Reseña de “El poder de la parábola” de John Dominic Crossan (parte 2)

Segunda parte (y final) de la columna del erudito bíblico Greg Carey sobre el libro The Power of Parable [El poder de la parábola] de John Dominic Crossan (primera parte aquí). Enlace original (en inglés) aquí.

No le tema a este libro: Crossan sobre las parábolas y los Evangelios

por Greg Carey

Greg Carey

[...] Ahora bien, ¿qué hay de los Evangelios? Aquí es donde el argumento de Crossan causará controversia en las iglesias – y es un debate que los cristianos harían bien en seguir. Es vergonzoso, pero esta es la verdad: muchos líderes religiosos no comparten lo que saben acerca de los Evangelios. No confían en sus congregaciones: predican y enseñan como si nunca hubieran tomado un curso de estudios bíblicos.

Esto es lo que cualquier estudioso decente del Nuevo Testamento le dirá acerca de los Evangelios, y el libro de Crossan es valioso por señalarlo claramente. Los Evangelios no proporcionan crónicas directas de la enseñanzas y actividades de Jesús. Sus autores nunca pretendieron ofrecer ese servicio. En cambio, los evangelios ofrecen interpretaciones sobre Jesús y su importancia. Con seguridad recurrieron a las tradiciones acerca de lo que Jesús hizo y dijo, pero reformularon (y con frecuencia inventaron) material para promover su verdadera intención, es decir, formar la fe de sus audiencias.

Tenemos espacio para examinar sólo dos ejemplos de Crossan. Mateo incluye el famoso Sermón del Monte, en el que Jesús instruye a sus discípulos a amar a sus enemigos (5:43-48). Un discípulo no debe ni siquiera insultar a otra persona (5:21-26). Sin embargo, Mateo 23 nos presenta a Jesús en una invectiva contra sus adversarios, llamándolos hipócritas una y otra vez, entre otras cosas. ¿Qué pasa? ¿Jesús es inconsistente, o Mateo tiene una intención oculta? Crossan, al igual que la mayoría de los intérpretes, dice que Mateo 23 no refleja las enseñanzas de Jesús, sino un conflicto que surgió décadas después: un conflicto entre los seguidores judíos de Jesús a los que Mateo escribe y otros grupos judíos. La violencia retórica de Mateo refleja esas tensiones posteriores, dice Crossan, no una contradicción dentro de las enseñanzas de Jesús. Desafortunadamente, los 28 capítulos de Mateo funcionan como una parábola de ataque contra las facciones judías rivales, muy lejos de las enseñanzas no-violentas de Jesús y muy lejos de las parábolas-desafío.

Brevemente, un segundo ejemplo. A lo largo de su carrera a Crossan le han fascinado las historias de la resurrección. Sólo la versión de Juan contrapone al anónimo Discípulo Amado con Pedro. Cuando María les cuenta acerca de la tumba vacía, el Discípulo Amado deja atrás a Pedro camino a la tumba, es el primero que ve que está vacía, y es el primero en creer (20:3-9). Si el autor fuera un entrenador de fútbol, diría que el Discípulo Amado “tenía más ganas” que Pedro. No por casualidad, el Discípulo Amado proporciona la autoridad detrás del Evangelio de Juan (21:24-25), una autoridad mayor incluso que la de Pedro.

El libro de Crossan puede inquietar a algunos lectores. Sin embargo, este brillante y humilde erudito está ofreciendo un regalo. Muchos de los relatos de los Evangelios no sucedieron realmente, por lo menos no en la forma en que se les narró. Y los cristianos no deben encontrar inquietante ese hecho. En su lugar, esta toma de conciencia debería liberar a los lectores para percibir niveles de significado más profundos en los Evangelios.

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Reseña de “El poder de la parábola” de John Dominic Crossan (parte 1)

Ya que venimos hablando sobre las parábolas de Jesús en la visión del historiador John Dominic Crossan, les recomendamos encarecidamente la lectura de esta reseña de El poder de la parábola, el libro que resume sus argumentos. Esta columna fue publicada originalmente (en inglés) en el Huffington Post y acá se las ofreceremos en dos partes, en éste y en el próximo posteo. Greg Carey, es profesor de Nuevo Testamento en el Lancaster Theological Seminary, una institución cristiana de Pennsylvania, EE.UU.

No le tema a este libro: Crossan sobre las parábolas y los Evangelios

por Greg Carey

Greg CareyEl nuevo libro de John Dominic Crossan El poder de la parábola (The Power of Parable: How Fiction by Jesus Became Fiction about Jesuspuede provocar controversia entre algunos lectores religiosos. Sin embargo, para quienes aspiran a tomar en serio el Evangelio, Crossan tiene algunas cosas importantes que decir.

Este libro enlaza dos de los temas principales del área de investigación de Crossan. Conocido entre el público por su trabajo sobre el Jesús histórico, Crossan se ganó su reputación entre los expertos por sus provocadoras interpretaciones de las parábolas de Jesús. El poder de la Parábola comienza repasando cómo Crossan comprende el medio de enseñanza más distintivo de Jesús: la parábola. Luego explica que los autores de los evangelios hicieron algo muy similar a lo que hizo Jesús: Jesús inventaba historias sobre personas y situaciones comunes para transmitir su visión contracultural del reino de Dios. Los autores de los evangelios inventaron historias sobre Jesús para expresar sus visiones sobre quién era Jesús y porqué era importante. Los relatos de Jesús involucraban “eventos ficticios sobre personajes ficticios”, los Evangelios son “eventos ficticios sobre personajes reales” (pág. 5).

The Power of ParableLa interpretación de Crossan sobre las parábolas de Jesús constituye aproximadamente la primera mitad del libro, su relato de los evangelios constituye la segunda. La segunda parte es la que generará más controversia en el público general, aunque los especialistas han estado lidiando con las ideas de Crossan acerca de las parábolas de Jesús durante 40 años.

Crossan define la parábola como “una historia metafórica” ​​(pág. 8), pero las parábolas de Jesús representan sólo un tipo específico de parábola. En este sentido, afirma Crossan, Mateo, Marcos y Lucas tergiversan la naturaleza de las parábolas de Jesús (Jesús no habla en parábolas en Juan).

Marcos, el evangelio más antiguo, presenta las parábolas como enigmas: pruebas que determinan si una persona “capta” la visión de Jesús del reino de Dios. Según Marcos 4:10-12, Jesús en realidad utiliza parábolas para distinguir entre los que están adentro, a los que se le ha entregado el misterio del reino, de los que están afuera. Y en Marcos 12:1-12 Jesús usa parábolas como un arma contra sus oponentes.

Lucas, sin embargo, utiliza las parábolas de Jesús como ejemplos. El Buen Samaritano es una lección sobre cómo comportarse, la Viuda Insistente enseña a orar insistentemente. Los investigadores con mentalidad de historiador como Crossan identifican fácilmente las señales de que Lucas ha domesticado las parábolas de Jesús añadiéndoles explicaciones que las convierten en lecciones.

Crossan sostiene que ni Marcos ni Lucas presentan correctamente las parábolas de Jesús. Las parábolas de Jesús no eran ni enigmas ni historias ejemplificadoras. En cambio, Jesús hablaba en “parábolas-desafío”: parábolas que desafiaban a sus oyentes a dar un paso atrás y reflexionar sobre el mundo y sobre Dios en maneras nuevas y contra-intuitivas. Invitaban a sus oyentes a reflexionar sobre “lo que se da por descontado en nuestro mundo” (pág. 63).

¿Quieren un buen ejemplo de una parábola-desafío? La famosa parábola del Buen Samaritano (Lucas 10:25-37) ha proporcionado durante mucho tiempo el caso típico de Crossan. La escena presenta un diálogo entre Jesús y un “abogado” – un experto en la ley de Israel – y termina con Jesús diciendo: “Vete y haz tú lo mismo”. En otras palabras, Lucas utiliza la parábola para enseñar a la gente que no hay ningún límite para el mandamiento de amar al prójimo.

Siendo una historia dentro de una historia, la propia parábola ocupa sólo unos pocos versículos dentro de la escena más grande. Un hombre, probablemente judío, se encuentra medio muerto al costado del camino. Y cuando pasan dos judíos supuestamente respetables, evitan a la víctima y lo dejan a su suerte. Sin embargo, casi todas las parábolas de Jesús vienen con un “gancho” o sorpresa. El “gancho” de esta parábola no está en el hecho de que un tercer transeúnte se detiene para ayudar, sino en la identidad de ese hombre. Ese hombre es un samaritano, considerado alguien inferior si es que no un enemigo por la mayoría de los judíos (el Evangelio de Juan recuerda a los lectores que los judíos no se trataban con los samaritanos).

No es de extrañar, afirma Crossan, que un hombre se detenga y ayude. Lo sorprendente es qué clase de hombre lo hace. Y esa es la esencia de una parábola-desafío. Una parábola-desafío toma las expectativas normales y las da vuelta. ¿En qué clase de mundo vivimos cuando los “buenos” judíos no muestran compasión, sino que un “malvado” samaritano ofrece misericordia?

Crossan ha influido en muchos intérpretes, que ahora tienen la expectativa de encontrar sorpresas en las parábolas de Jesús. No muchos intérpretes estarían de acuerdo en que Jesús sólo pronunció parábolas-desafío, pero las interpretaciones de Crossan sobre algunas de esas parábolas todavía dan forma al debate. [...]

*Segunda parte aquí

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Cómo contar una parábola: Jesús y el Buen Samaritano – John Dominic Crossan

En el posteo anterior en esta serie sobre Jesús y las parábolas, Crossan señala: “El atractivo, la provocación y lo molesto de una parábola es para que te vayas a tu casa pensando: “No sé qué significa, pero no me gusta. No entiendo la parábola del Samaritano, pero creo que no me gusta. Y si averiguo qué significa, entonces ahí sí que no me va a gustar”.

“La función de una parábola es participar, es hacer a la audiencia debatir [...] Las parábolas son pedagogía participativa. ¿No es algo hermoso? Si tu mensaje es sobre colaborar y participar, así debe ser tu medio de difundirlo”.

Jesús: la parábola de Dios (parte 4)

por John Dominic Crossan

John Dominic Crossan

John Dominic Crossan

Por ejemplo, el Buen Samaritano. Supongan que Jesús contara esa historia sin dar nombres. Que sólo hubiera dicho: “Iba una persona, y pasó una segunda, una tercera y una cuarta”. Que contara la historia, pero sin nombres: sin sacerdote, levita ni samaritano. Podrán imaginarse a la audiencia diciendo: “Sí, es verdad. Eso hay que hacer si encontramos a alguien agonizando. Amar al prójimo, eso que sale en Deuteronomio. Eso tendríamos que hacer”.

Sería como darle un masaje a sus buenas intenciones. Nadie se molestaría. Ni siquiera podrían replicar. ¿Qué iban a discutir? Sabían que debían hacerlo.

Jesús sube un poco la apuesta. Mantiene la misma historia, y dice que el sacerdote y el levita pasaron de largo, y que una tercera persona se detuvo y lo ayudó.

Ahora podría haber alboroto. Como ya mencioné, algunos dirían: “¿Por qué siempre atacas a los sacerdotes? Yo conozco al sacerdote del pueblo. Es buena gente, él lo hubiera ayudado. Eres un malintencionado, estás prejuzgando”. Ahí habría algo de debate sobre los sacerdotes, los levitas, etc.

Jesús intenta con otra versión de la parábola, con el sacerdote y el levita, pero poniendo al samaritano al borde del camino. El samaritano es golpeado, queda al borde del camino, y pasa un judío. Ahora la audiencia se pone más nerviosa:

- “Pero sí, quizá… En la Ley sale eso del extranjero que vive entre nosotros, y si el samaritano está en nuestro territorio…”
- “Sí, quizá deberíamos hacerlo”.
- “¡No, ellos no lo harían por nosotros!”

Se podría lograr un debate.

Pero lo que hace Jesús es muy provocador. Puso al judío al borde del camino y el samaritano se detiene a ayudar. Nosotros decimos “buen samaritano” sin detenernos a pensar, pero en el siglo I era como decir círculo cuadrado. Ahora no es problema. Para obtener la misma reacción hoy, habría convertir en el héroe a alguien que consideremos fuera de la ley, como contar en televisión una historia sobre el buen terrorista. Pueden ponerle sus propios personajes.

Carl_Bloch_Sermon_on_Mount_400Es algo que enfurece a la audiencia: “¿Por qué, Jesús? Si el mensaje era que ayudemos al necesitado, incluso a nuestro enemigo, podemos estar de acuerdo. No es que lo vayamos a hacer, pero nos gusta la idea. ¡Pero pusiste al samaritano como el héroe de la historia! Y al final, nos dices que vayamos y hagamos lo mismo. ¡Pero somos judíos! ¡Cómo vamos a hacer lo mismo! ¿Tenemos que recorrer el camino entre Jerusalén y Jericó buscando moribundos?”

Te obliga a pensar, porque nadie en su sano juicio diría: “Lo que quiere es que deje de ser judío, me vuelva samaritano, me consiga un burro, unos denarios y recorra ese camino hasta que encuentre un moribundo”. Por supuesto que no.

Y uno se da cuenta de inmediato lo absurdo que sería después de que Jesús contara esa parábola y dijera: “vayan y hagan lo mismo” que alguien levantara la mano y dijera: “Disculpa, Jesús, ¿eso de verdad ocurrió?” No sólo sería tonto, también sería una gran forma de distraer la atención de lo que importa. Supongan que alguien lo hiciera: “Jesús, ¿de verdad ocurrió? He andado por ese camino y sí es peligroso. Y es cierto que va como en bajada. Y una vez vi un burro. Así que debe haber pasado de verdad, ¿no? Es un chisme de por aquí: ¿Te contaron el del samaritano?”

La esperanza de Jesús era que alguien de la audiencia dijera: “¡Es una parábola!”. Si no, estaba en problemas. Si la discusión sólo era si de verdad había pasado, entonces no habían entendido nada. Tenía que intentar con otra. Quiero que presten atención porque esto tiene que ver con lo de mañana. Si solamente queremos discutir la historicidad de las parábolas, entonces me parece que estamos evitando a propósito el tema. Mejor debatamos su historicidad porque no tenemos la menor intención de ir y hacer lo mismo.

El mensaje de Jesús es que estamos llamados a colaborar con Dios para hacer realidad el Mundo de Dios aquí en la Tierra. O como dice el Padrenuestro, el Reino de Dios tiene que ver con la voluntad de Dios para esta Tierra. Y si éste es el mensaje de Jesús, la parábola es el medio más apropiado, la forma más probable de incitar, de provocar a una audiencia para que piensen. Para concluir: las parábolas son pedagogía participativa para una escatología participativa. Prueben con eso la próxima vez que vayan a un cóctel de eruditos bíblicos.

* Para leer las otras entregas de esta serie: Jesús: la parábola de Dios – John Dominic Crossan

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Las parábolas como pedagogía participativa – John Dominic Crossan

Tercera parte de la transcripción y traducción de la conferencia de Crossan sobre Jesús y las parábolas (ver también parte 1 y parte 2). En la anterior entrega Crossan decía:Mi nombre para lo que Jesús anunciaba es escatología colaborativa, un ésjaton participativo. No le decía a las personas que se prepararan, sino que no iba a pasar nada a menos que colaboraran con Dios. Es algo muy serio, porque no es seguir hablando de Dios sabiendo que en realidad sí podemos hacerlo. El mensaje de Jesús es: “No van a poder hacerlo sin Dios, y Dios no lo va a hacer sin ustedes”. A continuación, Crossan desarrolla esta idea y su relación con las parábolas.

Jesús: la parábola de Dios (parte 3)

por John Dominic Crossan

John Dominic Crossan

John Dominic Crossan

Supongamos que ése [ver la cita en la introducción a este posteo] era el mensaje de Jesús: un ésjaton colaborativo, un Reino participativo. Que nada va a pasar sin colaboración. ¿Cuál sería el medio apropiado para eso? ¿Por qué las parábolas son apropiadas para ese tipo de mensaje?

Primero que todo, ignoren lo que dice Marcos capítulo 4. Marcos 4 confunde acertijo con parábola. Los dos son modos interactivos de expresión: uno no se puede contar una buena parábola a sí mismo, y es muy difícil contarse a sí mismo un buen acertijo. Traten. Pero no son lo mismo. Son interactivos, los dos presuponen una audiencia, pero no son lo mismo, así que dejemos de lado a Marcos 4.

¿Qué es una parábola? Primero, no piensen en Jesús contando las parábolas como aparece en el Nuevo Testamento, donde toma máximo cinco minutos contar la parábola del Buen Samaritano. Y si alguien tose y no escucha la palabra “samaritano”, se arruina todo. Dénle una hora a Jesús, con una audiencia oral, que no eran educados como ustedes para no interrumpir. En una audiencia oral te replican, y la gente habla unos con otros. Así que por lo menos una hora. Muy interactivo, y muy perturbador. Esa es la función de una parábola: incitarte a pensar, provocarte pensar.

Imaginen que Simeón llega a su casa y le dice a su esposa Rebeca:

- “Esta mañana estuve escuchando a un hombre muy sabio. Hablaba sobre sembrar, y dijo que nos fijemos en las aves, el camino, los espinos y las rocas. Aprendí mucho esta mañana”.
- “¡Simeón hijo de…! Ya sabíamos eso. Otra vez perdiste la mañana”, dice Rebeca.
- “Eso dijo él”.
- “¡Es una parábola! No estaba hablando de sembrar”.
- “¿Entonces de qué estaba hablando?”
- “No sé, pero no estaba hablando de sembrar”.
- “Y por qué no dijo lo que quería decir?”
- “Porque quería que hicieras lo que nunca haces, Simeón: ¡pensar!”

No era sobre sembrar, ¿entonces sobre qué era?

El atractivo, la provocación y lo molesto de una parábola es para que te vayas a tu casa pensando: “No sé qué significa, pero no me gusta. No entiendo la parábola del Samaritano, pero creo que no me gusta. Y si averiguo qué significa, entonces ahí sí que no me va a gustar”.

La función de una parábola es participar, es hacer a la audiencia debatir. Si al terminar la gente le decía a Jesús: “Qué linda parábola, rabí”, entonces era un fracaso. No la uses de nuevo, Jesús, la echaste a perder. Pero si empezaban a debatir entre ellos:

- “Yo no creo que un samaritano ayude a un judío”.
- “Yo conozco a un samaritano buena persona”.
- “¿Pero por qué siempre atacas a los sacerdotes y los levitas? Yo conozco a un levita buena gente”.
- “Y dos denarios no es suficiente para pagar una posada”.

Eso es justo lo que quieres que haga la audiencia, porque la estás incitando, provocando y molestando para que participen.

Las parábolas son pedagogía participativa. ¿No es algo hermoso? Si tu mensaje es sobre colaborar y participar, así debe ser tu medio de difundirlo. Tiene que incitar a la gente a pensar sin hacer lo que estoy haciendo, o sea, dar un discurso. Es contar una historia calculada para capturar su atención.

* Para leer las otras entregas de esta serie: Jesús: la parábola de Dios – John Dominic Crossan

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Jesús y la escatología participativa – John Dominic Crossan

Segunda parte de la transcripción y traducción de la conferencia de Crossan sobre Jesús y las parábolas (presentación y parte 1 aquí). Disfruten.

Jesús: la parábola de Dios (parte 2)

por John Dominic Crossan

 John Dominic CrossanLa escatología judía, que es la matriz de Jesús, daba mucha importancia a la inminencia: “Va a ser cualquier día de estos. Tiene que ser. Todo está empeorando”. Lo que hace Jesús es un cambio de paradigma. ¿Saben qué es eso? Cuando hay una tradición, puede ser en ciencia, en literatura, en política, o en cualquier cosa, puede ser en una política exterior o en una tradición doméstica; cuando se desarrolla como siempre ha sido, todo el mundo piensa: “así son las cosas”. Y luego algo pasa, y cambia. Hay un cambio de rumbo. Por lo general, cuando hay un cambio en la tradición, asusta, porque uno no sabe adónde va. Lo anterior se ve todo igual en comparación.

Todos los demás, incluyendo a Juan el Bautista, decían que iba a ocurrir de un momento a otro. Y Jesús hacía esta extraordinaria afirmación, y por favor, fíjense en lo raro que suena, que es una forma educada de decir lo estúpido que suena. Jesús decía: “No va a venir pronto, ya está aquí”.

Imagínense en la audiencia oyendo eso. Imaginen a alguien al fondo diciendo: “Jesús, tengo una pregunta. ¿Dijiste aquí o allí?” En arameo también funciona.

Y Jesús responde: “Estoy diciendo que ya está aquí”.

- “¡Pero Jesús, cómo puedes decir eso!”

Se entiende que dijeran que estaba cerca, a menos que se fuera tan imprudente como para dar una fecha. Como sabemos, “pronto” dura por lo menos dos mil años. “Pronto” es una palabra muy elástica, tanto en política como en religión.

- “Jesús, me encanta lo que dices. Tus parábolas son estupendas. No tengo idea de lo que significan, pero son estupendas. ¿Cómo puedes decir que el Reino de Dios está aquí? Mira a tu alrededor. Nada ha cambiado. El emperador todavía está en su trono en Roma y Antipas todavía está en su palacio. Nada ha cambiado, ¿y tú dices que ya llegó?”

Lo único que Jesús podía decir, y de hecho lo hace, es: “¿No ven lo que ha estado pasando? Ustedes han estado esperando que Dios lo haga a través de una intervención divina, y Dios ha estado esperando que ustedes lo hagan colaborando con Dios. Han estado esperando que Dios lo haga por ustedes, y Dios ha estado esperando que ustedes lo hagan junto con Dios. ¡Con razón no ha pasado nada!”

Sigue siendo verdad dos mil años y dos mil millones de cristianos después. Estamos esperando que Dios lo haga.

Mi nombre para lo que Jesús anunciaba es escatología colaborativa, un ésjaton participativo. No le decía a las personas que se prepararan, sino que no iba a pasar nada a menos que colaboraran con Dios. Es algo muy serio, porque no es seguir hablando de Dios sabiendo que en realidad sí podemos hacerlo. El mensaje de Jesús es: “No van a poder hacerlo sin Dios, y Dios no lo va a hacer sin ustedes“.

Permítanme resumir eso con dos obispos africanos, uno del norte de África y el otro de Sudáfrica, separados por un milenio y medio, que dijeron exactamente lo mismo, y que resumen el Cristianismo tan brevemente como lo hizo Jesús. Agustín, obispo de Hippo Regius, en la actual Argelia: “Dios te hizo sin ti, no te va a justificar sin ti”. Y en 1991 Desmond Tutu, arzobispo de Ciudad del Cabo, citó a Agustín y en realidad lo mejoró. Lo citó mal, pero le salió mejor. Dijo: “Dios sin ustedes no lo hará, así como ustedes sin Dios no pueden”. Esa es la esencia del Cristianismo.

* Para leer las otras entregas de esta serie: Jesús: la parábola de Dios – John Dominic Crossan

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Jesús, escatología, apocalipsis, parábolas – John Dominic Crossan

El siguiente texto es la transcripción y traducción de una conferencia del historiador y especialista en el Jesús histórico John Dominic Crossan sobre el tema Jesús y las parábolas. La fuente es este enlace de Youtube el cual sólo tiene el audio sin video, lo que hace dudar de la utilidad de subir una versión subtitulada a nuestro canal en dicha platafoma. Por ahora, entonces, sólo va el texto divido en varias entregas. Ignoro si el título que se indica es original de Crossan, pero como es bastante apropiado lo mantendremos. Disfruten.

Jesús: la parábola de Dios (parte 1)

por John Dominic Crossan

John Dominic Crossan

John Dominic Crossan

¿Por qué Jesús usaba parábolas? ¿Porque le gustaba contar historias? ¿O hay alguna conexión especial, una conexión apropiada, entre el mensaje de Jesús y las parábolas? ¿Existe alguna conexión entre el medio y el mensaje? O quizá incluso el medio es el mensaje.

Hoy voy a analizar el mensaje de Jesús y porqué parábolas, y mañana las parábolas de Jesús que conocemos: el Hijo Pródigo, el Buen Samaritano, etc.; y también la “mala costumbre”, que los evangelistas tomaron de Jesús, de inventar historias acerca de él. Él tenía la mala costumbre de inventar historias acerca de Dios, y ellos recogieron eso y empezaron a hacer lo mismo con él. Lo cual no nos gusta. Nos gustan las parábolas de Jesús, no nos gustan las parábolas acerca de Jesús.

¿Cuál es el mensaje de Jesús y en qué se relacionan el medio y el mensaje? Voy a aclarar algunos términos que son muy importantes. El primero es la palabra griega ésjaton, adjetivo: escatológico. Si han tenido la mala fortuna de toparse con eruditos bíblicos, seguramente la conocen. Díganla al pasar en un cóctel y vean lo que pasa. Pero es una palabra crucial para entender esto, así que permítanme desarrollarla.

Ésjaton es una palabra griega común y corriente que significa “final”. Si después de esto hubiera una larga fila para almorzar, si hablaran en griego, ustedes buscarían el ésjaton. No tiene nada que ver con teología: estarían buscando el “final” de la fila. Ésjaton significa “final”. Todo depende del final de qué.

¿Qué significaba ésjaton en el siglo I? El pueblo judío había pasado… Bueno, su fe era que Dios es justo. Dios era un Dios de justicia distributiva y derecho restaurador. Esa era su fe. Y además, Dios controlaba el Universo, también eso era su fe. Pero su experiencia era que el mundo es muy injusto, y en vez de una parte equitativa de su injusticia parecía que ellos recibían mucho más. Un imperio tras otro: los asirios, los babilonios, los medos, los persas, los macedonios y los romanos. ¿Cuándo se iba a acabar?

Ésjaton tiene que ver con: “¿cuándo se va a acabar todo esto? Nos están apaleando. Nuestra fe dice que Dios es justo, nuestra experiencia que el mundo es injusto: ¿cuándo vas a hacer algo? A ti te digo, al de arriba”. Así que ésjaton (voy a comenzar por lo que no es) no tiene nada que ver con el fin del mundo. No dejen que nadie les diga eso porque en el Mundo Antiguo nadie, ni judío, ni cristiano, ni pagano, podía imaginar el fin del mundo en la forma que nosotros podemos. Ahora sabemos cómo hacerlo. Podemos hacerlo atómica, biológica, científica, demográfica y ecológicamente, y recién vamos en la letra E. Así como vamos, claro que podemos imaginar el fin del mundo.

Génesis 1:31

Para el Mundo Antiguo, Dios había creado el mundo y cada parte de el decía: “bueno”, “bueno”, “muy bueno”. Para Dios hubiera sido vergonzoso acabar el mundo, era admitir que todo era un error. Era como destituir al encargado. Ésjaton se refiere al fin del mal, la violencia, la guerra, la opresión, la injusticia y cualquier otra cosa mala que se les ocurra, sobre la Tierra transfigurada. Ése era su sueño. No era su esperanza, era su fe. ¿Porque cómo puedes tener un Dios justo y un mundo injusto sin renunciar a uno de los dos? Su fe exigía que Dios un día iba a vencer. A eso se le llama fe escatológica.

Tenían muy claro cómo iba a ser el mundo después, pero no cómo iba a pasar. Probablemente imaginaban algo así como un cegador destello de luz divina. El mundo iba a ser pacífico, no habría guerras. “Espadas en rejas de arad y lanzas en hoces”; “cada uno bajo su vid y bajo su higuera” y no en la del otro. Y sin miedo. Todo eso estaba claro. ¿Por qué nunca se dice?

Tenemos que hablar de otra palabra: apocalypsis; en español, apocalíptico. Apocalypsis es una palabra griega común y corriente que significa “revelación”.

Un escatólogo apocalíptico… suena a algo muy serio, ¿no? Un escatólogo apocalíptico es alguien, por ejemplo en el siglo I, que anuncia: “tengo una gran revelación de parte de Dios”. ¿Sobre qué? Sobre el ésjaton.

Mi traducción para ésjaton, que ahora pueden utilizar, es: la Gran Limpieza Divina de la Tierra. Por favor, escríbanlo con mayúsculas. La Gran Limpieza Divina del Mundo. De eso estamos hablando.

En el siglo I, bajo el Imperio Romano, el imperio más eficiente y duradero de su tiempo, si estás siendo dominado por eso y escuchas a un escatólogo apocalíptico, ¿qué revelación quisieras que te dé? Supongamos que dijera: “dentro de mil años el Reino de Dios será establecido en la Tierra”. Dejaría de ser un escatólogo apocalíptico en ese momento. Su audiencia se iría. Lo que todos querían oír era cuán pronto iba a ocurrir: “Mientras estemos vivos. Si no vamos a estar vivos, entonces no. Mientras estemos vivos. Y dínos porqué. Convéncenos de que va a ocurrir pronto”. Es como que nosotros querramos que nos convenzan de que la crisis económica no va a empeorar y va a acabar pronto. Ellos querían lo mismo: “Dínos cúan pronto va a ser”.

Un escatólogo apocalíptico en el siglo I era alguien que tenía un mensaje, de parte de Dios, acerca de la inminencia de la Gran Limpieza Divina. Pasemos a Jesús.

* Para leer las otras entregas de esta serie: Jesús: la parábola de Dios – John Dominic Crossan

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El fundamentalismo bíblico explicado con conejitos

lógica religiosa

Aunque esta imagen es muy usada para mostrar la negación de la evidencia científica de algunos cristianos fundamentalistas en los temas que no les gustan, también sirve para mostrar la manera en que esos mismos cristianos razonan respecto a la Biblia que dicen defender. Y es que en lugar de tratar de discernir qué es lo que tienen en las “piezas de rompecabezas” de los libros bíblicos, se encierran en una imagen de la “Palabra de Dios” idólatra creada por ellos mismos y que no tiene sustento. Por ejemplo, frente a la clara evidencia histórica y literaria que muestra que el Génesis no entrega un relato científico de la creación del mundo* prefieren seguir lo que según ellos dice la Biblia; se guían por sus propios razonamientos en lugar de las pruebas que la Biblia muestra. Desde este punto de vista decir “Dios no mentiría diciendo que creó el mundo en seis días si no fue así” no es muy distinto del “Es un pato. La caja no mentiría” de la imagen, ¿no les parece?

* No hacemos referencia a la abrumadora evidencia científica en contra de esa idea a propósito. El punto es señalar que el estudio de la Biblia misma es suficiente para desmontar la falsa noción de un relato científico en Génesis 1.

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Adán, Eva y la serpiente de Génesis 3

La siguiente columna del biblista argentino Ariel Álvarez Valdés explora la historia de Adán, Eva y la serpiente de Génesis 3 en el contexto histórico y las controversias religiosas del antiguo Israel con la religión canaanita. Enlace original aquí.

La serpiente del paraíso

por Ariel Álvarez Valdés

Una víbora que habla

Hay un enigma que siempre ha intrigado a los lectores de la Biblia, y que tiene que ver con el relato del pecado original: es el de la serpiente que tentó a la mujer en el Paraíso. ¿Quién era realmente? El Génesis afirma que se trataba de un simple animal del campo, uno más de los que Dios había creado (3,1). Pero poco después vemos que la serpiente conversa con Eva. ¿Cómo pudo hablar, si era una víbora? ¿Y cómo podía tener una inteligencia superior a la del hombre (como dice en 3,5)? No puede ser, evidentemente, un animal real. ¿Quién era entonces?

Algunos sostienen que sí era un animal real pero que estaba poseído por el Diablo para engañar a Eva. Pero si la serpiente era sólo un instrumento del Diablo, ¿por qué entonces Dios la castiga a ella haciendo que se arrastre sobre su vientre y coma polvo por el resto de su vida (3,14), en vez de castigar al Diablo? Una segunda creencia, la más común entre los lectores de la Biblia, es que aquí la serpiente no era un animal real sino un símbolo del Diablo, una imagen, un disfraz literario del autor para referirse a este ser maligno, que fue quien en realidad tentó a nuestros primeros padres en el Paraíso. Pero esta solución choca con una gran dificultad, y es que en ninguna otra parte del Génesis se lo nombra al Diablo. Más aún, el Diablo (o Satanás, que es lo mismo) es un personaje desconocido para los autores de los libros bíblicos más antiguos; por eso jamás aparece en el Pentateuco; ni en los libros históricos; ni siquiera en los libros proféticos. ¿Cómo podía conocerlo el autor de este capítulo del Génesis? Los actuales estudios bíblicos afirman, por lo tanto, que aquí no se trata del Diablo.

Un tercer grupo de pensadores sostiene que la serpiente no es ningún personaje concreto, sino un símbolo de los malos deseos y de los placeres sensibles. Así, el pecado original habría consistido en una transgresión de tipo sexual, y la serpiente no sería más que un símbolo sexual. Por eso se insiste tanto en que Adán y Eva “estaban desnudos”. Pero esta hipótesis es inadmisible, pues el mismo Génesis dice que Dios santificó y bendijo el matrimonio cuando le ordenó a la primera pareja: “Sean fecundos y tengan muchos hijos, llenen el mundo y gobiérnenlo” (1,28). No hay, pues, connotaciones sexuales en el pecado original. ¿Quién es entonces esta serpiente? ¿Y todo por una manzana?

El enigma de la serpiente nos lleva a un segundo problema: ¿qué pecado cometieron Adán y Eva en el Paraíso? Popularmente se responde que comieron una manzana prohibida. Pero conviene notar, ante todo, que en ninguna parte del relato se menciona manzana alguna. ¿De dónde salió la idea de esta fruta? Esto viene de cuando la Biblia estaba escrita en latín. En efecto, en esta lengua manzana se dice “malus”, y mal se dice “malum”. Y como Adán y Eva comieron el fruto del mal (malum), se pensó que habían comido una manzana (malus). Hoy, que las Biblias ya no están en latín sino en castellano, vemos que no comieron una manzana sino “un fruto” malo.

Volvamos, pues, al planteo. ¿Por comer un simple fruto Dios los mortificó con semejantes castigos? Si fuera así, lo que sucedió en el paraíso no fue sino ¡un fatal error gastronómico! Pero como sabemos que la serpiente es un símbolo (ya que no puede tratarse de un animal real), también el fruto prohibido tiene que ser simbólico. ¿Pero símbolo de qué? Si aclaramos quién es la serpiente, descubriremos también cuál fue el pecado del paraíso. Sigue leyendo

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Ariel Álvarez Valdés sobre la Biblia, la Ciencia y Génesis 1-2

Complementando los posteos anteriores sobre leer Genesis 1 en su contexto, les recomiendo enormemente escuchar esta charla. El orador es el biblista argentino Ariel Álvarez Valdés, que resume de buena forma el conflicto histórico entre ciencia y teología y cómo puede resolverse aplicando el estudio de la Biblia en su contexto antiguo. Por ejemplo, desde el minuto 37:15 explica las etapas que ha atravesado la relación entre ambas, y cómo ninguna de ellas resultó satisfactoria. Así, se intentó sucesivamente:

1. El principio de la verdad doble: la científica y la religiosa (“no lo acepto porque la Biblia dice…”).

2. Intentar desacreditar a la ciencia.

3. Descartar a la religión.

4. Hacer “concordar” (con un poco de “imaginación exegética”) lo que dicen la Biblia y la ciencia; por ejemplo: “los seis días de Génesis 1 no son días de 24 horas sino edades geológicas de millones de años”. Pero esto no sirve porque esas interpretaciones pueden llevar a hacer decir a la Biblia cosas completamente alejadas de las intenciones de sus autores antiguos, con lo que el mensaje que se quiere “defender” es distorsionado hasta resultar muchas veces irreconocible. Por eso, propone Valdés, la solución es

5. El estudio de los géneros literarios, que nos informan de qué querían decir los autores del texto y cómo no pretendían escribir ciencia (que ni siquiera existía aún) sino un mensaje religioso. El reconocer esto nos permite discernir qué es literal y qué no, o qué es histórico y qué no, de forma de comprender realmente el significado de esos textos sin generalizar de acuerdo a nuestras propias percepciones modernas. Finalmente, en el resto de la charla, Valdés hace esto con Génesis 1 y 2 y el resultado es interesantísimo.

Además, si lo prefieren, aquí pueden descargar el audio en mp3. Hasta la próxima.

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Cómo leer Génesis 1 (Afirmaciones sobre los Estudios Bíblicos que los pastores deben dejar de decir a sus congregaciones, parte 2)

En realidad esta entrada muestra que siempre hay que decir “algunos pastores”, porque justamente el autor de la columna de abajo es pastor de una iglesia en Estados Unidos. En ese país, y también en Hispanoamérica, es muy común la lectura literal de la historia de la Creación en Génesis 1, lo que pone al lector ante la falsa disyuntiva de “creer” algo que va en contra de todo el conocimiento que tenemos hoy en día o irse al infierno. Pero es una falsa disyuntiva porque entre cosas, como veremos en éste y en futuros posteos, Génesis 1 no entrega (ni pretende entregar) información científica sobre los orígenes del universo: su mensaje es otro. Enlace original (en inglés) aquí.

Cómo leer Génesis 1: Un pastor compara al Génesis con otros

relatos antiguos de los orígenes del mundo

por Glenn Packiam

“¡Si Génesis 1 no es literal, el Evangelio tampoco es literal!”

“¡Si la Tierra no tiene 6.000 años, entonces no podemos confiar en nada que diga la Biblia!”

Glenn PackiamEstas afirmaciones son una especie de grito de guerra para algunos cristianos. Pero también han sido causa de consternación para seguidores de Jesús sinceros y devotos que no pueden aceptar la idea de una Tierra joven o un relato de seis días literales de los orígenes del mundo. Convencidos de que es un tema de “lo tomas o lo dejas”, algunos se alejan. Muchos otros probablemente nunca se han atrevido a hacer preguntas sobre Jesús, la cruz, la resurrección y la redención porque les han dicho que tienen que aceptar todo o nada [...]

Las cosmologías del Mundo Antiguo

La cosmología (el estudio del origen y desarrollo del universo) de Génesis no está sola. Está en medio de muchas historias antiguas de la creación, cada una de las cuales proporciona respuestas diferentes a preguntas similares. En aquel entonces, nadie preguntaba “¿creó Dios los cielos y la tierra?” La pregunta era: “¿Cuál dios, y por qué?” Al comparar el relato de Génesis con otras historias antiguas, podemos descubrir el significado de la cosmología del Génesis. Y, en el camino, también se verá por qué no creo que el Génesis nos obligue a la falsa elección entre Creación/Tierra joven y Evolución/Tierra vieja.

Los sumerios no tenían ningún texto específico de la historia de la creación, a pesar de que en algunos textos sumerios aparecen descripciones de la creación. Básicamente, había dos tradiciones. En una, el Cielo – el dios An – se une con la Tierra – la diosa Antum o Ki, que fertiliza la tierra y hace que la vida (humanos, animales y vegetación) brote y florezca. En la otra tradición, Enki, el dios de la fertilidad, produce un manantial que lleva a la vida a la tierra a través de arroyos y ríos, y la vida surge a su alrededor. Ernest C. Lucas escribe que en ambas tradiciones los seres humanos existen “para servir a los dioses, para evitar que tengan que trabajar.”

Relieve asirio que muestra a Marduk luchando con Tiamat.

Relieve asirio que muestra a Marduk luchando con Tiamat.

Tal vez la cosmología antigua más conocida además del relato del Génesis es el Enuma Elish. Este relato acadio fue copiado muchas veces y a menudo se recitaba en el festival de Año Nuevo. La historia es larga y sangrienta. Es esencialmente el relato de una lucha de poder entre los dioses, impulsada por los celos y la ira. Marduk, el descendiente de Apsu y Damkina, se vuelve más poderoso que sus predecesores divinos. Aunque al principio esto provoca los celos de los otros dioses, él hace un trato con ellos: luchará en su nombre si le dan el poder de “fijar destinos”. Ellos están de acuerdo. Marduk mata a Tiamat, dividiendo su cuerpo en dos, una mitad se convierte en el cielo y la otra mitad en la tierra. Marduk ordena a Ea que cree a los seres humanos de la sangre de Kingu, el líder de los dioses rebeldes. Una vez más la razón para crear a los seres humanos es para que hagan el trabajo de los dioses.

También hay una cosmología canaanita. Los canaanitas no tenían ninguna “cosmogonía indiscutida”, pero en el ciclo de textos de Baal, El, el jefe del panteón, es llamado “creador de la creación/criaturas “, y su esposa, Asera, es llamada “creadora/progenitora de los dioses”. Estos epítetos son posibles indicios de que los cananeos pensaban en el origen del cosmos en términos de procreación.

Las  cosmologías egipcias son un poco más variadas. Existen varios hilos, cada uno conectado con deidades locales como Ra, Atum y Ptah. Lucas, en el IVP Dictionary of the Old Testament: Pentateuch, las resume señalando que las cosmologías egipcias se ocupan principalmente del origen de los dioses, cada uno identificado con los elementos básicos del cosmos como la tierra, el cielo y el sol.

Entonces, ¿qué está diciendo Génesis?

El significado de Génesis 1 puede sacarse por medio de dos consideraciones. La primera es su contexto: imaginar lo que estaba ocurriendo en la historia de Israel cuando estos capítulos estaban siendo formados y entrelazados. La segunda es considerar las posturas antagónicas: contrastar la historia de la creación de Génesis con las otras historias de la creación del Antiguo Cercano Oriente.

El primer y quizás más obvio significado de Génesis 1 para los hijos de Israel se puede resumir en la “Shemá”, que aparece en el Deuteronomio: “Escucha, oh Israel, el Señor es uno”. Génesis 1-11 revela una visión totalmente diferente de la esfera de lo divino o lo espiritual. En contraste con los muchos dioses que llenan las escenas de otras historias de la creación en el Antiguo Cercano Oriente, en Génesis YHWH aparece como el único soberano sobre la creación. No hay división de la jurisdicción divina, ningún dios del mar, de la tierra o de la guerra. Sólo hay un Dios. “Escucha, oh Israel, el Señor es uno”.

Como personaje principal en las primeras escenas, Dios no sólo existe, también actúa. A lo largo del pasaje inicial, Dios es el único personaje activo. No hay rivales, nadie más hace aportes o agrega ideas. Es simplemente Dios. Él es el personaje principal. Dios habla, Dios forma, Dios hace, Dios llama, Dios bendice, Dios comisiona. La primacía de Dios debe haber parecido sorprendente para un niño israelita que escuchara estas historias por primera vez .

En segundo lugar, este único Dios soberano crea el mundo a propósito. La creación no es el resultado de una sangrienta batalla entre los dioses, o el resultado de las excreciones divinas mutantes, ni tampoco sólo la manera de los dioses de conseguir un poco de ayuda en el universo. El Dios del Génesis se dispone a hacer el mundo cuidadosa, deliberada, metódica, y sí, incluso poéticamente. El primer capítulo, después de todo, tiene una cadencia parecida a una canción.

En tercer lugar, como el único Creador Soberano e intencional, YHWH no solamente crea sino que también bendice lo que Él hace. De esta manera, todo lo que es bueno y bello en el mundo – en hebreo, tov – es el resultado de la bendición de YHWH. Uno puede imaginar a la gente de Judá en Babilonia forzando sus ojos para ver un poco de la mano de YHWH, entrenando sus oídos para escuchar un poco de la voz de YHWH, cuando, de repente, recuerdan: el mismo mundo fue hecho por YHWH. Este árbol, este arroyo, esta flor, esta fruta – todo lo que florece a su alrededor – prospera porque YHWH lo ha bendecido. La bendición de YHWH al mundo material debió haber sido una fuente de consuelo y una chispa de adoración en la complicada tierra del exilio.

Génesis 1:31

Génesis 1 es un himno de alabanza al único Dios verdadero que hizo el mundo a propósito y con placer, y que con amor lo bendijo y lo llamó bueno. Si eres cristiano, esa es la historia que deberías estar contándole al mundo.

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