sus propios personajes.

Carl_Bloch_Sermon_on_Mount_400Es algo que enfurece a la audiencia: “¿Por qué, Jesús? Si el mensaje era que ayudemos al necesitado, incluso a nuestro enemigo, podemos estar de acuerdo. No es que lo vayamos a hacer, pero nos gusta la idea. ¡Pero pusiste al samaritano como el héroe de la historia! Y al final, nos dices que vayamos y hagamos lo mismo. ¡Pero somos judíos! ¡Cómo vamos a hacer lo mismo! ¿Tenemos que recorrer el camino entre Jerusalén y Jericó buscando moribundos?”

Te obliga a pensar, porque nadie en su sano juicio diría: “Lo que quiere es que deje de ser judío, me vuelva samaritano, me consiga un burro, unos denarios y recorra ese camino hasta que encuentre un moribundo”. Por supuesto que no.

Y uno se da cuenta de inmediato lo absurdo que sería después de que Jesús contara esa parábola y dijera: “vayan y hagan lo mismo” que alguien levantara la mano y dijera: “Disculpa, Jesús, ¿eso de verdad ocurrió?” No sólo sería tonto, también sería una gran forma de distraer la atención de lo que importa. Supongan que alguien lo hiciera: “Jesús, ¿de verdad ocurrió? He andado por ese camino y sí es peligroso. Y es cierto que va como en bajada. Y una vez vi un burro. Así que debe haber pasado de verdad, ¿no? Es un chisme de por aquí: ¿Te contaron el del samaritano?”

La esperanza de Jesús era que alguien de la audiencia dijera: “¡Es una parábola!”. Si no, estaba en problemas. Si la discusión sólo era si de verdad había pasado, entonces no habían entendido nada. Tenía que intentar con otra. Quiero que presten atención porque esto tiene que ver con lo de mañana. Si solamente queremos discutir la historicidad de las parábolas, entonces me parece que estamos evitando a propósito el tema. Mejor debatamos su historicidad porque no tenemos la menor intención de ir y hacer lo mismo.

El mensaje de Jesús es que estamos llamados a colaborar con Dios para hacer realidad el Mundo de Dios aquí en la Tierra. O como dice el Padrenuestro, el Reino de Dios tiene que ver con la voluntad de Dios para esta Tierra. Y si éste es el mensaje de Jesús, la parábola es el medio más apropiado, la forma más probable de incitar, de provocar a una audiencia para que piensen. Para concluir: las parábolas son pedagogía participativa para una escatología participativa. Prueben con eso la próxima vez que vayan a un cóctel de eruditos bíblicos.

* Para leer las otras entregas de esta serie: Jesús: la parábola de Dios – John Dominic Crossan

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Las parábolas como pedagogía participativa – John Dominic Crossan

Tercera parte de la transcripción y traducción de la conferencia de Crossan sobre Jesús y las parábolas (ver también parte 1 y parte 2). En la anterior entrega Crossan decía:Mi nombre para lo que Jesús anunciaba es escatología colaborativa, un ésjaton participativo. No le decía a las personas que se prepararan, sino que no iba a pasar nada a menos que colaboraran con Dios. Es algo muy serio, porque no es seguir hablando de Dios sabiendo que en realidad sí podemos hacerlo. El mensaje de Jesús es: “No van a poder hacerlo sin Dios, y Dios no lo va a hacer sin ustedes”. A continuación, Crossan desarrolla esta idea y su relación con las parábolas.

Jesús: la parábola de Dios (parte 3)

por John Dominic Crossan

John Dominic Crossan

John Dominic Crossan

Supongamos que ése [ver la cita en la introducción a este posteo] era el mensaje de Jesús: un ésjaton colaborativo, un Reino participativo. Que nada va a pasar sin colaboración. ¿Cuál sería el medio apropiado para eso? ¿Por qué las parábolas son apropiadas para ese tipo de mensaje?

Primero que todo, ignoren lo que dice Marcos capítulo 4. Marcos 4 confunde acertijo con parábola. Los dos son modos interactivos de expresión: uno no se puede contar una buena parábola a sí mismo, y es muy difícil contarse a sí mismo un buen acertijo. Traten. Pero no son lo mismo. Son interactivos, los dos presuponen una audiencia, pero no son lo mismo, así que dejemos de lado a Marcos 4.

¿Qué es una parábola? Primero, no piensen en Jesús contando las parábolas como aparece en el Nuevo Testamento, donde toma máximo cinco minutos contar la parábola del Buen Samaritano. Y si alguien tose y no escucha la palabra “samaritano”, se arruina todo. Dénle una hora a Jesús, con una audiencia oral, que no eran educados como ustedes para no interrumpir. En una audiencia oral te replican, y la gente habla unos con otros. Así que por lo menos una hora. Muy interactivo, y muy perturbador. Esa es la función de una parábola: incitarte a pensar, provocarte pensar.

Imaginen que Simeón llega a su casa y le dice a su esposa Rebeca:

- “Esta mañana estuve escuchando a un hombre muy sabio. Hablaba sobre sembrar, y dijo que nos fijemos en las aves, el camino, los espinos y las rocas. Aprendí mucho esta mañana”.
“¡Simeón hijo de…! Ya sabíamos eso. Otra vez perdiste la mañana”, dice Rebeca.
“Eso dijo él”.
“¡Es una parábola! No estaba hablando de sembrar”.
- “¿Entonces de qué estaba hablando?”
“No sé, pero no estaba hablando de sembrar”.
“Y por qué no dijo lo que quería decir?”
“Porque quería que hicieras lo que nunca haces, Simeón: ¡pensar!”

No era sobre sembrar, ¿entonces sobre qué era?

El atractivo, la provocación y lo molesto de una parábola es para que te vayas a tu casa pensando: “No sé qué significa, pero no me gusta. No entiendo la parábola del Samaritano, pero creo que no me gusta. Y si averiguo qué significa, entonces ahí sí que no me va a gustar”.

La función de una parábola es participar, es hacer a la audiencia debatir. Si al terminar la gente le decía a Jesús: “Qué linda parábola, rabí”, entonces era un fracaso. No la uses de nuevo, Jesús, la echaste a perder. Pero si empezaban a debatir entre ellos:

- “Yo no creo que un samaritano ayude a un judío”.
- “Yo conozco a un samaritano buena persona”.
“¿Pero por qué siempre atacas a los sacerdotes y los levitas? Yo conozco a un levita buena gente”.
- “Y dos denarios no es suficiente para pagar una posada”.

Eso es justo lo que quieres que haga la audiencia, porque la estás incitando, provocando y molestando para que participen.

Las parábolas son pedagogía participativa. ¿No es algo hermoso? Si tu mensaje es sobre colaborar y participar, así debe ser tu medio de difundirlo. Tiene que incitar a la gente a pensar sin hacer lo que estoy haciendo, o sea, dar un discurso. Es contar una historia calculada para capturar su atención.

* Para leer las otras entregas de esta serie: Jesús: la parábola de Dios – John Dominic Crossan

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Jesús y la escatología participativa – John Dominic Crossan

Segunda parte de la transcripción y traducción de la conferencia de Crossan sobre Jesús y las parábolas (presentación y parte 1 aquí). Disfruten.

Jesús: la parábola de Dios (parte 2)

por John Dominic Crossan

 John Dominic CrossanLa escatología judía, que es la matriz de Jesús, daba mucha importancia a la inminencia: “Va a ser cualquier día de estos. Tiene que ser. Todo está empeorando”. Lo que hace Jesús es un cambio de paradigma. ¿Saben qué es eso? Cuando hay una tradición, puede ser en ciencia, en literatura, en política, o en cualquier cosa, puede ser en una política exterior o en una tradición doméstica; cuando se desarrolla como siempre ha sido, todo el mundo piensa: “así son las cosas”. Y luego algo pasa, y cambia. Hay un cambio de rumbo. Por lo general, cuando hay un cambio en la tradición, asusta, porque uno no sabe adónde va. Lo anterior se ve todo igual en comparación.

Todos los demás, incluyendo a Juan el Bautista, decían que iba a ocurrir de un momento a otro. Y Jesús hacía esta extraordinaria afirmación, y por favor, fíjense en lo raro que suena, que es una forma educada de decir lo estúpido que suena. Jesús decía: “No va a venir pronto, ya está aquí”.

Imagínense en la audiencia oyendo eso. Imaginen a alguien al fondo diciendo: “Jesús, tengo una pregunta. ¿Dijiste aquí o allí?” En arameo también funciona.

Y Jesús responde: “Estoy diciendo que ya está aquí”.

- “¡Pero Jesús, cómo puedes decir eso!”

Se entiende que dijeran que estaba cerca, a menos que se fuera tan imprudente como para dar una fecha. Como sabemos, “pronto” dura por lo menos dos mil años. “Pronto” es una palabra muy elástica, tanto en política como en religión.

- “Jesús, me encanta lo que dices. Tus parábolas son estupendas. No tengo idea de lo que significan, pero son estupendas. ¿Cómo puedes decir que el Reino de Dios está aquí? Mira a tu alrededor. Nada ha cambiado. El emperador todavía está en su trono en Roma y Antipas todavía está en su palacio. Nada ha cambiado, ¿y tú dices que ya llegó?”

Lo único que Jesús podía decir, y de hecho lo hace, es: “¿No ven lo que ha estado pasando? Ustedes han estado esperando que Dios lo haga a través de una intervención divina, y Dios ha estado esperando que ustedes lo hagan colaborando con Dios. Han estado esperando que Dios lo haga por ustedes, y Dios ha estado esperando que ustedes lo hagan junto con Dios. ¡Con razón no ha pasado nada!”

Sigue siendo verdad dos mil años y dos mil millones de cristianos después. Estamos esperando que Dios lo haga.

Mi nombre para lo que Jesús anunciaba es escatología colaborativa, un ésjaton participativo. No le decía a las personas que se prepararan, sino que no iba a pasar nada a menos que colaboraran con Dios. Es algo muy serio, porque no es seguir hablando de Dios sabiendo que en realidad sí podemos hacerlo. El mensaje de Jesús es: “No van a poder hacerlo sin Dios, y Dios no lo va a hacer sin ustedes“.

Permítanme resumir eso con dos obispos africanos, uno del norte de África y el otro de Sudáfrica, separados por un milenio y medio, que dijeron exactamente lo mismo, y que resumen el Cristianismo tan brevemente como lo hizo Jesús. Agustín, obispo de Hippo Regius, en la actual Argelia: “Dios te hizo sin ti, no te va a justificar sin ti”. Y en 1991 Desmond Tutu, arzobispo de Ciudad del Cabo, citó a Agustín y en realidad lo mejoró. Lo citó mal, pero le salió mejor. Dijo: “Dios sin ustedes no lo hará, así como ustedes sin Dios no pueden”. Esa es la esencia del Cristianismo.

* Para leer las otras entregas de esta serie: Jesús: la parábola de Dios – John Dominic Crossan

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Jesús, escatología, apocalipsis, parábolas – John Dominic Crossan

El siguiente texto es la transcripción y traducción de una conferencia del historiador y especialista en el Jesús histórico John Dominic Crossan sobre el tema Jesús y las parábolas. La fuente es este enlace de Youtube el cual sólo tiene el audio sin video, lo que hace dudar de la utilidad de subir una versión subtitulada a nuestro canal en dicha platafoma. Por ahora, entonces, sólo va el texto divido en varias entregas. Ignoro si el título que se indica es original de Crossan, pero como es bastante apropiado lo mantendremos. Disfruten.

Jesús: la parábola de Dios (parte 1)

por John Dominic Crossan

John Dominic Crossan

John Dominic Crossan

¿Por qué Jesús usaba parábolas? ¿Porque le gustaba contar historias? ¿O hay alguna conexión especial, una conexión apropiada, entre el mensaje de Jesús y las parábolas? ¿Existe alguna conexión entre el medio y el mensaje? O quizá incluso el medio es el mensaje.

Hoy voy a analizar el mensaje de Jesús y porqué parábolas, y mañana las parábolas de Jesús que conocemos: el Hijo Pródigo, el Buen Samaritano, etc.; y también la “mala costumbre”, que los evangelistas tomaron de Jesús, de inventar historias acerca de él. Él tenía la mala costumbre de inventar historias acerca de Dios, y ellos recogieron eso y empezaron a hacer lo mismo con él. Lo cual no nos gusta. Nos gustan las parábolas de Jesús, no nos gustan las parábolas acerca de Jesús.

¿Cuál es el mensaje de Jesús y en qué se relacionan el medio y el mensaje? Voy a aclarar algunos términos que son muy importantes. El primero es la palabra griega ésjaton, adjetivo: escatológico. Si han tenido la mala fortuna de toparse con eruditos bíblicos, seguramente la conocen. Díganla al pasar en un cóctel y vean lo que pasa. Pero es una palabra crucial para entender esto, así que permítanme desarrollarla.

Ésjaton es una palabra griega común y corriente que significa “final”. Si después de esto hubiera una larga fila para almorzar, si hablaran en griego, ustedes buscarían el ésjaton. No tiene nada que ver con teología: estarían buscando el “final” de la fila. Ésjaton significa “final”. Todo depende del final de qué.

¿Qué significaba ésjaton en el siglo I? El pueblo judío había pasado… Bueno, su fe era que Dios es justo. Dios era un Dios de justicia distributiva y derecho restaurador. Esa era su fe. Y además, Dios controlaba el Universo, también eso era su fe. Pero su experiencia era que el mundo es muy injusto, y en vez de una parte equitativa de su injusticia parecía que ellos recibían mucho más. Un imperio tras otro: los asirios, los babilonios, los medos, los persas, los macedonios y los romanos. ¿Cuándo se iba a acabar?

Ésjaton tiene que ver con: “¿cuándo se va a acabar todo esto? Nos están apaleando. Nuestra fe dice que Dios es justo, nuestra experiencia que el mundo es injusto: ¿cuándo vas a hacer algo? A ti te digo, al de arriba”. Así que ésjaton (voy a comenzar por lo que no es) no tiene nada que ver con el fin del mundo. No dejen que nadie les diga eso porque en el Mundo Antiguo nadie, ni judío, ni cristiano, ni pagano, podía imaginar el fin del mundo en la forma que nosotros podemos. Ahora sabemos cómo hacerlo. Podemos hacerlo atómica, biológica, científica, demográfica y ecológicamente, y recién vamos en la letra E. Así como vamos, claro que podemos imaginar el fin del mundo.

Para el Mundo Antiguo, Dios había creado el mundo y cada parte de el decía: “bueno”, “bueno”, “muy bueno”. Para Dios hubiera sido vergonzoso acabar el mundo, era admitir que todo era un error. Era como destituir al encargado. Ésjaton se refiere al fin del mal, la violencia, la guerra, la opresión, la injusticia y cualquier otra cosa mala que se les ocurra, sobre la Tierra transfigurada. Ése era su sueño. No era su esperanza, era su fe. ¿Porque cómo puedes tener un Dios justo y un mundo injusto sin renunciar a uno de los dos? Su fe exigía que Dios un día iba a vencer. A eso se le llama fe escatológica.

Tenían muy claro cómo iba a ser el mundo después, pero no cómo iba a pasar. Probablemente imaginaban algo así como un cegador destello de luz divina. El mundo iba a ser pacífico, no habría guerras. “Espadas en rejas de arad y lanzas en hoces”; “cada uno bajo su vid y bajo su higuera” y no en la del otro. Y sin miedo. Todo eso estaba claro. ¿Por qué nunca se dice?

Tenemos que hablar de otra palabra: apocalypsis; en español, apocalíptico. Apocalypsis es una palabra griega común y corriente que significa “revelación”.

Un escatólogo apocalíptico… suena a algo muy serio, ¿no? Un escatólogo apocalíptico es alguien, por ejemplo en el siglo I, que anuncia: “tengo una gran revelación de parte de Dios”. ¿Sobre qué? Sobre el ésjaton.

Mi traducción para ésjaton, que ahora pueden utilizar, es: la Gran Limpieza Divina de la Tierra. Por favor, escríbanlo con mayúsculas. La Gran Limpieza Divina del Mundo. De eso estamos hablando.

En el siglo I, bajo el Imperio Romano, el imperio más eficiente y duradero de su tiempo, si estás siendo dominado por eso y escuchas a un escatólogo apocalíptico, ¿qué revelación quisieras que te dé? Supongamos que dijera: “dentro de mil años el Reino de Dios será establecido en la Tierra”. Dejaría de ser un escatólogo apocalíptico en ese momento. Su audiencia se iría. Lo que todos querían oír era cuán pronto iba a ocurrir: “Mientras estemos vivos. Si no vamos a estar vivos, entonces no. Mientras estemos vivos. Y dínos porqué. Convéncenos de que va a ocurrir pronto”. Es como que nosotros querramos que nos convenzan de que la crisis económica no va a empeorar y va a acabar pronto. Ellos querían lo mismo: “Dínos cúan pronto va a ser”.

Un escatólogo apocalíptico en el siglo I era alguien que tenía un mensaje, de parte de Dios, acerca de la inminencia de la Gran Limpieza Divina. Pasemos a Jesús.

* Para leer las otras entregas de esta serie: Jesús: la parábola de Dios – John Dominic Crossan

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El fundamentalismo bíblico explicado con conejitos

lógica religiosa

Aunque esta imagen es muy usada para mostrar la negación de la evidencia científica de algunos cristianos fundamentalistas en los temas que no les gustan, también sirve para mostrar la manera en que esos mismos cristianos razonan respecto a la Biblia que dicen defender. Y es que en lugar de tratar de discernir qué es lo que tienen en las “piezas de rompecabezas” de los libros bíblicos, se encierran en una imagen de la “Palabra de Dios” idólatra creada por ellos mismos y que no tiene sustento. Por ejemplo, frente a la clara evidencia histórica y literaria que muestra que el Génesis no entrega un relato científico de la creación del mundo* prefieren seguir lo que según ellos dice la Biblia; se guían por sus propios razonamientos en lugar de las pruebas que la Biblia muestra. Desde este punto de vista decir “Dios no mentiría diciendo que creó el mundo en seis días si no fue así” no es muy distinto del “Es un pato. La caja no mentiría” de la imagen, ¿no les parece?

* No hacemos referencia a la abrumadora evidencia científica en contra de esa idea a propósito. El punto es señalar que el estudio de la Biblia misma es suficiente para desmontar la falsa noción de un relato científico en Génesis 1.

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